Chapter 2. COMBREX – a web platform to bridge the gap between computational
2.5 Application
En la parte de la encuesta, en que abarcamos exclusivamente las palabras distintivas dominicanas, podemos encontrar unas actitudes sumamente negativas. Tenemos ocho pares de adjetivos opuestos de los cuales solo dos suscitaron más actitudes positivas que negativas tan solo en algunos de los grupos estudiados.
En el caso del par de adjetivos “familiar-extraño”, el promedio de las respuestas de los veinteañeros declina un tanto más al adjetivo “familiar”. Es el único grupo que considera las palabras más familiares que extrañas. Como era de esperar, los hispanohablantes no dominicanos juzgan las palabras muy extrañas, debido a que, probablemente, la mayoría de las palabras no forman parte de su variedad de español. Lo que nos extraña es que, si no tomamos en consideración a los veinteañeros, el resto de los dominicanos también consideran las palabras más extrañas que familiares. La selección de palabras usada en la encuesta incluye palabras que son características del habla coloquial y callejera, pero de todas formas la mayoría de los informantes no las considera familiares. Es posible que entre las palabras haya algunas no tan populares, las que provocaron que el conjunto de palabras parezca más extraño que familiar entre los informantes dominicanos. Por otro lado, los veinteañeros quizá usan más lenguaje coloquial, lo que hace que conozcan más de las palabras y por eso consideran el conjunto algo familiar.
El otro par de adjetivos que más actitudes positivas originó es el de “divertido- aburrido”. Todos los grupos estudiados consideran las palabras más divertidas que aburridas, excepto las dominicanas, cuyo promedio de respuestas es del 3, o sea no
piensan que las palabras sean divertidas ni aburridas. Las respuestas reflejan, según toda probabilidad, las situaciones en que se usa el tipo de las palabras representadas en la encuesta, esto es, en situaciones informales y relajadas entre amigos. Además, las palabras son usadas en la música urbana, que normalmente se pone en los momentos de ocio, como en las fiestas.
En el resto de los pares de adjetivos, en todos los grupos estudiados, el promedio se inclina al adjetivo negativo. Entre los dominicanos, los adjetivos que sobresalen por su promedio muy alto, son “incorrecto”, “inculto” e “inútil”. En el caso de los extranjeros, los adjetivos destacados son “inculto” e “inútil”. Por lo tanto, la mayoría de los informantes consideran las 30 palabras distintivas dominicanas presentadas en la encuesta malas, feas, incorrectas, extrañas, inaceptables, muy incultas y muy inútiles, pero un poco divertidas. Parece que las palabras solo tienen valor de diversión y algo de familiaridad, ya que en todos los otros paradigmas son negativas.
Ahora bien, las actitudes hacia las palabras son muy negativas, pero lo que llama mucho la atención es cuando comparamos las actitudes de los diferentes grupos estudiados. En cuanto a los dominicanos y extranjeros, los dominicanos ven las palabras de una forma más negativa que los extranjeros. Solo en el caso de los dos pares de adjetivos “familiar-extraño” y “divertido-aburrido”, que despertaron algunas actitudes positivas, los dominicanos piensan más positivamente que los extranjeros.
Asimismo, es interesante ver las diferencias entre las actitudes de los hombres y las mujeres dominicanos. De manera sistemática, todos los pares de adjetivos reciben una actitud más negativa de parte de las mujeres, siendo notable la diferencia en muchos de los casos. Por una razón u otra, las mujeres, al igual que con respecto al dembow, tienden a tener actitudes particularmente negativas hacia las palabras distintivas dominicanas. En general, es sabido que las mujeres cuidan más su habla (Silva-Corvalán y Enrique-Arias 2001:96-99) y, como podemos ver en las respuestas de la afirmación número cinco, las mujeres dicen usar menos las palabras distintivas que los hombres. Por lo tanto, no es de extrañar que consideren las palabras negativas, ya que no necesariamente forman parte de su estilo de habla, o no quieren que formen parte de él.
Al concentrarnos en la variante lingüística edad, podemos ver que, igual que las mujeres, los veinteañeros adoptan unas actitudes bastante más negativas que los
treintañeros. Solo en lo que se refiere a los pares de adjetivos “divertido-aburrido” y “familiar-extraño”, los treintañeros piensan de forma más negativa. En especial, consideran las palabras algo extrañas, mientras los veinteañeros las consideran más familiares que extrañas. Esto es interesante si de nuevo observamos las respuestas de la afirmación número cinco, ya que los dos grupos de edades dicen usar igualmente las palabras mencionadas. Puede ser que los treintañeros estén en una etapa en que todavía usan las palabras, pero ya las consideran un poco inapropiadas para su grupo de edad y quizá dejen de usarlas en el transcurso de algunos años.
En vista de los resultados de la encuesta, basándonos en la comparación de las actitudes de los dominicanos y los hispanohablantes no dominicanos, podemos confirmar nuestras hipótesis de partida. En primer lugar, que el “pesimismo dominicano” alcanza las palabras distintivas dominicanas; en segundo lugar, que los hispanohablantes no dominicanos residentes en la República Dominicana no ven las palabras distintivas de la misma forma negativa. Es obvio que las palabras reciben unas actitudes muy negativas de parte de los informantes dominicanos, con que podemos deducir que el “pesimismo dominicano” analizado por Alba (2009:58-61) alcanza a las palabras estudiadas. Sin embargo, también las actitudes de los informantes no dominicanos son bastante negativas, aunque no de una forma tan intensiva como las de los dominicanos, siendo los promedios de los extranjeros en varios casos mucho más bajos. Por lo tanto, aunque los dos grupos tienen actitudes negativas hacia las palabras distintivas dominicanas, los dominicanos las ven de una forma bastante más negativa que los hispanohablantes no dominicanos residentes en el país.