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3.3.5 Array Sections C om putation
Producir estratégicamente la ciudad, pasa también por un proceso de reconfiguración de la estructura escalar del espacio urbano. Dicha producción de escala puede ser entendida como la diferenciación más elemental del espacio geográfico y es en toda su extensión un proceso social (Smith, 2015). Abordar la reestructuración estratégica de Medellín como un proceso de producción de escala, implica partir de un análisis multiescalar, con un enfoque en la producción del norte, como una escala local resignificada, funcional al modelo estratégico de ciudad. Para esto se aborda la producción escalar del norte, a través de los elementos discursivos de “Medellín tiene norte” que sirve como hilo conductor, que articula deuda social e intervenciones urbanas.
La metáfora de tener un norte. La brújula apunta siempre al norte, en la cartografía
occidental el norte aparece siempre como punto de referencia, y este punto cardinal ha servido como guía de viajes en múltiples culturas a lo largo de los años; si a esto le sumamos las relaciones de poder que se han configurado dentro del capitalismo, y la diferencia que este ha generado entre el llamado sur y el norte global, entonces podemos evidenciar que el norte adquiere un significado retorico, ligado a las relaciones de poder colonial y el capitalismo global.
Una búsqueda rápida sobre el significado metafórico de la frase “tener un norte”, evidencia que esta equivale en la práctica a tener un objetivo claro, saber hacia dónde vamos o deberíamos ir, y/o tener una dirección y una guía consistente. En otras palabras, tener un norte representa, desde la planeación estratégica en el mundo de los negocios, tener “directrices o políticas que guíen, y faciliten a través del análisis, tanto interno como externo, saber cuáles son los objetivos que se espera obtener en el futuro” (Contreras, 2014).
Del norte organizacional del mundo de los negocios, pasamos al norte “organizacional” de la ciudad como una empresa. De esta manera, el norte en la planeación urbana, adquiere también un significado discursivo que refiere a las directrices y objetivos de la ciudad; dentro de la racionalidad estratégica las ciudades tienen norte, no solo como un referente cardinal, o un barrio o distrito de la ciudad sino como una construcción metafórica que refiere a un imaginario futuro, el norte de la ciudad refiere al modelo de ciudad deseada.
Las metáforas urbanas están cargadas de espacio, no solo porque suceden dentro de ello, sino también porque contribuyen en su proceso de producción. Todo discurso tiene impactos espaciales, este es un proceso reciproco donde el discurso se alimenta del espacio y a la vez genera relaciones sociales de poder, que influyen en su uso, apropiación y producción. Si bien, “Medellín tiene norte” surge como construcción metafórica discursiva, para justificar la inversión y atención a las zonas anteriormente marginadas de la ciudad, este constituye en el fondo una forma de producción estratégica del espacio; que evidencia la importancia del norte en la reestructuración escalar de Medellín, como uno de los objetivos estratégicos para la consolidación de una ciudad competitiva.
Desigualdad urbana y deuda social. La desigualdad urbana es quizás el atributo más
característico de las ciudades latinoamericanas. El paisaje urbano de la región, transita de la opulencia de algunos segregados barrios donde reside la elite de poder, a inmensas barriadas de sectores populares con precarias condiciones sociales y urbanísticas. Este patrón de desigualdad se reproduce igualmente en Medellín; donde mientras que, en el suroriente de la ciudad, se ubican el principal centro financiero y las zonas residenciales de mayores ingresos, son las siete comunas del norte de la ciudad las que concentran los mayores indicies de pobreza y violencia.
El norte de Medellín ha sido tradicionalmente asociado a procesos de ocupación informal del suelo, por lo que predominan los estratos 1,2 y 3; y cuenta con precarias condiciones de movilidad y espacio público, en comparación con otras comunas del centro o sur de la ciudad. Esta idea de territorios marginados, articulada también con un estigma recurrente en la ciudad colombiana que vincula pobreza e inseguridad, ha permitido que las comunas de la zona nororiental y noroccidental se conviertan en símbolos del narcotráfico, vistos como territorios dominados por bandas delincuenciales sin presencia del Estado.
