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6. C OMMUNICATION F UNCTIONAL M ODULE

6.5 Interface Protocol Definition

6.5.2 ALE operation

Muchos fumadores creen que fumar les ayuda a desestresarse. Aquí tenemos algunas razones por las que creen eso:

1. La gente normalmente se toma un descanso para fumar un cigarrillo. El descanso les ayuda a relajarse pero ellos “anclan” el cigarrillo a este hábito estableciendo así una conexión psicológica entre el fumar y la relajación.

2. Fumar induce una respiración profunda ayudando a reducir las posibilidades de desarrollar una respiración incorrecta o hiperventilación.

3. Fumar se asocia con eventos sociales relajantes y por lo tanto produce una emoción de felicidad.

4. Debido a que muchas personas se vuelven adictas a la nicotina el fumar es agradable porque previene que el fumador experimente el síndrome de abstinencia.

Contrariamente a la creencia popular, la nicotina es un fuerte estimulante; en realidad más fuerte que el café. La nicotina produce niveles muy altos de excitación física que pueden presentarse a sí mismos como ansiedad. La nicotina incrementa el ritmo cardíaco y produce una excitación física que puede derivar en un trastorno de ansiedad.

Durante los últimos años me he encontrado con muchísima gente que ha experimentado ansiedad elevada y ataques de pánico durante o después de dejar de fumar. Al principio no me daba cuenta de la correlación pero después de un tiempo empecé a ver cómo se formaba un patrón y mirando retrospectivamente debo decir que de todas esas personas, exceptuándome a mí que tenía ansiedad y también fumaba, la mayoría empezaba a tener pánico sólo después de dejar de fumar.

Mucha gente piensa que los síntomas con los que se encuentran cuando están dejando de fumar se deben mayoritariamente al síndrome de abstinencia de la nicotina, -temblores, nerviosismo, e incremento de peso por nombrar sólo algunos. Sin embargo mi experiencia fue que cuando dejé de fumar mi ansiedad empeoró muchísimo más, y cuando volvía a fumar mis síntomas mejoraban. Investigadores estadounidenses dicen que las personas con

trastornos mentales fumaban casi la mitad de todos los cigarrillos que se vendían en los EE.UU.

La evidencia no prueba que el fumar conduzca a enfermedades mentales, o viceversa, pero los médicos deberían buscar señales de síntomas de ansiedad en los pacientes que fuman.

“Es sólo una relación muy fuerte, pero no podemos determinar causalidad”, dice la directora de un estudio similar, la Dra. Karen Lasser, de la Harvard Medical School. El estudio aparece en el “Journal of the American Medical Association” 22/29 Nov.

“No todos los fumadores tienen enfermedades mentales”, pero Lasser dice que el estudio mostró que nueve de cada diez personas que fumaban más de 24 cigarrillos al día sufrían depresión, ataques de pánico, fobias u otros problemas emocionales.

El párrafo siguiente es un extracto de un documento publicado por “The National Institute of Mental Health (NIMH)” acerca de los efectos que el tabaco tiene en los adolescentes.

Gorra pensante “Científicos apoyados por el National Institute of

Mental Health (NIMH) –Instituto Nacional de Salud Mental de los EE.UU.- y el National Institute on Drug Abuse (NIDA) –Instituto Nacional de Abuso de Drogas-, han documentado que fumar cigarrillos de manera crónica en la adolescencia puede incrementar la posibilidad de que esos adolescentes desarrollen varios desórdenes de ansiedad al principio de la madurez. Estos desórdenes incluyen el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico y la agorafobia, el miedo a los espacios abiertos.

Investigadores de la Universidad de Columbia y del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York publican sus hallazgos en la edición del 8 de Noviembre del “Journal of the American Medical Association” (JAMA).

Los científicos tienen constancia de las fuertes conexiones entre el trastorno de pánico y los problemas respiratorios en los adultos. A partir de esta relación el equipo de investigadores ofreció la hipótesis de que fumar podía estar también relacionado con un riesgo en los niños y adolescentes a sufrir trastornos de pánico a través del efecto de la respiración.

“Estos datos nuevos proporcionan más evidencia sobre las concordancias entre los procesos asociados a la ansiedad en los niños y los adultos.”, dice el Dr. Daniel Pine, Jefe de la Sección de Neurociencia de Desarrollo y Afectiva.

