4. DISCUSSION
4.1 Cas6 processing and its association with Cascade
El comienzo de la presencia y el establecimiento de los colonizadores europeos en las costas de Asia -meridional, sureste y oriental- se va registrando a lo largo de los siglos modernos, desde los últimos años del XV hasta el XVIII, intensificándose la acción colonial a
partir de la segunda mitad de este siglo XVIII, y en especial durante el XIX con la penetración y
expansión hacia el interior de los territorios a conquistar. La acción europea revistió unas especiales características en Asia: los primeros en llegar a las costas asiáticas de la India fueron los portugueses en los mismos comienzos del siglo XVI, a los que pronto siguieron holandeses,
ingleses y franceses; desde el siglo XVII Inglaterra fue ocupando la India, que en el XIX vinculó
más estrechamente con el Imperio británico, así como otros territorios del Sur y SE, asiáticos. Mientras, Francia se extendía por algunas costas del Sur y por Indochina, y Holanda lo había hecho por Indonesia, a costa de Portugal; las principales potencias coloniales occidentales intentaron extender su presencia sobre Japón, lo que se frustró en 1868, y desplegaron una acción común para el reparto económico de China, que desde las guerras del opio (1839-1860) sufrió un continuo despojo (1895). Fue durante los siglos XIX y XX cuando Asia, tanto por el
factor externo de la acción colonial europea como por el interno del dinamismo propio de sus sociedades, cambió su aspecto de forma intensa y con un gran ritmo, iniciándose entonces el proceso que va a transformar a los pueblos asiáticos y a darles un nuevo carácter y talante a sus sociedades, aunque manteniéndose firmemente enraizados en sus inamovibles bases tradicionales.
En el proceso de colonización de Asia se pueden distinguir tres fases, con sus especiales características, que son:
a) La primera fase se extiende durante los siglos modernos, desde los primeros años del XVI
hasta finales del XVIII, en la que se inicia el asentamiento de los europeos en las costas de
Asia con la finalidad de abrir el continente asiático al comercio occidental, y cuya acción se realizó a partir del triple factor de la superioridad militar, marítima y
económica de los países europeos, que establecen las primeras factorías y puestos costeros; en el siglo XVIII, cinco países europeos tenían posesiones en Asia, aunque sin
haber llegado todavía a crear grandes imperios territoriales: Portugal, España, Holanda, Francia e Inglaterra.
b) Desde comienzos del siglo XIX hasta 1880-1890 se extiende la segunda fase en la que se
registran importantes cambios en el mundo asiático, con una intensificación de la acción colonial europea hacia el interior continental: Inglaterra se adueña de la India y su entorno, Rusia se extiende por Asia central, Holanda actúa en Indonesia y Francia en Indochina, mientras que varias de estas potencias, aliadas, logran por la fuerza abrir los puertos de China y Japón con la imposición de Tratados desiguales, aunque Japón pronto se libera de la acción colonial por su revolución Meiji en 1868.
c) El período comprendido entre 1880-1890 y la Segunda Guerra Mundial corresponde a la
tercera y última fase de la colonización occidental de Asía que se caracteriza por el incremento de la acción colonial de las potencias ya con posesiones en Asia y por la acción de nuevas potencias coloniales como Rusia, EE.UU. y Japón, y por registrarse una serie de rivalidades internacionales que se resuelven con guerras o acuerdos de reparto; estas rivalidades llevan al despojo y práctico reparto de China. Con anterioridad a la Segunda Guerra Mundial, la dependencia colonial, económica y política de Asia con respecto a Europa se había completado; y al mismo tiempo en este fase se organizan y desarrollan los movimientos nacionalistas entre los pueblos y países asiáticos que comienzan a desplegar su acción contra la presencia colonial occidental. Este «orden colonial europeo» fue alterado por la irrupción de Japón durante el conflicto mundial, que hizo cambiar totalmente la situación.