La desigualdad norte-sur en la ciudad, ha dado paso a la idea de una deuda social acumulada por parte del Estado hacia los sectores marginados, principalmente ubicados en la zona norte. El urbanismo social como discurso y estrategia de transformación nace a partir de dicha deuda social como motivación, y por esto no es casualidad que la mayoría de sus intervenciones más visibles se desarrollen en las comunas del norte, ya que en ello radica su aparente condición social que le da nombre. De esta manera la deuda social, se convierte más que en un llamado de los territorios y la comunidad a la administración local
para que atienda sus problemáticas; en un reconocimiento, que nace desde el Estado, que mira al norte como una forma de expandir su poder en el territorio, y a la vez, reestructurarse con el fin de viabilizar sus objetivos estratégicos en el modelo de ciudad.
“Medellín tiene norte”. Articulando la deuda social existente para con esta zona de la
ciudad, y el significado metafórico del “norte”, múltiples han sido las estrategias discursivas empleadas, tanto por la institucionalidad local como por otros agentes urbanos que refieren, haciendo uso de un juego de palabras, a una mirada al norte como el objetivo de direccionamiento del modelo estratégico de ciudad, y con ello de la acción del Estado local.
A finales de la década del 80, en pleno apogeo de los carteles del narcotráfico y la escalada de la guerra emprendida desde el Estado, que devino en una desmejora de las condiciones de seguridad; la administración municipal diseña y ejecuta un programa denominado “Medellín tiene norte”, que pretendía impulsar la presencia del Estado, de forma policiva, represiva, y de inserción social de las comunas noroccidental y nororiental (García et al, 2018). La justificación e importancia de este programa quedan registrados en el acta 48 del Concejo Municipal del 10 de agosto de 1989, donde la alcaldía y la secretaría de seguridad rinden cuentas al concejo sobre las acciones tomadas para frenar la escalada de violencia:
“La Administración municipal ha dirigido todos sus esfuerzos en el programa Medellín tiene Norte, porque entendemos que las dos comunas más importantes de la ciudad, la comuna nororiental y la comuna noroccidental, las más populosos precisamente son las que más alto porcentaje en los delitos, en lo de muertes violentas, inciden en la ciudad de Medellín. (…)” (Concejo de Medellín, 1989; p. 266)
Este programa puntual desarrollado a finales de los 80, constituye el primer antecedente del uso del norte como metáfora por parte del Estado local, lo cual deja entrever dos premisas centrales dentro de esta construcción discursiva. Por un lado, que la atención a estos territorios, se justifica a partir de un refuerzo al estigma de los sectores populares como espacios generadores de violencia, y su intervención como una acción vital para el equilibro de la seguridad de toda la ciudad. Por el otro, que en este caso tener norte para Medellín significaba, tener seguridad, y reducir los índices de muertes violentas, ya que, debido al contexto social de la época, esta encarnaba la principal preocupación ciudadana.
Después del programa desarrollado en los 80, la metáfora de “Medellín tiene norte” vuelve a aparecer alrededor del año 2007, cuando se comienza a agenciar y potenciar el proceso de transformación espacial de lo que también se denominaría el “nuevo norte” de Medellín. Si bien la transformación de esta zona de la ciudad ubicada entre el barrio Sevilla (en proceso de renovación), la Universidad de Antioquia y el Jardín Botánico, comienza con la apertura del Parque de Los Deseos en 2003; sería la apertura del Parque Explora en un lote contiguo en 2007, la que aceleraría la mayoría de desarrollos que tuvieron lugar en este territorio en los años siguientes.
