Chapter 3: The effect of corporate governance on the performance of US investment banks
3.3 Data and preliminary analysis
3.4.1 Bank Performance measures
Los mercados son lugares en los que los compradores y vendedores interactúan intercambiando bienes y servicios y determinando precios. Un mercado puede ser centralizado como el mercado de valores, puede ser descentralizado como el mercado de
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fuerza laboral, este se encuentra regulado y sometido bajo un marco legal, informal si es que no ejecuta el marco legal pertinente, también puede existir de manera electrónica como es el caso del cada vez más utilizado comercio electrónico.
Se hace referencia al mercado de trabajo como si todos los trabajadores fueran idénticos pero es evidente que los trabajadores se diferencian de múltiples maneras y en algunos casos estas diferencias son muy importantes.
En el caso de mercado de capitales, hace referencia a los operadores de bonos y a los agentes de bolsa, así como a las empresas que laboran en cualquier plaza financiera. Pero los mercados de capital también abarcan todas las instituciones que se ocupan de recaudar fondos, incluidos los bancos y las entidades financieras. (Stiglitz, 2009).
El término capital se utiliza para referirse a las máquinas y edificios utilizados en la producción, pero para (Stiglitz, 2009) los mercados de capitales son aquellos en los que se captan, se prestan y se toman en préstamo los recursos financieros. Por su parte mercado de bienes de capital alude a los mercados en los que se compran y venden bienes de capital.
Gráfico N° 11. Tipos de mercados. Fuente: (Stiglitz, 2009)
En los sistemas de mercado, los bienes y servicios se miden en términos de dinero, a esto denomina como precios.
Los factores que intervienen en los mercados de bienes y servicios también intervienen en los mercados de factores de producción. Si existe un aumento del precio de la fuerza laboral conocida como salario la ocupación en expansión atraerá nuevos trabajadores.
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Los precios son la rueda que equilibra el mecanismo de mercado. (Freixas, 1990).
Bases Conceptuales de las Imperfecciones del Mercado.
Una desviación grave en el mercado eficiente que se ha conceptualizado es la competencia imperfecta o los mercados informales, mientras que en competencia perfecta ninguna empresa y ningún consumidor pueden influir en los precios; básicamente en los mercados informales de competencia imperfecta un comprador o un vendedor puede inferir en el precio de un bien. La competencia imperfecta genera que los precios sean superiores a los costes y que las compras de los consumidores se reduzcan por debajo de la eficiencia en el mercado formal. “La existencia de un alto precio y de bajos niveles de producción es una característica intrínseca de los mercados que acompañan a la informalidad” (Goin, 2003).
Las ciencias económicas han denominado como externalidades a todos los factores que influyen en la ineficiencia de los mercados informales; esto se resume entonces como los costes o beneficios monetarios entregados a aquellos gestores del comercio informal que no contribuyen a las regulaciones impositivas, laborales entre otras de los mercados eficientemente competitivos.
Las externalidades son también objeto de procesos para minimizar su impacto por parte del organismo regulador llamado Estado.
El Estado establece límites sobre externalidades que afectan a los mercados y consecuentemente regula socialmente la equidad:
Condiciones laborales: que los procesos de pleno empleo se den en condiciones seguras para los trabajadores, que la mano de obra obtenga un salario mínimo establecido.
Bienes Ecológicos: Un consumo responsable de los mismos.
Bienes Nocivos a la Salud Pública: Prohibición de Venta de drogas nocivas para la salud Pública por ejemplo.
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Fuerza Pública: Encaminada a la protección de la propiedad y de la integridad de los ciudadanos; entre otros.
El freno más importante a la competencia imperfecta dado la presencia de informalidades en los actores oferentes del mercado es la apertura de estos mercados a las empresas eficientemente competitivas, ya que estas siempre mantendrán precios de equilibrio en sus operaciones.
El sector informal suele ser de bastante amplitud en los países menos desarrollados, aunque tampoco es despreciable en las economías de primer mundo, donde se le llama también economía sumergida, subterránea o economías magras y cuenta por lo general con una mano de obra conformada en gran parte por inmigrantes ilegales.
La baja productividad, el uso intensivo de mano de obra y el escaso nivel de capitalización son característicos de los mercados informales; los salarios suelen ser más bajos en los casos de inmigrantes no legales.
Muchos de los trabajadores del sector informal no tienen un trabajo estable y regular, y sus ingresos suelen ser afectados por fluctuaciones de consideración. Por tal motivo, a una buena parte de ellos se los contabiliza a veces entre los desempleados o se los califica de subempleados, especialmente cuando las estadísticas nacionales no utilizan instrumentos de recolección suficientemente refinados.
