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Una forma de comprender mejor una obra y a su autor es conocer el ámbito social y político en que se produjo, es decir, averiguar la situación del autor en la sociedad, los cambios sociopolíticos que se produjeron durante su vida, la mentalidad predominante en la sociedad de su tiempo, etc. Dichos factores son muy importantes ya que cada obra refleja tanto el pensamiento de su autor como el contexto social y político de su tiempo, pues a través del contexto histórico de una obra se puede explorar la obra y a su propio autor. Es por todo ello que describiremos brevemente los factores sociopolíticos que han influido en la personalidad de Juan Ruiz y en su obra.

Según lo que explicamos en apartados anteriores, Juan Ruiz vivió a finales del siglo XIII y en la primera mitad del siglo XIV. Durante este período nos encontramos con algunos acontecimientos destacados que influyen en la literatura:

72

Ibid., p. 621.

73 Ibid., p. 623. 74

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1. En dicho tiempo poco a poco la burguesía sustituye al poder tradicional de la Nobleza y de la Iglesia, apareciendo las luchas nobiliarias. Como consecuencia de dicho proceso surge una nueva literatura. Juan Luis Alborg en Historia de la literatura

española explica dicha literatura de esta manera:

Esta literatura, que pretende ser un reflejo directo de la vida ordinaria, tiende también hacia las enseñanzas morales, pero entendidas estas no exactamente como un ideal de virtud, sino como regla pragmática de vida, como un consejo que ayuda a manejarse entre las dificultades cotidianas, los peligros y las insidias de las gentes, aunque tampoco faltan, sin embargo, las obras de grave carácter doctrinal, dada la vena ascética tan peculiar de la literatura española.75

2. Esta época coincide con el reinado de Alfonso XI (de 1312 a 1350), quien combatió contra la nobleza rebelde, restableció la autoridad real y la situación inestable del país, luchó contra los musulmanes, muriendo finalmente debido a la peste negra mientras asediaba Gibraltar.76

3. En la Edad Media, la sociedad giraba principalmente entorno a Dios. El amor y respeto a Este prevalecía sobre todas las cosas. La realidad se explicaba siempre a través de la voluntad divina. Partiendo de esta premisa consideraban el mundo como un mero tránsito para llegar a la vida eterna, y la muerte significaba la liberación de esta cárcel mundana. Poco a poco surgió una visión más humanista que significaba el reencuentro del hombre en su esencia. Destacaba el profundo conocimiento del ser humano, el deseo de vivir, el amor mundano y sobre todo una perspectiva más positiva de la vida. Esta visión introdujo una nueva forma de entender el mundo y supuso el comienzo de una crisis en todos los ideales religiosos que predominaban hasta entonces. Debido a esta influencia del humanismo surgido en Italia que se trasladó a España a través de Dante y Petrarca, surge un estilo propio y original, y el autor comienza a buscar un tono peculiar y un estilo personal de su obra. Esta ideología se presenta por los

75

Ibid., p. 222.

76 Blanco Aguinaga, Carlos; Rodríguez Puértolas, Julio; M. Zavala, Iris, Historia social de la

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autores más significativos de la época como Arcipreste de Hita en España, cuya obra consiste en mostrar aspectos didácticos, satíricos y humorísticos.77

4. En el siglo XIV, por una parte domina la crisis del sistema feudal en occidente, es decir, la crisis del feudalismo en su transición hacia el capitalismo. Se puede observar también dicha crisis en el feudalismo castellano, debido a diferentes factores económicos y políticos, como los conflictos existentes entre Monarquía y Aristocracia. Como consecuencia de los problemas económicos y el aumento de la fiscalidad, los campesinos se ven obligados a huir a las ciudades, rebelándose contra los señores y atreviéndose a poner condiciones a los propietarios. Estos levantamientos producen la decadencia del feudalismo. Por otra parte, el sistema monetario comienza a dominar en el comercio y en la economía, y el dinero se convierte en una entidad absoluta, lo que lleva a la destrucción del orden económico feudal. En este caso la Iglesia desempeña un papel importante, ya que acepta esta nueva situación monetaria con afán de lucro. Los implacables sarcasmos de algunos autores como Juan Ruiz manifiestan las características de esta época. Sobre la situación de la Iglesia en la sociedad de dicha época citamos lo que Carlos Blanco Aguinaga afirma en su libro

Historia social de la literatura española:

