4. EFFECTIVE PROGRAMMING AND DELIVERY
4.8 Administrative capacity
Muy frecuentemente, la reconstrucción de una interpretación humorística implica el procesamiento de dos contenidos proposicionales contradictorios en un dado contexto, que generan un cierto tipo de incongruencia, como veremos en seguida.
La incongruencia tiene que ver con nuestro sistema de expectativas a cualquier nivel: fonético, morfológico, sintáctico, semántico y lógico, y es menos una propiedad del objeto del discurso que un efecto de la interacción entre la estructura de expectativas de un sujeto y las propiedades de un objeto en un contexto determinado. Hay muchos tipos de incongruencia, sin embargo, la mayoría de ellas, cuando entran en contacto con el mecanismo de razonamiento deductivo, se tienen que resolver de alguna forma, ya sea con la construcción de implicaturas-puente que coloquen la incongruencia en un nuevo contexto, resolviéndola, o por medio de la eliminación de los supuestos más débiles a partir de un análisis de la respectiva fuerza de los contenidos proposicionales y de su consistencia con condiciones de verdad (Curcó,1995:16).
En general, si un H dice algo que una O percibe como incongruente es o porque su expresión implica una premisa especial, o porque contradice unos supuestos previos.
Por ejemplo:
1) Paolo tiene una botella de vino en mano y le dice a Luisa: Pásame el abrelatas.
Si Luisa ve a Paolo con la botella en la mano, probablemente le pasará el sacacorchos sin ni siquiera notar el error lexical. A partir de una evidencia –la botella de vino en las manos de Paolo- Luisa interpretará automáticamente las intenciones de Paolo.
2) Christian me invita al concierto de Pearl Jam, diciendo que tiene dos boletos, pero yo acabo de leer en el periódico que el concierto de Pearl Jam ha sido cancelado. Para interpretar la invitación de Christian, necesito integrar una premisa especial, como: Christian no sabe que el concierto de Pearl Jam ha sido cancelado.
3) Mauricio me llama para avisarme que habrá una roda de capoeira el próximo sábado y que Omar ya está avisado. Después de veinte minutos, Omar me llama y, sin mencionar la roda, me invita a ir al cine el sábado. Para encontrar relevancia óptima en lo que me dice Omar, necesito integrar una premisa especial como: Omar cree que yo no sé que habrá una roda de capoeira el sábado; Omar no quiere ir a la roda de capoeira y por eso me está invitando al cine.
4) “La razón por la que los empresarios no leemos Ana Karenina es porque no nos gusta Dickens”.53
Es un hecho que Lev Tolstoj, y no Charles Dickens, es el autor de Ana Karenina. Para entender el significado del enunciado (a la luz de las intenciones del H) hay que construir una implicatura-puente como:
Este empresario piensa que Charles Dickens es el autor de Ana Karenina.
El empresario quiere sostener que si los empresarios no leen determinados clásicos de la literatura es por una cuestión de gusto personal, y no por falta de interés.
La incongruencia entre un supuesto contextual y las implicaturas-puente que derivo del procesamiento del enunciado se resuelve considerando la certidumbre con la que yo albergo un supuesto contextual (Lev Tolstoj es el autor de Ana Karenina) para derivar de esta incongruencia otros efectos contextuales que quien escribió la carta no quería comunicar: al interactuar con mi contexto de interpretación, este enunciado me demuestra que el empresario que escribe cree que el autor de Anna Karenina es Charles Dickens, entonces es un ignorante, y hay un efecto cómico involuntario, ya que él usa como argumento para demostrar su cultura un enunciado que pone en evidencia su ignorancia.
53 Este enunciado se encontraba en una carta a un periódico inglés en el que un empresario rebatía a un artículo del mismo
periódico que decía que los empresarios no sabían nada de literatura y desconocían a Ana Karenina. Ejemplo citado por Deirdre Wilson en sus clases de pragmática en el London University College.
En el caso del humor verbal, algún supuesto de primer plano contradice o cuestiona explícitamente un supuesto de trasfondo que de repente tiene más efectos contextuales que el material que se coloca explícitamente en primer plano (Curcó, 1995:15).
Por ejemplo:
“El presidente Clinton, cuando le preguntaron si estaría de acuerdo con una misión de Kofi Annan en Serbia, preguntó quién era este Annan”.54
El supuesto de primer plano es:
El presidente de Estados Unidos Clinton no sabe quién es Kofi Annan, por lo tanto, no sabe si está de acuerdo con una misión de este señor Annan en Serbia.
Un supuesto de trasfondo que se vuelve de improviso relevante es:
Todo el mundo sabe que Kofi Annan es el presidente de la O.N.U. (y todo el mundo sabe, por lo menos a grandes rasgos, qué es, o qué debería ser la ONU).
El supuesto de primer plano, el que está fuertemente implicado, tiene muy pocos efectos contextuales de por sí. Al interactuar con un supuesto de trasfondo, que hasta el momento estaba dado por sentado, se genera una contradicción: todo el mundo sabe quién es Kofi Annan excepto el presidente Clinton, que es el presidente de EU, la nación económica y militarmente más poderosa del mundo. Un supuesto muy relevante se representa como si no lo fuera, tratándolo como un supuesto de trasfondo, como algo que es parte poco relevante del contexto de interpretación.
La estructura del texto guía la expectativa sintáctica y lógica de relevancia hacia una cierta dirección, pero prevé mecanismos de “reparación”; si la relevancia no va en la dirección esperada, nuestro sistema cognitivo hace “marcha atrás”, se regresa a lo ya interpretado para volver a interpretarlo: en este caso, las hipótesis de anticipación que una O hace sobre el enunciado conforme lo escucha se ven desviadas, ya que la relevancia apunta repentinamente hacia una dirección imprevista.
54 Ejemplo tomado de un artículo satírico de Stefano Benni, en septiembre 2001, sobre la guerra en los Balcanes, que estuvo
En este caso, el supuesto de trasfondo se vuelve relevante porque guía la búsqueda de relevancia a reconsiderar la interpretación del supuesto de primer plano. La incongruencia entre estos dos supuestos, que se contradicen en algún nivel, no se resuelve cancelando uno de los dos, sino reinterpretando todo el enunciado. Para llegar a una interpretación humorística hay que considerar, como en el caso de la ironía, una capa adicional de metarrepresentación que incluye la actitud del H, como veremos en seguida.