La colonización de Asia comenzó con la llegada de los primeros europeos para asentarse en las costas asiáticas que, como se ha indicado, fueron los portugueses, que jalonaron las rutas de Asia meridional y oriental a partir de una serie de factorías atlánticas y africanas. En 1497, Portugal envió una primera expedición a la India, a la que siguieron otras, y en la primera mitad del siglo XVI ya poseía un primer imperio asiático, con bases en India, Ceilán e Indonesia, cuya
prosperidad acabó a finales del mismo siglo. En segundo lugar; fue Holanda la que construyó su imperio en las Indias Orientales a comienzos del siglo XVII desplazando a Portugal de Indonesia,
con Centro en Batavia, fundada en 1619. Para asegurar las relaciones con este creciente imperio oriental y como base mercantil para el comercio asiático los holandeses fundaron en 1652 la colonia de El Cabo en África del Sur. Desde mediados del siglo XVII, este imperio holandés
gozó de prosperidad y así se mantuvo durante los siglos XVIII y XIX. A partir de 1815, como
señala D. K. Fieldhouse, la extensión de los dominios holandeses en Indonesia fue la continuación de un proceso que se venía desarrollando desde bacía ya cerca de dos siglos, y a lo largo del XIX se produjo la ocupación efectiva de todo el archipiélago indonesio, que se mantuvo
invariable hasta mediados del siglo XX.
Fue a lo largo del siglo XVII cuando Inglaterra se orientó por el Índico hacia Asia, con el fin
de tomar parte en el rico comercio de las especias, rivalizando con portugueses y holandeses. Durante este siglo se establecieron en determinados puertos de la India: Madrás (1639), Bombay (1661) y Calcuta (1696). La colonización inglesa de la India, a partir de estos tres establecimientos costeros, se divide en dos fases:
a) Durante la primera, entre 1757 y 1857, se producen dos hechos fundamentales: en
primer lugar, la decadencia del Imperio mongol (1712-1754) que, al desaparecer deja a la India dividida y debilitada; y en segundo, el nacimiento y formación de la India británica, entre cuyas causas principales se encuentra la rivalidad colonial entre Francia e Inglaterra, regulada por la Paz de París en 1763 que establece la supremacía británica. El acontecimiento decisivo que señala el comienzo de la expansión y la conquista
británicas en la India fue la victoria de R. Clive en la batalla de Plassey en 1757 sobre el nabad de Bengala, cuya derrota supuso la conquista y organización del Estado de Bengala por la Compañía de las Indias Orientales, transformándose en el centro de la acción británica en la India. A partir de 1764 se inicia la conquista continuada de la India por los ingleses, produciéndose las sucesivas incorporaciones de territorios indios que llevan al establecimiento de la hegemonía británica sobre el subcontinente indio. Pero en 1857-1858 se produce la rebelión de los cipayos, o soldados indígenas de la Compañía, cuyo sometimiento por los ingleses supone el comienzo de una nueva etapa colonial.
b) La segunda fase, desde 1858 a 1935, es el período del apogeo imperial británico en la
India, iniciándose, tras el sometimiento armado de la rebelión de los cipayos, una nueva administración colonial: se suprime la Compañía pasando la India a depender de la Corona británica en 1858, se proclama a la reina Victoria emperatriz de la India en 1877, y se continúa la expansión por las zonas limítrofes del país, firmándose en 1907 el Tratado con Rusia que fija las respectivas zonas de influencia en Asia central. En 1885 se fundó el Congreso Nacional Indio, y en 1906 la Liga Musulmana como sendos parti- dos nacionalistas de los hindúes y de los musulmanes. Por otro lado, Inglaterra creó en 1867 el protectorado sobre Malasia, Singapur y los Estrechos.
Tras la rivalidad registrada en la India durante el siglo XVIII entre franceses e ingleses,
resuelta con el predominio de éstos, Francia se orientó hacia Indochina desde 1787, y en 1862 impusieron su soberanía sobre Cochinchina. A partir de esta región, como señala D. K. Fieldhouse, se desarrolló la ocupación francesa de Camboya en 1863, de Annam en 1874, de Tonkin en 1885 y de Laos en 1893. Para administrar conjuntamente estos territorios, Francia creó en 1887 la Unión Indochina.
