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Autonomic Policy-based Resource Management

Chapter 8 Deployment and Evaluation

8.4 Use-Cases

8.4.1 Autonomic Policy-based Resource Management

El barrio 22 de Marzo es uno de los barrios informales más grandes de toda Barrancabermeja, fundado en el año 2006 y seguramente, es el barrio informal más grande de toda la comuna tres. Hasta finales del año 2014 habían aproximadamente 1100 casas (según el presidente comunal actual con aproximadamente 2000 familias viviendo allí) distribuidas entre 58 cuadras o manzanas, y en poco más de diez años, el resultado es un barrio con unas dinámicas sumamente interesantes al comprender la forma en que se ha construido y mantenido a pesar de las dificultades legales y financieras que se presentan en el diario vivir. Casi la totalidad de las viviendas ya tienen servicios públicos, algunos pocos todavía con conexiones piratas20, pero la mayoría de estas ya tienen

20 Son conexiones se realizan de manera hechiza. Los pobladores de los barrios informales, durante el origen de los poblamientos, no conciben estas prácticas como ilegales, sino como prácticas subversivas en cuando

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contadores de agua y luz. El barrio aún no cuenta con un servicio formal ni de gas ni de alcantarillado. Según el presidente comunal viven por casa entre 4 y 10 personas en un flujo cambiante de habitantes en todo el sector. A continuación se describirá de la forma más clara posible el proceso por el cual el barrio 22 de Marzo ha pasado desde sus orígenes, recalcando algunas acciones colectivas que permitieron la creación de esta enorme urbanización.

Mapa 4

Infraestructura actual (finales del 2014) del barrio 22 de Marzo y su respectiva división predial.

Fuente: Realizado por el grupo de investigación <<Hacia un Ordenamiento Local del Territorio –

OLT– para los asentamientos informales con presencia de desplazados por conflicto armado. Barrancabermeja y San Pablo en el Magdalena Medio>> Universidad Javeriana, 2014.

El barrio se encuentra ubicado en un sector cercano a la empresa de acueducto del municipio – Aguas de Barrancabermeja – y de una empresa privada de fertilizantes llamada Ferticol. La presencia de estas dos entidades privadas marcaría una gran pauta en el desarrollo del barrio 22 de Marzo y sus alrededores. Antes de la llegada de los primeros fundadores de este barrio, ya existía un poblamiento de origen informal llamado Caminos de San Silvestre, creado desde 1997. Este acceden a uno de sus derechos fundamentales como lo son los servicios de agua y luz. Son acciones que no son entendidas de manera negativa colectivamente.

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barrio fue la primera urbanización informal de ese sector y dio inicio a la llegada de gran cantidad de población nueva. Fue el que proporcionó las primeras conexiones piratas a los demás barrios y la que dio ejemplo urbanizador a las demás comunidades que comenzaron a llegar después de año 2006.

Donde se encuentra ubicado el actual barrio 22 de Marzo funcionó una cantera de piedras y arena de la empresa Ecopetrol, la cual, recogió material proveniente de este sector a lo largo de toda una década con el fin de rellenar espacios donde actualmente se encuentra la refinería de petróleo (cercano a las comunas 1 y 2 – en bordes con el rio Magdalena). A esta cantera o sector se le conocía como “El Desierto”. Existía allí entonces, una carretera que cruzaba desde el actual barrio de San Silvestre en la comuna tres hasta la empresa de acueducto de Aguas de Barrancabermeja que queda en la frontera con la comuna seis. Era una calle improvisada y destapada por donde muy pocas personas caminaban, ya el camino era casi nulo y dificultoso, no pasaban nunca ni buses ni carros, sino simplemente maquinaria pesada de Ecopetrol (y seguramente más empresas

recolectoras de escombros, tierra o piedra). La explotación de estas canteras duró hasta finales de los años noventa y dejó como resultado, una especie de “cañón” o carretera destapada con bastantes montículos de arena y piedra en ambos costados. Además, se comenta que el sector era frecuentado por grupos armados ilegales, especialmente a lo largo de los años noventa, por integrantes de la guerrilla del ELN, lo que generalmente imposibilitaba utilizar este trayecto para ir de una comuna a otra.

