Section 7. The patient shall be entitled to receive information about his/her health status and treatment options, including risks of complications and side effects.
6 the technology
6.3 the technology must be defined and delimited
6.4.2 Analysis of data from primary sources Databases and registers
1.— Análisis lingüístico y comentarío dé textos, le metodolo gía de lo lectura y comentario de textos implica, como acaba mos de ver, un'esfuerzo de comprensión del lenguaje de los. fi lósofos, es decir, un tratamiento de los términos, los enuncia dos, los cadenas discursivas y ios varios giros idiométicos usados por los autores leídos, gracias a los cuales se transparentó el men saje ideológico que el filósofo ha querido comunicar. Esto sig nifica que al dirigir el aprendizaje nos valemos del análisis del lenguaje como un instrumento indispensable. Cabe, sin embar go, trabajar en clase sobre el lenguaje, pero con independencia de cualquier texto filosófico y de la obligación de comentario. Los enunciados científicos, las frases del lenguaje corriente, las expresiones religiosas serán en este caso posibles temas de in dagación, Se estará empleando entonces un método didáctico distinto y, en lo esencial, autónomo respecto a la explicación de textos filosóficos. Este método es el llamado oná/ís/s lingüístico*,
2.— Lenguaje y filosofía. ¿Cómo se explica que ol ocupar nos de metodología de la enseñanza filosófica tenemos como asunto el lenguaje y nos interesemos por la indagaciones lin güísticas? Este proceder no entrañará a quien esté suficientemen te familiarizado con los usos y costumbres de los filósofos. En efecto, desde sus orígenes en Grecia hasta hoy la filosofía se ha interesado por el lenguaje, de tal manera que mal puede decir se que semejante indagación es producto de preferencias indi viduales o que se practica sólo en algunas escuelas de pensa miento. Por cierto, en éste como en otros tópicos filosóficos hay diferencias y debates, defensas y rechazos encendidos, es decir, heterogeneidad de orientaciones y soluciones, pero ello no anu la sino que más bien confirma la existencia de un interés esen cial en el asunto.
Nos hemos referido antes2 a la necesidad dél cultivo del lenguaje por el filósofo. Consideremos ahora las razones prin cipales que inducen a los filósofos a ocuparse del lenguaje. Son cuatro:
a) La primera y fundamenta! es que el lenguaje es el me dio y el vehículo por excelencia del conocimiento, de la expe-
1 T am bién k suele usar «I nom bre de m étodo a n a lítico ilm p lw m n ta o el com
puesto de análisis para m arear las diferencias con loa mé
todo* filo ló g ico «, gram aticales y , en genera), d e cualesquiera disciplina o cien cia* positiva« del lenguaje. N o quiere d ecir esto, p o r cierto, que se excluya toda coordin ación con ei tra ba jo d e tales ciencias.
152 DIDACTICA DE L A FILOSOFIA
rienda y de la comunicación. Todo intento de comprender al hombre y su relación con el mundo, iodo inteligencia de lo exis tente, pasa por la puerto del lenguaje. Si el filósofo, cuyo pro pósito es justamente esta comprensión, no penetra en la esencia de los símbolos y en ios alcances de su uso, permanecerá irre mediablemente alejado de su objeto o, en el mejor de ios ca sos, se verá innecesariamente obligado a reduplicar sus esfuer zos para llegar a él.
La teoría del conocimiento, la ética, la axiolcgía, la esté t i c a — para no mencionar sino algunas de las disciplinas filosó ficas-— apoyan su investigación en el estudio del lenguaje tal como él opera en et conocimiento, en Ja normactón de la con ducta, en la apreciación de las cosas y de las personas y en la creación artística.
Es importante notar el hecho de que a las diferencias en la constitución y uso del lenguaje corresponden diferencias en los sistemas y modos de conocer, en las maneras de actuar y de crear, así como en las formas y estilos de la ex periencia humana, Hay un lenguaje ordinaria, un lenguaje cien tífico, un lenguaje religioso y, correlativamente, un mundo del sentido común o de la experiencia natural, un mundo de la ciencia o del pensamiento racional y un mundo de la religiosi dad. Lo mismo se puede decir de las diferencias de época y cul tura. El reconocimiento de las afinidades y diversidades lingüís ticas, de los rasgos particulares y las variaciones en el uso de los símbolos es, como se advierte, un seguro hilo conductor ha cia la configuración de lo existente,
b) lo que acabamos de decir encuentra muy clara apli cación en el caso de la filosofía: hay, en efecto, un lenguaje fi losófico con su terminología propia, sus giros y sus oscurida des, cuya comprensión es la vía obligada de acceso a la filoso fía y a su visión del mundo. El caso del lenguaje filosófica es, además, muy singular porque tiende a variar de un pensador a otro, y hasta parece inevitable que así sea dado el carácter personal del filosofar. Lo cual significa que cada filósofo ela bora su propia terminología, sin que por eso renuncie a ser comprendido por los demás, así como él mismo se esfuerza en penetrar en el sentido de lo que han dicho los filósofos que le Han servido de fuente de (respiración o que obstruyen su pensa miento. Analizar el lenguaje es, pues, condición síne qua non del trato con los filósofos y con la filosofía.
