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The QSC at weak coupling

Destino Mozambique es una obra del género literario que denota el estilo realista, en la que resalta la naturalidad, y la concepción del mundo bordea la realidad en diferentes tópicos al narrar acontecimientos en un espacio y en un tiempo, y que juegan un papel importante: el tiempo presente es activo y constante, el pasado sirve de referencia; el espacio cambia el orden natural y una transformación de lugares que se pueden explorar.

Los pequeños poblados alejados de la ciudad, junto a la selva y las carreteras son algunos de los ambientes característicos: casas de madera y techo de chapín, escuelas abiertas que son atacadas por las tropas de la guerrilla y como la población se ve abocada a huir de sus humildes viviendas hacia la selva, a merced de las fieras, de las inclemencias del temporal, a pasar hambre, frío y sufrir enfermedades, al igual el de ser capturados o asesinados.

El realismo literario de Destino Mozambique, describe acontecimientos de una guerra civil y de veinte años de paz con sus trascendentales implicaciones en una vida presente. Los niños son retratados en los conflictos bélicos de dos grupos políticos por adquirir el poder, a costa del sufrimiento de niños inocentes, que perdieron su infancia.

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En Destino Mozambique la novela se divide en veinte y nueve capítulos, permitiendo a los narradores eludir tiempos pasados y presentes, en cada uno de ellos se narra una historia, un dolor, una tristeza; la forma natural de narración de los niños entraña una realidad, una vida y una esperanza, como a continuación se describen:

El primer capítulo. Una mina empaña la celebración. La historia se inicia en el momento en que Claudia en medio de la celebración de los veinte años de paz en Mozambique recibe un mensaje en su Smartphone de su cuñado informándole que su sobrina había pisado una mina y se encontraba en el hospital. Claudia es una joven Mozambiqueña sobreviviente de la guerra, escritora de la nota “Mozambique 1992-2012” sobre la larga trayectoria que ha llevado el país a la paz, y está Cleonir, un joven reportero brasileño, apasionada por su profesión. Ha obtenido una beca y su sueño es llegar a doctorarse en ciencias de la comunicación. Recibe ayuda de Claudia para viajar a Mozambique a buscar testimonios de sobrevivientes de la guerra.

Al abordar el Capítulo 2. La cruz de la Hermana Teresa, Cleonir, con una bolsa de mano, una cámara y grabadora digital, el celular, una Tablet, vive las emociones de ir por primera vez al encuentro de un país africano. Tiene la suerte de dialogar con el profesor Alberto, de que sea quién le guíe hacia su destino, además de escuchar los relatos de la guerra cuando era niño.

En el capítulo 3. Unas niñas a cambio de unas galletas, el profesor Alberto recuerda a la hermana María, una misionera italiana en un encuentro con los guerrilleros, con miedo les pidió llevarse a dos niñas a cambio de sacos de yuca, lamentando que no le haya llevado por ser hombre.

En el capítulo 4. ¡Por favor, no mate a mi madre! El profesor continúa con su relato de cómo fue su vida en la base con los guerrilleros y de cómo la vida le enseño mucho.

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En el capítulo 5. La huida. Alberto continúa el relato de como sufrió el ataque del paludismo, el reencuentro con su tía y primas, y de cómo planearon la huida de la RENAMO.

En el capítulo 6. Desapareció el rostro, pero no su recuerdo. Alberto logra regresar a la escuela y terminar la primaria; va a la escuela secundaria del Estado en la Isla Mozambique, a pesar de haberse librado de los enfrentamientos entre guerrilleros de los dos partidos revolucionarios, no olvida el sufrimiento cuando fue niño. En el capítulo 7. ¡No quiero ser como mi padre!. Ante el brote del racismo que existía en la escuela superior, la profesora Almerita presenta un proyecto para dar charlas educativas que contribuyan a la promoción de la tolerancia entre el alumnado. Claudia ha fundado la Asociación “Senderos de Paz”, cuyo objetivo es promover una cultura de paz de respeto cultural y étnico, de no violencia. El hijo de Don Lucino un empresario mafioso, dueño de una fábrica de armas ligeras y representante de una industria productora de minas en el este europeo. Ni la esposa ni los hijos conocían del otro negocio de Lucino. Las palabras de Claudia y de su padre se mezclan y golpean su cabeza.

