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Internal Distributed Error Detecting and Correcting Code

3.4 Correctness Analysis of the Lookup Protocol

6.2.1 Internal Distributed Error Detecting and Correcting Code

Estamos fritas

   R    E    P    O    R    T    A    J    E    G    R    Á    F    I    C    O  :    P .    L    A    N    D    M    A    N    N    /    A    R    E    N    O    K

Coci da, fr i ta, asada o en pur é, la patata es uno de los alimentos más completos, que crece si n pr oblemas. P or eso, cada año se cosechan 300 millones de toneladas.

Su valor nutritivo es enorme, pues 24 piezas de este tubérculo poseen las 2.500 calorías diarias que nece- sita un adulto. U na patata en su es- tado natural contiene un 80 por 100 de agua, un 18 de hidratos de car- bono complejos –como almidones– para mantener a punto las reservas energéticas, y fibras que facilitan el tránsito intestinal; además apor- ta proteínas, aminoácidos, sales mi- nerales, como el potasio, y vitami- nas C y B. Su contenido está libre de grasas en un 99,9 por 100.

Los nutrólogos dicen que es un error prescindir de un ali mento tan completo –situado detrás del hue- vo– cuando se quiere adelgazar. Co- cidas al vapor aportan sólo 80 kilo- calorías por 100 gramos, aunque al

freírlas se multiplica su valor ener- gético hasta las 500 kilocalorías, co- mo laschipsindustriales, que tie- nen hasta un 40 por 100 de grasas.  Juana Chuquisondo se define or- gullosamente más que como una simplecampesina de la peruana Ca-  jamarca, como una buena “pro- ductora de papas”. Y es cierto, por- que acumula la milenaria sabidu- ría de cruzar hábilmente las si- mientes patateras del banco de 29 variedades casi exclusivas de su re- gión. Sabe cómo, dónde y cuándo conviene sembrarlas, además de di- versificarlas para evitar pl agas, he- ladas o sequías. Según le explicaron los representantes de la Organiza- ción para la Agricultura y la Ali- mentación –FAO–, ella y otros mi- les de mujeres del nor oeste perua- no son las verdaderas conservado- ras de la biodiversidad y los recur-  74muy

Cortadas con guillotina

El corte tradicional se efectúa haciéndola pasar por una rejilla  –arriba , a la izq uierd a–

a 100 kilómetros por hora con ayuda de un chorro de agua a presión. Para que esté bien afilada, esa rejilla se cambia cada media hora. Con una plantilla –foto inferior– se verifica el grosor de la patata. Si el tamaño del palito de la patata no es como debiera, el proceso de fabricación se detiene y se revisa del todo.

Ésta sí, ésta no

Después de que se ha cortado en palitos, las patatas pasan un segundo control, manual y electrónico, con el fin de eliminar las que no tienen las medidas adecuadas. La dimensión final varía de 7 a 1 2 milímetros de grosor.

Los expertos

afirman que

es un error no

comer patatas

cuando se

hace dieta

Es un alimento tan completo como el huevo

sos genéticos de estas tierras tan inhóspitas para la agricultura. Por- que, si de ellas depende la siembra y la cosecha, también tienen en sus manos los cruces y la selección de las sementeras. Su labor artesanal  juega un papel fundamental para contribuir a que la moderna bio- tecnología pueda alimentar a los famélicos de un mundo que se va engrosando con 80 millones de per- sonas cada año.

Partiendo de la originaria Sola-

num tuberosum, la humanidad cul-

tiva únicamente ocho especies de patatas. De ellas, como en un árbol genealógico, se deriva el resto, a tra- vés de selecciones de siembra y cru- ces de simientes. En el Centro In- ternacional de la Patata, en Lima (Perú) se han clasificado 6.000 va- riedades, atendiendo a la calidad de su masa, sabor, color, forma, tex- tura de la piel, maduración y tiem- po de recolección. Sin embargo, la producción industrial únicamente utiliza 56, aunque en los Andes se siembran 5.000 variedades.

 Tan sólo hace 15 años, los cien- tíficos de la FAO redescubrieron que las mujeres más ancianas de algu- nas aldeas andinas peruanas tienen el poder de potenciar o disminuir el consumo de una u otra de las va- riedades. Fueron ellas las que de- puraron la calidad de los cultivos a través de los siglos, como hicieron sus antepasados. Este tubérculo fue el legado de los primitivos indios nómadas prequechuas quienes, seis milenios antes de nuestra era, ya re- cogían plantas salvajes de papas por la altiplanicie andina, y las adora- ban como a un espíritu divino.

Francisco Pizarro y sus huestes fueron los primeros europeos en descubrir, hacia 1530, estas plan- tas. Cegados por el mítico oro ate- sorado por Atahualpa, no se per- cataron de que el verdadero teso- ro inca era la papa. Hoy la cose- cha media anual en el mundo es de unos 300 millones de toneladas, equivalente a cincunvalar el pla- neta 24 veces. Y los consumidores pagan más de cien mil millones de dólares por cada cosecha.

Actualmente, los españoles –con 110 kilos por persona y año– somos los segundos consumidores de pa- tatas de Europa, tras Irlanda. Se cul-

tivan 150 clases diferentes, desta- cando, por regiones, las alavesas y las gallegas o cachelos; y por ca- lidad, las variedades Rosalie, Desi- rée, Gracia, Olinda, Bintje, Ezdina y Ostara. La sequía y las adversi- dades meteorológicas del verano de 1994 en el norte y centro de Euro- pa encarecieron y recordaron su va- lor fundamental, porque en la UE faltaron seis millones de toneladas y uno de ellos en España.

Según explica Mariano Gandu- xer, delegado español en Europa- tat –Unión Europea de Comer- ciantes y Mayoristas de Patatas–, este tubérculo se mueve en un mer- cado libre, regulado por la ley de la oferta y la demanda, y la clima- tología tiene la última palabra en el movimiento de sus precios.

Un campo de patatas produce el doble que uno de cereales y su- pera a cualquier otro cultivo. Cre- ce más rápidamente que el trigo, el maíz o el arroz y se recolecta ca- da tres o cuatro meses, con varie- dades que maduran y son comes- tibles en tan sólo dos. También se acomoda a diversos terrenos y ri- gores climáticos y se cultiva en ca- si todos los países del mundo.

Paradójicamente la altiva Euro-

82muy

 Aquí es tán