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Approach with a General Objective Function

Dado el carácter estratégico que Estados Unidos ha dado al impulso de las tecnologías de la comunicación en función de sus intereses hegemonistas, no es casual que, en el seno de su complejo militar-industrial, se haya desarrollado, hacia fi- nales de la década de los 60 del siglo pasado, la Internet, una de las innovaciones tecnológicas que ha tenido grandes re- percusiones en los últimos años. Fue en el contexto del enfrentamiento con la Unión Soviética, que el Departamento de Defensa encargó a centros de investigación universitarios el diseño de un sistema de comunicación descentralizado que sobreviviera a un eventual ataque nuclear. El resultado de los primeros experimentos fue una red funcional (denomina- da Arpanet) que enlazaba las computadoras de 15 centros universitarios. Esta experiencia posteriormente se extendió al resto de la comunidad académica e interconectó la primera red Arpanet con otras redes de computadoras con el objetivo de intercambiar información y conocimientos científicos, in- cluyendo, por supuesto, aquellos destinados a mejorar la pro- pia herramienta. La posterior contribución de científicos eu- ropeos que laboraban en el Centro Europeo de Investigación Nuclear, CERN, con asiento en Ginebra, Suiza, también fue decisiva para el desarrollo de la Internet. Este aporte consis- tió en el hipertexto, un programa informático (software) que permitía sacar e introducir información de y en cualquier or- denador conectado a través de Internet.

Lo interesante de estas nuevas tecnologías es que comen- zaron a desarrollarse en un espíritu de colaboración tanto por redes académicas como ciudadanas, con independencia tanto

de las aplicaciones militares como de los circuitos comercia- les, que en principio no le veían mayor futuro al nuevo ins- trumento. Hacia la década de los 80 del siglo XX ya esta tecnología fue acogida por organizaciones ciudadanas que utilizaron el potencial que ésta ofrecía para comunicarse y compartir información rompiendo las barreras geográficas y temporales. Sin embargo, es a principio de los 90 que apare- ce Internet como una red mundial de redes interconectadas y a mediados de esta misma década la World Wide Web, que se populariza gracias a la invención de los navegadores de fácil uso a disposición de los usuarios (Nescape e Internet Explorer) que permiten la conexión de las redes informáticas desde cual- quier parte del mundo mediante un protocolo universal (el TCP-IP). (Castells: 2001)

Cabe destacar entonces que la Internet es resultado de un conjunto de descubrimientos e innovaciones desarrolladas en las últimas décadas en los campos de las telecomunicacio- nes, la informática y la microelectrónica, que comúnmente se conocen como tecnologías de la información y la comuni- cación, TICs.

La principal novedad que trae las TICS es la convergen- cia digital. Anteriormente a su aparecimiento había por lo menos tres sistemas de signos diferentes para comunicarnos e intercambiar información: la escritura, el sonido y la ima- gen. Cada uno de ellos recibía un tratamiento diferenciado e independiente. Con la “revolución digital” todos estos tipos de datos, independientemente de su tipo u origen, pueden manipularse e integrarse en una base común de información. La digitalización posibilita traducir todo tipo de información

–datos, texto, sonido, imagen, video, códigos, programas informáticos- al lenguaje de computación, con un sistema de codificación basado en una secuencia binaria de paquetes de 0 y 1, o “bit”. Junto a la digitalización se desarrolló de mane- ra extraordinaria la miniaturización en la industria de las computadoras (siendo particularmente importante el microchip), las redes de fibra óptica, las comunicaciones satelitales, la telefonía celular, etc. todo lo cual ha dado lugar a la posibilidad de transmitir cada vez mayores paquetes de información en tiempo real.

La Internet se presenta como una de los instrumentos de mayor desarrollo y penetración de los últimos años, si se com- para con el tiempo que tardó en expandirse el teléfono, la radio o la televisión. La red de redes tejidas por todo el mun- do enlaza a millones de computadoras que intercambian in- formación gracias a una serie de protocolos comunes, intro- duciendo un nuevo modo de comunicación –la comunicación multimedia- en el que convergen textos, imágenes y sonido, y que, además está disponible las 24 horas del día.

“La aparición de un nuevo sistema de comunicación elec- trónico, caracterizado por su alcance global, su integración de todos los medios de comunicación y su interactividad po- tencial, está cambiando nuestra cultura y lo hará para siem- pre”, sostiene el investigador catalán Manuel Castells. (2000) Globalización y nuevas tecnologías de la comunicación y la información van de la mano, a tal punto que los analistas no se ponen de acuerdo si la primera es consecuencia de las segundas, o viceversa. Por su carácter de ubicuidad, las TICs

están presentes en todas las facetas de la globalización. Las TICs facilitan los intercambios comerciales y los flujos fi- nancieros que se desplazan a la velocidad de la luz sin respe- tar tiempos o barreras geográficas. Posibilitan, además, nue- vas formas de producir y de organizar las empresas y el desa- rrollo de la economía transnacionalizada, que permite la deslocalización de las actividades productivas de los países desarrollados hacia los lugares más recónditos de los países periféricos en donde encuentran mano de obra más barata. Además, las TICs han dado lugar al establecimiento de un sector económico específico ligado a la información, los me- dios, las telecomunicaciones y la cultura de masas que, sobre todo en los países industrializados, ocupa un lugar importan- te y es uno de mayor crecimiento de los últimos años.

Desde el punto de vista social, ciudadanos y organiza- ciones del más variado tipo se han apropiado de las TICs para tejer un entramado de redes que configuran una socie- dad civil mundial emergente, cuyo vasto campo de acción va desde la preservación del medio ambiente, hasta el respeto de los derechos humanos, los derechos de las mujeres, las reivindicaciones de los pueblos indígenas y un largo etcétera. Estas redes de la sociedad se han convertido en un actor fun- damental en el escenario mundial pues de alguna manera in- ciden en las agendas internacionales y en algunos casos limi- tan el espacio de maniobra de los Estados y de las transnacionales.

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