No obstante, pertenecen de hecho a la población ocupada, pues a pesar de trabajar en mercados de operaciones hundidas su aporte a la economía global pudiera ser apreciable, en algunos casos el sector informal llega a ocupar a algo más de la mitad de la población económicamente activa de un país, con contribuciones al producto bruto que oscilan entre un quinto y un tercio del total.
En el Ecuador El INEC determina como oferentes informales a aquellos gestores que no cuentan con RUC, Registros Contables, Permisos Municipales y de Salubridad (si fuera pertinente) y/o matrícula de comercio, puntualizando en las unidades económicas que no
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están integradas plenamente en el marco institucional que regula las actividades comerciales.
(Salas, 1992) utilizó un término diferente al de “informalidad” e hizo la propuesta de remplazarlo por el título más genérico de: “estudio de las microunidades” (Salas, 1992), a esta idea se sumaron algunos investigadores del tema que fueron ampliando los criterios de definición, especialmente sobre cómo identificar una micro empresa, que actualmente no es lo mismo que comerciantes informales.
(LudgerPries, 1992), define el comercio informal por la existencia o no de una estructura sindical de representación, que es una forma casi similar a la de los trabajadores por cuenta propia de Hart y Staudt (1998).
Acogiendo la definición de Carlos Salas y Teresa Rendón los que aseveran que los trabajadores informales son aquellos que buscan conseguir un ingreso por vías lógicas y que encierran en lo que se sabe como estrategias de resistencia, es decir: las trabajadoras domésticas remuneradas, los trabajadores por cuenta propia o trabajadores familiares no remunerados, los trabajadores pagados que estar carente de condiciones adecuadas de trabajo sea en cláusulas de salario, contrato laboral o pago de prestaciones, los trabajadores que realizan alguna tarea en el marco de la subcontratación con empresas típicamente capitalistas, las microempresas, todos los establecimientos que no cumplen con alguna disposición legal relativa al ámbito laboral, y aquellas unidades que incumplen alguna regulación gubernamental.
Regulación del mercado.
El movimiento de desregulación financiera que se ha producido en el curso de las dos últimas décadas es sin duda alguna, el fenómeno principal que ha afectado la actividad de los mercados financieros, marcando la pauta en los movimientos internacionales de capital.
La extensión y la profundidad de la desregulación han sorprendido no sólo a las autoridades financieras y monetarias sino también a los mismos especialistas de la teoría de la regulación. Aunque este fenómeno deba ser, también, analizado desde un punto de vista histórico y político, la dimensión fundamental del problema es de orden económico:
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se trata de determinar hasta qué punto es interesante regular un mercado, bajo qué condiciones, y con qué modalidades, para poder examinar si el movimiento de desregulación ha generado una mayor eficiencia o si, por el contrario, ha creado una mayor inestabilidad de los mercados financieros.
Los avances recientes de la teoría económica hacen que sea hoy posible examinar de forma rigurosa la justificación teórica de la regulación de los mercados, en general, y en particular su aplicación a los mercados financieros. Efectivamente, los desarrollos del análisis de los mercados financieros, de la economía industrial y de la teoría de la información asimétrica constituyen un cuadro conceptual particularmente propicio al estudio de la regulación. Por ello, es oportuno analizar los principios de la regulación de los mercados financieros intentando efectuar una síntesis de las principales ideas que justifican su regulación con el fin de concluir de un modo coherente, su necesidad en algunas situaciones, y su carácter arbitrario en otras.
Una estructura de mercado no competitiva genera, como es bien sabido, una ineficiencia de la asignación de recursos. Una estructura de tipo oligopolístico o monopolístico puede ser el resultado de la creación de barreras a la entrada más o menos artificiales, en cuyo caso la regulación es el conjunto de medidas que tienen por objetivo su eliminación. Sin embargo, en ciertas ocasiones, cuando el tamaño eficiente de las empresas de un sector es grande relativamente al tamaño del mercado, porque existen rendimientos a escala crecientes, puede obtenerse una situación de monopolio natural en la que la entrada en el mercado significa pérdidas a la vez para la empresa que está presente en el mercado y para la empresa que entra en él. En dichas situaciones la regulación es necesaria para establecer formas de asignación de recursos relativamente eficientes. (Freixas, 1990).
En ciertos casos, cuando el monopolio no está sujeto a la competencia, el monopolista puede vender constantemente por encima del precio normal y entonces obtener un beneficio superior a la tasa natural. (Smith, 1776).
Según (Smith, 1776), "El precio de un monopolio es en cada ocasión el más alto que se puede conseguir. El precio natural, o el precio de la libre competencia, por el contrario, es el más bajo que se puede tomar, no de hecho en cada ocasión pero sobre un tiempo
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considerable. El uno es en cada ocasión el más alto que se puede exprimir de los compradores, o el que, se supone, van a consentir dar: el otro es el más bajo que los vendedores generalmente pueden permitirse aceptar, y al mismo tiempo continuar sus negocios”.