De esta manera, el nuevo norte de Medellín configura un espacio de transformación aprovechando la concentración de equipamientos educativos, de salud y recreativos, que apunta a la idea de que la inversión y atención del Estado se debe concentrar en las zonas que más lo necesitan, debido a las precarias condiciones sociales y urbanísticas que presentaban estas comunas. Este “nuevo” norte es un espacio de transición, que, ubicado estratégicamente en el límite entre la zona norte y centro de la ciudad, marca la avanzada del Estado local, sobre los territorios populares donde había perdido control, presencia y legitimidad.
La reaparición de la metáfora de “Medellín tiene norte” ocurre en el marco de la intervención del nuevo norte, y se utiliza nuevamente como una justificación para una mirada a un territorio, que aún conserva los índices más desfavorables en términos de pobreza e inseguridad en la ciudad. Si bien esta metáfora tiene una utilización meramente discursiva y nunca constituye un proyecto oficial de la administración local, si llega a denominar variadas iniciativas o programas culturales o educativos que desarrollan las instituciones asentadas en esta zona como el Planetario, y el Parque Explora. De vital importancia es igualmente el papel que juega Ruta n, no solo como la institución bandera de un nuevo norte de innovación, sino como la encargada, siendo la ruta y el camino para dirigir a la ciudad hacia ese norte de competitividad anhelado.
A diferencia del programa desarrollado en los 80, el nuevo norte de finales de la década del 2000, ya no es solamente un programa dirigido a la seguridad ciudadana, sino que articula la construcción de espacios públicos, el fortalecimiento de programas educativos y culturales, y el impulso de economías del sector tecnológico y la innovación. Este devenir histórico evidencia el proceso de consolidación de la ciudad estratégica a partir del cambio
de los objetivos y acciones del Estado local. Mientras que en los 80, en medio de la crisis, el norte para la ciudad era salir de la ola de violencia, ya que la ciudad no contaba con la capacidad de generar y activar estrategias en otros asuntos; ya para los 2000 la ciudad tiene un norte mucho más ambicioso que apunta a la competitividad, ya no limitándose a paliar los efectos de la inseguridad, sino apuntando a una reestructuración radical del espacio material, y al fomento de actividades economías propias del sector servicios.
Medellín tiene norte, es la vez una toma de conciencia ciudadana y gubernamental, de zonas anteriormente marginadas desde la acción del Estado; y un proceso de focalización e identificación de los territorios estratégicos para la competitividad urbana. Medellín comienza a tener norte, en cuanto este es estratégico para los objetivos de ciudad, no solo como parte funcional del sistema metropolitano, sino como un espacio sujeto de renovación y transformación a causa de su localización estratégica.
3.2.3.1 ¿Medellín tiene Norte? Análisis de inversión por comuna
Si bien son plausibles, la intervención y atención que han tenido las últimas administraciones municipales para con las comunas del norte, es importante evaluar qué tanto del discurso alrededor del pago de la deuda, tiene una evidencia en la práctica; en otras palabras, se busca responder a la pregunta sobre ¿Qué tanto norte tiene Medellín? Para esto se presenta a continuación un análisis de la inversión por comunas en la ciudad en el periodo comprendido entre 2008 y 201711, con el fin de establecer cuáles son las
comunas con un mayor monto de inversión en este periodo de tiempo, y las variaciones temporales en los últimos 10 años, para de esta manera evidenciar, patrones y diferencias espaciales entre las zonas norte, centro y sur de la ciudad12.
¿Dónde se localiza la inversión? El monto de la inversión es una de las variables que
permite evaluar el comportamiento territorial del Estado, en tanto facilita una aproximación a la distribución espacial de las actuaciones gubernamentales y con ello a la priorización y
11 Este periodo de tiempo se selecciona en función de la disponibilidad de los datos y el proceso de
consolidación de la racionalidad estratégica en la ciudad, en las administraciones de Alonso Salazar, Aníbal Gaviria y Federico Gutiérrez.
