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1.4 Experimental Evidence

1.5.6 Appendix A: Basic Axioms

señalada por instancias independientes de evaluación como una de las áreas con mayores rezagos en el ámbi- WRHGXFDWLYR1RVRORVHPHQFLRQDHOGpÀFLWDFXPXODGR

resaltan las carencias administrativas del MEP en cuanto a procedimientos y normas para garantizar que los pro- yectos de infraestructura, de previo a la asignación de los recursos, cuenten con el criterio técnico de la Dirección de Infraestructura y Equipamiento Educativo (DIEE). Esta carencia fue señalada por la Contraloría General de la República. Como respuesta a esta situación, el MEP ha impulsado el fortalecimiento de la DIEE, al tiem- po que se han incrementado las inversiones en cons- trucción, ampliación y mantenimiento de instalaciones educativas. Dichas inversiones alcanzaron un total de 117.865,4 millones de colones en el período 2010-2012 (Programa Estado de la Nación, 2013).

Directoras y Directores de centros educativos, parti- cipantes en nuestro estudio cualitativo, expresaron su preocupación por la condición material de los centros educativos. En varios de ellos existen problemas in- IUDHVWUXFWXUDOHV FRPR ORV VLJXLHQWHV HVSDFLR LQVXÀ- ciente para la población estudiantil y sus necesidades, necesidad de reparaciones importantes en el sistema eléctrico y las aulas, adaptación a la legislación nacional TXHUHJXODODDGHFXDFLyQGHHGLÀFDFLRQHVDODVQHFHVL- dades de población con condiciones físicas especiales, entre otras.

Algunos centros educativos viven situaciones extremas. Mediante órdenes sanitarias han sido clausurados de modo completo o parcial. Sin embargo, debido a que deben seguir en funcionamiento, cuentan con permi- sos temporales por parte de las autoridades pertinentes. Quienes dirigen esos centros comentan que no se re- ciben recursos por parte del MEP para realizar las re- paraciones pertinentes o para cubrir las necesidades de mobiliario (Fundación Acción Joven , 2015).

Un hallazgo importante de nuestra investigación es el peso que tiene en la exclusión educativa la fase de transición que va de primaria a secundaria. El perso- nal docente considera que el cambio de metodología y estilo pedagógico afecta fuertemente el rendimiento. En el mundo escolar los niños y niñas cuentan con el acompañamiento constante de un maestro o una maes- WUDTXHDGTXLHUHQFDUDFWHUtVWLFDVGHÀJXUD´SDWHUQDOµR “maternal”. En el paso al mundo de la secundaria se encuentran con un profesor por materia y con una ma- yor independencia en el aprendizaje.

El personal docente de centros educativos indígenas sostiene que el paso de la escuela al colegio es especial- mente difícil para sus estudiantes por el cambio de nivel de exigencia, de metodologías y, sobre todo, de idioma. La falta de un adecuado acompañamiento de familiares y docentes en este proceso de transición contribuye a ODVGLÀFXOWDGHVGHDGDSWDFLyQHVWXGLDQWLO(VWDVLWXDFLyQ crítica se expresa en los altos niveles de exclusión en los primeros años de secundaria. Durante el año 2013, por ejemplo, el 15.5% de la población desertó o abandonó en 7º año.17

A lo anterior se suma el hecho de que ciertos estudian- tes mantienen problemas de rendimiento en su paso de primaria a secundaria. No existe hasta ahora ningún seguimiento adecuado que les prepare para el colegio. Peor aún, los docentes mencionan la existencia de ma- las prácticas en las instituciones educativas de primaria. Estas consisten en aprobar o hacer “pasar” el curso a sus estudiantes aún cuando no hayan aprendido todo lo necesario. Así van ganando los años hasta que se gra- G~DQGHODHVFXHOD(VWDHVSHFLHGH´DUUDVWUHDUWLÀFLDOµVH genera en la escuela pero su impacto solo se evidencia en el colegio (Fundación Acción Joven , 2015).

