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GM REYNALDO VERA

s de dominio general que la

' táctica es la base del ajedrez y ya alguien puede ser un con­ sumado finalista, un gran conocedor de aperturas o un profundo estrate­ go, que si falla en la táctica, no tendrá buenos resultados competitivos.

El problema de la táctica es que con un solo desliz se puede pasar de una buena posición a otra totalmente per­ dida con material de menos y en la que incluso un rival inexperto no va a perdonar, pues con pieza de ventaja o incluso un peón, convertir la ventaja material en victoria es algo que casi to­ dos saben hacer con cierta eficiencia.

Al más alto nivel, la lucha táctica tiene una importancia similar, aun­ que en cierto modo distinta. En una lucha encarnizada por imponer la valoración de ciertas posiciones, mu­ chas veces el destino de la partida se define porque uno de los jugadores se percata antes de un detalle táctico que hace que su criterio prevalezca sobre el de su rival y, de esta forma, toma el mando de la partida.

Sin embargo, los errores tácticos más comunes son, a mi modo de ver, de percepción. Uno de los rivales pasa por alto que un alfil domina una dia­ gonal, que ya el rey no esta clavado, etc. Esos pequeños errores con los que un bando va aflojando en la partida y concediendo ventajas a su rival.

Entre los errores tácticos más co­ munes encontramos los siguientes:

1) No concebir la combinación. Mu­ chas veces ligado al poco dominio de los motivos o temas tácticos funda­ mentales o posiciones de mate. Según Mijaíl Tal, "Todas las combinaciones son aprendidas". Por lo que la forma

de entrenar este aspecto es clara: resol­ ver problemas de combinación. Hay

muchos libros dedicados a los temas de combinación. Creo que el mejor mé­ todo para un principiante es, primero, resolver las posiciones por temas (por ejemplo con la enciclopedia de combi­ naciones) para familiarizarse con ellos y, una vez se ha alcanzado cierto nivel, resolver sin saber de qué tema se trata. En importante a la hora de buscar una idea táctica percatarse de qué motivos existen para crear una combinación ganadora (piezas indefensas, débil posición del rey contrario, peón pasa­ do que puede coronar, etc.). Creo que dominar esta fase -la de la percepción de los motivos tácticos- es de una im­ portancia cap�tal y los entrenadores deben prestar especial atención a es­ tos momentos para que el ajedrecista no solamente resuelva los problemas y encuentre las soluciones, sino a fin

de que se percate, antes de encontrar la solución o después de hallada, del porqué de ella, de su esencia. Esto le permitirá posteriormente, en las par­ tidas de torneo, tener una cierta com­ prensión de la combinación y sentir el momento en que es necesario calcular.

2) Empezar a analizar y profundizar en una jugada (línea) sin determinar si hay otras jugadas posibles (selección de las candidatas). Algunas veces suce­ de que nos adentramos en una línea de juego y ni siquiera consideramos otras jugadas posibles o incluso otro orden de jugadas de la operación táctica que estamos valorando. Es por eso por lo que la vieja receta de Kótov, "haga una lista de jugadas candidatas", se man­

tiene válida hasta nuestros días y algu­ nos de los más prestigiosos entrenado­ res y teóricos del mundo (Dvoretski, Nunn) la consideran apropiada. Otros, como Tisdall, creen que sólo se debe elaborar una lista de candidatas des-

pués de comprobar, con análisis, que nuestra intención inicial (un sacrificio, por ejemplo) es insuficiente.

Pero sí ocurre muchas veces que en una posición crítica pasamos por alto una jugada fuerte porque nos "ena­ moramos" rápidamente de una con­ tinuación y ni siquiera consideramos otras jugadas con las que, si sólo nos hubiéramos detenido un momento a considerarlas, habríamos tenido sufi­ cientes referencias para percatarnos de que había, al menos, una elección que era mejor que la nuestra.

3) Insuficiente profundización.

