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En parte, como consecuencia de la larga influencia del racionalismo sobre las ciencias sociales, en el estudio de los relatos mediáticos, se han venido privilegiado las respuestas cognitivas de los espectadores.

El estudio de la emoción se restringía a una forma de cognición como eran las actitudes. Sin embargo, nuestra exposición y experiencia con los relatos audiovisuales no puede entenderse al margen de la emoción y con ella, del cuerpo.

Ver cine u otra forma de relato audiovisual es vivir emociones. Ello activa nuestra mente pero también nuestro cuerpo. Basados en esta perspectiva, desde hace algunos años, en España, en el Laboratorio LipsiMedia, se está trabajando en la respuesta emocional en su huella mental y corporal.

Así, se ha indagado, de manera experimental (mediante el uso de biofeedback), un modelo de catarsis fruicional y reconfiguracional (Bermejo, 2005a). Según este modelo, cuando la experiencia de disfrute con el relato audiovisual se produce, el sujeto experimenta un proceso de catarsis que se manifiesta en reacciones corporales específicas. A nivel de sus reacciones motoras periféricas, sus músculos se contraen y relajan en función de lo que ocurre en la historia (tono muscular), su ritmo cardiaco, su tasa de sudoración, su respiración (entre otras respuestas psicofisiológicas), se van modificando durante el visionado.

El modelo de catarsis fruicional al que ha llevado la investigación muestra que el espectador experimenta una alternancia entre estados tensionales y estados distensionales que tienen una estructura tal que son susceptibles de producir un estado de disfrute (Bermejo, 2005a). Esta experiencia placentera genera un estado de catarsis que se corresponde con las declaraciones verbales de los espectadores de haberse entretenido y disfrutado durante el visionado.

3. Conclusiones

La narrativa ha pervivido a lo largo de los siglos porque forma parte de nuestra manera de percibir, entender y actuar sobre el mundo. Ficción y realidad se han considerado a lo largo de la historia humana como antitéticas. Sin embargo, como ilustran las investigaciones referidas en este artículo, comenzamos a entender, en la actualidad, que una de las claves de la pervivencia de la narrativa a lo largo de la historia es que se producen tránsitos entre ellas. Los relatos interactivos se muestran particularmente eficaces en esa penetración.

La Psicopragmática, en la confluencia de la psicología y la pragmática, deudora de ambas, nos ofrece una mirada sobre lo que ocurre entre la persona y el relato con el que ésta entra en contacto. Lo que la investigación empírica y experimental nos viene a mostrar, y los nuevos conceptos aquí presentados lo ilustran, es que se producen tránsitos entre la ficción y la vida. Ello abre otras nuevas dimensiones y discusiones tales como la referida a los procesos de construcción de la persona, o la ética de la narrativa (García, 2010). En cualquier caso, la NAV se nos muestra así como un concepto nuclear de la Comunicación Audiovisual, con un asentado pasado epistemológico, y pleno hoy de dinamismo ante las nuevas realidades tecnológicas que nos invitan a consumir relatos no ya sólo en forma lineal sino de otras muy diversas maneras.

Aunque sólo en la actualidad comenzamos a entender cómo se producen los tránsitos entre la ficción y la vida, cuando Platón ponía en guardia contra la narrativa y los dictadores de todos los tiempos quemaron los libros en la plaza pública, ya intuían la fuerza y poder de la narrativa para transformar la realidad personal y social.

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