c) la filosofía aspira a ser un sober riguroso, ef saber ri guroso por excelencia. Siendo el lenguaje instrumento de este
EL MÉTODO DE ANÁLISIS LINGÜÍSTICO 153
rigor, debe ser penetrado en su estructura y función sí es que ha de disponerse de una garantió suficiente de validez y verdad.
d) Pero el lenguaje no sólo es vehículo e instrumento del conocimiento, de lo acción y de la creación. Es también obstácu lo y fuente de desorientación y de error. No sólo el hombre ma neja al lenguaje; también el lenguaje maneja al hombre. A ve ces por su propia naturaleza lo alejo del mundo en lugar de ponerlo en lo vía de él* Es preciso, entonces, estar alerta sobre los molos usos y las trampas deí lenguaje, lo cual es particular mente importante cuando se trata de la filosofía que maneja una variedad lingüística en que según muchos abundan tales de fectos. Se ha hablado, por eso, de Ja necesidad de una terapéu tica del lenguaje filosófico que produciría como resultado la eliminación de muchos de los problemas — en realidad seudo- problemas— que agobian a la filosofía. Aun si éste no es el caso, la prevención de ios vicios lingüísticos es uno condición esencial del progreso de i a filosofía y a ella se han aplicado los pensadores de todos los tiempos.
La importancia del estudio del lenguaje en filosofía se ha ce patente en dos hechos significativos; a sober, en primer lugar, la constitución de una disciplina filosófica dedicada al estudio de los signos en general y de los procedimientos de simboliza ción de toda ciase, la llamada semiótica, que comprende una investigación del sentido de ios signos (semántico filosófica), uno investigación de las conexiones entre los signos (sintaxis filosó<■
fica) y, por último, una investigación del uso de los signos en
el contexto de la vida individual y social (pragmática filosóficab en segundo lugar, la tendencia contemporánea a concebir la filosofía como un meta lengua je, es decir, como una indagación de nivel superior de las diversas clases de lenguajes tomados como lenguajes-objeto.1
3.— E/ ana/isís filosófico. Múltiples y dispares, seguramente imposibles de enumerar y clasificar de modo propio, son las for mas que adopta la metodología analítica en filosofía,2 cosa que por lo demás ocurre con todos los procedimientos empleados en la investigación filosófica. Conviene, sin embargo, aventurarse a señalar, bien que de manera resumida y sólo para nuestro pro
1 Sobre este tema, cf. toa cap. X V !R y X IX de nuestro manual Iniciación fi losófica y los título» de Charles M orris citados en la bibliografía al final del presente capitulo.
2 En I n ifilfio n r»¡i. X II. hemos tratado también U« las tres prin
cipáis* form as del m étalo analítico: lingüística. concei»tual y lógico. Será muy provechoso consultar la bibliografía que se m enciona en dicho capitulo.
154 DIDACTICA DE LA FILOSOFIA
pósito actual, algunas de las principales operaciones que al ana lizar realizan los filósofos y los objetivos que en ese caso tienen a la vista:
a| Determinar el significado de palabras y otras expresio nes, Se trata en unos casos de precisar, «en otros de aclarar, en otjros de distinguir o contrastar el sentido de lo que se dice en expresiones concretas, recurriendo de ordinario a sinonimias y a definiciones nominales de varias suertes. Se atiende en este aná lisis no sólo al uso descriptivo o constativo del lenguaje, sino tam bién a sus otras funciones y sentidos, como son el expresivo, el operativo, el prescriptivo, «te,1
b} Reconstruir la etimología de la palabra, esto es, re montarse o su origen, o fin de ganar allí la comprensión cabal de su significado, así como de su vinculación con otros térmi nos, lo cual permite la iluminación y el enriquecimiento de con ceptos considerados fundamentales. Conviene notar que Jas eti mologías filosóficas no coinciden muchas veces con las de los fi lólogos pues implican toda una interpretación doctrinaria del pensamiento de un autor.
c] Reducir frases, proposiciones o cadenas discursivas a sus elementos primitivos, de tal manera que se haga patente el sentido propio de la expresión {o su carencia de sentido], se evi te su confusión con otros enunciados y se establezcan sus ba ses de verdad. Esta operación reductivo se lleva en alguno» casos hasta el límite de la conversión de todo el cuerpo del len guaje a unos pocos términos o expresiones originarias.
