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Analysis of the Probing Stage

3.4 Correctness Analysis of the Lookup Protocol

3.4.2 Analysis of the Probing Stage

Imagine. Le roban quinientos euros (no me refiero a un político, sino a un ratero vulgar). Al tiempo cogen al ladrón, lo juzgan y lo ponen en la cárcel. Usted no solo ha perdido el dinero sustraído sino que además ha de pagar su estancia en la cárcel al agresor mientras aprende nuevas habilidades.

Según la filosofía del Derecho Natural, si alguien daña los derechos de una persona —Vida, Libertad y Propiedad— ha de restituirlos o compensarlos de alguna forma. En Estados Unidos se dio un caso interesante sobre esto. Durante treinta años David Berkowitz, más conocido como el Hijo de Sam, estuvo sembrando el terror en las calles de Nueva York. Cometió ocho ataques que costaron la vida a seis personas y dejaron a nueve gravemente heridas.

Según el homicida, él no era el culpable de las muertes, sino el perro del vecino que le obligaba a matar. Evidentemente le negaron la condicional con tal excusa. Aunque parezca mentira los burócratas hicieron algo positivo con toda esta desgracia. El arresto del Hijo de Sam hizo que se publicaran historias de su vida, películas, documentales… Los legisladores no vieron con buenos ojos que un criminal tuviera que lucrarse por sus delitos, así que aprobaron una ley por la cual todo el dinero que consiguiera el criminal en derechos de autor, irían a sus víctimas o familiares. En la actualidad 40 estados americanos tienen una ley de “El Hijo de Sam”[159].

¿Por qué no hacer lo mismo con todos los criminales que violan los derechos básicos de la gente decente? No hacen falta tantas cárceles. Simplemente el delincuente ha de pagar a la víctima el daño que le ha causado más una compensación. Muchos colectivos, cuando escuchan que los criminales han de pagar monetariamente sus faltas se ponen las manos a la cabeza y exclaman: “¡así se vulnera sus derechos!”. Esto es algo curioso. ¿Se ha fijado en la expresión “derechos humanos” y cómo es usada por ciertos colectivos? Siempre que alguien sale por la televisión invocando los derechos humanos es de alguna organización en defensa de terroristas, delincuentes, presos… Es otra tergiversación a la que nos ha inducido el Gobierno y sus grupos de presión. Los derechos humanos son para la gente decente, no para los criminales. Precisamente cuando alguien vulnera nuestros derechos pierde los suyos, por eso lo encerramos.

Un delincuente se ha de ganar la manutención y ha de trabajar para la víctima hasta que la compense del todo. Eso significa que sus bienes han de ser confiscados para que permitan el pago del daño hecho a la víctima, o trabajar para ella hasta conseguir tal cuantía. Aunque este tema no se puede ampliar mucho en el libro ya que no es su fin, empresas privadas podrían hacer este trabajo. Incluso el delincuente podría estar en su casa bajo vigilancia o con una pulsera de localización como ya existen. Simplemente es ampliar el concepto de multa con el fin de resarcir a la víctima. No es algo nuevo en realidad. Este fue el sistema de justicia que imperó en Islandia durante 300 años y les fue bastante bien[160].

Y es que no solo liberaríamos residentes en las cárceles, haríamos justicia de verdad, esto es, que cada víctima fuera compensada por el daño sufrido. No es venganza, es restitución del daño a la víctima. Más aún, la manutención se la pagaría el propio delincuente y no sería una carga para el sufrido pagador de impuestos. ¿Tiene algún sentido que una víctima de violación tenga que pagar la estancia en un edifico gubernamental a su agresor mientras aprende nuevas técnicas y ve la televisión?

(Ah. Y a propósito, para aquellos que afirman que esto son trabajos forzados. ¿Sabe quien hace actualmente trabajos forzados? Aquellas personas que cumplen leves faltas y les mandan a hacer “trabajos sociales”. Sí, los trabajos sociales no son más que un eufemismo de lo que antes llamábamos “trabajos forzosos”. Como también lo son los impuestos ya que una parte importante de nuestro tiempo la dedicamos a trabajar, contra nuestra voluntad, para el Gobierno. Esa es en realidad la esclavitud más extendida en todos los países).