La acción colonizadora de Rusia tuvo un carácter continental dirigiéndose, por un lado, MAPA 9.1. La colonización de Asia, siglos XVI-XIX
hacia los países situados entre los mares Negro y Caspio, por el Cáucaso, en conflicto con Turquía, construyéndose en esta región el ferrocarril transcaucásico. Hacia Asia septentrional, desde el siglo XVI se estaba registrando la expansión rusa por Siberia hacia Extremo Oriente y el
Pacífico, ocupando estos territorios a lo largo del siglo XIX; entre 1892 y 1904, para colonizar
estas regiones se construyó el ferrocarril transiberiano. En rivalidad con Japón, en el Pacífico, en 1905 estalló la guerra ruso-japonesa que terminó por el Tratado de Portsmouth con la derrota rusa. Hacia Asia central fue ocupando sucesivamente estas regiones a lo largo del siglo XIX,
quedando toda Asia central y Turkestán totalmente incorporadas al Imperio ruso a finales del siglo, y sobre las que se construyeron dos grandes líneas ferroviarias, el transaraliano y el transcaspiano; en rivalidad con Inglaterra, en 1907 se firmó el Tratado anglo-ruso sobre delimitación de esferas de influencia en Asia central.
Las relaciones entre los Estados de Europa y de Asia oriental, aunque iniciadas a comienzos del siglo XVI, se hallaban en la primera parte del XIX, como señala J. Chesneaux, a un
nivel Claramente más bajo que en los siglos XVII y XVIII. Fue desde mediados del XIX cuando se
planteó la colonización de los dos grandes países de esta región, China y Japón, con unas características especiales: fue más tardía, tenía una clara finalidad económica, se hizo conjuntamente por las potencias occidentales, y fue muy limitada y episódica en el caso de Japón. En la acción colonial occidental en China hay que distinguir dos fases:
a) La primera, entre 1830 y 1885, cuando ante el cierre y la resistencia china a la presencia
occidental, Inglaterra inicia su comercio del opio y provoca la primera guerra del opio entre 1839 y 1842 que finalizada por el Tratado de Nankín abrió cinco puertos chinos y Hong Kong fue cedido a Gran Bretaña. La segunda guerra del opio, de 1856 a 1858, con los Tratados de Tientsin en 1858 y de Pekín en 1860, produjo más ventajas a los occidentales, con lo que China ya estaba siendo colonizada económicamente. Entre 1882 y 1885 estalló la guerra franco-china, que terminada por el Tratado de Tientsin en 1885 dio a Francia el control de Indochina y fue la señal para el reparto de los territorios chinos.
b) La segunda, de 1885 a 1911, es la fase en la se completa el reparto y despojo de China,
que se inicia desde 1895 entre las potencias occidentales, participando también Japón tras la guerra chino-japonesa de 1894-1895 y la firma del Tratado de Shimonoseki en 1895 que le da la victoria en el conflicto. Ante el colonialismo extranjero estallan revueltas populares chinas como la rebelión de los bóxers en 1900-1901, que fracasan. Pero esta situación provoca la revolución de 1911 que dirigida por el partido nacionalista Kuomintang derrocó la monarquía imperial, y proclamó la República con el fin de liberar a China de la dependencia colonial y de reconstruir el país.
Los intentos de colonización de Japón, país también cerrado a Occidente, se concretaron en la acción militar de 1853, la firma consecuente y obligada de los Tratados de Kanagawa en 1854 y de las Cinco Naciones en 1855 y la apertura de varios puertos japoneses al comercio occidental. Pero en 1868, Japón reaccionó y por la revolución Meiji se puso fin a la época Tokugawa y a la intervención colonial occidental, se proclamó la Restauración imperial, y se inició la modernización, industrialización y occidentalización de Japón que le permitieron su desarrollo y transformación en una gran potencia mundial, con un colonialismo propio.