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4. DISCUSSION

4.2 Assembly of the type I-B Cascade

La expansión y acción colonial europeas en África, con los primeros establecimientos y Ocupaciones en sus costas, se inicia y desarrolla entre los siglos XV y XVIII. La causa inicial de la

aparición de los europeos en las costas africanas desde finales del siglo XV fue de carácter

asiáticos a través de las rutas marítimas que costeaban África. En la búsqueda por los europeos, desde fines de la Edad Media, del camino directo marítimo hacia las Indias, costearon, conocieron y se establecieron en África, aunque en general sin penetrar en su interior continental, sino sólo como lugar de paso y de escalas donde instalar las necesarias bases estratégicas, que cubran las rutas oceánicas y ultramarinas, siendo Portugal y España, seguidos de Holanda, los primeros países que iniciaron el establecimiento europeo en África, entre los siglos XV y XVII. En un segundo momento, los europeos se interesaron desde sus bases costeras

por las propias riquezas africanas, como son los minerales, el oro, el marfil entre otros productos, y principalmente los esclavos, con lo que intensificaron el comercio, así como su explotación económica, pero sin penetrar todavía hacia el interior continental, apareciendo tam- bién como potencias coloniales Francia e Inglaterra en los siglos XVII y XVIII.

Esta situación se iba a mantener durante los siglos modernos hasta comienzos del XIX, en el

que se produce la transformación del colonialismo europeo que comienza ya a conquistar el interior de África, con la penetración y ocupación del continente, provocando el sometimiento y la destrucción de los Estados y las sociedades africanas que intentaron resistir la invasión europea e imponiendo sobre ellos un rígido sistema colonial. Como consecuencia de la intensa expansión colonial surgieron rivalidades entre las anteriores potencias coloniales, ya citadas, y las nuevas aparecidas en África: Bélgica, Alemania e Italia, que plantearon la necesidad de lograr un arreglo internacional para organizar el reparto colonial de África, que se concretó en la Conferencia de Berlín celebrada en 1884-1885, y llegar así a finales del siglo XIX al reparto y

colonización de la totalidad del continente. Desde comienzos del siglo XX, tras superar nuevas

rivalidades y crisis con la firma de Tratados, prácticamente toda África estaba ya sometida a la acción del imperialismo europeo. Así, durante la época contemporánea, el colonialismo e im- perialismo occidentales fueron especialmente activos e intensos en África, tanto en el aspecto económico como en el político, manteniéndose el régimen colonial hasta poco después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se inició la descolonización del continente.

En la expansión y acción colonial europeas en África se pueden distinguir tres fases:

a) En primer lugar entre el siglo XV y el XVIII, la fase del colonialismo moderno, cuando se

inicia la presencia europea en el continente africano y se registran los comienzos de la acción colonial, preferentemente mercantil, con los primeros establecimientos y ocupaciones de territorios costeros, y la práctica e intensificación del comercio de esclavos.

b) Desde comienzos del siglo XIX a 1884-1885 se extiende una segunda fase en la que se

produce, a partir de los cambios económicos y políticos del colonialismo europeo, la penetración en el interior del continente con la conquista de los Estados y las sociedades africanas, la actividad de las exploraciones, y las ocupaciones territoriales, originándose rivalidades coloniales entre las potencias europeas que llevan a la celebración de la Conferencia de Berlín en 1884-1885.

c) Entre la Conferencia de Berlín, que establece y acuerda las normas internacionales para

el reparto colonial de África y la Segunda Guerra Mundial se extiende la tercera y última fase del pleno colonialismo europeo en África: después de 1885 se completa la conquista continental frente a las resistencias africanas, surgen enfrentamientos e incidentes entre las potencias, y se llega a la firma de Tratados de reparto como el anglo- francés de 1904; y durante la primera mitad del siglo XX se vive la plenitud del

imperialismo europeo en África, con la explotación económica y los regímenes administrativos coloniales, que dominan sobre todo el continente hasta poco después de la Segunda Guerra Mundial.

La ocupación del África árabe-islámica del norte del continente se inició con la presencia portuguesa y castellana en esta región desde el siglo XV. En todo el África del norte los poderes

locales estaban en manos de soberanos indígenas o de representantes de la soberanía turca desde el siglo XVI, excepto el reino de Marruecos independiente gobernado por la dinastía alauita des-

de el siglo XVII. Es a comienzos del siglo XIX cuando se activa la presencia y acción coloniales

europeas en esta región, centrándose principalmente tal acción en tomo á dos áreas: el Magreb por los franceses, y Egipto por los ingleses. Francia colonizó Argel en dos fases: entre 1830 y 1870 fue la conquista militar, y de 1870 a 1930 la fase de los colonos. Y ocupó Túnez por el Tratado de Bardo en 1881 que establecía su protectorado. Tras el acuerdo franco-británico de 1904 que fijaba las respectivas zonas de influencia, Francia impuso a Marruecos por el Tratado de Fez en 1912 su protectorado, completado con el protectorado español en la zona norte del Rif en la misma fecha, con lo que Francia dominaba los tres países del Magreb.

