Section XIV. Construction Techniques for Frozen Environment
1-60 ARTIFICIAL OBSTACLES
La presente investigación se desarrolló atendiendo a lo estipulado en la ley 1090 de 2006 que legisla la práctica psicológica y la resolución 8430 de 1993 por la cual establece las normas científicas, técnicas y administrativas para la investigación en salud. A su vez se mantuvo la confidencialidad tanto en los procesos terapéuticos, como en la sistematización de los datos y en la escritura del documento, haciendo uso de un consentimiento informado en el cual se le informó a los participantes que la información suministrada, sería utilizada solo para fines académicos e investigativos. (Ley 1090 de 2006 art. 5; resolución 8430 de 1993 art. 6, art 14). De esta forma se protegió la privacidad del individuo, sujeto de investigación, identificándolo sólo cuando los resultados lo requieran y él lo autorice (Resolución 8430 de 1993 art. 8). Adicionalmente, en la investigación-intervención se dio prelación a los fines de la intervención por sobre los fines de la investigación, procurando que esta última se encontrara siempre al servicio del proceso interventivo, lo cual va en consonancia con lo que estipula la ley 1090 de 2006 art. 6; resolución 8430 de 1993; art. 5 y art 6 en lo relativo a la importancia de salvaguardar el bienestar y los derechos de los participantes velando de esta forma por una práctica clínica cimentada en principios éticos y en el respeto de la dignidad, la consideración de sus derechos y su bienestar.
5. RESULTADOS
Siguiendo los objetivos que persigue el presente estudio, se propone en este apartado presentar los hallazgos que emergieron durante la investigación-intervención, organizados de acuerdo al caso clínico al cual corresponden. Así pues el análisis de cada caso incluirá el desarrollo del modo como se fue configurando y reconfigurando la relación terapéutica desde una perspectiva que ilumine los pactos relacionales que emergieron en torno a la coordinación interactiva, el intercambio afectivo y emocional, así como los impasses terapéuticos y el tipo de comprensiones que transitaron por dicha relación entre consultante y terapeuta, todo esto desde una perspectiva que incluya una consideración temporal, en la que se reconozca el modo como la relación terapéutica se fue transformando, procurando no obstante, alejarme de una postura lineal, para aproximarme a otra que reconozca esa espiral dialéctica que da cuenta del movimiento continuo de retroalimentación que ocurre en este sistema terapéutico, en tanto sistema permeable y abierto a la continua interacción con sistemas más amplios a pesar de contar con algún grado de autonomía. De igual modo se ira conectando la relación terapéutica que se fue construyendo y los hallazgos alusivos al proceso de reconfiguración de identidad del consultante como un indicador del cambio, desde una perspectiva que incluya las versiones acerca de sí mismo, las versiones de otros significativos en torno al consultante y la visión de mundo que fue emergiendo en la narrativas del consultante a lo largo del proceso.
5.1 Consultante 1:
En el comienzo del proceso, la definición mutua que hacen los participantes en torno al otro y alrededor de la relación terapéutica es el eje central, en tanto se vislumbra una
negociación inicial desde la cual el consultante ofrece una propuesta relacional simétrica, que incluso le permite indagar por el estado emocional de la terapeuta. Esto genera una extrañeza inicial en la terapeuta, quien intenta retomar el control procurando valerse de su rol para encuadrar el propósito del espacio. No obstante, este mensaje no verbal que envía la terapeuta cuando interviene para realizar una presentación algo formal de sí misma y del contexto general de la terapia, se redefine a nivel digital en la medida en la que se legitima, mediante este re encuadre, una relación de mayor reciprocidad desde la cual no solo lo incluye como parte de un nosotros que está emergiendo, sino que lo invita a poder también expresar sus propias curiosidades en relación al terapeuta:
T.1. 1-17 Consul1: Hola. Terap: Hola como vas. Ya nos habíamos…yo te había visto no sé
si tú me habías visto. Consul1: No. Terap: Te había visto cruzando por ahí. Consul1: ¿Cómo
estás? Terap: Bien, ¿tú como estas? Consul1: Bien… (Silencio) Terap: ¿Bien?, ok. Bueno
William te contó un poco el sentido de este espacio es que nos podamos conocer ¿sí? Consul1: Aja Terap: Que yo pueda…él me ha compartido un poco lo que han venido trabajando y la idea es que podamos entre los dos como construir una visión más amplia de lo que está pasando que nos pueda dar nortes más claros para que podamos seguir de aquí
en adelante. Consul1: Perfecto. Terap: Básicamente es eso ok. Mi nombre e Laura Dueñas,
soy psicóloga clínica, que más te cuento, llevo aquí con William trabajando más o menos
tres años, no sé si tengas alguna curiosidad? Consul1: ¿Porque psicología? Terap:
Psicología, es una pregunta….desde chiquita yo creo que fue el modo como yo encontré la manera de…como que encontré un lugar en el mundo en el que me sentía contenta, desde
chiquita de alguna manera en los grupos: yo soy la que ayudo, entonces se peleaban y se arreglaban y eso fue como surgió primero la cosita pero empecé a ver que realmente esto
era algo que me llamaba la atención, quería que…yo no soy muy, yo tengo mucho eso de…como que para mí el contacto humano es importante y como que la vida me fue llevando por rutas…yo quería tener un trabajo en el que yo pudiera en el proceso de hacerlo, disfrutar y no solo esperar a que en el final me diera gratificación sino que pudiera amar lo que hago
y realmente la vida me fue dando “pisticas” de que esto era lo que yo quería hacer y que
adicionalmente me pagan, creo que fue por ahí…si desde muy chiquita como te
digo…Ok…que más te cuento…algo más que quieras saber de mí. Consul1: No. Terap: Ok,
si surge alguna duda me puedes preguntar.
