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Triple Time Stamping

5. S AFE F UNCTIONAL M ODULE

5.4 Safe application intermediate sub-layer

5.4.8 Triple Time Stamping

Gorra pensante Reflexione detenidamente acerca de esta

sección. Tenga en cuenta lo que la medicación ha hecho realmente por usted, si funciona en realidad, durante cuanto tiempo se ha sentido bien cada vez que la ha tomado, y si usted se sentiría bien si dejara de tomarla.

Podría empezar haciendo una lista de todas las medicinas que se usan comúnmente para controlar la ansiedad, pero no lo haré. La razón es sencilla, ¡SIMPLEMENTE NO IMPORTA!. Usar medicinas para curar la ansiedad es como usar una tirita para curar una uña encarnada del pie... oculta la herida pero, cuando la retira, la herida aún está ahí, ¡y ha tenido tiempo de ponerse séptica!. ¿Por qué enmascarar una afección? No tiene sentido, especialmente cuando la afección no es ninguna condición de tipo místico oculta en las profundidades de la psique, sino una condición generada a partir de cambios de conducta muy prácticos y negativos que pueden ser corregidos fácilmente ¡aprendiendo un comportamiento nuevo!. ¿Acaso no tiene sentido? ¿Cómo puede ninguna medicina hacer que cambiemos nuestros hábitos? ¿Cómo puede ninguna medicina hacernos volver a aprender cosas que ya habíamos aprendido?. Puede hacer que nos olvidemos temporalmente sedándonos, ¡pero la memoria siempre vuelve!. Así que no me introduciré en las largas e innecesarias descripciones acerca de lo que hace su medicación, los efectos secundarios y las interacciones, en vez de todo eso le daré un pequeño consejo... ¡consulte a su médico para dejar la medicación!. Permita que su mente consciente acceda libremente a su subconsciente sin que la pared de ladrillos que representa la medicación le bloquee el acceso... permita que su mente consciente corrija viejos hábitos, sólo entonces podrá usted darle la bienvenida a su nueva vida libre de ansiedad. HE añadido una sección acerca de las Benzodiazepinas en la que se pasa lista a los efectos secundarios y se aconseja un programa para la retirada de la medicación. Hago esto únicamente porque la condición que se sigue del uso de la Benzodiazepina puede ser muy desagradable, y por lo tanto es necesario informar sobre sus síntomas y también sobre las cuestiones prácticas en torno a los métodos para su retirada.

El cuerpo humano es un conjunto de sistemas delicadamente sintonizados que funcionan en harmonía, complementándose y apoyándose los unos en los otros. Aunque resistente, el cuerpo humano puede llegar a desequilibrarse, lo que produce sensaciones y síntomas corporales variados. El sistema inmunológico se ha desarrollado durante milenios, permitiéndole al cuerpo reconocer gérmenes peligrosos y desarrollar anticuerpos para combatirlos. El cuerpo humano también posee la habilidad de regenerar ciertos tejidos corporales dañados, y las células muertas son reemplazadas continuamente. Desde que la medicina moderna se ha introducido para luchar contra las infecciones y enfermedades más peligrosas, las compañías farmacéuticas se encuentran desarrollando continuamente drogas sintéticas para combatir las infecciones más comunes como el resfriado, la gripe y la amigdalitis. Todos sabemos lo que significa tener que ir al trabajo cuando uno está enfermo, es incómodo y antisocial, así que para combatir los síntomas nos automedicamos con medicinas sin receta médica que nos sirven de ayuda para algunos de los síntomas, pero que a veces vienen también acompañadas de efectos secundarios desagradables.

Ahora se pone de manifiesto que muchas personas pueden experimentar efectos secundarios a las medicinas bastante serios, debido a alguna alergia a los ingredientes activos o a alguno de los componentes usados en la producción del fármaco.

La verdad es que el cuerpo humano tiene la habilidad de superar estas enfermedades sin la necesidad de la intervención médica. He aprendido a no tomar medicinas para las dolencias diarias tales como los dolores de cabeza o los resfriados; en vez de eso tomo tés y remedios naturales. Todo esto puede que suene un poco “alternativo” y “new age”, y así es, pero pregúntese algo, ¿cuánto cree que se embolsan las compañías farmacéuticas gracias a sus dolencias? El condicionamiento nos dice que cuando tenemos una migraña debemos pagar por una medicina sin receta que combate los síntomas. Mi novia sufría de migraña desde hacía años, yo se la alivio con masajes en el cuello, sin medicinas, ella no padece ningún efecto secundario y consigue un alivio instantáneo.

Cuando pillo la gripe o un resfriado hiervo raíz de jengibre finamente picada y la vierto con un colador en una taza a la que añado miel para endulzarla. Puedo beberme esto siempre que quiera y consigo aliviarme de la mayoría de los síntomas. Después de un día o dos de tener los síntomas más fuertes, me recupero; ¡he tenido la gripe sólo una vez en nueve años!.