La situación cuya regulación es más compleja corresponde a los “contestable markets” en que “un monopolio puede ser atacado por empresas que compiten sólo en los segmentos más rentables del mercado, con lo que los segmentos menos rentables del mercado pueden desaparecer” (Baumol 1982).
Políticas de mercado.
A partir de los años 70 se encuentran confrontados con dos desafíos que llaman por una redefinición de las funciones estatales. Uno es la llamada globalización económica y la otra es la retardación prolongada del crecimiento económico.
Las más obvias son las consecuencias del segundo fenómeno. En cuanto al papel económico del Estado son dos: Primero, la presión sobre el Estado de endeudarse creció enormemente ya que los endeudamientos con el Fondo Monetario Internacional que vienen acarreando todos los gobiernos empezaron a demandar gastos crecientes justo cuando los ingresos tributarios se disminuyeron y cuando la sabiduría anticíclica convencional prohibió una consolidación de las finanzas del Estado. Segundo, con la tasa creciente de desempleo - consecuencia en gran medida de la disminución del crecimiento económico - se desmoronó el fundamento del Estado bienestar de las décadas pasadas, aunque se elevaron sus gastos y un endeudamiento muy considerable, a esto se suma la caída del precio del petróleo.
La verdadera naturaleza del desafío de la globalización todavía no es bien entendida y sigue siendo un asunto de controversia. Sin embargo se reconocen dos efectos con respecto al papel económico del Estado. Primero, el espacio de maniobra del Estado para el manejo de la macroeconomía se ha disminuido radicalmente. Es el juicio del capital financiero sumamente móvil acerca de las perspectivas de inflación y del tipo de cambio que decide sobre la tasa de interés a largo plazo y el valor de la moneda nacional. Hay que hacerle
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caso al capital financiero con una política monetaria e incluso fiscal más bien restrictiva o hay que sufrir las consecuencias de su desconfianza.
Segundo, la percepción generalizada de que las naciones luchan entre sí por poder vender sus productos y el trabajo de sus fuerzas laborales en los mercados mundiales ha puesto de relieve el papel del Estado como empresario colectivo. Este papel ha sido siempre presente en la realidad pero fue más bien suprimido en el plano teórico-ideológico. El concepto de la economía social de mercado reconoce la función estatal de proporcionar bienes públicos, pero rechaza explícitamente la noción de que tales bienes públicos contribuyan a la competitividad del país. Hoy en día el interés abstracto del consumidor, enfatizado en el concepto de la economía social de mercado, ya no puede ser la guía exclusiva de la actitud económica del Estado. (Stiftung, 1998 ).
En conclusión el Estado es capaz de crear grandes desigualdades: restringiendo la competencia o provocándola más allá de su nivel natural, o bien, oponiéndose a la libre circulación del trabajo y de los capitales entre diferentes usos y lugares. Con respecto a la restricción de la competencia, (Smith, 1776) ataca particularmente al corporativismo, que permite enriquecerse a los empresarios y a los comerciantes con base en la acumulación de privilegios y restricciones.
Retomando la definición de Stiftung (1998) cabe agregar que el contexto de la globalización del capital ha aumentado mucho la importancia de la estabilización macroeconómica a nivel mundial, de la cual tratan de hacerse cargo los gobiernos de los grandes países ricos desde que se terminó el régimen de los tipos de cambio fijos. Pero la globalización también ha hecho mucho más difícil tal estabilización, ya que para reducir efectivamente las fluctuaciones de los tipos de cambio ante las expectativas especulativas del capital financiero haría falta una coordinación sumamente estrecha no solamente de las políticas monetarias sino también de las políticas fiscales.
Mercados competitivos.
Un mercado perfectamente competitivo tiene numerosos compradores y vendedores, ofreciendo un producto similar por lo que ninguno de ellos influye significativamente en el precio. La mayoría de los mercados agrícolas son casi perfectamente competitivos. Por
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ejemplo, miles de agricultores producen trigo, que es adquirido por miles de compradores para producir harina y otros productos. Por consiguiente, ningún agricultor y ningún comprador pueden influir significativamente en el precio del trigo. (Salinas, 2010).
Los mercados competitivos determinan la distribución de los bienes, quién va a consumir, cuántos de los bienes de los que se dispone. Unos niveles elevados de competencia por los servicios de un individuo con una habilidad rara y valiosa darán como resultado unos ingresos también muy elevados para ese individuo. Por el contrario, la competencia entre personas que proporcionen un trabajo no calificado puede dar como resultado que esos trabajadores se encuentren con salarios muy bajos, tan bajos que ni siquiera trabajar muchas horas les permite alcanzar un nivel de vida eficiente. (Stiglitz, 2009).