17 Esto según datos del Departamento de Análisis Estadístico del Ministerio de Educación Pública.

A propósito de la carga académica, estudiantes consulta- dos opinan que los contenidos de las materias son “muy pesados”. Estiman que esos contenidos se enseñan me- diante clases magistrales aburridas y que no propician interés por el aprendizaje. Asimismo, estiman que los contenidos que deben estudiar para pruebas y exámenes son excesivos. Al respecto, expresan su deseo de clases más dinámicas y en las cuales puedan contar con mayor espacio para la participación, con trabajos en grupo, y con otro tipo de actividades que les motiven y diviertan. Según el personal docente, las bibliotecas de sus ins- tituciones y los materiales pedagógicos disponibles es- tán desactualizados con respecto a las exigencias de las recientes reformas curriculares. En estas se incluyen actividades que incorporan u obligan a usar equipos HOHFWUyQLFRVFRQHOÀQGHDSURYHFKDUORVPDWHULDOHVPiV interactivos y llamativos para los estudiantes. Sin embar- go, en sus instituciones esta tecnología no está disponi- ble o lo está de manera muy limitada. Adicionalmente, DÀUPDQTXHORVFXUVRVUHIRUPDGRVLQFOX\HQDFWLYLGDGHV más atractivas para los estudiantes pero que les faltan los materiales necesarios para implementarlas (Fundación Acción Joven , 2015).

(O SHUVRQDO GRFHQWH WDPELpQ VH UHÀHUH DO WHPD GH ODV adecuaciones curriculares.18 Se trata de adecuaciones

que deben realizar sin tener la necesaria formación es- SHFtÀFD \ VLQ FRQWDU FRQ ORV UHFXUVRV PDWHULDOHV \ GH tiempo para ponerlas en práctica. Los docentes echan GHPHQRVODSUHVHQFLDGHSHUVRQDOFDOLÀFDGRGHHGXFD- ción especial en los centros educativos para aplicar las adecuaciones. Al mismo tiempo exigen mayor apoyo técnico y capacitaciones. Reclaman que las adecuacio- QHVOHVH[LJHQPRGLÀFDUODPDWHULD\ODVHYDOXDFLRQHV\ que ello les genera una carga adicional de trabajo. Dan como ejemplo la necesidad de preparar más lecciones, exámenes, y materiales adicionales para cada actividad.

18 /DVDGHFXDFLRQHVFXUULFXODUHVVRQGHÀQLGDVLQVWLWXFLRQDOPHQ- te como “Apoyos Curriculares”. Estos designan los ajustes, DGDSWDFLRQHVRPRGLÀFDFLRQHVWHPSRUDOHVRSHUPDQHQWHVGH los elementos del currículo en los programas de estudio para responder a las necesidades educativas del estudiante (MEP, Circular DVM-AC-003-2013).

Además, los docentes estiman que no se respeta la dis- minución de estudiantes por grupo que debería apli- carse al tener estudiantes con adecuación. A menudo tienen a su cargo grupos de 25 a 30 estudiantes y en los cuales deben atender situaciones que requieren diferen- tes tipos o niveles de adecuaciones.

Los familiares de estudiantes excluidos del sistema edu- cativo consideran que, en general, estos adolescentes QRUHFLELHURQHODSR\RVXÀFLHQWHSRUSDUWHGHORVGR- centes y el personal del centro educativo para evitar su deserción. También consideran que algunos centros fomentan el abandono del sistema educativo al juzgar que sus hijos e hijas “no sirven para estudiar” o “crean demasiados problemas en el aula”. Se reportan casos de estudiantes que fueron directamente desmotivados por docentes mediante comentarios dañinos como “us- tedes no sirven para nada” o instrucciones como “no interrumpan” o “no hagan preguntas durante las clases” (Fundación Acción Joven , 2015).

2.3.1.5. Baja calidad pedagógica en la ense-