“…hombre una bendición, yo llegué acá de Bogotá y me radiqué acá sin vivienda ni nada. Y la 22 de Marzo, que era conocida como el desierto ha cambiado muchísimo. Esto dicen que era una cantera o algo asi, pero disque que ni se podía pasar de noche, que era un peligro. Mucho pillo usted sabe. Pero lo bueno es que puedo conservar mi casita, tengo un

techo sin pagar arriendo, gracias a Dios, es una bendición.” (Entrevista personal realizada el 15 de septiembre del 2014)

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Imagen aérea antes de la fundación del barrio 22 de Marzo, en la zona conocida como “El

Desierto”. Foto tomada en el año

2002.

Fuente:Google earth.

Las primeras construcciones que se hicieron en “El Desierto” se realizaron a principios del siglo XXI, pero eran de pobladores de los barrios La Paz y Caminos de San Silvestre (probablemente hijos de los primeros ocupadores o pobladores del barrio), pero no quiere decir que pertenecieran al mismo barrio. Simplemente eran edificaciones hechas de manera particular, sin restricciones de medida o espacio; eran pocas viviendas construyeron en lotes vacíos o baldíos. Algunos de estos habitantes, posteriormente, ayudarían a aconsejar al primer grupo de pobladores en la forma en que se arreglaba el terreno, cómo se conectaban a servicios públicos, y algunas estrategias de construcción de vivienda y demás infraestructura. Como comentó uno de los primero fundadores en una entrevista:

“…Muchos habitantes del barrio san silvestre dieron la tarea de tomarse unos lotecitos,

porque no cabían 3 y 4 familias y los hijos de esas familias se tomaron los lotes de al lado, no con ánimo de robárselos ni nada, sino por simple necesidad” (entrevista personal, realizada el 14 de septiembre del 2014)

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El origen del barrio 22 de Marzo se dio a través de un grupo de líderes, entre los que se encontraba el señor Wilson. Wilson ya había tenido experiencia en estas acciones de ocupación y vivienda, ya que había participado en una ocasión en una toma de terrenos vacíos en la ciudad de Barranquilla. Fue presidente comunal en el barrio Pueblito y edil de la comuna 4 de esta ciudad. La primera gran visita se dio el 20 de marzo del año 2006, y como él mismo comenta, no se consideran como invasores sino como recuperadores de terrenos baldíos (como no tenía reja, púas ni letrero se consideró como un terreno baldío).

“Nosotros no le estamos quitando el pan de la boca a nadie ni al gobierno, al contrario, nosotros le estamos recuperando terrenos baldíos. Esa palabrita invasores hay que quitarla, nosotros somos recuperadores, recuperadores de terrenos baldíos, nosotros respetamos siempre las líneas, si yo soy dueño de algo debe haber cerca, alambre o algo.” (Entrevista realizada el 14 de septiembre del 2014)

Durante las fechas previas a la toma formal del terreno, se realizó un acercamiento para “cranear” cómo se iba a tomar el lote. Se habló con algunos de los líderes de barrio vecino Caminos de San Silvestre y se establecieron, de acuerdo a lo ya realizado en ese barrio, las medidas de los lotes (de 7 metros de ancho por 14 metros de fondo – mismas medidas que el ya legalizado barrio Caminos de San Silvestre) con las cuales ya se pudo dar inicio a la ocupación del terrenos. Según algunas entrevistas realizadas, las personas del primer grupo se enteraron del primer acercamiento hacia el sector por medio del voz a voz. Es decir, se expandió un mensaje sobre una ocupación de tierras que se haría en la noche del 22 de marzo en un sector de la comuna 3. De esta manera, y a través de amigos y familiares, se logró crear un grupo de aproximadamente de 50 o más familias en la primera noche.