Ahora bien, a pesar de que este encuadre inicial pareciera dar lugar a la construcción de una relación de reciprocidad entre consultante y terapeuta, se observa cómo empieza a legitimarse a nivel de la interacción, que sea el consultante quien direccione la conversación
hacia los temas que él considere oportunos y relevantes, asumiendo la potestad de descalificar, posponer o vetar explícitamente la exploración de ciertos tópicos, ante lo cual la terapeuta asume una postura más complementaria y de seguidor, procurando abandonar los temas descartados por el consultante para evitar una escalada simétrica y para comprender las rutas de conversación a través de las cuales el consultante lo guía. No obstante lo anterior, se observa cómo esta forma de relación entre ambos, adquiere un carácter rígido, en la medida en la que margina la curiosidad de la terapeuta, en tanto solo constituye válido seguir el mapa de conversación que trae el consultante, pese al esfuerzo de la terapeuta por encontrar relatos alternos y excepciones.
T1.140-149Terap: Como que inicialmente la marihuana fue esa ventana, pero que ahora
ya la tienes dentro. Consul1: O sea que ya está incorporada esa ventana, ahhh nunca lo
había pensado así ¿sabes? Terap: ¿Se siente así? Por cómo te escucho me parece que eres
una persona que… (Me interrumpe) Consul1: No, no sé, porque el efecto clínico está y si antes generaba la ventana porque ya no genera, no sé, no sé. Pero el efecto cambio. Y si quieres ahorita hablamos de eso. Creo que es un reflejo como de la personalidad, me siento
súper inseguro…hablamos de eso como en otro momento….Terap: Aja. Consul1: Y (silencio) se me olvido para dónde íbamos (…)
Este mapa que emerge en medio de este primer momento del proceso, da cuenta de una narrativa personal cristalizada, monofónica y descontextualizada, a partir de la cual el sujeto hace alusión a la presencia de rasgos intrapsíquicos, individuales y defectuosos en sí mismo, que permean todas las relaciones de su vida, tiñendo incluso esas aparentes habilidades a las que alude, tales como su inteligencia y capacidad para desempeñarse en cualquier carrera de manera exitosa. Estas capacidades se contemplan como aspectos que acentúan la mayor responsabilidad que tiene el consultante por esa inconsistencia que percibe en sí mismo. Se observan descripciones muy generales, acontextúales, absolutas y sin matices, con lo cual queda un sentido de identidad saturado del problema, tal como se observa a continuación.
T.1.17-28Terap: A mi gustaría que antes de que entráramos en los terrenos propiamente de lo que te tiene aquí y como de qué esperarías de este espacio, que me cuentes un poquito de
ti como al margen de la dificultad (…) Consul1:No sé. Bacano ese ejercicio…e…difícil el ejercicio. Creo que a mi gusta todo, y no lo digo a la ligera, no lo digo a la ligera, creo que tranquilamente hubiera podido estudiar cualquier carrera y haber sido excelente en cualquier carrera que eso es mucho decir, no lo digo a la ligera. Pero la otra cara es que no
me gusta nada (…) Y entonces, es raro porque a la vez quiero ser un poquito de todo, saber
de todo, pero entonces termino no siendo nada, pierdo la consistencia, se me van las ganas fácilmente, entonces termino haciendo pocas cosas. Lo único que he hecho en la vida son los retos que he tenido momentáneos, pero aparte de eso no he hecho nada. Aparte de eso de verdad que no he hecho nada. Si, aparte de eso poquito. Y son retos muy grandes, la gente como que uy marica pero una vez, de eso me di cuenta hace poquito, me di cuenta que la verdad era lo único que había hecho, cumplir ciertos retos y una vez los cumplía como se me
acaba la cosa y me iba (…) Por ejemplo en el colegio, para entrar a la universidad yo fui
una súper universidad en los Estados Unidos, yo fui estudiante regular toda la vida porque nunca me importo mucho. Yo a finales de décimo dije, marica juguémonosla y entonces le metí la ficha y fui de los mejores estudiantes del colegio, de los mejores exámenes, a las mejores universidades, becado, todo, fui, entré y me echaron por necio. Que es un fracaso vergonzoso, a nadie lo echan de la universidad por necio, por malas notas, pero realmente es muy difícil que te echen después de haber hecho ya lo más difícil.
