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re que al menos una parte de los individuos alta- mente creativos podría compartir algunos facto- res (aunque no todos) de vulnerabilidad biológica con sujetos que padecen enfermedades psicóticas, como la esquizofrenia. Esta vulnerabilidad podría propiciar que las personas muy creativas tuvieran acceso a ideas y pensamientos inaccesibles para aquellos de nosotros con filtros mentales menos porosos.

Durante varios años he incluido en mi investi- gación la siguiente pregunta referente a la creati- vidad: «¿Con frecuencia se siente como pez fuera del agua?». La respuesta afirmativa es mucho más frecuente entre las personas que puntúan alto en el Cuestionario de Logros Creativos que entre las que obtienen una puntuación baja. De hecho,

El predominio

de la tecnología

innovadora

como factor

clave en el

crecimiento

económico ha

convertido la

creatividad en

un producto

codiciado

El modelo de vulnerabilidad compartida

El siguiente modelo de la autora explica por qué creatividad y excentricidad sue-

len coincidir. El óvalo de la izquierda representa a las personas cuyos factores de vulnerabilidad biológica (variantes genéticas, entre otras) afectan a su capacidad para filtrar pensamientos inusuales e incluso podrían (si estas vulnerabilidades se dan en número suficiente) causar enfermedades psicóticas. El óvalo de la derecha representa a personas normales con niveles de competencia altos cuya constitución biológica les sirve de protección contra las patologías mentales. En la intersección entre ambos grupos aparecen los excéntricos creativos, cuyo cociente de inteligencia y alta capacidad de memoria de trabajo les sirve de protección contra la saturación de pensamientos y sensaciones raras que, por el contrario, les permite utilizar esos estímulos como inspiración para grandes obras de arte y ciencia.

Desinhibición cognitiva

Factores de vulnerabilidad

adicionales Cociente intelectual alto

Factores protectores adicionales

Personas con descompensación

y psicosis Personas normalescon alto nivel de competencia Excéntricos creativos Alta capacidad de memoria de trabajo SC IE N TIF IC A M ER IC A N M IN D

uno de los participantes (guionista de Hollywood) contestó que «no»; aunque debajo escribió que se sentía mucho peor que un pez intentando respirar fuera del agua.

La buena noticia es que la difícil situación de quienes se sienten como peces fuera del agua podría mejorar. El predominio de la tecnología innovadora como factor clave en el crecimiento económico ha hecho que la creatividad pase de ser un mero rasgo positivo a un producto codiciado en el mercado global. Muchas de las grandes cor- poraciones (Coca Cola, Dupont, Citigroup y Huma- na, entre otras) ya cuentan entre su equipo con numerosos directivos de innovación; escuelas de negocios (Harvard, Stanford, Columbia y Yale) han incluido clases de creatividad en sus currículos; y empresas de la lista Riqueza 500 de la revista For-

tune (entre ellas PepsiCo, Bristol-Meyers Squibb,

Aetna y Marriott) someten habitualmente a los empleados a programas de formación en crea- tividad. Los instructores de esas clases utilizan diversas herramientas y técnicas para ayudar a los no excéntricos a abrir la mente a ideas y estímulos poco convencionales que de otra manera serían ignorados o reprimidos.

A medida que el pensamiento creativo aumenta su valor de mercado, el mundo de los peces en el agua podría continuar desarrollando ajustes para acomodar y asimilar a los excéntricos. Estos ya

existen en colectividades con gran concentración de artistas, escritores, científicos y obsesos de la informática. Los directores de estas comunidades toleran la forma de vestir rara, la falta de respeto por los protocolos sociales normales y los horarios de trabajo no tradicionales, todo ello con el fin de promover la innovación. En la empresa de Dean Kamen, Deka Research & Development, no solo se acepta la ropa vaquera, sino que se permite a los empleados —incluso se espera de ellos— que resuelvan problemas y cumplan con sus tareas de la forma que mejor les convenga.