Desde esa primera etapa de ocupación se realizaron las primeras acciones de desalojo por parte de la policía, y aunque fue mínimo el daño hecho esa noche, se comenzaron a organizar mejor para afrontar futuros intentos de desalojo. Según los mismos pobladores, durante la primera semana de

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ocupación ya se había duplicado el número de familias que buscaban obtener su lote. Como comenta Daniel, uno de los primeros pobladores:

<Pues la verdad a mí me llamaron y me dijeron: “Mira hay una invasión por allá, que se

está formando”. Eso fue el gato. Ya con unas amigas me tiraron la bola y eso se fue dando

vuelta, llegaron hasta donde yo estaba. “Negro, mirá que allá en tal parte hay una invasión a ver si nos hacemos un lote”. Ya cuando llegué había gente tirando machete y todo,

porque esto incluso fue que… Aunque no había árboles… Esto fue que la empresa sacó una

cantidad de tierra, creo que fue Ecopetrol. Y salió del alto aquel… Así era el alto, lo cogieron y lo volvieron planito, para poder construir… si, hace años.> (entrevista personal realizada el 15 de septiembre del 2015)

La primera distribución espacial de todo el terreno se dio espontáneamente, simplemente se propuso un tamaño único para los lotes. Cada persona era libre de hacerse en donde quisiera, en la parte que creyera que era más adecuada siempre y cuando estuviese en los costados de la carretera principal que ya estaba demarcada previamente. “Al principio todos los lotes estaban repartidos por todo el lugar, es decir como que yo llego acá y digo este pedazo es mío”. Todo este primer proceso fue guiado o dirigido por la primera junta comunal que estaba conformada por tres individuos o líderes naturales: El presidente comunal llamado Domingo, y como asistentes o pertenecientes a la primera junta comunal los señores Wilson y “Patota”. Como ellos mismos lo describen, “…un grupo de personas se tomó la vocería, la voz y el voto”.

Hablando con algunos de estos primeros líderes, se comprendió que antes del primer poblamiento ya conocían el terreno casi a la perfección y sus posibles dificultades jurídicas; ya sabían de quién era el lote y cómo era posible comenzar una negociación con este. Resultó que el terreno era de propiedad privada, de un coronel retirado que regaló sus lotes a sus dos hijas: la primera era doña Paz Rodríguez y era la dueña del terreno donde actualmente se encuentra el barrio La Paz – barrio de origen informal legalizado a principios de la década del 2000 –, y la segunda era la señora Gloria Esperanza Rodríguez que heredó de su padre el terreno donde actualmente se encuentran los barrios

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de Brisas de Altamira y 22 de Marzo. Para evitar la toma del terreno, la señora Gloria Rodríguez contrató a uno de los mejores abogados de toda la ciudad, llamado Alberto Ellis. Comenzaron unas negociaciones y a los pocos meses de haber llegado al lugar, el abogado colaboró con el primer acercamiento entre la comunidad y el gobierno municipal – fueron a la Oficina de Planeación Urbana de Barrancabermeja y se comenzó una negociación – y se acordó en pagar inicialmente 100 millones de pesos para iniciar un proceso de titulación. La verdad es que este pago nunca se concretó y supuestamente la señora Gloria nunca volvió a poner denuncias ni intentos de negociación o desalojo.

