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Chapter 5: Analysis, interpretation and discussion

5.3 Analytic statements linked to this case study research

5.3.1 Analytical Statement 1:

Capitulo X IV

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RADUALMENTE, a lo largo de la Costa del Pacífico, se fueron estableciendo Logias y Grandes Logias Rosacruces. Una de las más activas era la Gran Logia de Vancouver, Canadá de la que era Gran Mae­ stro Merritt Gordon. Cada una de estas Logias tenía sus Templos decorados con el diseño egipcio que conmemoraba el origen tradicional de la Orden. Se consideraba un honor excepcional que una Logia lograra persuadir al Imperator para que pintara para ellos una escena egipcia antigua. Preferían, si ello no era para él demasiado gravoso, que diseñara y ejecutara el trabajo artístico del Este del Templo. El Este es la estación de mayor simbolismo en un Templo ritualístico.

En ocasión de tomar un breve descanso de sus labores, Harvey Lewis y su familia hicieron un viaje por el escénico noroeste americano hasta Vancouver, Canadá, donde fueron invitados por el Gran Maestro de la Logia de esa ciudad. Requirió muy poca persuación hacer que diseñara el Este del Templo, ya que esto para él representaba un recreo.

En su estilo artístico y realista, no solo pintó el fondo escénico o mural en el Este sino que lo proveyó también de

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un efecto diorámico de tres dimensiones. Debido a este hábil efecto, el miembro tenía la impresión de estar sentado en el Templo egipcio mirando a través de los portales y observando una magnífica vista del desierto y del río Nilo.

La señora de Merritt Gordon, esposa del Gran Maestro, describe gráficamente el siguiente episodio: "Cuando él (el Imperator Lewis) nos visitaba en nuestro hogar era como un miembro de la familia. Estoy segura de que gozaba de estar con Merritt y conmigo; y también lo estoy de que se daba cuenta del sincero respeto y cariño que le teníamos... Recuerdo ir con él y Merritt a comprar las pinturas, pinceles y materiales para el mural del Este de nuestro Templo en la calle Homby. Bajaban por la calle Granville con los brazos llenos de paquetes, hablando y riendo a toda voz, sin notar la congestión del tránsito o las miradas que les daban los que se detenían para observarlos. El Doctor Lewis dedicó horas enteras de la noche pintando cuando no había ruido, y lo hacía con mucho placer... Todos estamos muy orgullosos del trabajo y esperamos conservarlo por mucho tiempo. Todos nuestros miembros saben que es trabajo del Doctor Lewis".

Habiéndose ya establecido las oficinas de la Gran Logia Suprema en San Francisco, el Secretario Supremo y su familia fueron llamados por el Imperator para que fueran de Nueva York a San Francisco donde se estaba esperando el establecimiento de las oficinas. Esto significaba la terminación de las facilidades ofrecidas por la Gran Logia Suprema en Nueva York, aunque, por supuesto, continuaría

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en esa ciudad.

El Secretario Supremo era entonces el señor Willard Moore, concertista de profesión en piano. Su esposa había sido artista profesional de teatro. Ambos eran artistas en todos sentidos, pero tenían poca o ninguna experiencia administrativa. Willard Moore también había estado en el servicio militar en la Primera Guerra Mundial. Al principio actuó solamente como voluntario en la Orden, y como Howard Breeding, del que dijimos era Secretario Particu­ lar del Imperator, consideraba como un honor estar asociado personalmente con Harvey Lewis, cuya habilidad e inteligencia admiraba tanto.

Era imprescindible que el Secretario Supremo, Willard Moore, recibiera alguna remuneración por su trabajo si dedicaba todo su tiempo a aquel propósito, de manera que pudiera tener un modesto vivir. No obstante, cubrir tan modesto salario agotaba los escasos recursos con que contaba la Gran Logia Suprema en aquellos tiempos. En efecto, para pagar los sueldos de esos auxiliares, Harvey Lewis muchas veces tenía que renunciar a toda o parte de su insuficiente asignación; él, por supuesto, dedicaba todo su tiempo a cubrir las necesidades de la Orden Rosacruz.

Parecerá extraño que, con la expansión de la Orden y el número siempre creciente de Logias subordinadas en los Estados Unidos, el Canadá y México, y el aumento de miembros en esas organizaciones, no hubiera un incremento en las entradas de la Gran Logia Suprema. En aquella época la gran mayoría, casi todos los miembros de AMORC,

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estaban afiliados a las Logias de sus respectivas comarcas. Los estudios de grado de los miembros se hacían de manera oral con asistencia semanal a la Logia,

El sostenimiento económico de la Orden, en cuanto a las cuotas, se hacía pagando a sus Logias iocales. Cada Logia, por supuesto, estaba obligada a sufragar sus propios gastos.