En el capítulo 8. La historia de don Lucino. Aquí se narra la vida de don Lucino desde cuando niño deja a su madre y se va a vivir con su tío, y al poco tiempo no tarda en descubrir el mundo en que se movía y su decisión de huir, a pesar de que es buscado, nadie sabía a donde se fue.

En el capítulo 9. Don Lucino reaparece. Narra la historia de don Lucino de regreso en Portugal, su trabajo en la fábrica de armas al inicio como peón y por sus habilidades llega a ser dueño; su matrimonio con Celia, una joven camarera, el nacimiento de sus dos hijos y la doble vida como dueño de la fábrica de minas y la vida recatada con su familia.

En el capítulo 10. Una advertencia siniestra. Don Lucino amenaza a la profesora Almerita de su hijo Jaime y a Claudia que viene luchando sin tregua desde 1992

40 apoyando los programas de desminación.

En el capítulo 11. Un dolor que no consigo olvidar. Cleonir y el profesor Alberto se dirigen al Colegio Femenino, aquel lugar donde se escribió ese libro sobre la guerra. Cleonir ayudado de Alicia, una voluntaria portuguesa encuentra la caja de cuadernos de escritos sobre la guerra.

En el capítulo 12. Ni siquiera podíamos llorar… Cleonir escucha sin interrumpir el primer testimonio escrito por Verónica Colete, luego el de Isaura, el de Susana y de Hortensia.

En el capítulo 13. ¡No me escriba más!. Cleonir y Alicia continúan leyendo y escuchando varios testimonios entre ellos el de Claudia y el impacto que le causa el mensaje enviado por Claudia que se hallaba en problemas y que no le escriba más.

En el capítulo 14. No soy africana, pero como si lo fuera… Cleonir dialoga con la hermana directora de las razones que le hicieron viajar a África. Ella es ecuatoriana, de Esmeraldas por lo que muchas veces ha sido confundida con los africanos. Cleonir y Alicia continúan leyendo los relatos de Olga María, Cristina Arminda y Hortensia José.

En el capítulo 15. El poder de la comunicación. Para Cleonir, escuchar y leer los testimonios contribuyen a comunicar alegría, entusiasmo, ganas de compartir con jóvenes y chicas que a veces parecen apagados, tristes… y el poder de la comunicación.

En el capítulo 16. Mejor olvídese de este asunto… la hermana Almerita es obligada a esconder y salvar niños del tráfico de menores, a quienes les entrega a la policía y como Cleonir es obligado a olvidarse de este incidente por su seguridad y bienestar.

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En el capítulo 17. Confidencias bajo la luz de la luna. La última noche que Cleonir permanecía en la Escuela Femenina de Nacala, al mirar el cielo se percata de la belleza que irradia la brillantez de la luna, no sin antes escuchar el relato de Maraire.

En el capítulo 18. Un paquete para usted. A Claudia le lleva un paquete en la embajada, el mismo que explotó en la cara del cartero.

En el capítulo 19. ¡Mi hija ha regresado!. Cleonir recuerda el motivo del viaje: conocer los testimonios de los niños que han vivido la guerra; cómo han percibido esta experiencia, cómo la han descrito, qué consecuencias han sufrido. Escucha los testimonios de la hermana Gloria.

En el capítulo 20. En Nampula. Cleonir puede disfrutar del paisaje: las montañas áridas, de rocas peladas y de las formas más raras, que asumen colores y apariencias diferentes según las horas y la luz del día; árboles de mangos, plantaciones de algodón; y gente, gente y más gente que camina de prisa a los dos lados de la carretera. Es partícipe del programa radial “Nuestras flores” y escucha la canción un mundo sin minas.