Esta visión de sí mismo pareciera que se sostiene al interior de las relaciones en las cuales el consultante participa, siendo la familia el referente por excelencia desde el cual se puntúa a sí mismo, dando lugar a una experiencia de descalificación profunda de su identidad, que se construye en el modo como se había entretejido su propia historia dentro de las historias familiares que lo situaban en un lugar marginal en tanto oveja negra.
T1.127Consul1:(…) Siempre me imagine en un camino muy rectico. Cuando yo estaba en el colegio yo decía marica mi familia es perfecta, y en papel es bastante perfecta, yo soy la
única oveja negra (…) T1.219-225.Terap: ¿Me podrías hablar un poco de ellos? Consul1: Sí, es una familia de cinco, mis papas, tengo una hermana mayor de 32, vive en otro país, va
para el segundo hijo. Terap: Eres tío…Consul1: Si, mal tío… (Risa) Como mal hijo, mal
hermano (risas) (…) T1. 195 (mi hermano) contrasta un montón conmigo que he hecho todo
lo opuesto, él tenía un papá mejor y marica él no se podía quedar acá y arrancó hecho mierda y se fue por el mundo a estudiar solo y yo acá en la casa de los papás, con un papá ya peor y más viejo y me atraso y no soy capaz de graduarme cuando tengo muchas más capacidades. Así pues, una forma de lidiar con este sentimiento de desaprobación que el consultante percibía de sí mismo y de la familia y de ir en búsqueda de su proceso de diferenciación, tuvo que ver con el inicio del consumo de marihuana y el cuestionamiento crítico que comienza a hacer del sistema del que forma parte, mediante la descalificación de
ese entorno del que no experimentaba un sentido de aprobación; desde allí, se pudo haber configurado la pauta de descalificación que el consultante hace de sí mismo, de su familia y hacia la mayor parte de personas a las que se refiere al inicio del proceso; pauta que también se repite en la relación terapéutica como se evidencia en el siguiente fragmento, en el que justo después de descalificar un tema propuesto por la terapeuta que apuntaba en dirección opuesta a la visión saturada de sí mismo y del problema, el consultante alude a esta rebeldía con la que se identifica y señala que la expresa cuando experimenta a otro tratando de influir sobre él, lo cual habla de la construcción de identidad desde la experiencia de oposición, en la que prevalece un “ellos” sobre la experiencia de un “nosotros”:
T1.40-48: Consul1: Algún día estaba con un psicólogo y yo le decía, marica yo soy muy poco consistente. Y me decía: marica pura mierda y yo ¿cómo así? ¿No has sido consistente
con el trago? Y yo uy marica que me acaba de decir (risas) si toda la vida. Terap: Ya (risas).
¿Cómo te explicas que ahí sí? porque es la misma habilidad puesta en juego Consul1: Sí, no
sé, no sé. Pues yo creo que debe haber varias cosas que eventualmente tocaremos. Terap:
Si mentiras, todavía no estamos en eso. Consul1: Sí, eso. Soy súper rebelde, rebelde contra
todo, sin causa con causa, contra todo. Absolutamente todo (…) Yo soy como: mi gente no se meta con mis cosas. (…) Entonces, y que me intenten como influenciar me molesta un
montón, mis papas me dan buenos consejos y yo hago exactamente lo opuesto. (…)Me cuesta
mucho respetar la opinión de las personas. Respeto muy poquitas opiniones. Se las tienen que ganar.
Esta construcción de la identidad desde una pauta de oposición, dificulta la afiliación dentro de un sistema de valores, propósitos, ideas, relaciones, desde las cuales experimentar un mayor sentido de estabilidad identitaria, lo cual se evidencia a continuación:
T1.18-121 Terap: Me hace mucho sentido que quieras tener una vida sin anclas
prestadas…Consul1: heredadas…Terap: heredadas…ok Consul1: Heredadas, porque
cuesta….Terap: Y estas en el proceso de encontrar las tuyas pero también de romper con las
otras. Consul1: El problema es que rompo mucho más de lo que creo, entonces me voy a la
deriva.