Otra ventaja de este sistema de pago–por–compensación–a–la-víctima (aunque no tiene que afectar a la totalidad de los presos) es que sí rehabilita. El preso está

controlado —y él paga ese control— en lugares donde no está rodeado de otros presos. La pena no dura años y años, sino el tiempo en el que el preso haya pagado,

literalmente, la deuda contraída con la víctima; ya sea mediante expropiación de bienes o por medio del trabajo diario.

Y es que el trabajo, rehabilita. Tengo un amigo que trabajaba en la Cruz Roja de una región de España. Me contaba que cogían a los chicos conflictivos que la administración no podía salvar de su pernicioso estilo de vida antisocial. El secreto de la organización privada para el triunfo era sencillo. Cogían a los chichos y les ponían a trabajar de sol a sol y así aprendían a ver lo que significa el esfuerzo y lo que se consigue con éste. Mantenían la mente ocupada y valoraban lo que iban construyendo día a día. Ya ve, lo que es incapaz de hacer Gobierno con nuestros impuestos lo hace una organización privada y sin que nos cueste nada.

sistema posible con su maquinaria penitenciaria:

Cuesta dinero a las víctimas y al pagador de impuestos.

Se está destinando más dinero a los presos, que a los niños en la educación o a los enfermos.

El sistema no rehabilita. El 70 por ciento de los presos reincide. En las cárceles, el malhechor aprende más de su oficio.

Periódicamente se han de liberar presos o darles permisos porque las cárceles están llenas.

En el máximo de esta locura, surgen grupos que solo usan los derechos humanos para aplicarlo a los delincuentes haciendo que estos lleguen a vivir mejor que muchos ciudadanos libres. ¿Le parece justo y racional que viva mejor un preso en España con comida y cama pagada junto con otros lujos como tener biblioteca, televisión… y en cambio, un pensionista no llegue ni a mediados de mes y tenga que ir a la beneficencia? Un sistema que trata mejor a sus presos que a sus ancianos está enfermo.

A lo largo del libro hemos visto que nuestro principal problema no es la crisis, las grandes empresas, el cambio climático, los videojuegos, la codicia, egoísmo… sino el Gobierno. Es el causante de casi todas las desgracias que nos conciernen tanto en la vida privada como económica. Es ineficiente, inmoral, mentiroso y una fría máquina de recaudar dinero y Poder para la manipulación y el control.

Van muy errados aquellos que buscan bienestar con más Gobierno. A igual que si nos vemos envueltos en un desastre natural no nos quedaremos quietos esperando el rescate de nuestros políticos, tampoco lo podemos hacer en nuestra vida diaria. Cada día que pasa depende de usted; los políticos no le ayudarán en nada. Y si espera milagro semejante, le va a ir muy mal.

¿Recuerda la tragedia del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya? Tal vez le suene más por la película ¡Viven! En 1972 un avión militar con 40 pasajeros y cinco tripulantes se estrelló en la cordillera de los Andes de Mendoza, en Argentina. Muchas personas murieron en el accidente, pero no todas. Los supervivientes tuvieron que aguantar 72 días lidiando con duras condiciones ambientales.

Un amigo me contó la siguiente historia de boca de unos de los supervivientes. Según explicaba, once días después del accidente dos personas escucharon por una radio que se había abandonado la búsqueda. Una de los que estaba escuchando pensó: “estamos muertos”. Al otro superviviente le vino inmediatamente a la cabeza: “hemos de tomar la iniciativa, estamos solos”. El primero se vio incapaz de manejar la situación por sí mismo y dejó de luchar. No aceptó comer carne humana y murió. El segundo, más individualista, consiguió sobrevivir.

La situación actual de la crisis es similar, aunque no tan dramática por supuesto. Desde que empezó esta ruinosa situación en la que vivimos, no hemos parado de oír a los políticos y eurócratas que 2009 sería el fin de la crisis. Y cuando se terminó el año siguieron diciendo lo mismo de 2010, 2011, 2012… Todo se tradujo en la Falacia de

arreglar la crisis de golpe, sino para mantener mansas a las ovejas y darles (falsas) esperanzas. Así también apaciguan la libre iniciativa de cada ciudadano para que no piense por sí mismo y haga algo por libre iniciativa. Desafortunadamente, los políticos no nos sacarán de esta situación. Hemos de tomar las riendas los ciudadanos, la sociedad civil y la economía privada. Si nos quedamos esperando la ayuda política nos pasará como a la víctima del accidente aéreo de Argentina que murió de desesperación.