Los modelos que aplicamos a la educación, incluidos los recursos audio- visuales, los medios interactivos y las plataformas de inmersión en mun- dos virtuales, han avanzado mucho en cuanto a las formas y la tecno- logía, pero no parece que hayan modificado sustancialmente el fondo, conceptos y fines de las acciones educativas. De entrada no están ayu- dando a que cada persona se conozca mejor a sí misma como primer paso para reconocerse en un mundo globalizado del que forma minúscula par- te. Los riesgos de que nuestros niños y jóvenes sean convertidos en sim- ples piezas del engranaje del sistema son, a mi juicio, cada vez mayo- res. Son sistemáticamente devaluados los conocimientos que no tengan aplicación práctica de forma directa en términos de productividad. Los estudiantes universitarios llegan a los estudios de grado impelidos por unas ideas de especialización, profesionalización y competitividad muy contradictorias con el propio espíritu de la universalidad, confundien- do cada vez más el objetivo y método de las universidades con los de la formación profesional. Obsesionados por el fantasmagórico horizonte del empleo, y del subsiguiente relato ficticio de la riqueza basada en el po- der adquisitivo, descuidamos cada vez más, o incluso despreciamos, los valores del humanismo confrontados artificiosamente con la idea de uti-
lidad. De nada nos sirve tener una maquinaria tan poderosa de influen- cia como son las TIC si lo único que se pretendiese finalmente con ellas fuera centrifugar la conciencia de cada ser humano hacia un universo de realidades manipuladas al servicio de determinados intereses.
No es ése el ámbito de lo educativo que quisiéramos contemplar. ¿Qué podemos hacer para mejorar el horizonte siempre perfectible de la edu- cación? No podemos considerar “innovación educativa” el simple hecho de utilizar recursos interactivos multimedia, y sin embargo ésta parece ser la orientación oficial del concepto en esta primera década del siglo XXI. ¿Podemos revisar esta mentalidad novicia?
El futuro no puede ser un simple maquillaje del pasado. No preten- demos tener todas las claves para una auténtica y necesaria revolución educativa, pero apoyamos en las reflexiones de este texto una propuesta de cambio de rumbo que cuestione visiones excesivamente prácticas del pensamiento, que no limite de forma estrecha el concepto de realidad, que ponga la educación en primer lugar al servicio del descubrimiento de uno mismo con todo su potencial, que fomente la imaginación y la creatividad, y preste especial atención a los valores que distinguen y ca- racterizan a los seres humanos.
1 El término “entelecheia”, tal y como lo planteó Aristóteles, se refiere a la realización de toda la potencialidad de algo, a la acción de ese algo mediante la que alcanza como objetivo y fin su perfección. Según la RAE, también se define “entelequia”, irónicamente, como “algo irreal”.
2 Cultura (diccionario RAE, 22ª edición): (Del lat. cultura), f. cultivo.
3 Objetivo (diccionario RAE, 22ª edición): adj. Perteneciente o relativo al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir; adj. Desinteresado, desapasionado; adj. Fil. Que existe realmente, fuera del sujeto que lo conoce.
4 Ente (Del lat. ens, entis, ser) de razón (diccionario RAE, 22ª edición): m. Fil. El que no tiene ser real y verdadero y solo existe en el entendimiento.
5 Realidad (diccionario RAE, 22ª edición): f. Existencia real y efectiva de algo; f. Verdad, lo que ocurre verdaderamente; f. Lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio.
6 Talbot, M. (1986, p. 24), citando a Sir James Jeans.
7 Soñar (diccionario RAE, 22ª edición): (Del lat. somniare), tr. Representarse en la fantasía imágenes o sucesos mientras se duerme. U. t. c. intr.; tr. Discurrir fantásticamente y dar por cierto y seguro lo que no lo es. U. t. c. intr.
8 Gill, N. (2010, p. 33). 9 Talbot, M. (1986, pp. 21-22).
10 Vivencia (diccionario RAE, 22ª edición): (De vivir, formada por el filósofo José Ortega y Gasset para traducir el al. Erlebnis), f. Hecho de experimentar algo, y su contenido.