Lo anterior ocurre en medio de una oferta relacional desde la cual la terapeuta se posiciona en este primer momento desde un rol complementario la mayor parte de las veces buscando respetar los pactos que se empiezan a construir de manera implícita. Uno de los
pactos que cobra especial relevancia en la construcción de esta relación terapéutica, tiene que ver con la prohibición tácita respecto a la posibilidad de que la terapeuta reconozca positivamente al consultante. No obstante, pese a que el consultante desestimara con frecuencia las aperturas hacia una perspectiva más apreciativa, desde los primeros intercambios se observa que el reconocimiento del consultante hacia la terapeuta sí se instaura como una práctica frecuente.
T.1.153-158Terap: ¿Tu mamá que diría si yo le hiciera esa pregunta? ¿Qué tan empático lo sentías de chiquito? Consult1: Uy no se buena pregunta, si estuviera acá, buena pregunta…no no se…si de pronto la fui perdiendo. Otra cosa es que conscientemente le di
prioridad a la mente, a aspectos como del ser, durante muchos años. Entonces quizás pequeño fui más balanceado.
Es posible ver que la dificultad evidenciada por el consultante para recibir reconocimiento positivo al interior de la relación terapéutica, ocurre en contextos sociales en los que refiere sentirse incomodo cuando recibe expresiones de afecto o valoración, en tanto siente que el otro espera que se le corresponda de igual manera, lo cual lo lleva narrarse como una persona a quien no le interesan las relaciones.
T1. 76Consul1: En todo caso, todo el cuento no me parece tan importante. Me parecía más importante antes, pero ahora esa relación con los otros me parece poco relevante.
T4. 186Consul1: Yo nunca he estado del lado que da, pero muchas veces he estado del lado que recibe e incluso me siento incomodo porque ok, esa persona hizo esto entonces ok le importa, o sea algún nivel hay de importancia porque a algunos le diste y algunos no. Un nivel más alto o más bajito para algunos, pero nivel tiene, y me sentía yo incomodo, yo a usted no le regalaría nada. Y me sentía yo incómodo con eso, hasta maricaditas de que te escriban feliz navidad y yo no lo iba a felicitar a usted por nada del mundo, pues muy aburrido, no había pensado en usted en todo este mes.
Se observa igualmente al inicio de la relación terapéutica, dificultad para lograr una comunicación más emocional en la que se acceda a la experiencia afectiva del consultante, quien ante la pregunta por sus sentimientos o en las conversaciones tiende a desviar el tema. Llama la atención la dificultad que evidencia la terapeuta sobre todo en los dos primeros
momentos del proceso para poder conversar en torno a estas reglas implícitas que sentía se estaban instaurando.
La terapeuta evita una escalada con el consultante o comunicarle algo que pudiera posicionarlo frente a él como una figura de autoridad, asumiendo en cambio una postura más complementaria y decide avanzar a su ritmo y por los caminos que fuese autorizando explorar. Este al parecer fue un elemento importante en la construcción de la relación terapéutica en un primer momento, en tanto no fue la terapeuta desde un rol de experticia quien fijó los tiempos ni presionó hacia el cambio, sino que se permitió confiar en la guía que ofrecía el consultante a través de su mundo relacional. No obstante, de cuando en cuando la terapeuta probaba la flexibilidad del sistema para promover una pauta de relación menos rígida en la que también pudiese existir una relación de mayor reciprocidad, buscando dar paso a una nueva visión de la participación de cada quien en la terapia y en la construcción del cambio. Se observa dentro de la postura que asume el consultante al inicio de este primer momento del proceso, la presencia de actitudes de provocación y desafío de parte del consultante, frente a lo cual la terapeuta procura devolverle parte de la responsabilidad del proceso, además de no engancharse con los comentarios que podrían ser leídos como una provocación, lo cual facilita que sea el mismo consultante quien cuestione su postura, pues no tuvo que defenderla de la terapeuta, quien no se posiciona como experto, sino como un colaborador que requiere de la experticia del consultante para acompañarlo.
T1.119: Consul1: “(…) yo no creo que yo sería capaz de venir acá, si no estuviéramos andando por donde es (…) creo que difícilmente llegaríamos al final de cualquier cosa si es
que no estamos caminando el camino que es. Terap: Aja Consul1: Porque yo me iría. Terap:
Ok... ¿cómo sabríamos que nos estamos desviando? Consul1: No sé, esa pregunta está muy
difícil. No se…Pues mentira, es más, ¡retiro lo dicho! Terap: ¡Borrador! Consul1: Si
¡borrador! Terap: ¿Con qué? Consul1: Con lo que yo me iría. O sea que si vamos a caminar