Bajo la Constitución de la Orden existente entonces, esas Logias y las Grandes Logias estaban obligadas a remitir cantidades específicas para el Sostenimiento Real de la Gran Logia Suprema. Estas cantidades junto con una entrada adicional, eran las principales contribuciones que derivaba la Gran Logia Suprema de la Orden.

En distintas ocasiones algunas de estas Logias habían dejado de pagar sus contribuciones para el Sostenimiento Real durante un período de varios meses. Estas contribuciones se basaban en el "per cápita" de los miembros. Cualesquiera que fueran las razones para la demora, ello implicaba un cargo adicional para la Orden.

Esta situación se hacía excesivamente gravosa y apenaba a Harvey Lewis. Su mente fértil concebía grandes planes para la Orden. El momento para su desrrollo era aquel y, no obstante, se sentía impedido. En la primera Convención Nacional Rosacruz que tuvo lugar en Pittsburgh, en 1917, y a la cual nos hemos referido, se adoptó una resolución creando la Afiliación Nacional Rosacruz.

Habíase acordado que con cierta preparación adicional, las enseñanza básicas Rosacruces se hicieran extensivas a individuos en lugares donde no existieran Logias de la

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Orden, acompañadas de los experimentos necesarios y rituales. La forma nacional de afiliación debía ser directa, bajo la supervisión de la Gran Logia Suprema, y las cuotas de esos miembros pagarse directamente a ese cuerpo.

Las entradas procedentes de esta afiliación nacional, en aquel tiempo en particular, eran una pequeñez. De hecho, no se había intentado nada en serio para propagarla. Prevalecía, en efecto, una grave indiferencia para procurar el cobro de las cuotas con que cubrir los gastos corrientes.

La actitud original del Imperator Harvey Lewis en relación con ese asunto era que la Gran Logia Suprema no debía competir con las Logias subordinadas. Estas últimas, en aquel tiempo, daban de manera oral las enseñanzas oficiales que proveía la Orden. Sin embargo, la Gran Logia Suprema, esto es, el Imperator con su pequeña plana mayor, hacían todo el trabajo y sufragaban los gastos de investigación y de preparación de las enseñanzas que las Logias subordinadas usaban.

Todavía existían otros factores que peijudicaban las relaciones y se iban haciendo patentes, de los cuales se preocupaba Harvey Lewis. Los miembros de la Orden hacían sus contactos con AMORC casi exclusivamente por conducto de sus organismos locales. Su lealtad y apoyo, eran, psicológicamente, hacia aquellas entidades. Además, cada Logia, de por sí, esto es, su administración, estaba por necesidad interesada solamente en su propio bienestar y progreso. No podía y no participaría en ninguna promoción nacional o internacional de la Orden como un

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conjunto.

El Imperator y los oficiales de la Gran Logia Suprema eran solo remotamente conocidos por los miembros de las Logias, excepto cuando a estos les era posible hacer un contacto personal, lo que debido a la situación económica era poco frecuente. De hecho, entonces, ¡la Gran Logia Suprema, la Sede de la Orden, era materialmente más débil que muchos de sus organismos subordinados! No obstante, sobre este cuerpo superior descansaba la responsabilidad y el cumplimiento de la obligación moral de propagar la Orden y sus enseñanzas, que Harvey Lewis había constraído con los Venerables de Francia.

Quizás fuera que a Willard Moore, el Secretario Supremo en funciones y a su esposa, les pareciera que el porvenir de AMORC estaba nublado por muchas dificultades como para poder ofrecerles ayuda en sus dificultades económicas, excepto en un futuro lejano. Más aún, Hollywood, el centro de la cinematografía del mundo en aquel tiempo, los atraía, prometiéndoles un posible futuro dentro de sus respectivas profesiones. De cualquier manera, en la forma más amistosa y continuada consideración para el Imperator Harvey Lewis, Willard Moore presentó su renuncia como Secretario Supremo para que tuviera efecto en cualquier tiempo en el cual pudiera ser reemplazado.

Conociendo la dificultad de obtener un sucesor para Willard Moore, debido a la compensación de que se disponía, aquello vino a agravar la tormenta de pensamiento que embargaban al Imperator en esos días. Su hijo Ralph

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había seguido a la familia a California en 1919, desde la ciudad de Nueva York. Había estado concurriendo a la escuela de noche y trabajaba en el día en cuestiones administrativas, en una casa comercial. Ralph nunca demostró interés alguno en la Orden mientras fue un adolescente. Después le ocurrió un súbito despertamiento más bien que un gradual desarrollo y desenvolvimiento.

