organización circular en sí mismos. Maturana y Varela denominaron a este nuevo concepto “autopoiesis”13. En la descripción de Maturana lo central en el patrón organizativo de los
seres vivos o autopoiesis es la existencia de una red cerrada de producción de moléculas que produce la misma red de producción que la ha producido (Maturana & Pörksen, 2004). Esto se traduce en la auto-organización que produce su propia red de producción con la cual se produce a sí misma y sobre la cual emerge el sistema vivo como entidad autónoma.
“Los sistemas vivos se producen a sí mismos en su dinámica cerrada; tienen en común su organización autopoiética a nivel molecular. Cuando examinamos un sistema vivo, encontramos una red de producción de moléculas, las cuales interactúan de tal manera que a la vez producen moléculas que mediante su interacción generan justamente esta red de producción de moléculas y fijan sus bordes. Una red así la llamo autopoiética. Entonces, cuando a nivel molecular nos encontramos con una red de este tipo, cuyas operaciones tienen como resultado producirse a sí misma, tenemos por delante un sistema autopoiético y por ende un sistema vivo. Se produce a sí mismo. Este sistema es abierto en cuanto al intercambio de materia, pero cerrado en lo que se refiere a la dinámica de las relaciones que lo producen.” (Maturana & Pörksen, 2004:54)
“Se trata de sistemas que con su propio operar se crean como unidad y se producen a sí mismos en este proceso, porque el resultado de la operación sistémica autopoiética es justamente el sistema mismo.” (Maturana & Pörksen, 2004:53)
Puesto que las relaciones de producción de componentes existen sólo como procesos, si éstos se detienen, las relaciones de producción desaparecen; en consecuencia, para que un sistema sea autopoiético es necesario que las relaciones de producción que la definen sean continuamente regeneradas por los componentes que producen (Maturana & Varela, 1995).
13 Auto significa “sí mismo” y se refiere a la autonomía de los sistemas vivos. Poiesis, significa “creación de sí mismo”
La autopoiesis permite distinguir los sistemas vivos de otro tipo de unidades. Los autores lo explican con el siguiente ejemplo: “en una máquina hecha por el hombre, como un automóvil, hay una organización dada en términos de procesos. Sin embargo éstos no son procesos de producción de componentes que especifiquen al automóvil como una unidad, ya que aquellos son producidos por otros procesos que no participan en la definición de la organización del automóvil” (Maturana & Varela, 1995).
Maturana y Varela sostienen que la noción de autopoiesis es necesaria y suficiente para caracterizar la organización de los sistemas vivos; sin embargo, enfatizan que el proceso autopoiético de organización circular se puede realizar en muchos dominios con distintas clases de componentes y por lo tanto ocurrir en muchos tipos de sistemas en los cuales “la autopoiesis es incidental y no definitoria”. En cambio los seres vivos son entes autopoiéticos, existen sólo en tanto sistemas autopoiéticos moleculares, por tanto, “ser vivo y sistema autopoiético molecular son lo mismo” (Maturana & Varela, 1995).
La autonomía de los seres vivos permite caracterizarlos como unidades al mismo tiempo que se separan y distinguen del exterior, siendo ésta un resultado específico de la dinámica autopoiética: “la autopoiesis es la manera específica en la que los seres vivos son autónomos” (Maturana & Pörksen, 2004). Fue en términos de la autonomía de los sistemas vivientes que Maturana (1995:14) habló de ellos como sistemas autoreferidos, en los que su operar sólo hace sentido con respecto a sí mismos, diferenciándolos de los sistemas producidos por los seres humanos cuyo sentido se hace por diseño en relación a un producto o algo distinto de ellos, llamándolos sistemas aloreferidos.
Otra distinción importante de los autores se relaciona con la existencia en los seres vivos de distintos órdenes de sistemas autopoiéticos, de acuerdo con el dominio donde se realicen como sistemas vivos. En palabras de Maturana:
“Las células son sistemas autopoiéticos de primer orden en tanto ellas existen directamente como sistemas autopoiéticos moleculares, y los organismos somos sistemas autopoiéticos de segundo orden en tanto somos sistemas autopoiéticos como agregados celulares.” (Maturana & Varela, 1995:18)
“En mi terminología describo una célula como un sistema molecular autopoiético de primer orden; por consiguiente, una entidad multicelular es un sistema autopoiético de segundo orden. La peculiaridad del metabolismo celular consiste en que produce componentes que son integrados en su totalidad en la red de transformaciones que los ha generado. De este modo, la producción de elementos es la condición de la posibilidad de un borde, de un límite, de la membrana celular. Y esta membrana a la vez participa en los procesos de transformación que ocurren al interior de la célula; participa en la dinámica autopoiética de
esta. La membrana es la condición de la posibilidad del operar de una red de transformaciones que genera la red como unidad. Sin el borde de la membrana celular las moléculas se difundirían y todo se transformaría en una sopa molecular. No existiría una entidad autónoma.” (Maturana & Pörksen, 2004:54)
Los sistemas sociales no se pueden considerar como sistemas autopoiéticos de orden superior, debido a que el carácter definitorio no es la autopoiesis de los componentes. En éstos lo autopoiético resulta del agregado de organismos, pero no es lo característico o propio del sistema social.
“Sin duda es posible hablar de sistemas autopoiéticos de tercer orden al considerar el caso de una colmena, o de una colonia, o de una familia, o de un sistema social como un agregado de organismos. Pero allí, lo autopoiético resulta del agregado de organismos y no es lo definitorio o propio de la colmena, o de la colonia, o de la familia, o del sistema social, como la clase particular de sistema que cada uno de estos sistemas es.” (Maturana & Varela, 1995:18)
“Tampoco los sistemas sociales son sistemas autopoiéticos en otro dominio que no es el molecular. Sin duda no lo son en el dominio orgánico, pues en ese dominio lo que define a lo social son relaciones conductuales entre organismos. Tampoco lo son, o podrían serlo en un espacio de comunicaciones, como propone el distinguido sociólogo alemán Niklas Luhmann, porque en tal espacio los componentes de cualquier sistema serían comunicaciones, no seres vivos, y los fenómenos relacionales que implican el vivir de los seres vivos, que de hecho connotamos en la vida cotidiana al hablar de lo social, quedarían excluidos. Yo diría a lo más, que un sistema autopoiético en un espacio de comunicaciones se parece a lo que distinguimos al hablar de una cultura.” (Maturana & Varela, 1995:19)
Las consecuencias de esta teoría posibilitan reflexiones alrededor de los seres vivos como sistemas auto-organizados y respecto a la relación entre auto-organización, organización y sistema. Tal vez la importancia de la noción de auto-organización para comprender a las organizaciones vivas y no vivas sea determinante para una comprensión profunda de los fenómenos organizativos en términos de sus coherencias/incoherencias operativas y establecer un posible método para describir los procesos auto-organizativos que surgen en organizaciones de diferentes tipos.
2.5.5 Sistema auto-organizador vivo: la teoría gaia. El químico británico e inventor