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La vieja fórmula de la pirámide invertida, que da forma a la escritura periodística contemporánea señalaba que los más importante debe estar en la cabeza de la nota y luego ir des- granando el resto de la información conservando una clave: por cada oración un dato. Asimismo, esta fórmula narraba tres veces el hecho: se anuncia el hecho (título), se ampliaba con los datos esenciales (copete o bajada) y luego se desglosaban esos datos (cuerpo de la nota).

La nueva pirámide pensada para Internet narra una sola vez, sin repetir, desde el título, que viene a ser el mismo copete, hasta el final del cuerpo. Título y bajada pasan a ser uno solo, y el cuer- po agrega información. Esta nueva forma exige palabras cortas, conocidas y precisas. Es una pauta para los textos de la red, que inevitablemente termina siendo pauta para todos los medios. Incluso la novela y el cuento, el reportaje y la crónica, el ensayo y el informe científico escritos en papel deben acomodarse a este nuevo estilo, el de palabras cortas conocidas y precisas.41

La frase debe ser corta, sin exceso de incisos ni de circunstan- cias. El ritmo de frase larga + frase corta + frase larga resulta ideal para conformar un párrafo eficaz e impactante. El núcleo de cada frase, el verbo, debe ser fuerte y directo, aclaró, y no débil y sinuoso, hizo la aclaración. Adverbios y adjetivos no pueden ser valorativos, sino descriptivos y exactos. Además, se debe extremar la mesura en figuras y juegos de palabras. 41. Mark Briggs. Periodismo 2.0. Una guía de alfabetización digital para so- brevivir y prosperar en la era de la información Versión en español del Centro Knight para el Periodismo en las Américas, de la Universidad de Texas en Austin. 2007

La escritura en Internet requiere más que ninguna otra la econo- mía de palabras, lo que finalmente vino a convertirse en pauta de todo texto escrito. Locuciones como a la mayor brevedad po- sible o en el día inmediatamente anterior son ya piezas de mu- seo, pues fueron remplazadas definitivamente por equivalentes cortos como cuanto antes y ayer (si efectivamente es ayer). La innovación, sin embargo, va más allá del simple estilo y toca la sintaxis. Hemos aprendido a mantener un orden para que la fra- se tenga lógica: sujeto–verbo-directo–indirecto–circunstancial. Pues bien, el nuevo estilo, el estilo Internet, nos exige cambiar estos paradigmas. La información en la pantalla se lee –se ve–, según reseña Franco, configurando un patrón, donde los usua- rios solo ven el primer tercio de los titulares, primera frase de los párrafos y de intertítulos cuando exploran la página. Así que a la izquierda debe ir la palabra más significativa y no ne- cesariamente la primera palabra del sujeto de la frase.

La nueva sintaxis acude con menos prevención a la voz pasiva, recupera el recurso de los dos puntos, unifica el uso de cifras para todas las cantidades y en muchos casos, especialmen- te títulos e intertítulos, prescinde de los artículos. A menudo, cuando nos adentramos a crear nuestra propia página web, le damos mucha importancia al diseño (estilos, tamaños, for- mas, colores, imágenes, fuentes…) y nos preocupamos algo menos de los contenidos.

Es cierto que un buen diseño es la base de nuestra presencia en Internet (debemos atraer al usuario con un estilo que re- sulte interesante y se adecúe a nuestros intereses) pero no es menos cierto que el contenido debería tener más importancia

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si cabe que el propio diseño en sí… al fin y al cabo es el conte- nido lo que el visitante va a leer y lo que realmente debe atraer al usuario para que se lleve consigo en la visita la información clave que queramos mostrarle.

El visitante accede a la web en el orden que más le gusta: por tanto, cada página debe ser independiente y comprenderse por separado. El texto es lo primero que se ve de una página web, por encima del diseño (sobre todo títulos y destacados). La lectura de un texto en la web es un 25% más lenta que en un medio escrito. Así que trataremos de usar la mitad de las pa- labras que usaríamos para un medio impreso. De nuevo aquí sugiero cruzar con algo específico de CI, o poner claves para lecturas de nuestros públicos internos, algo que nos baje más a lo nuestro.