El desarrollo de los primeros meses fue de mera resistencia a partir de diversas estrategias y acciones colectivas. La primera y más importante estrategia de resistencia fue la llegada masiva de familias o amigos que hayan sido aceptadas por el resto de la comunidad, esto, asegura un mayor número de cabezas que pueden enfrentarse a la policía o el ejército. Una segunda estrategia de resistencia la considero como física o presencial, la cual consistía en pararse como comunidad al frente de la entrada al barrio (en límites con Caminos de San Silvestre, por donde pasaba un tubo de Ecopetrol) para evitar que pasara la policía. Además, se efectuaron otras estrategias colectivas como las buenas relaciones con barrios vecinos, los cuales, les informaban o aconsejaban sobre las diferentes movidas para resistir a un desalojo y la rápida construcción de viviendas que impidieran una expulsión fugaz del lugar. Según los primeros pobladores se realizaron en total cuatros intentos de desalojo en los primeros seis meses, uno de ellos es recordado por la violencia utilizada contra la comunidad. Como comenta le señora Erchi:

“…Lo que pasa es que nosotros habíamos construido una parte y un día llegó la policía y mejor dicho… dejaron esto como el primer día: Quemaron casa, quemaron madera, de

todo. No nos quedó nada nada de esa vez… Después de eso llamaban “que vamos pal 22

de marzo, que eso no puede quedar ahí” Entonces nos íbamos todos pal tubo – límite entre el barrio ya legalizado Caminos de San Silvestre y el 22 de Marzo –, hicimos una zanja pa´ los bulldocer que traían los policías, y ahí nos parábamos de frente. Cuando una vez que

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nos sacaron, nos tocó subirnos a una loma por allá atrás, y los policías cogieron a un

muchacho y le dieron bolillo “que pa´ fuera que pa´ fuera” y él no se quería salir...”

(Entrevista personal realizada el 15 de septiembre del 2015.)

El primer año del barrio 22 de Marzo fue el más crítico en cuanto a los intentos de desalojo. Las precarias condiciones en que vivían fueron duraderas, ya que carecieron durante meses de agua y luz; se encargaron más de organizar y construir el barrio como forma de asentarse de definitivamente allí, como estrategia para quedarse de una vez por todas en ese lugar. Entonces como me comentaron en algunas entrevistas, los que tomaban las decisiones finales eran los miembros de la Junta Comunal, pero a lo largo de los primeros meses se hacían continuas reuniones en las noches para la toma de decisiones colectivamente. La comunidad se ubicaba cerca de un pequeño montículo de tierra, donde actualmente queda la tienda “22 de marzo”, cerca de los límites con el barrio Caminos de San Silvestre sobre la vía principal. Allí se ubicaba la vocería sobre el montículo de tierra y el resto de la comunidad escuchaba y opinaba desde abajo. Posterior a este primer sitio de reunión en la loma, se hacían en una planada en donde ahora queda el barrio Yuma, otras veces se reunían en el espacio donde tienen pensado construir el salón comunal. En la actualidad, por lo general se reúnen en la cancha de futbol grande que queda en la parte inferior del barrio, cerca de la salida al barrio Los Acacios.

En estas reuniones todos se enteraban de todo: donde iba a quedar la calle principal, donde tenían pensado la construcción del salón comunal, donde podían comprar materiales de construcción baratos y apropiados, qué estrategias de resistencia se podían utilizar (como el hacer zanjas o pararse al frente de la entrada del barrio durante la noche), etc. De estos procesos surgió lo que yo denomino como estrategia colectiva de conocimiento comunal, que consiste en mantener unas condiciones de conocimiento del contexto y el lugar de forma horizontal. Por ejemplo, se hacían pequeñas asesorías de construcción, qué personas podían desarrollar oficios específicos, y en general, todo tipo de información que era compartida conjuntamente. Todos lograban obtener un

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nivel de conocimiento de su territorio en construcción a partir de los encuentros de toda la comunidad. De esta manera, se dieron las primeras instrucciones de construcción, la cual, consistía en crear un pozo séptico por cada lote, para ello, se decía a cada uno que tubo debía comprar, cómo se iba a hacer y para que fechas necesitaba estar lista. Luego, era la misma comunidad la que decidía si alguna familia o persona no cumplía con los requerimientos necesarios, o si simplemente se encontraba en una zona prohibida; se tomaban decisiones conjuntamente. Fue durante esta primera etapa que se comenzaron a dividir las primeras manzanas o cuadras, se eligieron a los primeros presidentes comunales de manera conjunta y se comenzaron a crear los primeros vínculos con políticos o entidades externas al barrio.

