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8 PROGRAMMES IN THE SCHOOL OF ECONOMIC AND DECISION SCIENCES

8.1 Bachelor of Commerce (B Com Hons)

Hasta ahora hemos defendido que todo marco institucional siempre está fundado en el respeto de un valor último, y que todas las acciones que se realizan en ese m arco - por definición y construcción- respetan ese valor 120. A este tipo de m arcos

institucionales que actúan com o diques salva guardando algún valor inviolable para la sociedad, se les puede denom inar marcos institucionales deontológicos121. Se dice que

ese marco institucional obedece a criterios deontológicos.

Criterios Deontológicos: Exigen que se respete un m arco institucional por sí mismo, por el/los principio/s que por sí m ismo defiende, con independencia de que su respeto tenga unas u otras consecuencias. La s acciones se evalúan en función de los principios que se respetan con independenc ia de los resultados que se desprenden de respetar estos principios.

“Las morales deontológicas (como las religiosas, muchas de las políticas, la kantiana, etc) juzgan nuestros actos con independencia de sus consecuenci as y de su cont ribución a la felicidad, y en función de presuntos deberes o valores objetivos (...)” (Mosterin 1978, p.34)

Como ejemplo, el respeto de los derechos hum anos en un estado de derecho se realiza sin tan siquiera pensar las posib les consecuencias de su cum plimiento o incumplimiento -no entra en el posible pensamiento, no puede ser puesto en una balanza para ser calculado, dado que su violación no está entre las posibles acciones-, con independencia de que alguien pudiera pensar que como consecuencia de su violación se pudiesen alcanzar supuestam ente mayores logros. Precisamente es tan valioso el valor que se pone en cuestión, que ningún resulta do com pensaría el m al hecho, el valor violado. El valor es tan im portante que no puede nunca com pensarse su violación con ningún objetivo final logrado 122 (por encim a del objetivo fi nal está el objetivo que se

logra continuamente en el proceso, que no es otro que el respeto del valor del prim er principio).

“Para la ética no consecuencialista, la bondad de las consecuencias no garantiza la corrección moral de las acciones que las producen. Los Derechos, en este caso, se defienden por su valor

120 Es una afirmación que seguimos fundamentando durante todo el capítulo.

121 La deontología es la cien cia o materia que estudia los deberes, y el m arco institucional deontológico

precisamente sería aquél m arco institucional que tiene com o objetivo que se respete durante todo el proceso, en todo momento, un determinado valor (en eso consistiría el deber).

122 Un ejem plo es el del proceso judi cial. Una evi dencia que se hay a obt enido vi olando al gún val or

intrínseco, m ás al lá de que cont ribuyan o no a objet ivos defi nidos com o val iosos. Así considerados los derechos humanos, quedan definidos por su universalidad, al atribuirse a todos y cada uno de l os seres hum anos en t anto m iembros de l a comunidad moral. Reconocer derechos, no es otra cosa que reconocer a l os sujetos portadores. Al margen de l os beneficios globales que acarrean, l os derechos hum anos de ontológicamente consi derados, a l a vez que definen la condición de dignidad humana a la vez que lo protegen de ser sacrificado a otro bien, supuestamente más grande. La consecución de mayores bienes, e incluso la prevención de peores males no just ificarían de ni ngún m odo derechos incondicionalmente i nalienables, y por t anto absolutos.”(Sanz y Medina, pp.108-109)

Como hemos indicado anteriormente, en el caso de la investigación el no falsear los datos del estudio es un criterio deont ológico, puesto que no se podrá m entir en ningún m omento de la investigación o ésta dejaría de tener sentido en ese m ismo momento (el valor que funda el estudio es la búsqueda de la verdad y su violación en cualquier momento del proceso la descarta como estudio o investigación). No se puede falsear la realidad en una investigación en ningún m omento con independencia de que su violación pudiera conseguir una m ayor cantidad de pseudo-inform ación o pseudo- resultados. El respeto a la verdad es condi ción necesaria en todo el proceso para que este pueda ser catalogado de estudio o investigación.

Sin embargo hay num erosos autores para los que los m arcos institucionales se imponen en el tiem po (a lo Hayek, com o si se tratara de una selección natural), o se respetan, porque con ellos se consigue al gún objetivo final deseado por la sociedad. Según estos autores los m arcos institucionales obedecerían a criterios

consecuencialistas.

“Las morales teleológicas (por ejemplo, la aristo télica o la u tilitarista) co nsideran las consecuencias de nuestros actos y juzgan a éstos por aquéllas” (Mosterin 1978, p.34)

Criterios Consecuencialistas: Una institución es respetada porque es el m ejor medio para conseguir el objetivo final que se persigue. Se dice que la razón descansa fuera de sí. Que en realidad el m arco no es sino un m edio para conseguir el objetivo final que se persigue. El valor está en las cualidades del objetivo final que se persigue. Y los objetivos finales pueden ser múltiples.

