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3.3 Advanced sampling methods

3.3.2 Annealed importance sampling

A fines del siglo XIX se desarrollaron los primeros referentes arquitectónicos y urbanísticos modernos en el Perú y se localizaron fuera de Lima. Nos referimos a la construcción de los ferrocarriles, la construcción y/o modernización de algunos puertos y la emergencia de los primeros enclaves de explotación agroindustrial, minera y petrolera que incorporaron símbolos de la modernidad capitalista en términos edilicios y productivos. Estas últimas instalaciones desde una concepción urbanística y administrativa se denominan company towns

(campamentos) o ciudades-empresa (E. Aragón 2003: 70). En la historia del urbanismo los

company towns se instalan como una manufactura urbana organizada por un proyecto de ingeniería y arquitectura que formaliza y distribuye las edificaciones del área industrial, los equipamientos y la residencia, en un conjunto que alcanza una organización física, productiva y social. (E. Garcés 2003:132)

Al terminar la guerra con Chile (1879-1883), el país atraviesa una grave crisis económica, el proceso de reconstrucción nacional fue impulsado por un ciclo de expansión económica que tuvo como soporte la explotación minera y agroindustrial (azúcar y algodón) orientadas a la exportación. Este período histórico es considerado un momento de grandes cambios y transformaciones políticas, económicas y sociales en la historia del Perú republicano. Al igual que lo sucedido en otros países latinoamericanos, se vincula con la incorporación de sus

economías al mercado mundial, el proceso de industrialización, el crecimiento de las ciudades y, en el plano de las ideas al predominio del positivismo22.

Este período de crecimiento de la economía peruana corresponde con un ciclo de desarrollo notable del capital comercial europeo, interesado en la explotación de materias primas para proveer su proceso de industrialización y atender las demandas de la población. Para tal fin se constituyeron en varios países de África, Asia y América, donde existían inversiones de capital inglés básicamente, enclaves productivos y de residencia con un alto nivel de autonomía respecto al control estatal del país donde se instalaban.

Estos proyectos urbanos aparecen como una solución a la demanda del capital para concentrar en un lugar determinado: mano de obra, materia prima y maquinaria, con el fin de incrementar la generación del excedente. Los company towns constituyen morfologías urbanas que son prácticamente propiedad privada de la empresa que explota el recurso natural, actividad que justifica el asentamiento. Según E. Aragón (2003:70) son centros urbanos construidos y regulados por la lógica capitalista de rentabilidad y eficacia, donde se implantan avances tecnológicos de vanguardia. La autonomía que presentaban estos campamentos los convertían en “territorios de excepción” (De Chené, A. 1969: 4) en donde el Estado no tenía mayor injerencia, sin embargo debido a la importancia en la economía nacional del sector agro- minero exportador, su existencia tenía impacto en el conjunto del país. En estos lugares se plasma una propuesta importante del urbanismo peruano, que contiene ideas novedosas de ordenamiento territorial y por lo tanto una propuesta urbano moderna. Por ello nuestro interés de estudiar la problemática de la modernidad en estos espacios urbanos, y sus repercusiones en las formas de sociabilidad de los actores sociales que construyen la realidad social.

Hemos seleccionado como referentes empíricos la ciudad petrolera de Talara controlada por la Internacional Petroleum Company, y la ciudad minera de La Oroya bajo el control de la Cerro de Pasco Cooper Corporation. Se trata de dos casos de campamentos, instalados en contextos distintos al interior del país, cada uno con características particulares, intentaremos rescatar los rasgos comunes y las diferencias existentes entre ellos. Abordamos el estudio de

22 Al respecto existe un consenso, entre importantes historiadores peruanos, al considerar este período como un hito histórico. Ver Jorge Basadre (2005: 147), Ernesto Yepes (1992), Manuel Burga y Alberto Flores Galindo (1987), Thorp y Bertram (1985).

estos complejos productivos y residenciales, desde el punto de vista de su concepción moderna en relación a su estructura y significado urbanístico expresado en la dinámica sociocultural de su población.

Los componentes de la modernidad se presentan en estos espacios sociales de manera contradictoria y desigual, en los cuales los cruces socioculturales hacen posible una mezcla entre lo tradicional y lo moderno. Si consideramos por ejemplo, que la mano de obra que trabajó y vivió en estos lugares era en su mayoría de origen campesino. El problema no reside en que los campamentos constituyan una innovación trunca, sino que se trata de ver, como señala N. García Canclini (2013: 41), cómo se transforman las relaciones entre tradición, modernismo cultural y modernización socioeconómica.

Desde la perspectiva de la construcción social del espacio urbano, pretendemos conocer sí los

campamentos representan una construcción moderna. Es decir, intentamos reflexionar sobre el significado de los conceptos del lenguaje moderno expresado en el diseño de estas formas urbanas. Estos planes urbanísticos imaginan una ciudad ideal donde supuestamente el ordenamiento urbanístico y el ordenamiento social se identifican entre sí. Para entender esta problemática recuperamos la perspectiva de M. Berman (1988:73) quien plantea la doble dimensión de la modernidad: “una referida a la modernización material y la otra a su lado

subjetivo, es decir, la experiencia y la interpretación del mundo en nuestro interior”.

Estamos frente a una transformación urbanística modernizante, donde primó un proyecto controlista de orden y disciplina guiado por el ideal del progreso. La experiencia de los

campamentos manifiesta, en países como el nuestro, el carácter contradictorio de la modernidad que se da en medio de anacronismos como el de las desigualdades, la no participación, los límites impuestos a la libertad. La historia del urbanismo registra a los

campamentos como un modelo del nivel de progreso en el país, en la medida que la concepción urbanística y la tecnología incorporada en la actividad productiva es vista para la época como un avance significativo en comparación a otras áreas urbanas.