La división espacial del barrio que resultó espontáneamente en manzanas, es la que incentivó fuertemente las acciones colectivas de auto-ayuda comunal. Estas, se centraban más particularmente en ciertos sectores del 22 de Marzo. Es decir, durante el primer año se tomaban decisiones conjuntamente, pero las acciones constructivas y organizativas surgieron más desde las particularidades locales, desde las propias necesidades comunes que tienen los vecinos más próximos a la persona. De esta manera, la categoría de auto-ayuda comunitaria se intensificó espacialmente en los primeros meses. Por ejemplo, hablando con algunas personas de la manzana número trece (cercana a la cancha de futbol principal), se comentaba que entre ellos mismos se enseñaban a construir (ya que muchos de ellos era primera vez que construían una vivienda, o un pozo séptico), se prestaban los materiales de construcción, y más interesante aun, se cuidaban sus vecinos entre sí.

Como todo el primer año el barrio estuvo sin luz, cada manzana se organizaba y se cuidaba entre sus vecinos con fogatas hasta la una o dos de la mañana, aprovechando estos momentos para construir en conjunto o simplemente “socializar” entre los vecinos de manzana. A esto le denominó como una estrategia colectiva de seguridad comunal, la cual, emerge por lo general desde lo más particular, desde las manzanas o sectores. Como comentó Daniel en una de las entrevistas:

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“…Qué vecino, ¿me cuida la casa?, que voy a salir, que un ojito; todo eso se hace. Y esta es la cuadra que menos robos hay. Por ejemplo la manzana 3 que sólo eran mujeres y yo, lo que hacíamos era digamos fogatas y nos quedábamos sentados alrededor de la fogata hasta las 3am así llegáramos trasnochados a trabajar pero le cuidábamos la casa entre

todos” (entrevista personal realizada el 14 de septiembre del 2014)

A finales del primer año se dice que ya había aproximadamente unas 1000 familias (500 viviendas aproximadamente) con sus respectivas construcciones o mejoras. Se realizaron ajustes en las estrategias de control del acceso a la tierra con la creación de listas escritas sobre las personas que habitaban el barrio, y además, la junta comunal cambió las políticas de “regalo” de lotes por la venta de lotes. Estas negociaciones se realizaban por aproximadamente 500 o 600 mil pesos. Esto, se generó con el pretexto de que el dinero recibido se invertiría en la mejora de las vías y de infraestructura nueva. Durante este primer año (2006) se dieron las primeras elecciones para nombrar a los nuevos líderes comunales; este proceso es similar al realizado democráticamente a nivel nacional. Los aspirantes a la presidencia de la Junta de Acción Comunal demuestran ante el resto de la comunidad su interés por guiar los siguientes procesos, y de acuerdo a esto, se realizan elecciones a papel para definir quién será el siguiente representante del barrio. A finales de este año quedó al frente el señor Osvaldo, pero él solo duró pocos meses. Como sustituta, quedó la presidenta Yolanda Sánchez. Con ella se realizó la primera inscripción como un barrio con Personería jurídica, es decir, quedó registrado ante el Estado que existe una junta comunal en el barrio 22 de Marzo, quedando entonces categorizada como una “Junta de Vivienda Comunal” – un modelo de Junta que aplica para los barrios informales, no legalizados urbanísticamente. Además, con ella se lograron realizar las primeras conexiones de agua y luz, con la implementación de la infraestructura necesaria y bajo la ayuda de políticos y sindicalistas de la región.

La conexión política más importante que ha tenido el barrio se dio por medio del ex presidente