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El tipo de vegetación del estado, producto de la interacción de diversos factores, es afectada en gran medida por condiciones climáticas, principalmente áridas. Las lluvias que se registran en el SAR son muy irregulares en tiempo y en cantidad, de modo que las comunidades vegetales soportan desde fuertes sequías hasta los llamados chubascos que arrasan con suelo, semillas y plántulas; las altas temperaturas con grandes variaciones diarias, limitan el establecimiento de las plantas.

El tipo de vegetación que se encuentra en el SAR presenta frecuentemente baja cobertura y están constituidos por una amplia variedad de formas de vida adaptadas a la aridez, como la vegetación halófila y la vegetación de desiertos arenosos.

Los tipos de vegetación y distribución en el área del SAR donde se ejecutará el proyecto y la zona circundante, de acuerdo con la clasificación del INEGI son: Matorral Sarcocaule

Esta agrupación se caracteriza por la dominancia fisonómica de árboles y arbustos de tallo grueso, de crecimiento tortuoso, semisuculentos, de madera blanda y con algunas especies que poseen corteza papiracea y exfoliante, entre los que se distinguen varias especies de los géneros Jatropha, Bursera y Fouquieria. Aunque los tallos crasos y crasos-columnares son también evidentes, no llegan a ser cuantitativamente importantes dentro de la comunidad. En cuanto a su estructura presenta de 2 a 3 estratos arbustivos y en ocasiones un herbáceo. Su altura varía de 2 a 4 metros, al noroeste de San Ignacio se localiza la asociación de palo elefante (Pachycormus discolor) con diferentes especies. En el estrato arbustivo superior codomina con cardón (Pachycereus pringlei), datilillo (Yucca valida) y algunas veces el palo adán (Fouquieria diguetti). En el estrato arbustivo medio, de 1 a 2.5 metros, se han encontrado entre otras: palo elefante, palo adán, lomboy (Jatropha cinerea), pitaya agria (Machaaerocereus gummosus), pitaya (Lophocereus schotti), torote colorado (Bursera hindsiana) y torote blanco o copal (Bursera microphylla). En el estrato arbustivo inferior de 0.4 a 1.0 metro, se reportan: liga (Euphorbia misera), Agave viscanoensis, Viguiera spp., Haplopappus sonorensis, Krameria parvifolia, frutilla (Licium californicum), candelilla (Pedilanthus macrocarpus) e incienso (Encelia farinosa). El último estrato de menor altura (0.1 – 0.4 metro) puede estar constituido también por arbustos como Coldenia sp., Krameria parvifolia., y Frankenia palmeri; y gramíneas como: Asistida spp. y Enneapogon desvauxii. En sitios cerca de la costa es frecuente encontrar los elementos arbustivos achaparrados y retorcidos. Atendiendo aspectos altitudinales la asociación matorral sarcocaule ocupa superficies bajas (planicies, lomeríos, bajadas y estribaciones de serranías hasta aproximadamente 1,000 m, de elevación), es común, la presencia de epífitas que en ocasiones cubren casi todo el ramaje de la vegetación perenne. Dos especies de epífitas constantes son Tillandsia recurvata y el liquen Rocella tictoria. Este tipo de asociación se desarrolla sobre suelos rocosos y pedregosos de origen volcánico.

Los climas en los que se desarrolla este tipo de vegetación son en verano muy seco cálido y en invierno muy seco semicálido, los 2 tipos de climas principales que se encuentren en el SAR. Este tipo de matorral toleran precipitaciones anuales de 100 milímetros encontrados en los climas mas áridos, y temperaturas medias anuales que van de 16 a 24 grados centígrados. Este tipo de matorral crece tanto en regosoles, yermosoles y fluvisoles.

Matorral Sarcocrasicaule

Esta comunidad vegetal consta de gran número de formas de vida o biotipos, entre los que destacan especies sarcocaules (tallos gruesos carnosos) y crasicaules (tallos suculentos jugosos), como Pachycormus discolor, Pachycereus

pringlei, Opuntia spp. El clima donde se distribuye es muy seco semicálido con lluvias en invierno, en el cual las temperaturas medias anuales varían de 18 a 20 grados centígrados y las precipitaciones son menores a 100 milímetros anuales. Se desarrolla sobre regosoles. Algunas especies son palo adán (Fouquieria diguetii) y pitaya agría (Machaerocereus gummosus), elementos que se encuentran muy espaciados.

Matorral Sarcocrasicaule de Neblina

El proyecto no afectará a este tipo de ecosistema.

