30 1.4 The thesis
1.4.2 Available data
Organización comunitaria, desarrollo de la comunidad, organización de la comunidad, son algunos de los términos con los cuales el trabajo social se ha familiarizado en su historia, especialmente en su intervención en éste ámbito de la sociedad, estos son utilizados la mayoría de las veces de manera indistinta. Si bien es cierto, la nuestra es una profesión que se apoya en otras ciencias sociales como la sociología, la psicología, la antropología etc. para nutrirse teóricamente, es cierto también, que a lo largo de su desarrollo uno de los asuntos que la han destacado y desde el cual se ha reconocido parte de su especificidad y que le es propio del ámbito de intervención, es el espacio comunitario. Tal como lo señala Kisnerman:
“Históricamente, el primer abordaje a la comunidad fue de corte netamente empírico, caracterizado por el propósito de mejoramiento social y con bases en la religión. Juan Luís Vives, el Sistema de Hamburgo de 1765, La Organización de la Caridad en Glasgow por Tomas Chalmers en 1805 y en Elberfeld por Daniel Vonder Heydt en 1825, (todos precursores del trabajo social), mostraron ya una clara preocupación por atender los problemas sociales allí donde éstos se producen”13
Además del Comunitario, Familia y Grupo, han sido tradicionalmente las unidades de intervención en los que se ha desempeñado el trabajo social, las cuales han sido habitualmente (y desde una mirada positivista) vistas de forma separada, tanto en la formación profesional como en el accionar mismo. Si bien es
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Kisnerman, Natalio. Pensar el Trabajo Social: Una Mirada Desde el Construccionismo. Ed. Humanitas. Buenos Aires. 1998.
cierto, estas son diferentes unidades de intervención, también es cierto que desde una mirada compleja constituyen partes interrelacionadas del todo social.
El trabajo social como profesión, responde a una realidad social de carácter eminentemente dinámico y cambiante, es un reto constante para quienes hemos decidido formar parte de ella –de la profesión-, reflexionar sobre el sentir pensar de nuestra profesión, con una mirada crítica que requiere acudir a sus orígenes, a su trasegar histórico y a su perspectiva futura.
Con ésta convicción queremos ampliar el debate (en aras de la construcción de nuestra profesión), sobre los tan usados términos de organización comunitaria, desarrollo de la comunidad y organización de la comunidad, queremos también plantear la relación entre el espacio familiar y el comunitario y su importancia en la intervención profesional del trabajo social.
Para comprender un poco acerca de cómo ha sido abordado el tema del que intenta ocuparse este trabajo, creemos que es pertinente recurrir a los albores del trabajo social, realizar un rastreo de cómo en sus diferentes momentos históricos, ha sido entendida su intervención en el ámbito comunitario.
Iniciaremos una breve descripción, en la que se resaltan aspectos relevantes en algunos de los momentos de la historia del trabajo social14, en su avance como profesión, haciendo énfasis en el surgimiento del trabajo social comunitario.
3.1. Acudiendo Al Origen…
En este apartado se hablará brevemente de la historia del Trabajo Social refiriéndose específicamente a lo que interesa a este trabajo, el desarrollo de la profesión alrededor de su intervención en el ámbito comunitario, se mencionan los diferentes momentos que han sido significativos para la profesión, desde sus inicios con Juan Luis Vives hasta el momento de la Reconceptualización. Todo esto con el propósito de indagar sobre el surgimiento de términos como desarrollo de la comunidad, organización de la comunidad y organización comunitaria tan usados en la intervención del Trabajo Social en este ámbito.
La primera referencia al trabajo social comunitario podemos encontrarla, según Kisnerman en el primer periodo de nuestra profesión, con Juan Luis Vives, cuyo trabajo se caracterizó por una fuerte tendencia religiosa y bajo el propósito del mejoramiento social.
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Queremos aclarar que esta no es una reseña fiel de los diferentes momentos en la historia de nuestra profesión, sino que intentamos mostrar un panorama global de ésta y que nuestra mirada esta sesgada por el tema de interés de este trabajo de sistematización.
Después con la Revolución Industrial se crearon, especialmente en Londres asociaciones de trabajadores, cuyo objetivo era mejorar la calidad de vida de sus asociados. Para el caso de Estados Unidos el desarrollo de estas asociaciones fue más complejo, debido a la diversidad étnica presente en sus barrios. Sin embargo para el año de 1911, en este país se habían creado ya 400 centros comunitarios.