11 En el marco de la mitología hindú, Maya es la personificación de la energía ilusoria maya (“ilusión”, materia, en contraposición con el espíritu).
12 Talbot, M. (1986, pp. 47-48).
Notas
13 Martín, C. (1998, p. 64). 14 Martín, C. (1998, p.52). 15 Martín, C. (2009, p. 55.). 16 Bachelard, G. (1982, p. 229). 17 Krishnamurti, J. (1999, p. 28).
18 Ego (diccionario RAE, 22ª edición): (Del lat. ego, yo): m. Psicol. En el psicoanálisis de Freud, instancia psíquica que se reconoce como yo, parcialmente consciente, que controla la motilidad y media entre los instintos del ello, los ideales del superyó y la realidad del mundo exterior.
19 Ni siquiera lo que tiene la mayor apariencia de solidez, el grafeno, las rocas o las montañas, por ejemplo, están inmóviles. Más bien al contrario, en permanente movimiento y transformación. Algunos patrones de comportamiento de la energía se reiteran, las escalas temporales son muy distintas entre diferentes estructuras, y eso crea la apariencia de permanecer según nuestro punto de vista, aunque ya sabemos que nada de lo perceptible permanece.
20 Lindsay, P. y Norman, D. (1986, pp. 477-478).
21 “¿Cuántos de nosotros saben gozar del silencio, esa gracia universal?” Charles Chaplin en Mis andanzas por Europa.
22 Bohm, D. (1987). La totalidad y el orden implicado.
23 Gubern, R. (1987). En http://www.despazio.net/textos.reaudiovisual/gubern.htm). 24 Sassano, M. (2003, p. 73).
25 “¿Qué es, entonces, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quisiera explicárselo a quien me lo preguntara, no lo sé” Agustín de Hipona (1988). Confesiones, libro XI.
26 Rojo Sierra, M. y García Merita, Mª L. (2000, p. 10).
27 Sakota, T. y Takao, M.. “Perception” en The Brain, Our Universe Within (serie para TV), NHK/NHK Creative, inc.; TOKIO, 1994.
28 Gil, R. (2007, pp. 3-6). 29 Jacquard, A. (2005, p. 41).
30 Alan Wolf, F. (2006, p. 139). 31 Swami Rama (1976).
32 Ciencia (diccionario RAE, 22ª edición): (Del lat. scientia), f. Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales.
33 http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Perseus:text:1999.04.0059:entry=vestigo 34 Verdad (diccionario RAE, 22ª edición): (Del lat. veritas, -atis), f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.
35 Transfigurar (diccionario RAE, 22ª edición): (Del lat. transfigurare), tr. Hacer cambiar de figura o aspecto a alguien o algo.
Bibliografía
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Resumen
El cine es un arte instituido socialmente, con métodos y técnicas de producción propias y con un rol de significante que posibilita la cons- trucción de campos de significados. Encuentra en la ficción la oportuni- dad de simular mundos posibles, representando la realidad de un modo mimético aunque, al mismo tiempo, referencial, instaurando la relación metafórica entre los dos universos. La metáfora, así como la retórica, participan también en el ámbito narratológico de una película ficcio- nal y narrativa, ayudando a la construcción de la historia y del dis- curso que se integran en el texto autoral, posible de ser interpretado por el espectador. Este último participa en el film a través de procesos de inmersión e interpretación de los hechos narrativos, desarrollando identificación y empatía con algunos de ellos. Su participación, más que pasiva, se desarrolla de forma dinámica y enriquecedora, ya que la pe- lícula le posibilita experimentar y tomar conocimiento de versiones de su realidad, de diferentes modelos de comportamiento, de nuevas iden- tidades y deseos. Con la presente investigación, pretendemos averiguar de qué forma la construcción del cine ficcional narrativo direcciona la experiencia de “ver una película” hacia un impacto afectivo y pragmá- tico en su espectador, así como los modos de planteamiento y aprove- chamiento de las relaciones bidireccionales entre realidad y ficción.