Muchas veces finalizamos una línea de análisis sin que hayan terminado los golpes tácticos porque queremos sacar conclusiones o valorar la situa­ ción y otras porque no somos capaces de establecer claramente dónde están las piezas (o sea: visualizar la posi­ ción después de varias jugadas de análisis). Aquí el método de Tisdall de reconstruir la posición en la mente después del cálculo de varias jugadas y sólo después continuar el análisis es una buena herramienta. También no caben dudas de que jugar partidas "a la ciega" o resolver problemas sin ver el tablero, como recomienda el destacado entrenador Slotnik, es un buen método de trabajo para conse­ guir mayor profundidad en los análi­ sis. La insuficiente profundización se paga cuando debemos encontrar una jugada difícil luego de una secuencia

más o menos forzadas de jugadas. Jugadas difíciles de prever. Este tipo de errores se producen con un tipo de jugadas que, por alguna razón, cuestan más encontrar que otras. El ejemplo característico son las jugadas que implican un retroceso. También las que estratégicamente nos parecen

TÉCNICA

malas a primera vista (dar un alfil por un caballo, descomponer nuestra estructura de peones, etc.). También son difíciles de encontrar las jugadas tranquilas en una posición de ataque, porque suponen una pérdida del rit­ mo en una lucha donde el tiempo es fundamental en la mayoría de los ca­ sos. Aquí sólo nos pueden ayudar la experiencia y tener conocimiento de estas limitaciones. También el tratar de ser concreto en el análisis, valo­ rando con claridad cuáles son los ob­ jetivos prioritarios de la posición y en cierta manera independizarnos de los conceptos estratégicos que muchas veces nos impiden considerar la juga­ da que en determinada posición es la solución del problema.

En su magnífica conferencia titulada "Aprender y olvidar", el Gran Maes­ tro Mihail Suba, nos llama la atención sobre cómo los conceptos aprendidos nos pueden dificultar el trabajo de en­ contrar la mejor jugada en una deter­ minada posición. Esto pasa frecuente­ mente, y es que, en lugar de resolver una situación concreta, donde se trata de parar las amenazas de tu rival o ha­ cer valer los recursos de nuestra posi­ ción, los conceptos como: la pareja de alfiles, la estructura de peones o el as­ pecto de una jugada de corte antiestra­ tégica, etc., nos impiden, siquiera, va­ lorar la mejor jugada. Para disminuir los efectos negativos de este "conoci­ miento adquirido" es imprescindible que en cada posición determinemos qué es lo más importante y concreto

(sobre todo en las posiciones de tipo táctico donde hay que defenderse de amenazas concretas y hay choques de piezas y múltiples capturas o po­ sibilidades de cambio) y liberarnos de todos los prejuicios estratégicos y de la idea de que el ajedrez es lógico y conceptual. Tal vez un primer paso para resolver este problema, es darnos cuenta del momento en que las consi­ deraciones estratégicas y las jugadas lógicas no funcionan en determinada posición y pensar en que puede haber una · solución rara o paradójica. Esto nos permitiría despegarnos de cierto

tipo de jugadas y ampliar nuestro aba­ nico de búsqueda.

Otras veces no encontramos una se­ cuencia táctica debido a nuestra resis­ tencia a buscar continuaciones concre­ tas, porque nos parece que la partida tiene que tener un camino lógico o es­ tratégico más acorde con la línea que ha llevado hasta ese momento.

A continuación, veremos algunos ejemplos en los que se aprecian estos problemas y cómo estos influyeron en la toma de decisiones y en el resul­ tado de las partidas. Le propongo al lector que trate de encontrar la solu­ ción para el bando que juega antes de seguir los comentarios.

Las secuencias forzadas y las jugadas de retroceso

Alexéi Shírov 2685

G ron i n g e n , 1 996

' '

' 'i'

'

8

8 8 8

Juegan las negras.

20 ... 0-0?

Había que defenderse con 20 ... \filld7

21 .ib4! @f7 22 .ic5 :Ele8 23 :Ela7 .ic7 24 llle3 l"\e6 25 g3±. Aunque, según Shírov, las blancas tienen ventaja.

21 .ib4

Ahora las jugadas son forzadas.

21 ... Wff4

Errores tácticos

Las blancas no pueden capturar la to­ rre por el mate en 'el'.