Tal como indica T. Rojo (1981: 3) no son similares los procesos de urbanización surgidos en relación a industrias vinculadas a fuentes de energía y materias primas, y por lo tanto alejadas de asentamientos existentes, que aquellos en los que el desarrollo urbano resultante proviene

de la penetración de industrias en ciudades ya existentes. En el primer caso, se trata de

campamentos conocidos también como “ciudades-empresa”, en los cuales la división del trabajo al interior de la empresa determina la estructuración social del espacio de habitación; mientras que en el segundo caso se puede hablar de “ciudades y metrópolis proletarias”, como lugares de mayor permeabilidad y elasticidad social, donde se escenifica la superposición de espacios históricamente constituidos. Las diferencias entre ambos tipos no son sólo de complejidad funcional sino también de posibilidades de reapropiación social y política del espacio por la población. Las “ciudades-empresa” son fundadas sobre la base de una trama planificada sistemáticamente, impuesta en el paisaje natural. Para su localización y construcción se hacían proyecciones acerca de su población y el tamaño y número de las parcelas edificables, la trama puede ser considerada como un principio que rige el uso ordenado del suelo. Sin embargo, este marco preconcebido no excluye una dinámica social que se reapropia de él y le da un contenido particular.

La experiencia vital de la población que se afinca en estos lugares, tiene como base un escenario urbano con las características antes señaladas, en el cual se desarrolla un proceso de reestructuración e integración de los actores sociales frente a las condiciones del medio urbano, éstas van siendo adecuadas por los protagonistas de esta experiencia de acuerdo a su propia percepción del contexto en el que viven.

En el Perú la instalación de la inversión extranjera en determinados lugares como La Oroya y Talara, para la explotación de recursos mineros y petroleros, dio paso a la creación de

campamentos que constituyeron centros residenciales relacionados de manera espacial con la localización de actividades industriales. En estos sitios el ejercicio de cierta disciplina, la introducción de la ordenación jerárquica y segregada en el diseño urbano, se inspira en un modelo funcional acorde con el control social que la empresa trata de ejercer sobre la fuerza laboral residente. En la ciudad-empresa se intenta un proceso de racionalización del conjunto de la vida individual y colectiva, que es, según M. Weber (1971), característico de la modernidad. De tal forma que se generan reacciones complejas frente a lo nuevo, que combinan formas de adaptación y estrategias de resistencia, produciéndose una racionalización que es resultado de una experiencia particular. Ello ilustra en este caso lo que ocurre en países como el nuestro frente a la experiencia de la modernidad.

De acuerdo al nivel técnico y salarial los trabajadores ocupan con su familia, un tipo de vivienda homogénea entre niveles similares, y diferente entre niveles jerárquicamente distintos. En los campamentos diseñados desde una concepción moderna, si bien se da cierta segregación social en la ocupación del espacio, también se propicia una mayor flexibilidad para la movilidad y el encuentro social en espacios públicos como plazas, parques, centros recreativos etc. La estructura del diseño de los campamentos permite una calibrada distribución de elementos y diferenciación de zonas de residencia orientada a regular y ordenar el comportamiento y estilo de vida de la población que habita en el lugar. En este sentido, en el contexto de una organización funcional del espacio, los actores sociales que comparten la vida cotidiana manifiestan actitudes de adaptación y/o adecuación al control social puesto en práctica por la empresa, en la medida que resulta conveniente para ellos tomar en cuenta las reglas de juego establecidas por aquella para garantizar su permanencia en la ciudad-empresa, lo que no implicaba necesariamente dejar de lado sus propias pautas culturales.

La gente que habitaba en los campamentos se diferenciaba del resto de pobladores de la región donde éstos se ubicaban. Constituía un grupo humano que disponía de vivienda, servicios de educación y salud para sus familias proporcionados por la empresa, para garantizar su presencia en la zona como mano de obra. Sin perder de vista que ciertas condiciones de vida, como por ejemplo los servicios relacionados a la salud y educación habían sido logrados como resultado de la presión gremial y social ejercida sobre la empresa para mejorar la calidad de vida. Es decir, entre estos pobladores se construían identidades que tenían como eje su condición de trabajadores y habitantes de los campamentos, proceso de particular complejidad que será analizado más adelante.

El proceso de modernización que se desarrolla en América Latina en la segunda mitad del siglo XX es el marco de referencia de la transformación que experimentan los company

towns, que conduce a la superación del esquema que obligaba a la prestación de servicios para sus habitantes (trabajadores y familias). En algunos casos las ciudades-empresa evolucionan a ciudades abiertas; en otros el company town toma dos direcciones, según E. Garcés (2003: 148): una, la villa u hotel para el alojamiento, relacionado a la actividad industrial, pero a una cierta distancia, organizando el trabajo en un sistema de turnos; y dos, condominios para las

familias de los trabajadores: obreros, empleados, técnicos, ejecutivos, en una ciudad vecina. A fines del siglo XX, la villa minera y el hotel minero terminan reemplazando a la ciudad minera. Se produce un reacomodo en la vida cotidiana y específicamente en las relaciones laborales que se desarrollan en estos asentamientos. En el caso peruano a partir de 1968, debido a la nacionalización de la minería y la industria petrolera, se da paso a cambios fundamentales en la experiencia urbana de los campamentos.

2.3 Concepción arquitectónica y urbanística de los company towns y su relación con el

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