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En el contexto mundial existen algunos acercamientos porcentuales a la realidad que aqueja a los trabajadores de la medicina en cuanto a la sobrecarga laboral y los elevados niveles de estrés que manejan, por lo que el acercamiento a cifras globales no es una utopía.

Las cifras de prevalencia del síndrome de burnout anunciadas en la bibliografía médica se trasforman según parámetros como el cuestionario manejado, puntos de corte aplicados, diferentes fuentes de origen y la interpretación de los resultados obtenidos. (Gil-Monte & Peiró, 2000)

Es así como se ha distinguido que el desgaste laboral aparecía frecuentemente entre los profesionales de la medicina estableciendo un número cercano de afectados entre 25% y 60%, (Shanafelt, Bradley, Wipf, & Back, 2002) aunque aún más llamativo resulta el artículo

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publicado por el Instituto de Estudios Laborales en Europa en el que se reseña que el 87,8% de los médicos de Atención Primaria se sienten agotados emocionalmente.

Según (De la Cruz, 2012) la prevalencia a nivel internacional es variable respecto al grupo poblacional pero se estima en 71.4% en médicos asistenciales del mismo espacio geográfico. Utilizando el modelo habitual de (Margison, 1987) para considerar las tasas de morbilidad y mortalidad de las profesiones y estimar indirectamente los niveles de estrés de las diferentes ocupaciones se pueden tener en cuenta los siguientes datos como la tasa de suicidio en la clase médica que es tres veces más altas que las de la población general otros parámetros son el número de casos de cirrosis, accidentes de tráfico, tasas de alcoholismo y de abuso de drogas son equivalentemente tres veces más altas que en la población general. (Roy, 1985)

Además (Margison, 1987) afirma que en médicos de Atención Primaria utilizando el punto de corte usado en la mayoría de los estudios muestra que un 40% de ellos presenta valores altos en cansancio emocional y despersonalización. Asimismo, alrededor del 30% se presenta con una percepción de realización personal baja.

En el ámbito latinoamericano, una tesis en Colombia conformada por 118 médicos con un rango de edad entre 25 - 50 años señala, que el Burnout está vigente en una alta ocurrencia en los médicos de los Hospitales de carácter público en un 45% por las malas condiciones en las que realizan diariamente su trabajo, el exceso de asignación de consultas y el superíndice de pacientes atendidos diariamente contrario a los establecimientos particulares; la dimensión predominantemente afectada es la referente al agotamiento emocional. (Alvarez, 2005)

En cuanto a las dimensiones de este síndrome se ha estimado que alrededor de 12 – 50% de los médicos presentan alguna de las dimensiones del mismo (Delgado, Vega, Sanabria, & Figueredo, 2009), asimismo se ha destacado en distintos estudios que entre el 10 al 20% de los médicos en servicio activo están emocionalmente perturbados por lo que sufrirían de problemas mentales o conductas adictivas en algún momento a lo largo de su vida profesional ; entre otras circunstancias del 5 al 12% de los galenos presentan al momento de los estudios un deterioro suficiente como para afectar su práctica labora con el consecuente daño que puede derivarse a ellos o sus pacientes. (Apaza & Mendoza, 2009)

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En la investigación realizada por (Grau, Flichtentrei, Suñer, Prats, & Braga, 2007) en la Universidad de Girona con una población de 11.530 profesionales sanitarios de habla hispano-española de varios países llegó a la conclusión de que la prevalencia global de burnout de la muestra fue del 11.4 %, siendo los médicos los mayormente afectados con 12.1%; en cuanto a factores personales y sociodemográficos demuestran mayor estrés las mujeres (12.9%) y en las personas solteras (14.6%), el sexo y el estado civil no tuvieron asociación estadísticamente significativa.

En referencia a los factores protectores frente al Burnout hallaron que la valoración laboral se reveló altamente preventiva, a mayor edad, más años de ejercicio profesional o más años en el puesto de trabajo actual, menor posibilidad de burnout al igual que tener hijos, alto grado de optimismo, la satisfacción profesional y la valoración de la situación económica personal. En contraposición, ocuparse realizando turnos de guardia, baja laboral menor a un año o padecer una dolencia crónica se coligaron como desencadenantes de modo autónomo con el síndrome.

La prevalencia de Burnout dependiente de los países donde se llevó a cabo la investigación reportan el más alto nivel en España (14.9%) seguido de Argentina (14.4%), Uruguay (7.9%), las demás profesionales de México, Ecuador, Perú, Colombia, Guatemala y El Salvador presentaron prevalencias entre 2.5% y 5.9%.

La amplia cifra de galenos que contestaron satisfactoriamente el cuestionario permitió a los autores la evaluación diferencial de muchas especialidades médicas cuyos resultados indican que emergencias, medicina interna, infectología y ortopedia, son las especialidades con más síndrome de burnout y, en contraposición, anestesia y dermatología son las especialidades con menos casos.

Un estudio realizado por (Atance, 1997) contó con la colaboración de 294 médicos de atención primaria y especializada del sistema público del Área de Guadalajara, se analizaron las variables sociodemográficas, categoría profesional, antigüedad profesional, edad, sexo, estado civil, número de hijos y en el centro de trabajo, situación laboral, lugar de trabajo, número de trabajadores en el centro, turno de trabajo, número de enfermos a cargo del profesional, tiempo dedicado a los pacientes, horas de trabajo semanales en el centro y en el domicilio relacionadas con la tarea profesional.

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Concluyeron con un modelo teórico del perfil de riesgo para estos profesionales: Ser mujer, mayor de 44 años, separada, divorciada o viuda, con más de 19 años de antigüedad profesional y más de 11 años en el mismo centro de trabajo, que realiza su tarea en un centro de más de 1.000 trabajadores y dentro del ámbito de la atención especializada; dedica a su tarea directamente en relación con los enfermos al menos el 70% de su jornada laboral, teniendo a cargo entre 21-100 enfermos y trabajando entre 36-40 horas a la semana.

En el Ecuador la información sobre estudios de Burnout involucra en su gran mayoría a todos los que conforman el personal sanitario y no existen considerables investigaciones exclusivamente enfocadas a los galenos. Estudios de mediana escala en cuanto a distribución, frecuencia, factores determinantes del Síndrome de Burnout difícilmente pueden crear un fundamento generalizado de la realidad de la patología en los médicos de nuestro país y los mismos ya han sido citados previamente en esta tesis.