4.2 MLP-Aware Dynamic Cache Partitioning
4.2.1 MLP-Aware Stack Distance Histogram
6. Este Libro sellado con siete sellos que aparece en Apo-
calipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante, dice:
“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el
trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.
Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.
Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a nin- guno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.”
7. Este Libro sellado con siete sellos, que se encuentra en
la diestra del que está sentado en el Trono (o sea, de Dios), es el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, es el Libro de la Redención, donde están escritos los nombres de todas las ovejas del Padre, que le serían dadas al Me-
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que han venido a los Pies de Cristo en diferentes naciones. Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, nuestros ojos cerrados aquí y en todos los países:
95. Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo
vengo a Ti con todas las personas que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos para recibirte como Salvador. Te ruego los recibas en Tu Reino. En el Nom- bre del Señor Jesucristo te lo ruego.
96. Y ahora repitan conmigo esta oración, los que han ve-
nido a los Pies de Cristo:
97. Señor Jesucristo, oí la predicación de Tu Evangelio y
nació Tu fe en mi alma, en mi corazón.
98. Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera
Venida. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como la Obra de Redención, la obra señalada de Expiación en Levítico, capítulo 23, versos 26 en adelante. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.
99. Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador,
un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Sal- vador.
100. Te ruego perdones mis pecados, y con Tu Sangre me
limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu San- to y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento.
101. Señor, haz realidad en mi vida la salvación que ga-
naste en la Cruz del Calvario para mí y para toda perso- na que te recibiría como único y suficiente Salvador aquí en la Tierra. Señor, sálvame. Haz realidad Tu salvación
Dr. William Soto Santiago
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incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadir- lo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.
Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.
Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.”
4. Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos
permita entenderla.
5. “SIENDO BENDECIDOS CON EL CUMPLI-
MIENTO DE LA MEDIA HORA DE SILENCIO EN EL CIELO.”
6. Este Libro sellado con siete sellos que aparece en Apo-
calipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante, dice:
“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el
trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.
Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.
Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a nin- guno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.”
7. Este Libro sellado con siete sellos, que se encuentra en
la diestra del que está sentado en el Trono (o sea, de Dios), es el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, es el Libro de la Redención, donde están escritos los nombres de todas las ovejas del Padre, que le serían dadas al Me-
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que han venido a los Pies de Cristo en diferentes naciones. Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, nuestros ojos cerrados aquí y en todos los países:
95. Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo
vengo a Ti con todas las personas que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos para recibirte como Salvador. Te ruego los recibas en Tu Reino. En el Nom- bre del Señor Jesucristo te lo ruego.
96. Y ahora repitan conmigo esta oración, los que han ve-
nido a los Pies de Cristo:
97. Señor Jesucristo, oí la predicación de Tu Evangelio y
nació Tu fe en mi alma, en mi corazón.
98. Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera
Venida. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como la Obra de Redención, la obra señalada de Expiación en Levítico, capítulo 23, versos 26 en adelante. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.
99. Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador,
un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Sal- vador.
100. Te ruego perdones mis pecados, y con Tu Sangre me
limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu San- to y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento.
101. Señor, haz realidad en mi vida la salvación que ga-
naste en la Cruz del Calvario para mí y para toda perso- na que te recibiría como único y suficiente Salvador aquí en la Tierra. Señor, sálvame. Haz realidad Tu salvación
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Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted.
88. Y los que están en otras naciones, que no han recibido
a Cristo como Salvador, lo pueden hacer en estos momen- tos, y estaremos orando por usted; para lo cual pueden pasar al frente para orar por usted.
89. Y los niños de diez años en adelante, también pueden
venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador.
90. En todos los países pueden venir a los Pies de Cristo y
los que están presentes también pueden venir a los Pies de Cristo, si todavía no lo han recibido como Salvador.
91. De un momento a otro se va a cerrar la puerta de los
gentiles, la puerta de salvación. San Lucas, capítulo 13, versos 21 al 27, dice:
“Después que el padre de familia (el cual es Cristo) se
haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera em- pecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábre- nos, él respondiendo os dirá: (No os conozco) No sé de dónde sois.”
92. Cristo es el Padre de familia. Ha sido puesto, colocado
como Hijo sobre Su Casa. Esa es la descendencia del se- gundo Adán: los creyentes en Cristo, y descendientes de la segunda Eva, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, los que ocuparán en el Reino de Cristo, el Mesías, la posición más alta: de reyes, sacerdotes y jueces. Reyes y sacerdotes del Orden de Melquisedec, y jueces también del Orden de Melquisedec.