Debemos escribir teniendo en cuenta para qué público lo hace- mos, facilitando la lectura mediante frases simples. Evitar títu- los complejos, sarcasmo y metáforas. Escribir, siempre que sea posible, en lenguaje informal. Es más cercano y comprensible. Se debe evitar empezar el primer párrafo con una introducción a lo que se ve en el resto de la página o con referencias a otras páginas o secciones. Por ejemplo, evitemos expresiones como: Como decíamos anteriormente o Más adelante veremos… No usar adjetivos o expresiones exageradas como “fantástico” o “increíble”. Asimismo, se recomienda usar verbos precisos, que eliminan la redundancia y reducen texto. El texto de la pá- gina debe ser siempre independiente y entenderse por sí mis- mo. Nunca sabemos desde dónde accede el usuario.

El tema de los adjetivos es muy importante ya que genera un impacto en el lector de poca credibilidad. Por estos y otros motivos, ha demostrado ser un sano ejercicio evitar –en tan- to redactor– el uso de adjetivos, los que, supuesta la buena fe de quien redacta, parecen ensalzar la labor del presidente o del gerente general, en algunos casos, y los resultados ob- tenidos durante el año fiscal por la organización, en otros. Al empleado le dará mala espina, por aquello del culto a la personalidad.

Si nos centramos en aquello que es importante para el lector, para el medio de comunicación y para la organización (en ese orden) difícilmente recurriremos al adjetivo. No hará falta. Dicho de otro modo, el ejercicio de la comunicación organi- zacional no justifica el olvido de las normas elementales del Periodismo, como destacar el aspecto noticioso del caso, la presentación de los hechos con objetividad, y hasta el uso de los métodos de redacción periodística ya conocidos.

Por otro lado se recomienda usar párrafos breves y subtí- tulos, evitando largos bloques de texto. Según expresan los expertos los párrafos no deben superar los 140 caracteres. Se pueden destacar los elementos más importantes (pala- bras clave e ideas principales) con negrita o hipervínculos. Los gráficos y tablas de contenido se deben usar con discre- ción, sólo cuando aporten algo, ya que distraen la atención del visitante.

Organizar el contenido según el estilo de pirámide invertida: de mayor a menor interés, limitando las oraciones a una idea por párrafo, con la idea principal al inicio del primer párrafo.

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Recordar que el visitante posiblemente no leerá más que la primera frase de cada párrafo (barrido visual), por lo que hay que dejar clara la síntesis de la página (idea principal) al inicio.

No redactar páginas largas para evitar el scroll (paso de página vertical que coincide con el tamaño de la pantalla): fragmentar los artículos extensos en varias páginas o secciones relacionadas con hipertextos, tratando de no superar el tamaño de pantalla, y siguiendo para cada fragmento el principio de pirámide invertida. El texto de un enlace o hipervínculo debe ayudar al usuario a identificar a dónde se dirige, por lo que hay que usar las pala- bras más representativas posibles. Evitar el uso de “haga clic aquí”, “pulse aquí”, “siga este enlace” o similares. Si no se sabe qué palabras usar, se puede poner directamente la direc- ción web destino.

Los enlaces captan la atención durante el escaneo de la página e invitan a abandonarla, por lo que es recomendable no usar demasiados. Los enlaces externos, a sitios de referencia, au- mentan la credibilidad de la página.

Si bien en las empresas el tiempo siempre es poco, como en las redacciones, siempre hay que darse el tiempo para revi- sar el contenido, una vez escrito, para corregir posibles errores gramaticales u ortográficos. Dedicar una segunda revisión a eliminar palabras que no aporten significado.

Finalmente, es importante que otra(s) persona(s) revise(n) la versión final del texto antes de publicarlo.

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