En 1921 en Norteamérica, encontramos ya el que sería considerado el primer texto que aborda el tema del trabajo social y comunidad denominado The Community. An Introducción to the study of community. Leardership and Organization, escrito por Eduard Chritian Lindeman, quien define la organización comunitaria de la siguiente manera:
“Aquella etapa de la organización social que constituye un esfuerzo consciente de parte de la población para controlar sus problemas y lograr mejores y mayores servicios”15
Esta primera definición de la organización comunitaria involucra ya el concepto de participación y de unión de esfuerzos de la población para alcanzar fines comunes. Aunque no presenta claramente el papel del trabajo social, podríamos decir, por el contexto en el que se encuentra, que éste cumplía la labor de propiciar la asociación, en especial en este momento, de la clase obrera, de grupos femeninos y de inmigrantes, con el propósito de mejorar sus condiciones de vida,
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específicamente en el mundo laboral, dado que su principal característica en común, era pertenecer a la clase obrera.
En este momento ya se evidencia el uso indistinto de los términos organización comunitaria, desarrollo de la comunidad y organización de la comunidad.
Como lo señala Bonfiglio16, aunque los términos de organización comunitaria, organización de la comunidad y desarrollo de la comunidad emergen en momentos y contextos distintos17, los límites entre uno y otro suelen ser tan difusos que su uso se hace indiscriminadamente; de hecho, como lo sugiere el autor, su emergencia no surge propiamente de preocupaciones teóricas sino de intenciones políticas. Los ingleses por ejemplo denominaron desarrollo de la comunidad a las estrategias que, bajo la figura de programas de alfabetización, vivienda entre otros, buscaban mantener su control sobre las colonias de Asia y África. Llama la atención que también denominaron como desarrollo de la comunidad un conjunto de programas de intervención social y reconstrucción adelantados luego de la segunda guerra mundial y también bajo esa denominación se identificaron las acciones lideradas por Ghandi en la India, con otra intencionalidad, no menos política pero si más ligada a los intereses de las bases, con el ánimo de promover procesos de independencia y no desde el lugar de quienes que ostentaban el poder, en este caso quienes mantenían el régimen de la colonia. En todo caso, organización de la
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BONFIGLIO, Giovanni. Desarrollo de la comunidad y trabajo social. Ed. CELATS, Lima 1982.
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Los primeros en Norteamérica en el seno del servicio social y el segundo en Europa a, como orientador de políticas estatales a principios del siglo XX.
comunidad, organización comunitaria y desarrollo de la comunidad, a partir de este momento comienza a dar cuenta de un conjunto de acciones tecnificadas e intervenciones profesionales que, en Norteamérica se ligó directamente al trabajo social y en Europa al cuerpo disciplinar de las ciencias sociales en general.
En este orden de ideas, se advierte que la intervención comunitaria en su historia, se adhiere al ideal progresista del desarrollo, pensado como crecimiento económico; promueve la transferencia de patrones y modelos socio-culturales exógenos que desconocen las particularidades, historia y tradición de las sociedades no occidentales, las cuales han sido identificadas como objeto de intervención para el desarrollo. El desarrollo de la comunidad se convierte entonces en un fin y deja de ser medio para fines más amplios convirtiéndose en un tema abordado por diferentes profesiones no solo de las ciencias sociales.
Algunos autores señalan (Kisnerman 1998, Bonfiglio 1982, entre otros) que el desarrollo de la comunidad en el contexto Latinoamericano, fue una iniciativa impulsada por la Alianza norteamericana para el Progreso, con el propósito de contrarrestar los efectos en el continente del triunfo de la Revolución Cubana; situación que también impulsó junto con el incremento de las desigualdades sociales, los fracasos de las iniciativas desarrollistas. En la profesión esta situación se expresó en la inconformidad de un grupo de jóvenes y profesionales de un trabajo social que comenzaba a gestarse en Escuelas y Universidades, y que dio como resultado el movimiento que fuera denominado la “Reconceptualización”. La
profesión vivió un proceso que sería altamente significativo para su historia en Latinoamérica.
Natalio Kisnerman define el propósito de éste movimiento de la siguiente manera:
“Se trata de un proceso de cuestionamiento, revisión y búsqueda…La búsqueda de sentido de lograr alternativas científicas de intervención que contribuyan a transformar básicamente las situaciones problemas en las que los trabajadores y trabajadoras sociales actuamos…El trabajo social …Pasó así a centrarse en lo social; pasó del cambio de personalidad per se al cambio social como objetivo final”18.
El movimiento de Reconceptualización fue entonces una apuesta de construir una profesión que respondiera al contexto Latinoamericano, a las exigencias de su realidad, a los conflictos que enfrentaba una sociedad de múltiples culturas, que se encontraba en la disyuntiva de adecuarse a los acelerados cambios de la vida moderna y el mantenimiento de sus tradiciones. La Reconceptualización significó un distanciamiento con la visión tradicional heredada de las escuelas norteamericanas y europeas y la exploración de nuevas explicaciones de la realidad y nuevas formas responder a las problemáticas sociales de la época.