12 Los datos e información estadística de la inversión anual por comunas y corregimientos, en base
a la cual se elaboran los mapas, gráficos y cuadros estadísticos fueron recopilados del portal de datos de la Alcaldía de Medellín (http://medata.gov.co/)
focalización, que responden a sus lógicas e intereses. En términos absolutos, como se puede apreciar en el Mapa 4, solo 6 de las 21 subdivisiones administrativas de Medellín (16 comunas y 5 corregimientos), concentran el 43% del monto total de inversión en los últimos 10 años13, siendo las comunas de Villa Hermosa ($1.753.791.277.014) y Aranjuez
($1.560.621.725.454), las que registran valores más significativos.
De las 6 comunas que concentran la inversión en Medellín, 5 pertenecen a la zona norte de la ciudad (Aranjuez, Robledo, Popular, Manrique y Doce de Octubre), lo cual evidencia un claro patrón espacial de focalización de la inversión en términos absolutos hacia las comunas del norte o la periferia de la ciudad, en concordancia con el discurso de atender los sectores populares que más requieren de la intervención del Estado.
El análisis por rangos de inversión para la zona norte, permite evidenciar que de las 7 comunas que conforman el norte, solo Santa Cruz, se encuentra en un rango medio, mientras que Doce de Octubre y Castilla se ubican en el rango medio-alto, y Aranjuez, Robledo, Popular y Manrique, están en el rango más alto del monto total en millones de pesos (Ver Mapa 4). Esta diferencia interna se puede explicar, por un lado, a partir del tamaño en área, ya que Santa Cruz, es la comuna más pequeña de la ciudad, con solo 2,20 km2, y por el otro debido a la concentración de la población, ya que Robledo, Aranjuez
y Manrique, se encuentran entre las tres comunas más pobladas de Medellín14.
13 Este monto de inversión solo toma en cuenta la inversión localizada y definida por comuna y no
abarca la inversión que registra para el conjunto de la ciudad.
Mapa 4: Inversión por comunas y corregimientos (2008-2017) Fuente: Elaboración propia
Como evidencia la distribución espacial del monto total en millones de pesos, se puede concluir parcialmente que, en términos absolutos de inversión en los últimos diez años, Medellín tiene un norte. Hay una clara concentración espacial de la inversión hacia el norte de la ciudad y la periferia popular, que se corresponde con el discurso de la deuda social, y que pretende atender los sectores populares, con intervenciones ambiciosas que van desde proyectos de movilidad, hasta programas sociales y educativos. Desde la racionalidad estratégica, Medellín ha dirigido su esfuerzo hacia los territorios que considera, su talón de Aquiles, su punto más vulnerable, ya que son vitales para la plataforma competitiva de la ciudad, y son parte fundamental de la estrategia empleada por la ciudad, explotando sus aparentes debilidades como fortalezas.
¿Cómo ha variado la inversión? Los últimos años han sido cruciales para Medellín y su
estrategia de competitividad, la ciudad ha intentado superar la atracción inicial que la hacía llamativa por su novedad, para buscar posicionarse en el contexto urbano latinoamericano con acciones y estrategias de largo plazo. Un análisis de la variación anual del monto de inversión por comunas, permite aproximarse al comportamiento espacial que ha tenido la inversión año a año, y a esbozar algunas tendencias sobre los territorios que se consolidan como estratégicos para la competitividad de la ciudad.
Como se puede apreciar en la figura 7, la inversión por comuna en Medellín ha tenido una variación significativa en el periodo de estudio, donde se registra una tendencia normal al alza en el monto generalizado con algunos picos en 2011, 2013 y 2017. En términos espaciales, es posible ver tres tendencias, que se corresponden con los tres periodos de gobierno, que abarcan los 10 años de análisis de los datos, y sus más emblemáticas y significativas inversiones en la ciudad.