d| Descubrir y desterrar los formas sistemáticamente vi ciosas del lenguaje, es decir, esos giros, usos, conexiones, pro pensiones expresivas que, en lugar de servir ai conocimiento y la comunicación, los obstaculizan o desorientan. Esta especie de
iogoterapia se aplica especialmente o I lenguaje filosófico, pero
no sólo a él. La ciencia, el arte, la religión y el lenguaje común tienen también sus ídolos que es preciso destruir.
el Reconstruir Ib conexión formal de los enunciados, .arti cularlos lógicamente, de modo que sea posible derivar tos unos de los otros, establecer entre ellos relaciones de funda mentación y probar su consistencia sistemática. Esta es la operación que está en la base de las formaíizacianes y axiomatizaciones, paso obligado de la crítica de la ciencia y, en general, de cualquier sistema proposicional.
EL MÉTODO DS ANÁLISIS LINGÜISTICO 156
f) Vincular las formas de expresión, los sistemas de enun ciados, los sentidos y usos del lenguaje a determinadas instan cias biológicas, psicológicas, histórico-culturales, epistémicas etc., que los condicionan y determinan. Por una operación cuya inspiración es crítico-trascendental, se busca así descubrir los fundamentos del lenguaje y los principios que lo hacen posible como tal, en general y en sus variedades concretas.
4,— Algunas interrogaciones típicas. Sin ánimo de descono cer las diferencias arriba señaladas y otras que muy fundadamen te pueden establecerse mediante el análisis filosófico, es posible decir que todas las operaciones analíticas están motivadas y orientadas por una inquisición fundamental, que cabe formu lar mediante la interrogación ¿Q ué quiere decir?, o ¿Q ué signi fica tal o cual expresión? Cuando el filósofo indaga por el sen tido de una expresión, cuando trata de precisar este sentido me diante sinónimos o etimologías, o determinar los elementos pri mitivos a los que puede reducirse; cuando se inquieta por la po sibilidad de que no signifique nada y decide descartarla como sin sentido o fundarla derivándola de otras, situándola en la conexión formal de un sistema o mostrando sus principios tras cendentales, está orientado por algo más que por el deseo de entender una expresión particular o verificar su contenido. Lo que le interesa es en verdad entender en qué consiste el signifi car, cómo afgo puede significar, cuáles son las bases sobre las
que tal significar es posible. Quiere penetrar en la esencia y
alcances del lenguaje y su sentido. Está, pues, buscando el sentido a través de los sentidos y frecuentemente — lo que aquí no po demos decidir si es posible o no, si es legítimo o incorrecto— un sentido, primario y único, en el fondo de los innumerables sentidos que le ofrecen los lenguajes existentes.
De este modo, la inquietud del qué quiere decir se mues tra coextensiva de la inquietud del cómo es posible, del qué es
lo esencial, del qué es lo existente, del sobre qué bases existe y
de otras preguntas filosóficas cardinales. Todas ellas producen una y la misma inquietud filosófica que discurre por cauces me tódicos diferentes pero no incompatibles.
Cabría preguntar, sin embargo, cuáles y cómo son las inte rrogaciones propiamente filosóficas sobre el lenguaje y por qué no se confunden con las preguntas lingüísticas ordinarias o las de las ciencias normativas y positivas de lenguaje. ¿Por qué, vg., preguntar por el sentido o la lógica de 'bueno', de ‘justifica ción o de ‘lo nada' es una pregunta filosófica, y no lo es pre guntar qué quiere decir ‘caballo' o ‘válvula'? Pueden hacerse
DIDACTICA DE LA FILOSOFIA
o este respecto algunos observaciones que permiten llegar o ia dilucidación deseada. Tienen, por lo común carácter filosófico;
o) Las preguntas por el sentido de expresiones que pa recen o pretenden referirse a dominios, categorías, o géneros supremos de lo existente (vg., 'valor', 'tiempo').
b) Aquellas interrogaciones que se vinculan con la com- prensión del conjunto de la realidad o que pretenden dar la clave de tal comprensión (vg., sobre la nada, la materia, Dios). c) Los términos o relaciones de expresiones que tienen que ver con los principios y bases del conocimiento vg., ‘fenó meno’, 'dato sensorial'.
d) Las expresiones que permiten poner de manifiesto las especies y formas del significar mismo y, por tanto, las posibi lidades y problemas de! uso del lenguaje vg., las expresiones imperativas contrastadas con las indicativas),
e) Determinadas fórmulas que resultan filosóficamente in teresantes en cuanto permiten llegar fácilmente u ofrecen una buena coyuntura para encaminarse al descubrimiento de instan cias primarias, elementales o básicas, en el cuerpo lingüístico conceptual y, a través de éste, en el mundo. (Este es por exce lencia el caso de la lista aristotélica de las categorías).
ff Las expresiones, de cua/quier naturaleza, en cuanto son tomadas como casos a explicar y fundamentar por remisión a categorías o estructuras trascendentales básicas, o en cuanto especímenes del sentido y vía de comprensión del significar y en general del lenguaje.
