CHAPTER 4. Examples of results obtained
4.2. Differences in qualification requirements by sector and by
4.2.1. Analyses by sector
Partiendo entonces de una noción sistémica explicada anteriormente, hacemos notoria la presencia de la política pública como un elemento responsable en la construcción de la competitividad. La participación del Estado ante la construcción de un ambiente competitivo representa un instrumento importante para toda empresa con aspiraciones de crecimiento y desarrollo, con tendencia de lograr una cierta estabilidad en el medio en el que se desenvuelve.
Ante lo anterior, la función del Estado asume diferentes dimensiones, apreciaciones que va adquiriendo en función de su propia teoría66, cuya instrumentación se encuentra dada en la definición de políticas que estén encaminadas a una satisfacción plena de una colectividad. Dicha instrumentación se encuentra transformada en políticas públicas.
Conceptualizar a la política pública representa una problemática teórica-conceptual en donde diversos enfoques cobran vida (Méndez, 1993: 80)67, sin embargo, su esencia está relacionada con la palabra “acción”, derivada del poder del Estado para atender a las necesidades exigidas por sus gobernados.
Bajo un enfoque económico, la transición que ha presentado la teoría económica ha orillado a que la participación del Estado como agente estabilizador sea necesaria y recurrente. Por ejemplo, la función del Estado ante la Teoría de la Regulación fue a través de política pública, cuyo impulso fue la identificación de ciertas fallas detectadas en el aparato gubernamental.
Según Peltzman (1998)68, el elemento más importante de dicha teoría fue la integración del análisis de un comportamiento político en el contexto económico, en el que
66
Dicha teoría concibe al Estado en tres enfoques: 1) como una asociación o comunidad (Weber), como un contrato social (Hobbes, Rosseau, Locke) y 3) como una esfera o dimensión social (Hegel).
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José Luis Méndez. “La política pública como variable dependiente: hacia un análisis más integral de las políticas públicas” Foro Internacional, nº 1 (1993): 80.
68
Sam Peltzman. Political Participation and Government Regulation, The University of Chicago Press, Chicago (1998) citado por Eugenio Rivera Urrutia. “Teorías de la regulación en la perspectiva de las políticas públicas” Gestión y Política Pública XIII, nº 2 (2004): 321.
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a través de la regulación de ciertas acciones realizadas por el Estado, se logró una cierta estabilidad en los mercados, en donde “…en este contexto, se supone que los sistemas políticos son diseñados y empleados racionalmente, es decir, son instrumentos apropiados para la consecución de los deseos de los miembros de la sociedad” (Rivera, 2004:322)69.
Así, el papel del Estado dentro de sus múltiples facetas de acción, es lograr desarrollar una capacidad inherente para hacer viable la eficiencia del mercado, a través de la definición de un marco legal y judicial cierto y creíble en su desempeño, que garantice un desarrollo sostenido. (Iglesias 2006: 12)70
Dentro de las modalidades de políticas públicas ejecutadas por el Estado encontramos la política tributaria o fiscal como un instrumento viable y realizador de su actividad financiera. Para ello, entendamos a la política tributaria o fiscal como el “conjunto de instrumentos y medidas que toma el Estado con objeto de recaudar los ingresos necesarios para realizar las funciones que le ayuden a cumplir los objetivos de la política económica general. Los principales ingresos de la política fiscal son por la vía de impuestos, derechos, productos, aprovechamientos y el endeudamiento público interno y externo. La política fiscal como acción del Estado en el campo de las Finanzas Públicas, busca el equilibrio entre lo recaudado por impuestos y otros conceptos y los gastos gubernamentales” (Latapí 1999: 35)71
Básicamente, la idea de que el Estado sea el promotor en definir políticas tributarias encaminadas a una recaudación efectiva de sus ingresos para ofrecer satisfactores sociales, forzosamente requiere de un sistema tributario eficiente y efectivo, mismo que en ningún sentido deberá ir en un sentido inverso a la competitividad, a pesar quizás del grado de vulnerabilidad que puede llegar a adquirir un sistema tributario en un contexto determinado (Ruiz, 2011: 14)72
69Rivera. “Teorías de la regulación en la perspectiva de las políticas públicas”: 322. 70
Enrique Iglesias. “El papel del Estado y los paradigmas económicos” CEPAL, 2006: 12.
71
Mariano Latapí Ramírez. La realidad de los impuestos en México 30 años de perversión fiscal. México: Sicco, 1999: 35.
72
Pablo Ruiz Napoles. “El poder legislativo y la política fiscal en México” En La política fiscal para el afianzamiento de las democracias en América Latina. Reflexiones a partir de una serie de estudios de caso, de CEPAL, 335-349. Santiago
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Es entonces que la tendencia adecuada de la política pública hacia la competitividad deberá ser la adecuada para definir un ambiente de competencia sano para las empresas, en donde su interacción nace como parte de la acción política del Estado, quedando reflejado en políticas económicas.73
Figura No. 6
Señales adecuadas de una política para la competitividad
Fuente: Eduardo Doryan y otros. Competitividad y Desarrollo sostenible: Avances conceptuales y
Orientaciones Estratégicas. México: CLACDS, 1999, p. 35.
Como se puede apreciar en la figura anterior, la presencia de una política tributaria que direccione hacia la competitividad cobra un sentido importante para el Estado, siendo éste el responsable en definir estructuras que garanticen transparencia y confianza para los ciudadanos. Es así como la definición de un instrumento institucional (vía política pública), constituye para la noción del Estado como la herramienta vital para realizar sus funciones en beneficio de la colectividad, en donde la debida institucionalización de las normas y el comportamiento de los individuos en una sociedad guardan una relación bastante estrecha, lográndose motivar a los individuos (Vargas, 2005: 5)74.
73
En el caso de México, en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 se tenía contemplada la definición de una política hacendaria hacia la competitividad, cuyo interés principal fue definir un sistema fiscal responsable y eficiente, a través del establecimiento de una estructura tributaria equitativa y promotora de la competitividad. Lo anterior como el resultado de considerar que antes de dicho periodo, nuestro país presentaba una carencia de un sistema tributario que alentara a las actividades económicas, situación que pone en reflexión sobre la efectividad del Estado ante dicho ámbito. Si bien es cierto que el interés central de un Plan Nacional de Desarrollo es orientar la acción de la gestión pública, son precisamente las organizaciones las sensibles de los cambios estructurales que puedan llegar a sufrir en un futuro todo sistema impositivo, acompañado con una alteración considerable a sus actividades cotidianas de una manera u otra.
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José Guadalupe Vargas Hernández. “Análisis de fundamentos de la Teoría Institucional” Revista Digital Universitaria
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Sin duda alguna, la política tributaria antes que todo debe ser un instrumento valioso puesto en práctica por el Estado que oriente sus acciones a garantizar una recaudación efectiva de la carga impositiva,75 misma que recae directamente sobre las organizaciones. Para lo anterior, el diseño y configuración de una política tributaria queda transformada en un sistema tributario efectivo.
Particularmente, en el ámbito de las Finanzas Públicas, la definición de políticas tributarias debe fomentar a que las organizaciones sean más activas, generen más desarrollo y promuevan su crecimiento. Tal sistema no sólo debe concretarse a dar efectivo cumplimiento de la actividad financiera del Estado, sino que la gestión fiscal por parte del Estado debe ser coherente con un contexto y una realidad actual para el empresario, para que los satisfactores sociales sean atendidos en tiempo y forma.