Section III. Material and Labor Estimates 4-17 BASIC CONSIDERATIONS
4-18 REQUIREMENTS FOR A DEFENSIVE POSITION
En Susana encontramos muchas reacciones similares a las descritas por Muñoz y Sánchez (2010) como aquella de perder contacto con sus sentimientos (tristeza, rabia y temor), dilapidandoasí el núcleo vital de su existencia mental. Igualmente encontraron que se daba la pérdida del verdadero ser como reacción que seguía a la muerte de la
madre, debido a los múltiples mecanismos de “represión, negación, proyección,
idealización y escisión que, como maniobras defensivas frente al dolor, dejaban al yo
debilitado e inmerso en situaciones de angustia persecutoria y depresiva”. En Susana las
angustias también fueron eliminadas. Ella era simplemente un aparato sensorial mirando, oyendo y sintiendo solamente lo que le gustaba. Porque su piel, las quemaduras y heridas las negaba y el cuidado a sus problemas médicos, lo eliminaba también.
La muerte de la madre produce el rompimiento de la mente como aparato para pensar pensamientos y la reduce al aparato perceptual transmisor de sensaciones. Solo en dos ocasiones Susana recuerda a su madre de manera intensa, pero no tolera por mucho tiempo el dolor que le produce y se aleja en búsqueda de sensaciones placenteras. Todo lo que Susana narra en sesión es lo que sus ojos ven, lo que su piel siente, lo que oye. Y los otros son atractivos por el color de sus ojos o de su piel. Se mueve entre los toques y las acciones. Se relaciona con lo que le atrae sensorialmente: comida, calor, agua que rueda
sobre el cuerpo, seres que se rozan. Y en una sesión textualmente dice: “Yo quiero
divertirme, no quiero llorar”. A través de poner énfasis en la diversión oculta su dolor.
Aparece el dolor ligado a la ausencia de la madre, que no estará presente en su vida. Teme el alejamiento y prefiere no amar para poder alejarse. Contacta su dolor pero rápidamente pasa por encima de él para concentrarse en el vestido y el peinado, en la imagen. Otra manera de no enfrentar las dificultades y los sentimientos dolorosos es
hacer lo que ha venido haciendo “corriendo como loca”, haciendo y haciendo, sin pensar,
sin sentir. Y si llega a pensar o a sentir, paso rápidamente sobre esos sentimientos y pensamientos y se concentra en las sensaciones y en las apariencias superficiales. Donde como afirma Ogden (1980) todo puede ser intercambiable y eliminable.
En Susana se oobserva cómo el retraimiento y la apatía o el desapego le permite remplazar rápidamente el objeto muerto por otro, que finalmente puede ser constantemente remplazado. La primera medida de Susana se refiere a su huida como pareja de un hombre mayor que ella. Deja su casa e intenta hacer su propia familia, deja todo atrás con un gran desapego, y cuando su padre la fuerza a regresar parece dejar con el mismo desapego al hombre con el que se había fugado.
Winnicott (1950/) afirma que cuando se pierde un padre y el niño es institucionalizado puede suceder que repriman el odio o que pierda la capacidad de amar; que sufran disociación de la personalidad, y adopten una fachada exterior de sometimiento, mientras la parte del self mas espontánea se oculta en relaciones misteriosas con objetos idealizados en la fantasía. En el caso de Susana se da en ese sentido movimientos similares pero también opuestos. Al final se somete, apoyada y bien mirada por la profesora Gloria, pero mucho tiempo estuvo en guerra con Karina, en una rebeldía constante. A veces se siente su rabia y su odio, pero lo que más esconde es su capacidad de amar y su tristeza. Puede que se relacione bien con los otros en algunos momentos, pero siempre está dudando de su capacidad de amar. Ella oscila entre ser espontanea y verdadera o esconderse detrás de una fachada de niña buena.
“Antes estaba mamá, y ahora normal”, dice Susana ¿Dónde está el dolor por la
muerte de su madre? Tal vez ese dolor se está tapando con tanta acción, y tanta sensación, y tanto disfraz. Oscila, entre ir y no ir a Medellín, como si de un momento a otro le diera una buena mirada y al siguiente momento apareciera la mala mirada. Oscila también entre el presente y el futuro, entre el aquí y en otra parte, entre estar sola o con otros.
Otra de las maniobras defensivas que Winnicott señaló fue la de anular el proceso integrador, inhibir o disociar la vida instintiva de su relación con el que lo cuida y perder el sentido de preocupación por el otro. Lo que produce un alejamiento afectivo del sí mismo hacia el otro, y es allí donde se instaura la burla y queda fuera la compasión como en algunos momentos se ve en Susana. Es como si su mirada se moviera entre posibilidades de hacer, de moverse, de sacar provecho. Y la terapeuta, lo único que hace es preguntar y orientar su mirada a otro lado. Mirando lo que ella le muestra y pensando en las cosas buenas y como salir de las malas. Lo que la ponen a hacer, fuera de la diversión no sirve, siempre lo mismo. Estoy contenta, no me quiero, ir, pero si me toca irme me voy y si es para allá es para allá y si es para acá es para acá. ¿Dónde está Susana? La madre murió, se quedó quieta y ella se mueve y se mueve para no morir. Se mueve y se mueve, la busca y no la encuentra.
Aunque al final contacta el dolor por la ausencia de la madre y por los éxitos no logrados de ella ni de sus hijos, se observa en ese “sentimiento de vacío” y esa “sensación
de estar perdido, con apatía y futilidad”, que es lo que la hace pensar el futuro como que
todo es posible pero como si se tratara de una aceptación aparentemente inanimada de
cualquier cosa que se le ofrece”, como decía Balint. Ofrecimientos que rechaza
inicialmente y luego los acepta o a la inversa, los acepta al comienzo y luego los rechaza, que es la sensación que aparece al final con relación al amor de Ángel: mucha ilusión de visitarlo cada quince días y luego esa sensación de no saber si realmente lo quiere, pero no lo ama. Como si al final nada tuviera sentido para ella. Aquí también está presente lo que señalaba Bowlby sobre las perturbaciones en la conducta de apego se pueden dar en cualquier edad y pueden llevar al apego ansioso o la desactivación del apego. Ambas se
observan en Susana, una dirigida a su hermana y su ida y la desactivación del apego al final cuando ya no está segura del amor que le tiene a Ángel.