En este contexto surge también la preocupación por el cambio social, se inicia el debate acerca del papel que cumple la ciencia social, especialmente el Trabajo
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Social en procesos de transformación de la realidad que atraviesen el ámbito político, económico y cultural.
“Ya no se trataba de buscar paliativos para superar situaciones de "carencia" o formas de acción que apuntaran al "desarrollo", la idea era generar prácticas que lograran transformar esas realidades. Todo este juego, implicó una fuerte revisión metodológica, teórica y de sentidos en cuanto a la disciplina”.19
Este debate abre a la vez la búsqueda de nuevas formas de intervención, es en este panorama en el que toma mayor fuerza el término de organización de la comunidad20, considerándola como una estrategia que promueva que la comunidad pueda desarrollar por sí misma capacidades para resolver sus propios problemas, siendo participe en los cambios en su entorno, en el supuesto de que la gente quiere y puede cambiary que la aproximación a la comunidad debe ser global, en conjunto, no por partes, los objetivos de la organización de la comunidad son entonces: proporcionar a la Comunidad para aumentar o mover los recursos y para solucionar los problemas y promocionar los medios de interacción de los sectores para la relación21.
19
Carballeda, Alfredo Juan Manuel. Apunte: La Reconceptualización Hoy, en: Cátedra Trabajo Social I. 1995
20
No es en este momento en que nace este término, pero sí es donde tiene mayor auge su uso para referirse a la intervención del Trabajo Social en el ámbito comunitario
21
Ross, Murray. Tomado de Metodología del Trabajo Social. Universidad Pontificia de comillas.2000
Hasta aquí, se ha realizado un rastreo general sobre los contextos en los que emerge el uso de los términos referidos anteriormente. Más que intentar definir y plantear claros límites entre uno u otro término, en el siguiente apartado se pretende situar la discusión en términos de cómo se entienden y asumen para efectos del presente trabajo.
3.2. ¿Organización Comunitaria, Desarrollo de la Comunidad u Organización de la Comunidad?
En ese sentido, y considerando lo anteriormente expuesto, nos distanciamos del concepto de desarrollo de la comunidad, por las implicaciones políticas de fomento al crecimiento económico y al ideal progresista que de él derivan, en cambio, asumimos el concepto de organización de la comunidad, dado que ha estado históricamente más ligado a la profesión, sin desconocer el carácter institucional que le dio origen.
La vida cotidiana es el lugar en el que se reproduce y crea el mundo particular, así mismo la sociedad en general, en este sentido la organización de la comunidad es el resultado del conjunto de actividades diarias, que día a día van conformando o transformando los espacios micro, que se inician en la familia como primer grupo organizativo social, de allí que su fortalecimiento motive el tejido comunitario mediante las relaciones de vecindad y la participación en el espacio más amplio de la sociedad.
La organización de la comunidad la entendemos como un proceso que se construye. Se define como una dimensión de la organización social, -tal como lo es la familia como primer grupo organizativo de la sociedad-, para articular los esfuerzos e intereses de un grupo de personas, que han decidido sumar sus esfuerzos a una apuesta colectiva, ésta sugiere la construcción o existencia de un espacio de encuentro, para la participación y toma de decisiones, es también la posibilidad de afrontar las situaciones de fragmentación social y rompimiento de vínculos, a la que se ve abocada la sociedad en general.
Uno de los espacios donde se concreta la organización de la comunidad, son las organizaciones comunitarias, las cuales, “constituyen escenarios donde se elaboran y ponen en ejecuciones iniciativas y/o propuestas, a partir de los cuales se establecen relaciones (de interlocución, cooperación, de conflicto, de negociación), con distintos sectores de la sociedad y con el Estado. En otras palabras, las organizaciones son instancias de representación de intereses e instrumentos de acción colectiva” 22
.
Al constituirse en un medio para la realización de acciones colectivas, las organizaciones comunitarias, no se encuentran por fuera de realidades concretas, sino por el contrario es en ellas en las que toma cuerpo y esas realidades a su vez cuentan con elementos como las comunidades o el territorio, que se convierten en
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referentes alrededor de los cuales se articulan los intereses individuales y colectivos, permitiendo la interpelación con actores externos como las instituciones públicas y privadas, las ONGs y demás formas organizativas que intervienen estas realidades.