Lo que intento explicar con todo esto es que si permite que su cuerpo luche contra sus dolencias, creará una inmunidad y unas defensas

naturales, y las células dañadas serán reemplazadas. Los sistemas corporales pueden reequilibrarse naturalmente.

Cuando una persona va al médico quejándose por estar harto, cansado o agotado, el doctor busca inmediatamente su bolígrafo para prescribir antidepresivos o sedantes. En Rusia, donde la medicación está limitada debido a su coste, los médicos prescriben frecuentemente ejercicios para combatir la depresión, la ansiedad y otros trastornos psiquiátricos. Algunos científicos también dicen ser capaces de tratar tales desórdenes con cambios en la dieta.

Cuando fui por primera vez a ver a mi médico aquejado de síntomas de ansiedad, me prescribió Benzodiazepina para enmascarar los síntomas, dejando sin tratar la raíz del problema. Me sentí mucho mejor al principio, pero cuando mi cuerpo empezó a acostumbrarse a la medicación para sentirse bien, empecé a generar una adicción física hacia ello. Esta es sólo una parte del problema, cuando su cuerpo empieza a necesitar más cantidad de la medicina porque la dosis actual no es suficiente, el cuerpo empieza a experimentar el síndrome de abstinencia. Al principio esto se da de forma suave, puesto que la dosis es relativamente baja, pero cuando el médico incrementa la dosis a fin de que sea terapéutica, el síndrome de abstinencia se vuelve mucho más extremo. Las Benzodiazepinas están pensadas para un uso a corto plazo, pero algunos médicos deciden ignorar este hecho; me he encontrado con gente que ha estado tomando Benzodiazepinas durante veinte años. Los síntomas del síndrome de abstinencia no son los mismos para todas las personas, así como tampoco lo es la dosis de la que dependen. Alguien que tome 5 mg durante tres meses puede que experimente un síndrome de abstinencia más dramático que alguien que haya estado tomando una dosis más alta durante años; no parece haber una fórmula exacta para saberlo. La dependencia a la medicación no afecta a todo el mundo. También es concebible que la medicación pueda contener sustancias a las que el paciente sea alérgico y que intentar dejar de tomarlas puede producir síntomas de síndrome de abstinencia de esa sustancia. Estos síntomas pueden ser muy parecidos a las reacciones alérgicas, un patrón reconocido de ciertos tipos de alergia.

Si pudiera volver a vivir los últimos ocho años de mi vida lo haría sin duda sin la intervención de ninguna medicina. Mi experiencia puede parecer extrema o aislada, pero puedo asegurarle que muchísimas otras personas con las que he hablado han tenido una experiencia prácticamente igual a la mía. He conocido a mucha gente que usa Benzodiazepinas, algunas de ellas sabiendo de mi interés en el uso de las medicinas y otras ignorándolo completamente; puedo reconocer mi enfermedad, en mayor o menor grado, en muchos de ellos. Las

pautas de tratamiento y los síntomas relacionados son idénticos a los míos en todos los sentidos.

En todo el mundo, el Síndrome de Abstinencia de la Benzodiazepina, como ha sido bautizado, es el asunto de investigación, de páginas web y de libros. Están surgiendo organizaciones de apoyo a los que lo sufren, proporcionando algunas líneas de ayuda e información para explicarles qué les está pasando y para apoyarles a lo largo de la retirada de la medicación. Si el síndrome no existiera, ¿por qué estaría disponible tal despliegue de recursos?.

Si los médicos admitieran su culpa, si admitieran que han interpretado mal los síntomas, que se han equivocado en el diagnóstico y que han prescrito erróneamente la medicación, se abrirían las compuertas para que millones de personas en todo el mundo se ofrecieran a presentar demandas judiciales y para rebatir la credibilidad del mundo médico.

A una mujer que conozco le recetaron Diazepán para la ansiedad hace dos años. Desde entonces ha desarrollado muchos síntomas desagradables del síndrome de abstinencia, y ahora está abandonando la medicación de dosis más altas que le administró su médico y cuyas instrucciones fueron: “tómese una cada vez que lo necesite”. Su psiquiatra me ha admitido que la retirada del Diazepán podría ser la responsable pero a ella, a solas, le ha dicho que eso es incierto. Mi amiga me llamó después de hablar con su psiquiatra, preocupada de que él estuviera en lo cierto y de que ella estuviera sufriendo otro tipo de enfermedad escurridiza y más grave, eso era lo que más temía. Esta situación podría haber hecho mucho daño a su progreso, puesto que sus miedos acerca de su salud eran la causa principal de su condición ansiosa cuando empezó con la enfermedad. Le dije lo que pensaba sobre el diagnóstico del psiquiatra, añadiendo “¿para qué te va a decir el médico que las medicinas te están causando los síntomas, para qué vuelvas a la consulta y les digas a todos los pacientes, muchos de los cuales también toman Benzodiazepinas, que son las pastillas que él les receta lo que los mantiene enfermos?”.