En Egipto se enfrentaron ingleses y franceses en 1798-1799, y posteriormente Mehemet Alí estableció las bases del Estado moderno entre 1805 y 1847 consiguiendo una práctica autonomía respecto al Imperio turco. Desde 1848, con sus sucesores, Egipto va cayendo bajo la influencia occidental, en especial la británica: en 1869 fue abierto el canal de Suez, y en 1874 quedó bajo el control dc Gran Bretaña, que en 1882 ocupó el país estableciendo el protectorado, hasta 1922, cuando le concedió una independencia formal. Desde Egipto, remontando el Nilo, Gran Bretaña ocupó también Sudán tras hacer frente y derrotar al movimiento nacionalista de El-Mahdi, entre 1882 y 1898, organizando el país como un condominio anglo-egipcio en 1899. La región del Nilo quedaba sí bajo control inglés, confirmado por el acuerdo franco-británico de 1904. Por su parte, Libia fue colonia italiana desde el Tratado de Lausanna firmado en 1912 entre Italia y Turquía.

La colonización de África subsahariana comenzó entre los siglos XV al XVIII cuando los

europeos establecieron sus primeros puestos en sus Costas, dedicándose al comercio, principalmente de esclavos. Fueron Portugal, Holanda, Francia, Gran Bretaña y España los países que iniciaron el establecimiento de bases a lo largo de estos siglos modernos. Fue desde comienzos del siglo XIX cuando se modificó la actitud de los países europeos hacia África,

incrementándose su presencia y actividad colonial hacia el interior del continente. Como ha escrito H. L. Wesseling: «Alrededor de 1830, las relaciones entre Europa y África empezaron a intensificarse. África fue involucrada cada vez más en el creciente tráfico comercial europeo, y comenzó una penetración informal.»

En esta acción colonial europea se plantearon una serie de rivalidades, donde, en 1847, se fundó la República de Liberia por esclavos negros americanos liberados, siendo las principales: entre ingleses y franceses en África occidental, entre franceses y belgas en África central, entre ingleses y alemanes en África oriental, y entre ingleses, bóers y portugueses en África austral, donde además se registró la fuerte resistencia africana del reino Zulú. Ante estas rivalidades se celebró la Conferencia de Berlín en 1884-1885 que acordó las normas para el reparto colonial de África entre las potencias europeas, que quedó completado entre 1885 y 1904 con nuevas ocupaciones y rivalidades, que dan como resultado la ocupación y el reparto total del continente. Las más importantes rivalidades en esta fase fueron: en África austral entre Ingla- terra y Portugal conocida como la crisis del ultimátum o del mapa rosa en 1890; y entre Gran Bretaña y Francia en África del NE, conocida como el incidente de Fashoda en 1898. En ambas rivalidades se impusieron los británicos, que tuvieron vía libre para construir su soñado eje El Cairo-El Cabo. Además, Gran Bretaña y Francia, superada la crisis, firmaron el Tratado de 1904 que fijaba fronteras y zonas de influencia en África del norte y occidental.

Entre 1904 y 1914 se registran las últimas ocupaciones y repartos en algunas regiones del continente -como el ya citado de Marruecos en 1912-, y en 1919 se produce la última redistribución colonial al repartirse las colonias alemanas como mandatos por la Sociedad de Naciones entre los países vencedores en el conflicto: Gran Bretaña, Francia y Bélgica. Así, durante el período de entreguerras, el imperialismo europeo quedaba sólidamente asentado sobre el continente africano, y junto al firme mantenimiento del dominio militar y político, se intensificó la explotación económica, y se impusieron los valores sociales y culturales por parte de los gobiernos europeos sobre los pueblos africanos. El único cambio en este período fue la ocupación de Etiopía por la Italia fascista en 1935. Esta situación general del continente africano se prolongó hasta poco después de la Segunda Guerra Mundial, cuyo término representa para África el final de la época colonial y el comienzo de la acción de los movimientos nacionalistas y revolucionarios que llevan a la independencia y la descolonización de África.

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