Se trata de una Iglesia, por lo demás, fragmentada y dividida, la del Cisma de Occidente: en un momento dado, existen tres papas simultáneos, cada uno respondiendo a los diferentes intereses de las potencias europeas, enzarzadas en una guerra que durara cien años. Una Iglesia desmoralizada, cuya situación, a nivel peninsular, se refleja en el hecho de que en el siglo XIV no hay ni un solo santo castellano. Por otro lado, la predicación mendicante, que propugna una vuelta al cristianismo evangélico (“Mi reino no es de este mundo”), y la proliferación de movimientos apocalípticos se unen con el malestar anti señorial del pueblo.78

Ramón Gonzálvez Ruiz en “La persona de Juan Ruiz” se dedica a este asunto de otra manera:

La convivencia del mundo eclesiástico con las estructuras de la sociedad feudal hizo que irrumpieran en el seno de la iglesia la mentalidad y las realidades de aquella

77 Alborg, Juan Luis: Op. cit., pp. 222-223. 78

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civilización surgida de la generalización del pacto feudal. Todo, hasta la concepción de Dios y su relación con los hombres, estaba configurado en la mente de los hombres de la Edad Media por la óptica del horizonte feudal en que se vivía. En virtud de esa especie de pacto, el superior jerárquico de un clérigo se obligaba a concederle algún beneficio eclesiástico, para que pudiese vivir de sus rentas, a cambio de una disponibilidad para prestar un servicio pastoral en un puesto determinado.79

En dicha sociedad, en la que el hombre sufre así una vida monótona, se manifiestan obras literarias expresando la soledad del ser humano y su angustia sobre la realidad y sobre sí mismo.

5. En los siglo XIII y XIV, a pesar de todos los acontecimientos, como la inestabilidad política de la monarquía castellana y los conflictos políticos causados por el acceso al trono de dos reyes menores de edad, Fernando IV (1295) y Alfonso XI (1312), las epidemias de la peste negra, los conflictos de las guerras civiles, la difusión de las ideas conciliadoras, etc., no se puede impedir el desarrollo intelectual, la presentación de una nueva reforma y la fundación de los centros científicos. El período de formación estudiantil de Juan Ruiz se desarrolla en el ámbito de la iglesia de Toledo presidida por el arzobispo Gonzalo Pétrez y, después de él, por su sobrino Gonzalo Díaz Palomeque (1299-1310), quienes persiguieron la trayectoria reformista, cuya huella aparecía en las actividades pastorales.80

En el siglo XIV algunos poetas castellanos manifiestan diferentes versiones de su época a través de sus obras. Entre ellos Juan Ruiz, un aristócrata, sacerdote y arcipreste muestra la situación de la época desde su propia perspectiva personal y social y nos da una visión compleja de la crisis medieval expresando la inseguridad, las tensiones personales, el conflicto entre realidad y apariencia, y reacciona con ironía ante todo lo que ha sucedido en su tiempo.

Para finalizar este apartado, hemos recogido un fragmento del libro de Juan Ruiz

Arcipreste de Hita escrito por Julio Rodríguez Puértolas, en el que el poeta representa

las diferentes clases sociales comparándolas con las estaciones:

79 Gonzálvez Ruiz, Ramón: Op. cit. 80

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Mas la sociedad del siglo XIV sigue siendo, pese a todo, una sociedad todavía agraria, basada en la explotación de la tierra y en la existencia del campesinado villano. Juan Ruiz, en su ya citada descripción de la tierra de don Amor, traza un completo panorama del trabajo y de las actividades agrícolas (c. 1266-1297), panorama dividido en trimestres, caracterizados a su vez -y esto es lo interesante- por divisiones sociales. Así, noviembre-diciembre-enero son caballeros (c. 1271), pues el invierno es tiempo pobre y en que nada se coge y solo se gasta lo allegado, como saben hacerlo los caballeros.

Y como caballeros, tratenientes, señores, dan ordenes a sus servidores y criados: mandava sembrar trigo e cortar las montañas (c. 1273)

Fazié a sus collaços fazer los valladares, rehazer los pesebres, limpiar los alvañares,

cerrar del pan los silos e fenchir los pajares (c. 1277)

Febrero-marzo-abril son fijosdalgo, que ya poseen algo “porque la tierra empieza a dar de sí”, unos hidalgos que mandan “poner viñas” (c. 1280) y utilizan cavadores asalariados para ello (c. 1281); también ordenan plantar olivos (c. 1286). Mayo- junio-julio son ricosomnes, “ricos hombres, porque son los meses de la estación más productiva” y recogen el fruto de las campos (c. 1290-1292). Por último, agosto- septiembre-octubre son ya labradores, que trillan, rastrojan, barbechan, vendimian, pisan la uva (c. 1295-1297)…

En este panorama de la sociedad castellana vista con ojos críticos, reserva juan ruiz para la Iglesia y sus representantes su más acerba ironía destructiva.81