Ella sigue con la retirada de la medicación y ahora ya toma una dosis muy pequeña. La mayoría de los síntomas más graves han desaparecido; ha empezado a sentirse bien de nuevo y vuelve a maquillarse, se arregla el pelo y sale más. Ya no va al hospital y habla de volver al trabajo. ¡Vaya cambio!. No me gustaría socavar el uso de la terapia con medicinas en casos más graves, pero creo que es importante recordar que cuando un individuo normalmente sano se vuelve ansioso o deprimido, sus puntos de vista sobre sí mismo y la situación tienden a exagerarse hasta llegar a la desesperación. Es demasiado fácil aceptar diagnósticos y prescripciones desde una

mezcla de confianza y desesperación; y las alternativas no se presentan, las medicinas parecen ser la única solución.

Cuando usted está desesperado y se siente enfermo, tomar la medicación que el médico le ha prescrito parece ser la mejor solución. Cuando la persona entonces se enferma más y más, debería mirarse detenidamente el curso del tratamiento para determinar qué efecto está produciendo en el paciente. Los médicos han evitado hacer esto durante demasiado tiempo.

Gorra pensante La nueva familia de antidepresivos llamados antidepresivos activadores del inhibidor serotonin selectivo, o SSRI, se prescriben principalmente para las afecciones depresivas, de ahí el nombre; el Prozac es el SSRI más común. Estos fármacos se están usando ahora para tratar la ansiedad, pero es importante recordar que su uso primario es para aliviar los síntomas de la depresión, su efectividad como medicación antiansiolítica es limitada, no espere ninguna “píldora mágica”. Los SSRI proclaman no ser adictivos pero parecen tener algunos efectos secundarios, la mayoría de ellos bastante leves. Comparados con las Benzodiazepinas los SSRI son sin duda los menos malos de los dos.

Siempre es mejor tratar de manejar su afección sin tener que recurrir a las medicinas. Habiendo pasado por lo peor que puede traer la ansiedad, creo, sin ningún tipo de duda, que me hubiera puesto mejor sin ninguna clase de intervención médica, pero si usted piensa que realmente no puede hacerlo así, un SSRI puede resultar terapéutico en su caso.

Yo tomé tanto Prozac como Zispin, una medicina parecida al Prozac que se sabe que tiene menos efectos secundarios. Los tomé durante algún tiempo, después de mi programa de retirada de la medicación para aliviar los síntomas más graves del síndrome de abstinencia. El Prozac era más efectivo para el tratamiento de la ansiedad pero tenía el efecto secundario de hacerme ganar peso y hacerme sentir aletargado. Sentía que ambas medicinas producían un efecto suavemente histamínico. Con esto quiero decir que me sentía un poco sedado y como soñoliento, esto suavizaba el borde de mi ansiedad, aunque tampoco curó ni eliminó completamente mis ataques de pánico ni los síntomas de la ansiedad elevada.

Gorra pensante He hablado con mucha gente que se ha

recuperado más rápido abandonando primero su medicación para la ansiedad. Si decide hacer esto, ¡hágalo gradualmente!. Además, esté preparado para experimentar algún rebote de la ansiedad ¡seguramente es inevitable!.

Se ha llevado a cabo una investigación importante acerca del efecto real del Zoloft, un medicamento usado ampliamente para la ansiedad, y de algunos otros antidepresivos en un test con un grupo de pacientes “SANOS”. A 10 de ellos se les administró Zoloft y a otros 10 un antidepresivo que no era del tipo SSRI. El Dr. David Healy, un eminente experto en psicofarmacología de Gales, dirigió el estudio bajo condiciones de control para medir la reacción a los fármacos en 20 voluntarios. Los resultados fueron extraordinarios. Dos de los individuos a los que se les administró Zoloft se pusieron mal inmediatamente, sufriendo agitación extrema y sentimientos de suicidio.

Al Dr. Healy se le pidió que fuera testigo, como experto, en un procedimiento civil contra los fabricantes de Zoloft por lo que se le permitió el acceso a los archivos de la empresa. A los cuatro días descubrió que un estudio similar previo había sido cancelado; mientras tanto TODOS aquellos a los que se les había dado Zoloft empezaron a quejarse de inquietud y aprensión. Uno de los sujetos del estudio, que era, antes de iniciar la prueba, una mujer saludable de 30 años, llegó a obsesionarse con matarse tirándose delante de un coche. El Dr. Healy dijo, “parecía como si no existiera nada excepto el coche ante el que se quería arrojar”, “no pensaba ni en su pareja ni en su hijo”. El Dr. llegó a la conclusión de que las medicinas eran en realidad las causantes de esos pensamientos suicidas.

Se sabe que el Zoloft produce una gran cantidad de efectos secundarios, mucho más elevados que los que se reconocen oficialmente. ¿Cuántas medicinas más de las que se usan producen este tipo de reacciones?. He escuchado experiencias de mucha gente ansiosa que ha descubierto que su medicación perpetuaba su condición... ¡igual que a mí!.