El modelo competitivo básico tiene una implicación muy profunda: que la economía será eficiente. Los recursos escasos no se malgastarán. No será posible producir más de un bien sin producir menos de otro, y tampoco será posible hacer que a una persona le vaya mejor sin hacer que a otra le vaya peor, esto se logra siempre y cuando no exista intervención del Estado. (Walsh, 2009).
Otros muchos mercados son suficientemente competitivos para tratarlos como si lo fueran totalmente. Por ejemplo, el mercado mundial del cobre está formado por unas cuantas docenas de grandes productores. Este número es suficiente para que su influencia en el precio sea insignificante si quiebra cualquiera de ellos. Lo mismo ocurre en otros muchos de recursos naturales, como los de carbón, hierro, estaño o madera.
Otros mercados en los que hay un pequeño número de productores también pueden considerarse competitivos desde el punto de vista analítico. Por ejemplo, en el sector de líneas aéreas de Estados Unidos hay varias docenas de empresas, pero solo unas cuantas en la mayoría de las rutas. No obstante, como la competencia entre esas empresas a menudo es feroz, el mercado puede considerarse competitivo para algunos fines. Por último, en algunos mercados hay muchos productores, pero estos no son competitivos; es decir, las empresas pueden influir conjuntamente en el precio. Un ejemplo es el mercado mundial de petróleo. Desde principios de los años setenta, este mercado ha estado dominado por el cártel de la OPEP. (Educación, 2010).
31 Equilibrio de Mercado: Competencia Perfecta.
El mercado es un lugar dinámico y de acuerdo a Kotler Johamson, (2010) es un ente vivo y en constante movimiento; en todo momento hay ofertas y demandas, salen a la luz nuevos productos, los productos antiguos reciben características diferenciadoras y son a veces objeto de nuevas regulaciones en cuanto a peso, presentación, etc. “Los demandantes por su parte están siempre a la vanguardia de la innovación y de aceptar productos que vayan conforme a las tendencias; ahora mismo se prefiere los productos que tengan responsabilidad con el medio ambiente” (Sotomayor, 2014).
Se puede decir según las definiciones de (Johamson, 2010) y (Sotomayor, 2014) que el equilibrio de mercado representa un balance entre todos los participantes del mismo: compradores y vendedores y según el precio, los hogares y las empresas que desean comprar o vender distintas cantidades. El mercado encuentra el precio de equilibrio que satisface de manera simultánea las expectativas de compradores y vendedores.
Gráfico N° 12. Equilibrio de la oferta y demanda Fuente: Krugman, 2007
Cuando el precio es muy alto hay un exceso de bienes y de producción que se conoce como ineficiencia de los oferentes; cuando al contrario el precio es muy bajo se forman largas colas en las tiendas y hay escasez de bienes o servicios; por lo tanto el precio de equilibrio se encuentra cuando los compradores desean adquirir exactamente la cantidad que los vendedores desean ofertar. (Krugman, 2007).
32 Recursos.
Es aquel que se lo puede utilizar para la producción de otro bien. Los recursos económicos normalmente son la tierra, el trabajo (tiempo), el capital y capital humano (educación). El recurso escaso es cuando la cantidad que se dispone no es suficiente para todas las necesidades productivas. Muchos recursos son escasos como los recursos naturales, los minerales, el petróleo, etc. Además existe una cantidad limitada de recursos humanos. Y la economía actual que está en constante crecimiento y con la población cada vez mayor, inclusive el agua y el aire puro se han convertido en recursos escasos. (Krugman, 2007).
Demanda.
Es la relación que muestra las diferentes cantidades de un producto o mercancía que los compradores estarían dispuestos y serían capaces de adquirir a precios alternativos posibles durante un determinado periodo, suponiendo que todas las demás mercancías permanecen constantes.
La mercancía puede ser cualquier cosa: manzanas, equipos de cómputo, televisión, automóviles o cualquier otro bien o servicio adquirido por consumidores, empresas o agencias de gobierno.
Según (Spencer, 1993), supone que la demanda significa tanto el deseo de comprar como la capacidad de pagar. Cualquiera de estas cosas, tomadas separadamente, no tiene significado económico en el mercado. Por ejemplo, si una persona quiere un filete pero no puede pagarlo o bien si puede pagarlo pero prefiere comprar una pizza, esa persona no ejerce influencia en el mercado de filetes. Pero si dicha persona tiene el deseo y la capacidad de pagar por el filete, estos dos elementos afectarán a la demanda del producto durante un tiempo determinado. Este tiempo puede ser un día, una semana, un mes o mucho más. En este periodo sus ingresos y los precios de otros productos se muestran