En conexión con sus estudios, Ralph había estado buscando cierta información relacionada con la oceanografía, por la que sentía especial predilección. Trató de hallarla en la biblioteca pública de San Francisco. Aunque aquella institución poseía muchas obras acerca de la materia, la información especial que él buscaba no se encontraba en ellas. Perplejo, y de manera más bien casual, mencionó la dificultad a su padre. El Imperator, también sin darle importancia al asunto, dio una respuesta a su hijo que le fue de completa satisfacción al joven. Sorprendido, quiso Ralph saber en dónde su padre había adquirido aquella información ya que él no había podido encontrarla en ninguna parte. La respuesta del Imperator fue: "En las enseñanzas Rosacruces". Eso fue entonces lo que engendró el interés de Ralph por la Orden.

Harvey Spencer Lewis nunca intentó persuadir a miembro alguno de su familia a afiliarse a la Orden. Ellos, como cualesquiera otros, debían primero demostrar su interés en tales cuestiones. Después, él haría todo lo posible para impulsar ese interés.

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deseaba vivamente ingresar como miembro de la Orden. No contaba con la edad requerida para afiliarse a AMORC; sin embargo, la Constitución de la Orden permitía al Imperator extender una dispensa en caso de que lo considerara merecedor. Esta facultad la había ejercido el Imperator con poca frecuencia y nunca antes para un miembro de su familia. ¿Se podría suponer que estaba admitiendo una excepción únicamente por una relación fil­ ial? ¿Justificaría Ralph con su interés la excepción constitucional?

Ralph había sido un miembro de la Gran Logia de Cali­ fornia aproximadamente tres años cuando el Secretario Supremo, Willard Moore, presentó la renuncia de su cargo para trasladarse a Hollywood. Durante ese tiempo Ralph había servido en forma voluntaria con el grupo ritualístico de la Logia de San Francisco. Con frecuencia había expresado su deseo de entrar en el cuerpo administrativo de la Gran Logia Suprema, pues consideraba que sus estudios lo estaban preparando para un cargo semejante. Esto no había sido posible porque aunque había trabajos que él hubiera podido hacer, no entraba en los planes económicos de la Gran Logia Suprema colocarlo en aquel entonces.

Cuando se creó la vacante debido a la renuncia del Secretario Supremo, Ralph volvió a pedir que se le asignara un puesto en la administración. Harvey Lewis sabía que su hijo podría desempeñar las funciones administrativas exigidas, pero, ¿cómo actuaría con respecto a la exposición

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de las enseñanzas, a dar conferencias y a contestar la correspondencia de los miembros? ¿Parecería presuntuoso que el Imperator Lewis aceptara un hombre joven para el importante cargo de Secretario Supremo, especialmente siendo su propio hijo?

El Imperator se dirigió a los miembros del Consejo Supremo Americano, quienes por la Constitución existente de la Orden actuaban en capacidad consultiva. El Consejo se componía de oficiales de las respectivas Grandes Logias, entonces en operación en los Estados Unidos, Canadá y México. Se recomendaron varios candidatos al Imperator, incluyendo a su hijo Ralph. El resultado, sin embargo, fue la unánime elección de Ralph para Secretario Supremo.

Ralph Maxwell Lewis comenzó, en marzo de 1924, sus obligaciones subordinado al Imperator Harvey Spencer Lewis . Pronto se le hizo claro a este nuevo Secretario Supremo que la Gran Logia Suprema estaba siendo restringida en su presente forma de operación. A su debido tiempo hizo una exposición al Imperator y a la Gran Logia Suprema para que se impusiera mayor importancia a la forma nacional de afiliación, como ésta entonces se conocía.

Afirmaba que este método obtendría una más grande unidad. Cada miembro estaría en contacto directo con el organismo Supremo de la Orden. Además, las enseñanzas no estarían sujetas a la desviación personal como a veces sucedía cuando se daban oralmente en una Logia. Asimismo, ello representaría una contribución directa de cada miembro para la Gran Logia Suprema; haría posible hacerla

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independiente del apoyo irregular de los organismos subordinados.

Lo más importante era el hecho que la Gran Logia Suprema llegaría a tener los medios económicos para promulgar y llevar a cabo sus objetivos. Al principio este plan no obtuvo el unánime consentimiento del Consejo Supremo Americano, porque no todos ellos conocían la aguda situación imperante. Basta decir, sin embargo, que el plan recibió la inmediata aprobación del Imperator y de la Gran Logia Suprema. Desde entonces comenzó un cambio hacia la mayor estabilidad de la Orden en su totalidad.