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B The RE and linearity assumptions

o no, las tutoras y madres de mujeres mi­

grantes finalmente acaban apoyando el viaje de sus familiares, sea en la consecu­ ción del dinero, en los trámites o asu­ miendo la responsabilidad de cuidar a sus hijos/as ante su ausencia.

El testimonio de una abuela tutora de Guayaquil, así lo confirma:

Yo estaba un poco reacia, no quería que

ella salga por ningún sentido, ella tenía su hijito, yo siempre le decía: 'aunque tú tengas que comer aunque sea un ver­

de aquí pero con tu hijo, quédate con tu

hijo'... pero ella que no, yo me voy y me voy y se fue... a mí me tocó apoyar­ le con el niño... (IA, abuela tutora,

Guayaquil)

Llama la atención, al analizar todos estos testimonios e información de campo, evi­ denciar que la decisión de migrar no siem­ pre es el resultado de un consenso y de una estrategia familiar; las decisiones son tam­ bién individuales y responden muchas ve­ ces a proyectos o necesidades más persona­ les. Retomando a Ramírez y Ramírez: “...el

marco decisional del(la) 'futuro(a) inmigran­ te ' -así como el grado de participación de

sus familiares en tales decisiones, decimos nosotras- es producto de su específica posición

dentro de un determinado contexto familiar y social ...” (2004:91), entre otros aspectos.

Estas posiciones deben ser entendidas en el marco de los sistemas de género y genera­ cional a partir de los cuales se construyen las identidades masculinas y femeninas, y, se estructuran las desiguales relaciones de poder entre hombres y mujeres de diferen­ tes edades, que circulan al interior de las macro y microesferas sociales, definiendo las capacidades de negociación y las opor­ tunidades de participación en la toma de decisiones de los diferentes miembros.

los impactos diferenciados de la experien­ cia migratoria en los diversos actores/as in­ volucrados, a diferencia de las interpreta­ ciones homogeneizantes. Es el tema que analizaremos a continuación.

5.3 Im pactos de la migración

en q u ien es se quedan

Decíamos en líneas anteriores que el pro­ ceso migratorio es complejo, dinámico, diverso y en el cual están involucrados múltiples actores/as, entre los principales aquellos que se van y aquellos que se que­ dan. Continuando con nuestro análisis, en este acápite interesa detenemos en la experiencia vivida por quienes se han quedado y evidenciar, que aunque todos y todas la viven de manera ambivalente, contradictoria e incluso paradójica, ésto­ s/as serán afectados de manera diversa en tanto tales experiencias “ ... están marca­

das por especificidades de género, clase, etni- cidad, nivel de educación . . . ” (Ruiz:

2002:89), y añadimos, edad, situación personal en términos de haber o no esta­ blecido una relación de pareja, de tener o no descendencia, de las proyecciones y planes a futuro...

Centraremos este análisis en los ámbitos que de acuerdo con las mujeres y hombres entrevistados se destacan como los más afectados55.

M odificación de roles y resp o n sab ilid ad es

Tutoras, jefas de hogar y esposos de migran­ tes coinciden en señalar que uno de los

mayores impactos experimentados en sus vidas con la partida de sus respectivos/as

U na lectura desde ésta perspectiva nos

, i , i . 55 Entiéndase el término “afectados” de manera amplia, y

permitirá, ademas, mirar las expectativas y , _ _ _ ,

Impactos de la migración en quienes se quedan / CAPÍTULO V 1 0 3

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familiares ha sido a nivel de los nuevos ro­

les, responsabilidades y tareas que ahora deben asumir. Es un sentir generalizado que sin embargo se manifiesta y vive de manera diferenciada entre hombres y mu­ jeres, y entre mujeres mismo dependiendo de su condición de jefa de hogar o de tu- tora.

Tampoco puedo estar esperanzándome en él...

En este ámbito uno de los mayores efectos en la vida de varias jefas de hogar ha sido el abandono económico, total o parcial, por parte de sus esposos, lo que les ha sig­ nificado hacerse cargo, muchas veces in­ cluso solas o con la ayuda de algún fami­ liar, de la manutención de sus hijos/as; o en su defecto complementar con sus in­ gresos las remesas enviadas por sus mari­ dos para los gastos del hogar.

... bastante responsabilidad me ha toca-

do, me ha tocado bien duro trabajar por mi hijo ... porque él (esposo) ya no es­ tá aquí y tampoco puedo estar esperan­ zándome en é l ... no voy a estar solo es­ perando que él me mande, si a mi hijo le falta algo, póngase que esté enfermo, no voy a esperar que él mande la plata ...

(EC, jefa hogar, Guayaquil)

Contrariamente a lo que sostienen algu­ nos estudios56 y las representaciones so­ ciales que circulan en torno a este tema, que afirman que para las mujeres jefas de hogar la partida de sus esposos les ha sig­ nificado una mayor dependencia econó­ mica, los testimonios y experiencia relata­ das por las jefas de hogar de Guayaquil y Rumiñahui evidencian que no siempre es así. Se constata más bien un creciente e importante rol que ellas deben ir asumien­ do como proveedoras de sus hogares cuan­

56 (Herrera y Martínez: 2002)

do sus cónyuges no pueden solventar to­ dos los gastos o cuando se han desentendi­ do de esta responsabilidad económica, in­ cluso desde el momento mismo de la par­ tida.

El me dijo cuando se fue: 'yo me voy para ver quién les da de tragar' y yo me mantengo en eso, no le pido (se le quie­

bra la voz) así necesite yo no le pido,

porque siempre nos decía así ... (no

puede seguir porque se pone a llo­ rar) ... (BF: jefa hogar, Guayaquil) El impacto mayor lo experimentan no porque su inserción en el ámbito produc­ tivo constituya una experiencia nueva pa­ ra ellas -puesto que la gran mayoría apor­ taba a la economía del hogar incluso antes de la partida de sus esposos-, sino porque sienten que esta responsabilidad recae con mayor fuerza sobre sus hombros, aunada a las demás tareas que debe asumir en rela­ ción a sus hijos/as, así como a la impavidez y desentendimiento no solo económico por parte de sus compañeros

... si (él) es irresponsable, pues una tie­ ne que seguir adelante, porque la car­ ga es para la que queda con los hi­ jos, el otro se va como vino ... acá los que sufren son los hijos y quien tiene que ver ahí es la madre, la que tiene que trabajar es ella. (M C, jefa hogar, Guayaquil)

Estos testimonios y experiencias tienen correspondencia con el proceso de toma de decisiones dentro de la unidad familiar con relación a la migración, así como los proyectos y planes familiares que se cons­ truyeran o no alrededor de la partida. C o ­ mo se expusiera en acápites anteriores, la gran mayoría de jefas de hogar planteó ha­ berse enterado a último momento de la decisión de emigrar de su esposo, una de­ cisión que lejos de constituir una estrate­ gia o proyecto de pareja o familiar fue mas

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1 0 4 CAPÍTULO V / Impactos de la migración en quienes se quedan

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