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Una vez se tiene la unidad productiva establecida y las plantas se encuentran establecidas, para poder tener una buena cosecha, es primordial realizar algunas labores de mantenimiento al cultivo (figura 18).

Si la AUP se desarrolla con fines de comercialización, se deben cumplir unos requisitos mínimos de calidad que permitan competir con productos similares en el mercado local y garantizar hortalizas y frutas sanas y limpias.

¿Sabías que las prácticas de cultivo son todas aquellas actividades o labores comunes y necesarias dirigidas a la planta

y al medio en que se desarrollan, que garantizan la mayor eficiencia y calidad de producción de los cultivos, al igual que

Fo to : A ut ore s

Figura 18. Cosecha. Institución educativa distrital (IED), Facatativá, Cundinamarca.

A continuación se exponen las principales prácticas que se deben implementar para obtener una cosecha exitosa.

• Riego: es indispensable realizar esta labor en forma apropiada, ya que en el momento en el que falte el agua para las plantas, estas pueden morir o presentar retrasos en su desarrollo. En lo posible, se debe regar durante las primeras horas de la mañana o al caer el sol por la tarde. La dosis de agua requerida se debe suministrar durante el tiempo apropiado, de manera que no se aplique muy poca pero tampoco se presenten excesos. También se debe tener en cuenta que la cantidad de agua aplicada a las plantas sea suficiente para que pueda ser absorbida rápidamente por el sustrato y se evite su saturación.

Recuerda, en el desarrollo del cultivo se implementan, entre otras, las siguientes prácticas:

Recuerda:

Es importante regar directamente sobre el suelo y mantener el sustrato con la humedad suficiente, para evitar encharcar

o generar excesos que puedan propiciar la aparición de hongos o escasez de agua

que afecten el proceso de desarrollo del cultivo.

• Raleo: consiste en el retiro de plantas de la misma especie que crecen

muy juntas (efecto de competencia), ya que pueden perturbar el desarrollo. Esto sucede en aquellos casos en que las semillas de las especies son muy pequeñas y se dificulta su dosificación, o en casos en que se deja poca distancia entre ellas. En cultivos de siembra directa se debe guardar la dis- tancia necesaria para el pleno desarrollo de la planta en el momento de ser cosechada.

• Deshierbe o control de arvenses: es el retiro de hierbas que aparecen en el

cultivo y que generan una competencia por espacio, luz o nutrientes que puedan afectar el adecuado desarrollo de las plantas. Las hierbas también se pueden convertir en focos de insectos y enfermedades.

El proceso de retiro de las hierbas que invaden la unidad productiva se puede hacer de forma manual o mediante el empleo de herramientas como rastrillo de mano —en huertos pequeños—, azadón o azadas. No se recomienda la eliminación de hierbas o plantas que no compiten con nuestro cultivo.

Una alternativa muy eficiente de control de hierbas es la de hacer un máximo uso del espacio de siembra, de tal manera que se cubra el suelo casi en su totalidad y quede poco espacio y luz para el crecimiento de ellas. También es favorable aplicar mulch o material vegetal como cascarilla, residuos de malas hierbas y de cosecha picados, entre otros, sobre la superficie del suelo, lo que, además, permite conservar la humedad, estabilizar la temperatura del suelo y no favorece la propagación de problemas fitosanitarios.

• Aporque: esta labor consiste en acercar un montón de sustrato alrededor

del tallo, sobre el área de las raíces, de algunas plantas (tomates, pimentón, papa, remolacha o maíz) para mejorar su vigor y crecimiento, ya que este proceso estimula el crecimiento de nuevas raíces.

• Podas: algunas plantas necesitan el retiro de partes como hojas, ramas y

frutos secos o enfermos, y podas de formación que mejoran la estructura y optimizan las cosechas. Entre los cultivos que necesitan este tipo de procedimiento están mora, tomate de árbol, tomate de mesa, pimentón, berenjena, calabacín, pepino, uchuva, lulo, curuba y hierbabuena.

• Tutorado: los tutores y tensores son soportes que ayudan al crecimiento de las plantas, para facilitar su desarrollo y evitarles daño mecánico por la acumulación de peso en exceso, producto del crecimiento en cuestión (por lo que no se pueden sostener por sí mismas), así como para impedir la presencia de enfermedades que se pueden dar por la humedad y el contacto con el sustrato. Los tutores pueden ser varas de madera, plástico o metal que se colocan para ayudar a sostener las plantas. Los tensores son utilizados en cultivos de arveja, tomate, pimentón, pepino y algunas variedades de fríjol.

• Aplicación de abonos y nutrición: el abonamiento consiste en agregar materia orgánica al suelo con el fin de mejorar las condiciones biológicas, físicas y químicas del mismo. Entre los abonos orgánicos más utilizados tenemos: abonos verdes, abonos sólidos (compost, humus) y abonos líquidos (biopreparados). En la tabla 39 se incluye información sobre algunos insumos y abonos orgánicos sólidos y líquidos usados en AUP. En ese mismo sentido, en la tabla 40 aparecen algunas recomendaciones para la aplicación de abonos sólidos orgánicos, y en la tabla 51 se presenta información detallada sobre plantas que se emplean para preparar fertilizantes líquidos de uso en AUP.

Figura 19. Diagrama de rotación de cultivos. Fuente: Elaboración propia

Maíz, remolacha,

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