Implications for policy and practice
4 Teaching and Learning
4.5 Assessment
especialmente evidenciado a las afueras de la ciudad y que se producía como resultado de factores como: a) la falta de interés que los pobladores demostraban hacia sus viviendas, b) el bajo nivel cultural de la mayoría de los individuos (que los hacía vivir hacinados, sin salud, ni “moral”) y c) los elevados costos de los materiales de construcción, ornamentos y muebles263.
Ya para finales del siglo Espagnat (1897 - 1898), reafirmaba lo observado por los viajeros anteriores, al escribir, que a las afueras de Bogotá, en la parte alta de los cerros y en la parte baja del ferrocarril, se encontraban las zonas más pobres y deprimidas de la ciudad, dando la sensación de desencanto, congoja y fealdad popular; condiciones que para él, eran el resultado de un acceso restringido al poder, al saber, a los medios económicos para la gran mayoría y a la carencia de una clase media264 que ambicionara profundos cambios265. De esta manera, Espagnat establecía la relación directa entre el limitado acceso al poder que ejercía la clase oligárquica (que se mantenía como fachada de Colombia) y las clases populares que se caracterizaban por su extrema carencia de recursos económicos, y solo contaban como un número para añadir a las cifras estadísticas. Para dicho viajero, mientras las clases adineradas vivían lujosamente (como en París) y mantenían discusiones políticas y literarias, la mayor parte del pueblo, la verdadera cara del país, se sostenía en la ignorancia, en la pobreza y en el olvido266.
263 Sin embargo, Hettner contrastaba la situación de éstos barrios, con la elegancia y confort de los nuevos emplazamientos, que empezaban a edificarse de manera ejemplar en la zona de Chapinero, lugar que para él, ejercía una fuerte atracción para las clases más ricas. HETTNER, Alfred. La Cordillera de Bogotá. p. 312; HETTNER, Alfred. Viajes por los Andes Colombianos. pp. 76, 84 , 92 y 96.
264 Aunque para Hettner, si se podía hablar de una clase media (mezcla matizada entre el español y el indio), la cual trabajaba como artesanos, empleados del comercio, dueños de pequeñas tiendas y como empleados subalternos, éste grupo empezaba a imitar la indumentaria de las clases superiores, dejando de lado la ruana y el sombrero característico de los pobres en la ciudad. HETTNER, Alfred. Viajes por los Andes Colombianos. p. 92. Steuart, solo los mencionó para hablar de la estrechez de su forma de vida; en cambio Le Moyne, para atestiguar la penosa decisión de prostituir a sus hijas, especialmente con los extranjeros. STEUART, John.
Narración de una Expedición a la Capital de la Nueva Granada y Residencia allí de Once Meses. p. 137; LE MOYNE, Auguste. Viaje y estancia en la Nueva Granada. p. 153.
265 ESPAGNAT D´, Pierre. Recuerdos de la Nueva Granada. p. 97. Esta opinión de Espagnat, se puede entender, a la luz de otros viajeros, ya que si bien algunos escribieron acerca de los artesanos como una clase progresista y amantes de la libertad, su baja formación y educación y su reducida participación en la política hacían de ella casi parte del pueblo y no una clase más. STEUART, John. Narración de una Expedición a la Capital de la Nueva Granada y Residencia allí de Once Meses. pp. 130/135; SAFFRAY, Charles. Viaje a la Nueva Granada. p. 297; RÖTHLISBERGER, Ernest. El Dorado. 133 y HETTNER, Alfred. La Cordillera de Bogotá. p. 290; HETTNER, Alfred. Viajes por los Andes Colombianos. p. 92.
266 ESPAGNAT D´, Pierre. Recuerdos de la Nueva Granada. pp. 264, 277 y 279. Apreciaciones similares se encuentran en los trabajos de RÖTHLISBERGER, Ernest. El Dorado. pp. 123, 133, y 164 y HETTNER, Alfred.
Esta imagen de pobreza de la ciudad, fue mantenida a lo largo del siglo XIX por parte de los diferentes viajeros267, quienes en algunos casos ofrecieron entre otras explicaciones a
las precarias condiciones de vida de los habitantes: el escaso desarrollo industrial y comercial de Bogotá, el aislamiento de la ciudad capital con respecto a las demás zonas del país y de Europa y la falta de educación de la mayor parte de la población; sin embargo, para los viajeros no existía una política clara frente a las dificultades existentes en la ciudad y por el contrario, algunos como Steuart (1836 – 1837), Holton (1852) y Hettner (1882 – 1884), justificaban algunas de las problemáticas sufridas, como resultado de la negligencia e ignorancia de las clases populares que les permitía seguir en medio de su indolencia268.
Además de las explicaciones a la pobreza de la mayoría de los habitantes de Bogotá como resultado de las dificultades económicas, políticas y educativas de la población, para los diferentes viajeros, el problema se agravaba por la compleja situación de aislamiento de la ciudad (situada en la cordillera269), lejos de las costas y del río Magdalena (como principal
vía de comunicación tanto con el interior del país como con Europa) y el precario progreso industrial y comercial de la ciudad, todas ellas, condiciones que habían limitado el desarrollo de la urbe, con respecto a las demás capitales suramericanas a lo largo del siglo XIX. De esta manera, los viajeros apoyaban la necesidad que tenía el progreso occidental de mantener adecuadas comunicaciones con los principales puntos de comercio a nivel mundial (Europa), es decir, que para ellos una ciudad que pretendía estar a la altura de los principales nodos comerciales, debía gozar no solo de una a adecuada infraestructura (carreteras, hoteles y restaurantes), sino fundamentar dichas relaciones a partir del
267 DUANÉ, William. Viaje por Colombia en los Años 1822 – 1823. Tomo II p. 136; MOLLIEN, Gaspard Théodore. Viaje por la República de Colombia en 1823. p. 221; HAMILTON POTTER, John. Viaje a l Interior de las Provincias de Colombia. p. 84; LE MOYNE, Auguste. Viaje y Estancia en la Nueva Granada. p. 153; STEUART, John. Narración de una Expedición a la Capital de la Nueva Granada y Residencia allí de Once Meses. p. 139; HOLTON, Isaac. Nueva Granada. p. 182; SAFFRAY, Charles. Viaje a la Nueva Granada. p. 300; RÖTHLIEBERGER, Ernest. El Dorado. pp. 133 y 145; CANÉ Miguel. En Viaje. pp. 164/165; GARCÍA MÉROU, Martín. Impresiones. pp. 106/107; HETTNER, Alfred. La Cordillera de Bogotá. pp. 312/314; HETTNER, Alfred. Viajes por los Andes Colombianos. p. 75; ESPAGNAT D´Pierre. Recuerdos de la Nueva Granada. pp. 97/98.
268 STEUART, John. Narración de una Expedición a la Capital de la Nueva Granada y Residencia Allí de Once Meses. pp. 137/139; HOLTON, Isaac. Nueva Granada. p. 182; HETTNER, Alfred. Viajes por los Andes Colombianos. pp. 72/75.
269 Como resultado de las difíciles condiciones de viaje desde los puertos de la Costa hasta Bogotá, todos los viajeros describieron “la travesía”, que se tenía que seguir hasta la llegada a Bogotá. En este punto, todos recalcaban la diferencia de paisaje, costumbres y formas de vida presentes entre los habitantes de tierra caliente (a quienes califican de “incivilizados y bárbaros”, hasta contrastarlos con factorías africanas en el caso de Mollien) y los que se veían desde Guaduas hasta la capital.