“Para la ética consecuencialista, la corrección moral de las acciones depende de la bondad de sus consecuencias. Así, los Derechos Hum anos son m edios al servi cio de l os i ntereses hum anos generales, y la necesidad de su respeto se funda en que ello cont ribuye a prom over un m ejor estado de las cosas, por lo tanto, su justificación es instrumental.” (Sanz y Medina 2008, p. 108)

El sistema de mercado es una propuesta institucional que m ide su valía “por los resultados que consigue” 123 (m ejor asignación de recursos, m ayor crecim iento, etc).

Otro ejemplo, el m arco institucional de una em presa (reglas, valores, creencias, pautas de actuación) recibe la aprobación/desapr obación de sus propietarios (accionistas) en función de los resultados económicos que la empresa logra.

En el caso de la investigación el no falsear 124 el estudio es tam bién un criterio

consecuencialista, si no se cum ple con él no se podrá alcanzar el resultado buscado, puesto que no falsear es una condición necesaria que con su cum plimiento posibilita (junto con otras condiciones necesarias) cons eguir los resultados que se buscan, que el resultado sea digno de llamarse estudio y no propaganda engañosa o difamación, puesto que la información falseada o resultados fals eados no tendrían ninguna validez final en un estudio.

Sin em bargo, pese a lo que acabam os de decir sobre los criterios consecuencialistas, com o hem os visto en los ejem plos del juego del baloncesto (y veremos más adelante), cualquier marco institucional, y en este cualquiera incluim os el del sistem a de m ercado o el de una em presa, no puede ser sólo consecuencialista 125

(aunque así se defienda com únmente y aparen temente así lo sea). Debajo de cualquier marco siempre existe una propuesta deontológica, un valor que siempre es defendido, el valor del prim er principio. Un m arco institucional no puede actuar en el aire, sólo en función de los resultados que obtiene, siem pre actúa respetando consciente o inconscientemente unas reglas de juego.

123 El entrecomillado se debe a que dejamos esta afirmación en cuestión. Su aclaración se producirá en los

siguientes párrafos.

124 Me estoy refiriendo a una condición necesaria para que la investigación pueda llam arse tal. Esto no

implica que el no falsear el estudio sea la única condición necesaria para que este sea un estudio (es decir que además de condición necesaria sea suficiente). Lo que está claro es que por ser condición necesaria o se cumple o el estudio deja de ser estudio.

125 Siguiendo con el ejemplo de la empresa, la actividad de la empresa se realizará en un espaci o tiempo

determinado. Este espacio-tiempo concreto tendrá como límite unas norm as formales o i nformales que limitarán las condiciones en que se pueda desarrol lar su actividad, respetando por defi nición su pri mer principio. Por eso podemos decir que pese a que l a empresa real ice su act ividad sól o fi jándose en su objetivo final (precisamente en el cálculo de su objetivo final tendrá que introducir las restricciones que supone respetar unos u ot ros principios en función del lugar y tiempo en que se encuent re), por l o que podemos afirmar que la empresa nunca actúa en el aire sino con unas restricciones que suponen el respeto a determinados principios. Otra cuestión distinta es que intente modificar esas normas para su benefi cio, pero tanto si las deja com o está como si las modifica seguirá teniendo resistencias, restricciones a sus acciones por las norm as vigentes. Resistencias y restricciones que exigirán que respete algún prim er principio. Serán normas que estarán fijadas explícita o implícitamente en un manual de la propia empresa, o en la carta magna del estado en que se encuentren.

Aunque a lo largo del capítulo desarrollarem os este tem a, en el sistem a de mercado siempre mantendrá la inviolabilidad de la propiedad privada, o en el m arco de una empresa siempre existirá algún límite inviolable en el sistema de producción -como por ejemplo el que nunca se podrá contratar a sus trabajadores estableciendo por escrito condiciones de esclavism o (m ás allá de que en num erosos lugares de trabajo de este mundo al trabajador se le trate com o si fuera un esclavo), o que los bienes producidos tengan establecidos unos lím ites com o los de tener que cum plir con la norm ativa sanitaria.

Habría que concluir que f rente a la posible idea de caracterizar los m arcos institucionales según obedezcan a un tipo de criterio (que sólo se fija en las consecuencias) o a otro tipo de criterio (que sólo se fija en el valor respetado por construcción en todo m omento) en la realid ad en todo m arco institucional siempre hay una mezcla de los dos tipos de criterios. Si empre existe un principio que se respeta y que dado ese principio (y lo que es m ás importante), asegurado ese principio (durante todo el proceso y en su resultado final), se intentan conseguir determ inados objetivos finales. Luego todo marco institucional combina los dos criterios y todos ellos se fundan en el respeto de un prim er principio126. Llegado a este punto se nos plantea la siguiente pregunta: ¿ Sería posible la convivencia de dos m arcos institucionales con prim eros principios distintos?127

1.2 EL ESTUDIO DE LA COMPATIBILIDAD ENTRE DOS MARCOS

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