Como en los demás casos metodológicos, la filosofía se sin gulariza no por un determinado tipo de objeto o un método prefijado y rígido, sino por un modo de abordar los objetos y de emplear los procedimientos que pueden darse también en otras formas del conocimiento. Un análisis del lenguaje es filo sófico no por tratarse del lenguaje — pues el lenguaje puede estudiarse fuera de Ja filosofía— , ni por ser análisis -—pues puede haberlo no filosófico— , sino justamente porque sus te rreas son asumidos por la conciencia filosófica, es decir, la con ciencia de lo primqrio y fundamental
5.— Fundamento y alcances de h ‘didáctica' lingüística en
filosofía. De todo lo anterior se desprende fácilmente que, sien
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puede considerarse extraño a lo metodología de la enseñanza filosófica.- Las figuras más características del pensamiento han filosofado en trato directo con la problemática lingüística; su filosofar es en parte fruto de este quehacer y está impregnado de sus incitaciones y sus hallazgos. Siendo el acceso al filoso far el objetivo supremo de la didáctica filosófica, no podrá conseguir su propósito si prescinde del abordaje crítico del ins trumento lingüístico. No hay alumno que pueda ser encaminado al filosofar genuino sin que adquiera clara conciencia de la naturaleza, el sentido y la función del lenguaje, de sus virtu des y sus vicios, del modo como el hombre lo configura y ma neja y del modo como, a su vez, él configura y maneja al hom bre. Para decirlo en una sola frase, el alumno no podrá filoso far sin que, por obra del maestro, se haya familiarizado sufi cientemente con la pregunta lingüística fundamental, sin ha berla sopesado debidamente y sin haber adquirido la capaci dad de plantearla. Que sepa formular la cuestión decisiva de ‘qué quiere decir’ o 'qué significa', con respecto a cualquier ex presión, en cualquier circunstancia, que tenga una noción de su sentido *e importancia filosóficos y sea capaz de juzgar de la adecuación o inadecuación de las respuestas, es la prueba más sólida y el resultado quizá má$ positivo de una acertada edu cación filósofica.
Aquí, como en las otras observaciones que hemos hecho acerca del método, no ha de olvidarse por supuesto el factor de grado y nivel, que permitirá al profesor exigir un rendi miento compatible con las condiciones del educando y diferen ciar adecuadamente las tareas de los cursos elementales, inter medios y avanzados. Lo importante, sin embargo, es compren der que esta metodología atraviesa la enseñanza filosófica a to do lo largo de sus niveles y ciclos y que no se trata de un pro ceder reservado tan sólo a los alumnos superiores. Es nece sario iniciar al estudiante en el análisis desde sus primeros pa sos en la filosofía, pues — valga la enseñanza— sólo así se le proporcionará el instrumento crítico indispensable para toda suerte de reflexión. Decir que /es necesario proceder de esta suerte es decir, con otras palabras, que el análisis lingüístico posee fundamentos suficientes como método didáctico, que es lo que interesa poner en claro.
6.— Procedimiento. El análisis puede utilizarse en clase de maneras muy variadas y con propósitos diversos.1 Cabe servir se de él, por una parte, como medio para introducir un tema
1 No consideramos aquí utilización d«l análisis en ta explicación «le textos, que ha sido tratada en su lugar.
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y para conducir el planteamiento de los problemas vincula dos con dicho terina hacia el terreno de la experiencia del len guaje. Cabe, por otra parte, reforzar, ampliar o poner a prue ba determinados planteamientos, tesis doctrinarias, interpreta ciones y conceptos, llevándolos ante el tribunal del uso del len guaje, en sus diversos tipos y niveles (ordinario, científico, mo ral, etc.). En uno y otro caso, se trata de una aplicación c¡r-t cunscrita a partes del contenido del curso y del tiempo dispo nible. Sin embargo, no se excluye fa posibilidad de desarrollar todo, ün curso de filosofía por la aplicación del análisis. Este el caso de los que puede Mamarse "cursos diccionario", eh los cuales se trata analíticamente un repertorio de conceptos bá sicos, como, vg., substancia, espacio, tiempo, causalidad, ver
dad, valor, etc., capaces de ddr una penetración suficiente en la
problemática filosófica.
Al hacer el análisis puede procederse de dos modos: a) El profesor analiza ciertos términos o frases interesantes, con la extensión y la profundidad que resulte adecuada en cada caso a 1as circunstancias concretas de (a clase, y luego absuelve las cuestiones que los alumnos le plantean a propósito del análisis.