93. Por lo tanto, el poder judicial y también el orden re-
ligioso y el orden político, corresponde al Mesías y a Su Iglesia. Y los ciento cuarenta y cuatro mil serán los eunu- cos que servirán al Rey y a la Reina.
94. Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas
SiEnDobEnDEciDoSconElcumPlimiEntoDE... 37
sías, a Cristo, para que las buscara y les diera vida eterna, para que las buscara y las salvara, conforme a San Lucas, capítulo 19, verso 10, donde dice Cristo: “Porque el Hijo
del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había per- dido.”
8. Este Libro contiene los nombres de todas esas perso-
nas. Es el Libro de la Vida del Cordero, es el Libro de la Vida, es el Título de Propiedad de la vida eterna, es el Título de Propiedad de toda la Creación; por eso es tan importante ese Libro que está en el Cielo.
9. Adán lo tuvo en una ocasión, pero lo perdió cuando
Adán y Eva pecaron contra Dios, siguiendo lo que la ser- piente les dijo o les recomendó. Escucharon la voz de la serpiente a través de la cual el diablo les estaba hablando, y entonces siguieron la voz del maligno y no se mantuvie- ron con lo que Dios le había dicho a Adán. Pues Dios le había dicho que el día que comiera del árbol de la ciencia del bien y del mal, ese día moriría; moriría a la vida eter- na, la cual tenía, y solamente le quedaría vida temporera, que se le acabaría en cierta etapa de su vida terrenal.
10. Por cuanto pecó Adán y Eva, perdieron la vida eterna
y solamente les quedó vida temporera, que es lo que le ha dado o le han dado a su descendencia como herencia: vida temporera.
11. Ahora, en este Libro sellado con siete sellos está, en
todos estos símbolos apocalípticos, todo lo que sería la historia de la raza humana, y sobre todo, de Cristo hacia acá.
12. Ahora, estos Sellos contienen el misterio de las cosas
que sucederían a través de estos dos mil años y algo más; o sea, esto llega hasta la eternidad, las cosas que sucede- rían. Por eso encontramos estos símbolos en cada uno de
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Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted.
88. Y los que están en otras naciones, que no han recibido
a Cristo como Salvador, lo pueden hacer en estos momen- tos, y estaremos orando por usted; para lo cual pueden pasar al frente para orar por usted.
89. Y los niños de diez años en adelante, también pueden
venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador.
90. En todos los países pueden venir a los Pies de Cristo y
los que están presentes también pueden venir a los Pies de Cristo, si todavía no lo han recibido como Salvador.
91. De un momento a otro se va a cerrar la puerta de los
gentiles, la puerta de salvación. San Lucas, capítulo 13, versos 21 al 27, dice:
“Después que el padre de familia (el cual es Cristo) se
haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera em- pecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábre- nos, él respondiendo os dirá: (No os conozco) No sé de dónde sois.”
92. Cristo es el Padre de familia. Ha sido puesto, colocado
como Hijo sobre Su Casa. Esa es la descendencia del se- gundo Adán: los creyentes en Cristo, y descendientes de la segunda Eva, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, los que ocuparán en el Reino de Cristo, el Mesías, la posición más alta: de reyes, sacerdotes y jueces. Reyes y sacerdotes del Orden de Melquisedec, y jueces también del Orden de Melquisedec.
93. Por lo tanto, el poder judicial y también el orden re-
ligioso y el orden político, corresponde al Mesías y a Su Iglesia. Y los ciento cuarenta y cuatro mil serán los eunu- cos que servirán al Rey y a la Reina.
94. Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas
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sías, a Cristo, para que las buscara y les diera vida eterna, para que las buscara y las salvara, conforme a San Lucas, capítulo 19, verso 10, donde dice Cristo: “Porque el Hijo
del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había per- dido.”
8. Este Libro contiene los nombres de todas esas perso-
nas. Es el Libro de la Vida del Cordero, es el Libro de la Vida, es el Título de Propiedad de la vida eterna, es el Título de Propiedad de toda la Creación; por eso es tan importante ese Libro que está en el Cielo.
