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Application to social network synthesis

Chapter 3: A Generalized Markov Graph Model

3.4 Application to social network synthesis

La intervención de Enfermería es fundamental para el manejo y control de las UPP. Así, tenemos:

4.1. Valoración del estado de la piel:

Debemos valorar el estado de la piel diariamente para identificar si existe alguna lesión producida por la presión. Es aconsejable usar la hora del baño/aseo para identificar la presencia o no de lesiones en la piel. La presión ejercida por la fuerza de la gravedad en el cuerpo de una persona encamada o sentada no es uniforme por toda la piel, si no que se tiende a ser mayor en las zonas donde hay prominencias óseas. Por ese motivo la inspección de zonas como sacro, codo, acromion, omoplato, talones, maléolos, etc. debe ser más exhaustiva.

24 4.2. Limpieza y cuidados de la piel:

Para la higiene utilizaremos jabones que no sean irritantes y que tengan el mismo pH que la piel (neutro). Después del aseo, la piel y pliegues cutáneos deben quedar completamente secos, se secará la piel sin friccionar. Se recomienda aplicar crema hidratante, asegurándonos de su completa absorción pero sin masajear las prominencias óseas puesto que causan lesiones capilares que aumentan el riesgo de padecer una UPP.

No es recomendable el uso de colonias, puesto que contienen alcohol y este causa irritación y sequedad de la piel.

En estas zonas podemos aplicar ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) que proporcionaran una excelente hidratación, favoreciendo la circulación capilar y disminuyendo el riesgo de desarrollar una UPP.

4.3. Control del exceso de la humedad:

Hay que reducir al mínimo la exposición cutánea a la humedad debida a incontinencia, sudoración, drenajes y exudado de lesiones existentes. Así mismo, valorar y tratar las diferentes situaciones que pueden producir un exceso de humedad en la piel del paciente. Para ello se deberá:

 En situaciones de incontinencia urinaria y/o fecal, utilizar dispositivos de recolección adecuados (colector de orina, pañales absorbentes, etc.) y realizar la higiene adecuada tras cada episodio de incontinencia.

 Prestar atención a los pacientes con sudoración profusa, por ejemplo en episodios febriles, y cambiar la ropa y las sábanas cuando éstas se encuentren húmedas.

 Se pueden utilizar productos de barrera tópicos que protejan la piel contra el efecto del exudado y de la humedad excesiva y continuada, así como de la incontinencia.

25 4.4. Manejo de la presión:

El manejo adecuado de la presión contribuye a reducir el riesgo de desarrollar úlceras por presión. Dicho manejo incluye:

4.4.1. Movilización:

 Planificar los cuidados fomentando la movilización del paciente, educando e implicando, siempre que sea posible al paciente, familiares y cuidadores.

 Proporcionar dispositivos que le faciliten el movimiento independiente (trapecio, barandilla en el lateral de la cama, andador, etc.).

4.4.2. Cambios posturales:

Los cambios posturales reducen la duración y la magnitud de la presión ejercida sobre las zonas vulnerables.

 Se realizarán, siempre que no exista contraindicación, para evitar o minimizar la presión en pacientes con movilidad y actividad reducida.

 Como norma general se realizarán cada 2-3 horas durante el día y, como máximo, cada 4 horas en la noche, coordinándolo con otras actividades cuando sea posible, para así favorecer el descanso del paciente.

4.4.3. Superficies especiales para el manejo de la presión: El objetivo de las superficies especiales para aliviar la presión es reducir la magnitud, duración, presión; o todas estas (incluidos el roce y la fricción) entre los pacientes y su superficie de apoyo. Para la selección de una superficie de apoyo apropiada debe tenerse en consideración, el nivel individual de movilidad del paciente en la cama. En los pacientes sentados con movilidad reducida pueden utilizarse cojines que redistribuyan la presión.

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Siempre que haya disponibilidad, debe utilizarse una superficie de apoyo activa en el caso de pacientes con muy alto riesgo de desarrollar UPP.

Aunque se utilice una superficie especial para el manejo de la presión sigue siendo necesario realizar cambios posturales, siempre que la situación del paciente lo permita.

4.4.4. Protección local de zonas vulnerables:

En zonas de especial riesgo de UPP como los talones es necesario utilizar dispositivos que alivien totalmente la presión sobre los mismos.

 Utilizar una almohada u otro dispositivo debajo de las pantorrillas para que los talones queden elevados completamente, de modo que se distribuya el peso de la pierna a lo largo de la pantorrilla, manteniendo la rodilla ligeramente flexionada.

 Inspeccionar la piel de los talones al menos cada 24 horas. 4.5. Nutrición:

Es muy importante garantizar una dieta equilibrada, ajustada a los requerimientos energéticos y a la situación fisiopatológica en que se encuentre el paciente para aportar una cantidad adecuada de todos los nutrientes necesarios con el fin de mantener la integridad cutánea. Si existe malnutrición, la dieta debe establecerse a partir de un plan de soporte nutricional (aumentar la ingesta de proteínas, calorías, vitamina C y zinc). Se han comercializado productos nutricionales que cumplen estos requisitos para la prevención. El aporte hídrico óptimo a estos pacientes tiene que asegurarse mediante una ingesta diaria mínima de 1,5 a 2 litros de líquidos. Si la ingesta alimenticia es inadecuada, habrá que considerar la utilización de alimentación enteral o parenteral.

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4.6. Educación:

En la prevención de UPP, constituye un aspecto importante el desarrollo de programas de educación estructurados, sistemáticos y adaptados a las características del paciente y de sus cuidadores. Así, se implicará a éste y a su familia en todo el proceso. Estos programas educativos deben planificarse, realizarse y evaluarse teniendo en cuenta los principios didácticos de educación de adultos.

Han de contemplar la dimensión interdisciplinar y facilitar la continuidad de los cuidados de los pacientes en sus tránsitos dentro de las instituciones de salud, así como en los diferentes niveles asistenciales.

En los programas educativos de prevención de UPP debe incluirse información sobre etiología y factores de riesgo, escalas de valoración del riesgo, valoración de la piel, selección y empleo de superficies de alivio de la presión, desarrollo y aplicación de programas individualizados de cuidados de la piel, movilización, cambios de posición y documentación de la información.

Un elemento fundamental para que la prevención de UPP sea efectiva es la continuidad de los cuidados a los pacientes de riesgo por parte de los diferentes profesionales que los atienden. En una misma unidad la continuidad de los cuidados se facilita si éstos quedan registrados correctamente. Además, el registro de las medidas preventivas es un mecanismo de protección legal de los profesionales responsables de los pacientes ante las posibles demandas relacionadas con la aparición de UPP. Pero es preciso también que dicha continuidad se mantenga entre distintos niveles asistenciales, para lo que se requiere que en los informes de enfermería previos al alta queden detallados los cuidados preventivos aplicados a cada paciente.31

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