Esta comunidad vegetal es de composición florística variada, en ella se encuentran asociadas especies comunes del matorral Crasicaule y del matorral Sarcocaule, como cardón (Pachycereus pringley), pitaya agria (Machaerocereus gummosus), senita (Lophocereus schottii), lomboy (Jatropha cinerea), torotes (Bursera spp.), palo adán (Fouquieria diguetti), etcétera. Se caracteriza por la abundancia de líquenes (Rocella spp), indicadores de alta humedad atmosférica sobre los arbustos y cactáceas, debido a la constante neblina que se forma por la corriente marina fría que desciende del norte, bañando las costas occidentales de la Península de Baja California. Este matorral crece sobre regosoles y yermosoles encontrados en la parte sur del SAR.

Fisonómicamente se presenta como matorral cardonal, generalmente de 1.5 metros, las especies más frecuentes son pitaya agría (Machaerocereus gummosus), lomboy (Jatropha cinerea), matácora (Jatropha cuneata), frutilla (Lycium californicum), lechosa (Euphorbia misera), cholla (Opuntia cholla) incienso (Encelia farinosa).

Los matorrales dominados por cardonal se caracterizan por la abundancia de cardón (Pachycereus pringlei).

En el SAR también encontramos matorral subinerme que es frecuente en la zona, junto con el matorral con izotes que tiene una composición florística similar a los anteriores, sólo que abunda más la palmilla (Yucca valida); se ha citado sobre mesetas y suelos de material fino, al este de la Laguna de San Ignacio.

Vegetación Halófila

Este tipo de vegetación se desarrolla en zonas con acumulación de sales específicamente en el SAR se encuentra alrededor de la Laguna de San Ignacio, está constituida de arbustos y herbáceas que pueden ser halófilas facultativas u obligadas. Se distribuye en amplias extensiones sobre llanuras deltáicas y aluviales, campos de dunas y mesetas como en la Laguna de San Ignacio.

Clima predominante es el muy seco semicálido con lluvias invernales, y el muy seco cálido con lluvias en verano, a los cuales corresponden temperaturas medias anuales de 18 y 20 grados centígrados y precipitaciones menores a 100 milímetros anuales. Los suelos donde se establece son en su mayoría regosoles y yermosoles, con fase petrocálcica y sódica, o bien sobre solonchak.

Este tipo de vegetación se compone de varias asociaciones florísticamente muy semejantes, cuyas variantes son las especies que dominan. En el SAR se distribuyen en comunidades poco densas, con altura máxima de 0.6 metro, en las cuales crecen algunos elementos en forma agregada.

En sitios como al noroeste de la Laguna de San Ignacio, la especie dominante es Atriplex Policarpo, que se acompaña en el estrato superior de 0.4 a 0.6 metro por Frankenia palmeri, Atrliplex julacea y Encelia farinosa; y en el estrato inferior de 0.15 a 0.30 metro, frecuentemente por Asistida California, Asistida adsencionis y Eriogonum Fasciculatum.

El uso de éste tipo de vegetación es muy limitado, en algunos lugares, como en San Ignacio, se utiliza como agostadero para ganado bovino.

Vegetación de desiertos arenosos

Se encuentra a los alrededores de la Laguna de San Ignacio, que se encuentra en la parte central del SAR, compuesta por los manchones de vegetación que invaden las dunas de la zona árida y las van fijando progresivamente, tales manchones generalmente proceden de las comunidades circunvecinas. Crecen en un clima muy seco, en el que las temperaturas medias anuales, para esa zona, varían de 18 a 20 grados centígrados y la precipitación total anual es menor de 100 milímetros. Se desarrollan tanto en regosoles y yermosoles como en solonchak, algunos con fase petrocálcica.

Su composición florística es afín a la vegetación halófila, matorral desértico micrófilo, matorral Sarcocaule y mezquital con los que limita.

Manglar

En el SAR también podemos encontrar este tipo de vegetación. Hacia los esteros del litoral se encuentran grandes extensiones de este tipo de hábitat, que son considerados como uno de los principales refugios de aves en Norteamérica. Son zonas consideradas como Zonas Núcleo de la ReBiVi. Que aunque protegidas por ley, en un recorrido de campo por la zona de los esteros del SAR se pudieron observar algunos asentamiento humanos de tipo irregular cercanos a los manglares, los cuales explotan e impactan mediante actividades como pesca ilegal de camarón en estos esteros, tala de los mangles, contaminación por deshechos domésticos y perturbación de las aves por la presencia y actividades.

