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proveniente de una familia sencilla, que se encuentra trabajando en la oficina de prensa de la embajada de Mozambique, en Portugal.

Tras el día de la celebración de los veinte años de la firma del Acuerdo de Paz en Mozambique, y el mensaje de su cuñado, el pensamiento de Claudia va en pos de su sobrina Sheila que ha perdido una pierna, de la amenaza de muerte, que se esconde en las minas… y la mezcla de sentimientos encontrados como la ira, compasión y angustia, al mismo tiempo dentro de sí nace una energía de hacer algo.

Claudia con tres jóvenes y cinco señoras de Mozambique, Angola, S. Tomé, Guinea – Bissau y Cabo Verde, ex colonias portuguesas en África, ha fundado la Asociación “Senderos de Paz”, no se cansan de dedicar su tiempo libre a la misión emprendida. El objetivo principal es promover una cultura de paz, de respeto cultural y étnico, de no violencia. La importancia de instaurar un programa para desminar Mozambique y toda el África, antes del 2014. Las primeras minas fueron plantadas por los colonos portugueses durante la lucha por la independencia, en los años 70. Y otras más durante la guerra civil. Las minas han matado y herido a cientos de personas, entre ellas su sobrina Sheila.

Por otro lado, aparece el joven reportero Cleonir, ganador de una beca para realizar un proyecto educativo en torno a los testimonios de una guerra que marca profundamente a las personas, sobre todo cuanto son niños o niñas quienes la escribieron, cuyo fin llegar a que todo el mundo supiese lo que habían sufrido, para que no hubiera más guerra ni en Mozambique ni en ningún otro país del mundo.

Para Cleonir, era importante viajar a Mozambique, conocer el país más de cerca, entrevistar a la gente, escuchar quién ha sufrido esa experiencia, entender mejor lo que es una guerra. La guerra escrita por los niños vale más que todos los libros de historia. Todas las guerras que había estudiado en el colegio y la universidad no tienen humanidad, solo fecha, lugares, nombres de naciones que ganan o pierden.

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No hay sentimientos, opiniones, no hay nombres de víctimas inocentes. Solo Capitanes, Comandantes, guerreros, héroes.

Para Cleonir, los testimonios contribuirán a comunicar alegría, entusiasmo, ganas de compartir con jóvenes y chicas que a veces parecen apagados, tristes… destacando el poder que tiene la comunicación.

Ante el miedo por las represalias de sus enemigos, y la dificultades que pasaba en Portugal Claudia decide renunciar a la embajada y retornar a su país; pero el odio y la persecución de don Lucino, hacen que ella se aloje en la casa de sus amigos, por las múltiples amenazas le obligan a esconderse y a cambiar de domicilio constantemente; así como hablar por códigos y tomar otro nombre el de Lidia. Mozambique es un país que ofrece una variedad de paisajes: las montañas áridas, de rocas peladas y de las formas más raras, que asumen colores y apariencias diferentes según las horas y la luz del día; enormes árboles de frutales, mucha vegetación y plantaciones de algodón.

Claudia se muestra muy optimista porque las instituciones educativas se han vuelto un terreno fértil con la colaboración de los docentes han motivado a los estudiantes de escuelas, colegios, grupos juveniles, deportivos y de catequesis; sembrando una cultura de paz y la urgencia de liberar al continente y el mundo, de los millones de minas que amenazan la vida y la paz de tantas personas.

El atentado en Maputo, mata a tres personajes de primera línea en la lucha y organización para desactivar y limpiar el continente de las minas. Al funeral acude una multitud de gente de diversas clases sociales, religiones, edades y nacionalidades. Mientras, en Mozambique los medios de comunicación no se cansan de relievar con orgullo el trabajo, la personalidad y nacionalidad de Claudia Samuel Warima, la joven galardonada ha pedido del embajador ha decidido escogerla como vicepresidenta de la organización mozambiqueña. Uno de siete miembros del directorio no está de acuerdo con esta designación, los

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demás aplauden con entusiasmo y felicitan al presidente de la Coordinadora por empezar su mandato con una designación tan acertada.

Don Lucino decide contratar un espía-sicario para eliminar a Claudia el día en que recibirá el premio por su labor; más el servicio de seguridad de la embajada había recomendado cambiar de hora de la ceremonia de premiación y la entrega se lo realizó a las 18h00 con un muy reducido número de personas de confianza, entre ellos tres periodistas y dos camarógrafos que difundieron la noticia y las imágenes por todas las agencias informativas del mundo. El sicario a última hora se arrepiente y decide abandonar este mundo, dejando sobre la mesa el arma que Don Lucino le había proporcionado y debajo de esta un sobre con el dinero que había cobrado por el trabajo y una nota escrita a mano, para la Asociación “Senderos de Paz”, que dice:

[…] Dejo este dinero a la asociación “Senderos de Paz”.. quien me lo dio, la odia. Me dejé engañar, pero gracias a Dios no hice lo que ese criminal quería. Me hubiera trabajar con Claudia, pero ¿quién soy yo¡ Nadie, no soy nadie. Mejor me voy al otro mundo. Tal vez allá encuentre la paz que nunca tuve aquí. Pidan a Dios que se apiade e mi alma. (f) Paulo Figuereido Magalhaes (p. 201).

Concluido el trabajo, Cleonir prepara las maletas de regreso a Lisboa, su pensamiento era encontrar a Claudia, editar todo el material recogido y presentarse a la universidad; recibe el mensaje de ella desatando una serie de explosiones en su cabeza, le pedía que se quede cinco días más, que llegaba en la mañana, que juntos van a elaborar un proyecto educativo.

Cleonir no se puede negar al nuevo ofrecimiento de Claudia de quedarse unos días más en Mozambique para elaborar un programa educativo para promover una cultura de paz en todas las instituciones educativas.

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que cualquier flecha, atraviesa el continente africano en forma de corazón, del lado superior izquierdo al derecho inferior. Un flechazo que en poco más de diez horas traslada a la gente de un océano a otro, de un continente a otro.

Tras el regreso de Claudia, abre los ojos y levanta la persiana y al arribo del avión a Maputo, en su tierra le espera un nuevo trabajo, arriesgado como ella, rico de sorpresas y desafíos; personas que le tienen confianza aún antes de conocerla y un mundo de amigos y amigas, sus familiares, le nace elevar una plegaria a ese Dios que después de cada noche hace nacer siempre un nuevo sol. Cleonir piensa que será un día grandioso, ante el volumen de los gritos, para una niña y su madre, este chico está loco; pero con una explosión de alegría, descubre que su destino final se llama Claudia, que no es una locura, sino de quién está enamorado.

2.7. Contenidos sociológicos de la obra literaria