22 g3! \Wc1 + 23 @g2 i.e7

Obviando el retroceso siguiente. Tam­ poco salvaba 23 ... !=\e8 24 llle3 'Wbl 25

'LlxdS 26 'Wf3 'WxdS 27 'WxdS+ cxdS 28 .iaS+-. 24 :ga1 !+-

'

'

8

8

8

'i'

Gana pieza u obliga a entregar la dama

por torre y alfil. Según Shírov, este re­ troceso de una torre activa que regresa a su casilla original debe haber sido

lo que pasó por alto Short. A pesar de

que ocurre sólo 4 jugadas después de 20 ... 0-0?, 24 l"\al ! es del tipo de movi­

mientos difíciles de concebir, pues te

están atacando por la octava fila y de

pronto Ia jugada ganadora es regresar .

a la primera fila con la torre.

24 ... Wfxa1

Si la dama se retira, las blancas toman en 'e7'.

25 llJxa1 i.xb4 26 CDc2 ! i.e7 27 lt:Je3 :gd8 28 Wfc2 ! llJxe3+ 29 fxe3 :gd6 30 Wf e4! i.f8 31 g4!

Posteriormente, Shírov se impuso en

el final con excelente técnica.

31 ... g6 32 We8 ! @g7 33 h4 c5 34 dxc5 :gd2+ 35 @f3 i.xc5 36 g5!?

36 'Wxb5+-.

Errores tácticos

@es 39 e4 :Bd3+ 40 i>e2 :Be3+ 41 i>d2 i>d4? 42 Wd5++ El dominio de los dogmas Ab. de La Lag u n a , 2007

i.

i

i i

.t.

8

8

t¿j

8

1:

8

Juegan las negras.

En esta posición sólo consideré la ju­ gada 24 ... lllxe4, pues pretendía ganar conservando mi fuerte alfil contra el caballo estratégico) y no se me ocurrió ninguna de las siguientes juga­ das que tienen un cierto carácter anties­ tratégico, aunque en cuanto profundi­ zamos vemos su verdadero valor.

24 ... lt:Jxe4

1) 24 ... g5! "¿Debilitar el enroque?". Ni lo pensé. Sin embargo, la posición que tras 25 l=fg4 (única) 25 ... lllxe4 26 lllxe4 f6! (amenaza ... h5) 27 lllc3 füe2 28 lllxe2 l=fe8 29 lllgl h5 30 l=Zd4 h4 es sumamente ventajosa porque los peo­ nes avanzados del flanco de rey crean problemas adicionales a las blancas.

2) Más difícil de concebir era 24 ...

ixe4!?, el orgulloso alfil

de 'c6': 25 lllxe4 (aquí aparece

la clave). Esta maniobra táctica de ataque continuo a las piezas blancas

proporciona ventaja al segundo

jugador. 26 l=fh4 (26 gfl llld4 27 É\eel

t/Jxc2) 26 ... llld4 27 f5 28 l=Zxd4

fxe4 29 º1g1 e3 30 E\d1 fü2 y las negras

ganan un peón como mínimo y con­ servan unas torres más activas.

25 lt:Jxe4 f5 26 etJg3 :Bxe2 27 lt:Jxe2 :Be8 (27 ... ie4!) 28 fü2 �e4 29 etJd4 g6 30 i>g1

El negro ha dejado escapar buena par­

te la ventaja. Errores posteriores y

una tenaz defensa produjo el empate.

Profundidad en el

anál isis. Fuertes jugadas difíciles luego de líneas

fáciles y forzadas.

• i.

i.

i i i

i

i

8

1:

8

8

8 8

8

I�

@

negras tienen dos alternativas im­ portantes 28 ... �h2 y 28 ... ic5, pero su valoración depende de encontrar una series de jugadas difíciles de la mejor continuación de las blan­ cas (profundidad).

28 . . . Wh2

Correcta era 28 ... ic5! 29 ih6 (la alter­ nativa principal era 29 gh4 que se refu­ ta con 29 ... e4! [si no se ve esta jugada se desecha 28 ... !c5!]30 l=fxh3 [30 �xe4 !xf2+ 31 º1xf2 �xg3+ y si 30 füe4 �h2] 30 ... exf3 31 ie3 E\ge8 y las negras recu­ peran el peón con ventaja) 29 ... ixf2+! (otra de las jugadas necesarias para jus­ tificar el anterior negro) 30 º1xf2 �h2+ 31 �g2 (31 º1e1 füg3-+) 31 ... Elgf8+! 32 ixf8 l=Zd2+!, note el lector que son varios los recursos tácticos que

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