Las personas excéntricas ya no necesitan es- forzarse tanto para encajar. Ya era hora. Es más, todos tenemos una gran deuda de gratitud con quienes han cumplido con su labor creativa a pesar de la alienación y el ostracismo que han sufrido sintiéndose como peces fuera del agua. Los esfuerzos creativos de los excéntricos añaden riqueza, belleza e innovación a la vida de aquellos mortales que viven como peces en el agua.

Para saber más

Creativity in offspring of schizophrenic and control parents: An adoption study. D. K. Kinney, R. Richards, P. A. Lowing, et al. en Creativity

Research Journal, vol. 13, n.o 1,

págs. 17-25, enero de 2001. Decreased latent inhibition is associated with increased creative achievement in high- functioning individuals. S. H. Carson, J. B. Peterson y D. M Higgins en Journal of

Persona lity and Social Psycho­ logy, vol. 85, n.o 3, págs. 499-

506, septiembre de 2003. The aha! moment: The cogni- tive neuroscience of insight. J. Kounios y M. Beeman en

Current Directions in Psycho­ logical Science, vol. 18, n.o 4,

págs. 210-216, agosto de 2009. Genes for psychosis and creativity: A promoter poly- morphism of the neuregulin 1 gene is related to creativity in people with high intellectual achievement. S. Kéri en Psy­

chological Science, vol. 20, n.o 9,

págs. 1070-1073, 2009. Thinking outside a less intact box: Thalamic dopamine D2 receptor densities are nega- tively related to psychometric creativity in healthy indivi- duals. Ö. de Manzano, S. Cer- venka, A. Karabanov, L. Farde y F. Ullén en PLoS One, vol. 5, n.o 5, pág. e10670, 2010.

Cretativity and psychopatho- logy: A shared-vulnerability model. S. H. Carson en Cana­

dian Journal of Phychiatry,

vol. 56, n.o 3, págs. 144-153,

2011.

Shelley Carson es profesora e investiga-

dora en la Universidad Harvard, donde imparte clases de creatividad, psicolo- gía clínica y resiliencia. Es autora de Tu

cerebro creativo: 7 pasos para maxi- mizar la innovación en la vida y en el trabajo, Editorial Bresca, 2012.

A CLASE

Los programas de formación pueden ayudar a estimular el pensamiento creativo. GE T T Y I M A GE S

de un tipo de lentes con las que literalmente se ve el mundo al revés. Sorprendentemente, algu- no consiguió orientarse poco a poco. En la teoría del arte, la experimentación con las leyes de la percepción se conoce también como revolución cognitiva. En primer plano no se encuentran los ojos o el lenguaje artístico, sino nuestro aparato cognitivo, que crea las sensaciones y el significado de las cosas.

«Revolución cognitiva», este mismo término apareció en psicología en los años sesenta del siglo pasado.

Son términos paralelos, por supuesto. En lugar de entender las impresiones sensoriales como un reflejo de la realidad, actualmente la ciencia com- prende de forma muy exacta la maquinaria com- plicada creadora de nuestra imagen del mundo. Otra corriente artística moderna, el arte basado en la ciencia (science-based art), transforma estos conocimientos de forma creativa: juega, por ejem- plo, con el ilusionismo a través de la persistencia de la visión, las ilusiones ópticas de movimiento y otros métodos. Cuanto mejor entendamos los procesos neurofisiológicos de la visión, más po- dremos perfeccionar la máquina de las ilusiones. Naturalmente, la neurología tiene aquí un papel muy importante.

Asimismo, nos revela que no estamos tan uni- dos al entorno como nos parece. Una amalgama de procesos sensoriales se interpone en ello. ¿Es posible que estos conocimientos nos decepcio- nen porque nos enajenan de nosotros mismos?

A algunos, quizás. A principios del siglo xx, el

sociólogo Max Weber hablaba del desencanto

«El cerebro es el órgano central

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