9. Adán lo tuvo en una ocasión, pero lo perdió cuando
Adán y Eva pecaron contra Dios, siguiendo lo que la ser- piente les dijo o les recomendó. Escucharon la voz de la serpiente a través de la cual el diablo les estaba hablando, y entonces siguieron la voz del maligno y no se mantuvie- ron con lo que Dios le había dicho a Adán. Pues Dios le había dicho que el día que comiera del árbol de la ciencia del bien y del mal, ese día moriría; moriría a la vida eter- na, la cual tenía, y solamente le quedaría vida temporera, que se le acabaría en cierta etapa de su vida terrenal.
10. Por cuanto pecó Adán y Eva, perdieron la vida eterna
y solamente les quedó vida temporera, que es lo que le ha dado o le han dado a su descendencia como herencia: vida temporera.
11. Ahora, en este Libro sellado con siete sellos está, en
todos estos símbolos apocalípticos, todo lo que sería la historia de la raza humana, y sobre todo, de Cristo hacia acá.
12. Ahora, estos Sellos contienen el misterio de las cosas
que sucederían a través de estos dos mil años y algo más; o sea, esto llega hasta la eternidad, las cosas que sucede- rían. Por eso encontramos estos símbolos en cada uno de
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estos Sellos apocalípticos, pero esos símbolos tienen un significado, y ese significado está ligado a la historia de la familia humana.
13. Y ahora, estos Sellos se irían cumpliendo, o sea, el
contenido de estos Sellos se materializaría en la historia de la raza humana, se irían cumpliendo en estos Sellos, o el cumplimiento de ellos tendría bendición divina para todos aquellos que siguieran el camino de Dios, pero tam- bién estarían juicios divinos que vendrían sobre los que no seguirían el camino de Dios.
14. Encontramos ahí también las persecuciones a las cua-
les serían sometidos tanto los hebreos o judíos, como también el cristianismo. Encontramos también guerras, encontramos grandes conflictos que serían manifestados en medio de las naciones.
15. Ahora, este Libro, mientras está en la diestra del que
está sentado en el Trono, se iría cumpliendo, pero la ma- yor parte de las personas no comprenderían lo que estaría sucediendo en medio de la raza humana, porque no com- prenderían estos misterios que están en diferentes símbo- los en el libro del Apocalipsis.
16. Luego que se cumplen estos Sellos en la Tierra, luego
que Cristo, el cual ha estado como Sumo Sacerdote en el Cielo haciendo intercesión con Su propia Sangre, la San- gre del Nuevo Pacto, por todos aquellos que lo recibirían como su único y suficiente Salvador, cuando haya entrado hasta el último escrito en el Libro de la Vida del Cordero al Cuerpo Místico de Cristo, se habrá completado la Igle- sia del Señor Jesucristo, se habrá completado el Templo espiritual de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo que forma el Lugar Santo y el Lugar Santísimo.
17. Y la Iglesia del Señor Jesucristo está compuesta por
JoSéEntrEloSgEntilES 219 82. En algún lugar, algún país del planeta Tierra, se cum-
plirá la Visión de la Gran Carpa-Catedral; y por consi- guiente todo lo que él vio será cumplido también. Y van a ver a José viniendo. José viniendo como vino el José literal hijo de Jacob, y como vino el José hijo del reveren- do William Branham. Porque tanto en el tiempo pasado, Raquel representa a la Iglesia del Señor Jesucristo, y por consiguiente lo que dijo el reverendo William Branham de su esposa, también representa la Iglesia del Señor Jesu- cristo de su tiempo; y por consiguiente es tipo y figura de lo que va a pasar en la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final.
83. La Iglesia está a punto de... La Iglesia está con dolo-
res de parto para dar a luz a Cristo, a nuestro José. Ahí lo vamos a dejar quietecito. ¿Y quién conoció primero a José como rey, como príncipe a la diestra del Faraón? Pues su esposa, la cual se casó y tuvo dos hijos con él; después pudo tener más hijos, pero los más sobresalientes son los dos primeros: Manasés y Efraín, sobre los cuales vino la Bendición de la Primogenitura; y sobre todo, la Bendi- ción de la Primogenitura vino sobre Efraín, la parte más importante. Y Manasés representa a los judíos, y Efraín representa a la Iglesia del Señor Jesucristo.
84. “JOSÉ ENTRE LOS GENTILES.”
85. Y José, nuestro José, Cristo viniendo por Su Iglesia,
será visto por Israel; y dirá Israel: “¡Éste es el que nosotros estamos esperando!” Pero Él no viene por ellos sino que viene por Su Iglesia, pero ellos lo van a recibir también.
86. Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes
en esta ocasión, dándoles testimonio de: “JOSÉ ENTRE