a. ¿Cuáles indicadores se han creado o implementado en esta práctica para hacer se- guimiento a los resultados y alcances de la práctica?
Los indicadores que se han implementado en el programa son:
• Trabajo asociativo. El incremento de este indicador ha sido de un 70%, con lo que se ha logrado establecer 62 grupos sólidamente organizados y capacitados para el buen manejo de las cajas.
• Democracia interna y equidad. este indicador tiene fuertes cimientos en las comuni- dades se ha logrado su incremento hasta llegar a un 90%, en este programa se trabaja bajo un sistema horizontal es decir, los derechos y obligaciones son para todos los socios, lo que se busca es un perfil de equidad, cooperación y solidaridad.
• Credibilidad. Se ha logrado incrementar en un 80% la confianza de las comunidades en el GADPP.
b. ¿Qué sistema o estrategia para hacer seguimiento del proyecto?
El sistema de evaluación que se realiza a las cajas es de forma permanente en el área contable, esto se realiza en vista de que la mayoría de los socios que se encargan del funcionamiento y manejo de las cajas son personas con pocas destrezas en manejo contable y/o financiero.
c. ¿Cuáles resultados cuantitativos y cualitativos se puede evidenciar como efecto de la ejecución de esta práctica en el plano institucional, social y político?
En el plano Institucional se ha logrado una evolución efectiva y eficiente en la formación de las Cajas contando actualmente con 62 Cajas Comunales que están operando en varios cantones de Pichincha, con un incremento cuantitativo en el número de Cajas existentes. Desde el 13 en mar- zo del 2000 a abril del 2013 se puede certificar la efectividad y posicionamiento de la experiencia. La Coordinación de las Cajas Comunales lleva registros que se remiten con periodicidad semes- tral y anual a la Dirección, lo que se muestra en el siguiente cuadro:
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Resultados Acumulado Marzo 2007 Abril 2013
Comunidades asistidas 62
Número de Socios 1665
Créditos otorgados 1872
Capital operativo de las cajas 1.221.327,50
Quito 733.545,25
Pedro Moncayo 350.051,25
Cayambe 137.731,00
• Uno de los impactos positivos de esta propuesta es el número de personas que acce- den a crédito oportuno en sus territorios, en el marco de esta propuesta se ha aso- ciado a nivel provincial a 1.665 personas organizadas en 62 cajas.
• La efectividad de este programa y posicionamiento se puede visualizar en las asocia- ciones formadas, así como las nuevas cajas que están funcionando, las cuales realizan un manejo satisfactorio de la gestión. 20 cajas han entregado estado de resultados financieros, la morosidad de las cajas que realizan créditos únicamente a socios co- rresponde a 0% (las cajas que realizan créditos a terceros la morosidad es de 5%)
• El 70% de integrantes de las cajas son mujeres que realizan sus créditos (60%) funda- mentalmente para inversión en actividades productivas
• Se llega a zonas rurales con menores costos (en valores absolutos),
• Es una propuesta incluyente que ofrece servicios a personas excluidas del sistema financiero tradicional.
Conclusiones
A manera de conclusión quiero aportar algunas reflexiones:
La primera tiene que ver con cambiar radicalmente y sobretodo definitivamente la visión que tenemos del desarrollo rural; tres han sido las modalidades que han fracasado impulsadas por un estado ausente y por algunas ONGs:
1. La visión sectorialista que hace aportes parciales al desarrollo rural por ejemplo interven- ciones que tienen que ver únicamente con el agro o con mujeres sin una visión integral del problema rural.
2. La visión proyectista que busca a todo modo cumplir metas de un proyecto que en pocas ocasiones corresponde a las relaciones sociales de producción en el territorio, no discrimi- na según el tiempo y el espacio en el que debe actuar; y,
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3. Una visión productivista que se centra en resultados económicos antes que cualquier otra dimensión y que no le importa los medios por lo que se alcancen esos rendimientos.
Otra reflexión tiene que ver con la visión formalista de la economía rural, hoy tendemos por todos los medios a que todo tipo de organización este regulada, registrada, tenga un regla- mento y sistema de funcionamiento. En Ecuador hay sectores a los cuales no les interesa la asociatividad sino para acciones puntuales, cuya formalización llevaría más tiempo que la acti- vidad económica para la cual se juntan; por ejemplo, vender la naranjilla o la leche cuando hubo sobreproducción; esto, nos lleva a que en el sistema de finanzas populares o micro finanzas las exigencias de registro de cajas o bancos comunales, sea una tramitología que desalienta esa visión solidaria de la economía que estamos construyendo.
Por último complementando las reflexiones anteriores creo pertinente plantearnos hoy:
1. La necesidad de discutir y definir la estructura de la propiedad de la propiedad; el creci- miento del Estado nunca va alcanzar a cubrir la necesidad de discutir las nuevas relaciones sociales de producción que hay que adoptar y el papel de la propiedad privada en este desarrollo. Podrá ser cierto que hoy el Estado y el sector público ayudan al proceso de cam- bio, pero tendremos que discutir sobre la tenencia y concentración de la propiedad en la tierra. Sobre la necesidad de crear capital societario para que los ciudadanos sean dueños de las empresas, construir una sociedad de propietarios y productores, no solo de consu- midores.
2. Es necesario en el país y en América la reforma agraria integral, repartir la tierra para quien la trabaja, que el Estado apoye la superación de la brecha tecnológica entre grandes pro- ductores y pequeños productores; que la tecnología tenga un uso común y visión de desa- rrollo y no un nuevo negocio oligárquico.
3. Es necesaria la asistencia técnica para la producción rural, los saberes ancestrales nos ayu- dan en la relación con la naturaleza, pero debemos pensar en grande, en producción soli- daria para abastecer el mercado interno con calidad apoyar a que el mundo se alimente.
4. Pero soberanamente debemos decidir sobre las tecnologías apropiadas para nuestros te- rritorios, la ruralidad es rica en diversidad y estos procesos productivos deben adaptarse a cada circunscripción.
5. Tenemos que tratar el tema del financiamiento, algo ya dijimos sobre esa tendencia al for- malismo, sabemos y lo hemos probado que los pobres somos los mejores pagadores, eso hay que hacer realidad, debemos canalizar recursos que vayan directamente al emprende- dor solidario, con las garantías personales que nos dan la cercanía de comunidad, que la definición de pobres nos sirva de colateral, de garantía para el crédito; no queremos nada regalado, queremos oportunidades de financiamiento.
6. Debemos trabajar en la comercialización solidaria, el comercio justo; en Quito el 20% aproximadamente de los productos que llegan al mercado se pierden , debemos aprender a ser responsables en el consumo, en la cantidad y calidad de los productos. La producción agroecológica que la impulsamos es una oportunidad, pero las grandes transnacionales han difundido la falacia que los productos orgánicos son caros y de poca producción; esa es una mentira transnacional que debemos superarla. Las ferias inclusivas deberían tener
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un porcentaje mínimo a ser cumplido por todos los niveles de gobierno, se debe facilitar la tramitación de compras públicas para los actores de la economía popular y solidaria.
7. Por último, la construcción de esta alternativa al sistema vigente implica la construcción de nuevas relaciones sociales de producción, de nuevas relaciones entre lo urbano y lo rural. Recordemos que la economía solidaria es una forma de vida que está compuesta de una rea- lidad material como es la ciencia económica y de un sentimiento que es la solidaridad, son las dos caras de una misma moneda.