Los investigadores entrevistaron a 688 jóvenes y a sus madres de 1985 a 1986 y de 1991 a 1993. Descubrieron que sorprendentemente un 31 % de esos adolescentes que fumaban 20 o más cigarrillos al día tenía trastornos de ansiedad durante el principio de la madurez. De entre esos que fumaban cada día y tenían trastornos durante la adolescencia, el 42 % empezaba a fumar antes de que le diagnosticaran el trastorno de ansiedad y sólo al 19 % se le diagnosticaban trastornos de ansiedad antes de que empezaran a fumar diariamente”.

Los científicos están aprendiendo más sobre la correlación entre el fumar y la ansiedad; la difusión de esta correlación entre los usuarios de mi método parece sugerir que hay mucho más que una simple coincidencia.

Si usted es un fumador que está pensando en dejarlo y ya está sufriendo de ansiedad y depresión, NO LO HAGA. Ya sé que este consejo parece ir en contra del sentido común pero existe una gran razón científica detrás. Cuando usted fuma eleva su nivel de azúcar en sangre de forma artificial; no está claro en cuánto se puede equiparar un cigarrillo pero se cree que podría ser tanto como una cucharada de azúcar. Si este es el caso verá que si fuma quince cigarrillos por día es como si comiera la misma cantidad de cucharaditas de azúcar, y por consiguiente su nivel de azúcar en sangre será elevado artificialmente a lo largo de todo el día.

Retire este azúcar y su nivel de azúcar en sangre caerá causando síntomas de hipoglicemia que son sorprendentemente similares y podrían ser mal diagnosticados como ansiedad por un médico que no sepa. La hipoglicemia es un nivel de glucosa en la sangre anormalmente bajo y los síntomas incluyen temblores, mareos, ansiedad, ritmo cardíaco acelerado, desmayos y depresión. Es muy fácil entonces prescribir medicación para combatir la ansiedad cuando el problema real es otro. Todo esto añadido al hecho de que la ansiedad afecta a la producción de insulina, la sustancia química que controla los niveles de azúcar en sangre bajando la cantidad de azúcar a su nivel ideal, y usted puede ver que esos niveles de azúcar en sangre bajos pueden producir síntomas muy desagradables.

Así que cuando su cuerpo necesite un cigarrillo lo que está ansiando realmente es azúcar; se dirige a la despensa a por una galleta y hete aquí que empieza a subir de peso, uno de los efectos secundarios más reconocibles cuando se deja de fumar.

No estoy defendiendo una vida poco saludable como un fumador empedernido pero creo firmemente que si usted no necesita dejarlo por razones médicas podría ser aconsejable reducir el tabaco ligeramente o intentar un programa de abandono gradual, y después cuando usted se sienta más fuerte déjelo completamente, PERO POCO A POCO. Si usted ya ha dejado de fumar pero sabe que empezó a tener ataques de pánico por la misma época, o que su ansiedad se ha incrementado, probablemente sería recomendable dejar de fumar cuando se sienta más fuerte y sea más capaz de enfrentarse a ello.

El alcohol tiene un contenido de azúcar muy elevado, pero también le da al “usuario” una sensación falsa de relajación. Aunque usted pueda sentirse estirado y relajado, esto es una sensación más que una representación real de lo que está pasando en su cuerpo.

Las investigaciones han demostrado que el alcohol en dosis elevadas puede afectar gravemente a la salud. Aparte de otros muchos efectos puede:

• Reducir los niveles esenciales de vitaminas en el cuerpo

• Trastocar gravemente la capacidad del cuerpo de usar el oxígeno, para digerir la comida y absorber las vitaminas Esto puede derivar en:

• Que usted se vuelva más sensible o propenso al estrés

• Síntomas como de depresión que hacen que sea más difícil enfrentarse a la vida diaria. Esto a su tiempo puede conducir a trastornos de ansiedad.

• Habilidad social escasa, bajo rendimiento en el trabajo, bajo nivel de relaciones, problemas económicos; todos ellos pueden producirle ansiedad y depresión real.

El alcohol es un depresivo. Mucha gente usa el alcohol como un medio para producir sensaciones de relajación. Sin embargo, esto puede afectar a su capacidad para recordar, entender y tomar decisiones. Esto puede producir ese efecto.

Igual que en el caso del tabaco, una retirada rápida o brusca del alcohol, como en el caso de cualquier otra “droga”, puede no sólo producir efectos secundarios incómodos o desagradables, sino también permitir que caigan los niveles de azúcar en sangre. Igual que se dijo en el caso del tabaco, es esta caída del nivel de azúcar en sangre lo que produce los síntomas de ansiedad. Si pretende dejar de

tomar alcohol, (y esto también es aplicable a las bebidas azucaradas no alcohólicas), hágalo poco a poco, ¡y no lo deje bruscamente!.

Capítulo 12