En el capítulo 21. Un verdadero incendio de colores. Cleonir aprovecha la caída de la tarde, el ver el cielo en incendio de colores: naranja, amarillo, rojo, oro… La noche cae veloz sobre el Trópico de Capricornio y la puesta del sol, bellos momentos de la África. En la costa se divisa una enorme planicie húmeda y caliente, con extensas de arroz, caña de azúcar, plátanos, cocos.

En el capítulo 22. Un beso con sabor a sal. A orillas del océano, en un ambiente cálido y mágico, Cleonir recibe el testimonio de tres señores: Miguel, Timba y Maraime, al ritmo de tambores lejanos. Cleonir dialoga con Claudia de todo lo que les ha sucedido.

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Annegret, y repasa las hojas del libro La guerra que los adultos nos hicieron sufrir. Y vienen a los recuerdos una ráfaga de metralla.

En el capítulo 24. La voz amable e una mujer. Don Lucino se siente afectado por la asociación Senderos de Paz, no lo dejan tranquilo, ante lo que decide amedrentar a Claudia y a sus seguidores para que dejen la idea de irse en contra de las minas; o cómo liquidarla de una vez, para que todo se acabe. Claudia con frecuencia tiene que cambiarse de domicilio por su seguridad y es amenazada telefónicamente. El ingeniero Fernández es asesinado por estar a favor de los programas de desminado.

En el capítulo 25. Rumbo a Maputo. La muerte de Fernándes ha conmovido a todas las organizaciones y a gran parte de la ciudadanía, sin explicarse cómo lo han matado, aquel hombre que trabajaba tanto para salvar la vida de centenares de personas.

En el capítulo 26. Con el dinero se compra todo. En la Sede de Senderos de Paz, decenas de miembros se han reunido para reflexionar sobre lo acontecido en Durban, existe desánimo, temor no solo por las amenazas sufridas por Claudia, sino por los riesgos que corre actualmente. La cultura de paz que han sembrado en las nuevas generaciones con tanto optimismo dará frutos en cualquier momento. El embajador solicita a Senderos de Paz elabore un programa educativo que la misma organización financiará a través del Ministerio de Educación, para promoverlo en las instituciones. Mientras, don Lucino decide contratar una espía, con el dinero se compra todo, comprará una espía.

En el capítulo 27. Todos, menos uno.... En Mozambique los medios de comunicación no se cansan e relievar con orgullo el trabajo, la personalidad y nacionalidad de Claudia Samuel Warrima, que es galardonada y nombrada vicepresidenta de la organización. Solo uno de siete miembros del directorio no está de acuerdo.

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En el capítulo 28. El tiro por la culata. Don Lucino le pagó a un sicario para que eliminara a Claudia, más este se arrepintió y decidió huir, dejando el dinero para la Asociación “Senderos de Paz”. Mientras tanto Don Lucino se reflejaba por el intento fallido.

En el capítulo 29. Este chico está loco… Cleonir tiene la oportunidad de dialogar con el coronel Castro, quien conoce del trabajo por él realizado. Castro con sólida formación en valores, heredados de su familia y de un tío jesuita, con visión ética de la vida. Cleonir conoce la guerra desde otro punto de vista. Claudia gestiona cinco días más de estadía en Mozambique para Cleonir, con el fin de que sea el quien le ayude a elaborar un proyecto educativo. Cleonir se dirige al aeropuerto de Maputo a esperar la llegada de Claudia. Cuando el avión aterriza, los pasajeros empiezan a descender por la escalerilla, cada uno grita el nombre de la persona a la que espera, Cleonir supera el volumen de los gritos, mientras una niña al verlo le dice a su mamá, este chico está loco. Cleonir, con alegría en su rostro, le contesta no estoy loco, solo estoy enamorado.

De esta manera culmina la estructura de la obra Destino Mozambique, una obra que narra los testimonios contados y escritos por una guerra vivida por los niños y niñas de Mozambique; obra en la cual se mezclan un sinnúmero de sentimientos, emociones, tristezas, alegrías.