Hasta aquí, destacamos dos aspectos, el primero de ellos, se refiere al asumir la organización de la comunidad como un proceso que se da al vivir colectivamente, tal como lo plantean Berger y Luckman, “Los humanos, producen juntos un ambiente social con la totalidad de sus formaciones sociales y psicológicas… el orden social es producto humano, o más exactamente, una producción humana constante”23
. La organización de la comunidad representa así un nivel de orden y control, en el que se expresan acuerdos, normas compartidas, pactos, roles, todos ellos como parte de una realidad del individuo. Realidad que en todo caso, siempre será posible cambiar. El segundo aspecto, alude a la organización comunitaria como sujeto de la acción, como un espacio de reflexión, colectiva y consciente que, como se señaló atrás, representa el lugar y la puesta en escena de iniciativas de diversa índole.
Tanto en la organización de la comunidad como en las organizaciones comunitarias, entran a jugar tanto la cultura, la historia, las tradiciones, como el territorio compartido. Para el caso de la experiencia que interesa sistematizar, éste es entendido como un espacio que se define en la interacción del ser humano con
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su entorno, comprende las relaciones físicas, sociales, económicas, políticas, culturales, construidas históricamente, por innumerables vidas tanto de lo humano como de lo no humano y en ese sentido trasciendo la noción de lo meramente físico.
3.3. La Participación en la Organización de la Comunidad
La participación es un concepto que ha sido abordado desde diferentes perspectivas de las ciencias sociales, una definición sencilla del concepto es aquella en la que se considera la participación como hacer parte o tomar parte de algo. Pero la participación en un sentido amplio debe dirigirse hacia la toma consciente de decisiones que incidan en un proceso de cambio o transformación de una situación particular que afecte intereses individuales o colectivos.
“La participación como un medio y un fin para la liberación y la transformación de las relaciones sociales que generan las desigualdades…Proceso activo, lo que significa que la persona o grupo de que se trate, toma iniciativas y afirma su autonomía para hacerlo”24
...
Martin Hopenhayn25, señala que la participación se hace efectiva por cuatro posibles motivaciones, la primera de ellas es la generación de control frente a su
24
Citados en el texto: La intervención comunitaria con énfasis en la participación: Una propuesta metodológica. Guillermo Ortega Ríos. 2000
25
Hopenhayn, Martin. La participación y sus motivos. En Revista Acción Crítica", Nº.24, Diciembre 1988, Lima.
propia situación mediante decisiones que afectan el entorno vital en que dicha situación y el proyecto se desenvuelven; la segunda se relaciona con la capacidad de acceder a mejores y mayores bienes y/o servicios; la tercera es con el objetivo de integrarse a procesos de desarrollo, en los cuales los sectores excluidos pueden convertirse en el chivo expiatorio; el cuarto está relacionado con el aumento del grado de autoestima “gregaria” mediante un mayor reconocimiento por parte de los demás, de los derechos, las necesidades y las capacidades propias.
Como hemos señalado en líneas anteriores la organización de la comunidad es un medio para articular los esfuerzos e intereses de un grupo de personas – organización comunitaria- en la búsqueda de soluciones a situaciones colectivas, en este sentido la participación para la toma de decisiones se convierte en una estrategia para el fortalecimiento de la organización de la comunidad, porque propicia el encuentro y la discusión colectiva de diferentes versiones sobre una misma situación, porque la participación en la organización de la comunidad supone la vinculación de mujeres y hombres de diferentes edades, implica el consenso comunitario y la confianza en las personas.
Otro tema que interesa a este trabajo es el socioambiental, no como un tema aislado de la organización de la comunidad, sino como estrechamente ligado a ella en el sentido que entendemos que éste es el resultado de la relación del ser humano con la naturaleza, en esta relación intervienen dimensiones culturales, étnicas, históricas de grupos humanos que se han apropiado de un territorio y lo han transformado para su subsistencia, estos grupos incluyen tanto los que se han asentado en zonas rurales como en zonas urbanas.
Lo socioambiental es un tema de suma importancia para nuestra profesión, aunque nuestra inserción en él es reciente, ha tomado gran fuerza debido a que, por un lado se ha convertido en una preocupación mundial dado el deterioro al que ha llegado la naturaleza por la intervención humana, amenazando toda clase de vida (no solo de la flora y la fauna planetaria, sino de la humanidad en su conjunto), por otro lado son muchos los autores y los acuerdos mundiales que coinciden en plantear la necesidad de generar procesos de transformación cultural, que impliquen nuevas formas de relacionarse con la naturaleza26.
Se debe considerar que lo socioambiental es un problema profundamente político, que cuestiona a las sociedades modernas y la concepción misma del