En primer lugar, dentro del periodo de gobierno de Alonso Salazar (2008-2011), hay dos picos, que corresponden a dos diferentes estrategias; el primero en 2009 concentrado en las comunas de Laureles y Robledo que está relacionado con la construcción de obras de infraestructura para los Juegos Suramericanos a realizar el año siguiente, y con la construcción de vivienda para población en proceso de reasentamiento. El segundo pico se daría en 2011, con las comunas de Villa Hermosa y Buenos Aires, lo cual está relacionado para el caso de ambas comunas con las primeras obras del corredor Ayacucho.
Figura 7: Inversión anual por comunas, Medellín 2008-2017 Fuente: Elaboración propia
Para el periodo 2012-2015, bajo la administración de Aníbal Gaviria, hay una tendencia general, con un pico más alto en el 2013, hacia la inversión en las comunas del centro- oriente de la ciudad (Villa Hermosa y Buenos Aires), dado que en estas se concentran las obras del tranvía de Ayacucho y sus dos metrocables complementarios. Es importante destacar en este periodo, la presencia de Aranjuez, en los primeros lugares de inversión, como en el caso del 2015, donde gracias a las obras del Puente Madre Laura, es la comuna con un monto más alto de inversión en la ciudad.
Finalmente, en los últimos dos años (2016-2017), lo que va corrido de la administración de Federico Gutiérrez, hay una clara priorización del centro de la ciudad, dado que La Candelaria, es la comuna que registra un mayor monto de inversión, casi 35 mil millones de pesos por encima de Robledo, la segunda en inversión para dicho año; esta tendencia es reflejo del plan de revitalización del centro, que ha sido prioridad de la presente administración. Para este periodo, también destaca la inversión del Metrocable Picacho en la comuna 6 (Doce de Octubre).
A partir del análisis conjunto de la variación año a año de la inversión para las 7 comunas que componen el norte de la ciudad, se puede concluir que el norte se mantiene como una
$ 0 $ 50.000.000.000 $ 100.000.000.000 $ 150.000.000.000 $ 200.000.000.000 $ 250.000.000.000 $ 300.000.000.000 $ 350.000.000.000 $ 400.000.000.000 2 0 0 8 2 0 0 9 2 0 1 0 2 0 1 1 2 0 1 2 2 0 1 3 2 0 1 4 2 0 1 5 2 0 1 6 2 0 1 7 I N V E R S I Ó N A N U A L P O R C O M U N A S , M E D E L L Í N 2 0 0 8 - 2 0 1 7
Villa Hermosa Aranjuez Robledo Popular Manrique Doce de Octubre La Candelaria San Javier Castilla Buenos Aires Santa Cruz Belén
de las principales zonas receptoras de la inversión pública en los últimos diez años; hay cierta concentración de la inversión en las comunas del norte, independientemente de algunas variaciones a lo largo del tiempo. Sin embargo, en los últimos años, el norte parece ceder el lugar como el foco prioritario de la inversión hacia el centro de la ciudad, que ha cobrado un protagonismo reciente, por el Plan de Intervención Integral del Centro, planteado como un ejercicio de renovación y revitalización del deteriorado centro de la ciudad.
La tendencia (aún incipiente), que muestra una transición del norte al centro como la zona prioritaria de la intervención y atención estatal, es evidencia de un proceso concerniente a la producción estratégica de ciudad. Mientras que las intervenciones del norte, propias de las primeras etapas de la ciudad estratega, se concentran en la atractividad, la construcción de grandes símbolos arquitectónicos en las comunas populares y la atención a las zonas consideradas como más problemáticas dentro del contexto metropolitano; la intervención del centro responde a una lógica distinta, ya propia de la consolidación de la ciudad estratégica, que busca el retorno a la ciudad construida como una acción de largo plazo en pro de la competitividad.
¿Medellín tiene norte? Tanto los datos del monto total de inversión por comuna para 2008-