Los humedales de la laguna de San Ignacio se incluyeron en 2004 a la lista de sitios Ramsar de protección de los humedales, el área protegida es de 17, 500 ha. La Convención sobre los Humedales, firmada en Ramsar, Irán, en 1971, es un tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y uso racional de los humedales y sus recursos. Hay actualmente 154 Partes Contratantes en la Convención y 1650 humedales, con una superficie total de 149.6 millones de hectáreas, designados para ser incluidos en la Lista de Humedales de Importancia Internacional de Ramsar.

La flora de esta área se encuentra bajo la influencia directa del agua de mar o bien en sus proximidades, en este caso, protegidas por esteros. Se pueden encontrar las especies de mangle Rhizophora mangle, Avicennia germinans y Laguncularia racemosa.

Estas especies son halotorelantes y son estenoicas a este tipo de sitios, no toleran cambios drásticos en la salinidad por lo general. Poseen mecanismos fisiológicos que permiten la eficiente excreción de sal, lo cual es una defensa contra infecciones fúngicas y permite la colonización de lugares manteniendo la monoespecificidad y solo compartiendo el espacio entre estas especies.

Las raíces del mangle son utilizadas como hábitat por una gran cantidad de animales: cangrejos, ostiones, gusanos, almejas y peces que viven y se reproducen en el intrincado laberinto formado por las raíces, donde ajustan sus ritmos y actividades a los ciclos de mareas.

Dentro de las especies sumergidas se encuentra Zostera marina, Phyllospadix scouleri, P. torreyi y Ruppia marítima, principalmente.

De las especies con categoría de riesgo en la NOM-059-ECOL-2001

En el SAR se hallan cuatro especies vegetales con categoría de especies protegidas. Estas especies son los mangles rojo Rhizophora mangle, negro Avicennia germinans y blanco Laguncularia racemosa; y como única especie terrestre se encuentra Olneya tesota, comúnmente conocida como palo fierro. En la visita de campo se corroboró que el proyecto no se halla en las cercanías de los manglares del SAR, y que estos no se verán afectados directa o indirectamente por las obras y requerimientos del proyecto, antes, durante o después de su ejecución.

Con respecto al palo fierro, cabe mencionar que esta especie se encuentra asociada al matorral sarcocaule, el cual es un ecosistema presente a lo largo del trazo, que aunque no será afectado ningún ejemplar de esta especie es necesario

mencionar medidas de prevención que eviten la búsqueda y saqueo de esta y otras especies, principalmente de cactáceas.

De los aspectos económicos de la vegetación del SAR

El principal cultivo en San Ignacio, único sitio donde se lleva a cabo agricultura a mediana escala, es de dátil (Phoenix dactylifera), llevándose a cabo en las inmediaciones del oasis San Ignacio, que es la principal fuente de agua para cultivo en el SAR. Es un cultivo permanente, y se ha sembrado junto a otras dos especies de palmeras del género Washingtonia. También se lleva a cabo la corta de palma. Otro cultivo conocido es la vid (Vitis vinifera) y el jitomate en invernadero, también se cultiva en mucho menor escala alfalfa, calabaza, frijol, granada, guayaba, higo, lechuga, limón, maíz, melón, naranja, olivo, plátano, sandia y zapote, sin embargo su importancia económica solo es mayor en los cultivos tecnificados de Vizcaíno, y es poca para las comunidades del SAR por lo cual no se tomaron en cuenta.

La frontera agrícola del SAR está determinada por la ReBiVi, que prohíbe esta actividad en su polígono, además de que el tipo de suelo no es apto. Las posibilidades de uso agrícola son restringidas en el polígono del SAR por las anteriores razones.

El uso pecuario es una actividad que por sobrepastoreo genera problemas ecológicos a otras especies tanto vegetales como animales, cabe mencionar que se observó ganado vacuno en pastoreo extensivo en los alrededores de la laguna de San Ignacio y en otros puntos del SAR fuera del polígono del SPM.

En lo que a la posibilidad de uso forestal del SAR, de acuerdo con INEGI, se refiere que no hay zonas que permitan una explotación efectiva, la única posibilidad es para consumo doméstico, sin embargo esta actividad provoca graves deterioros en ecosistemas como el matorral sarcocaule.

Distancias del proyecto con los diferentes ecosistemas del SAR.

El proyecto en si, se halla en la parte central del SAR, tiene influencia directa en el matorral sarcocaule, en el matorral sarcocrasicaule, en vegetación halófila y eriales del lado este de la laguna de San Ignacio. Los manglares y la vegetación de matorral sarcocaule de niebla no se hallan cercanas al sitio del proyecto.

Esta información se puede apreciar con claridad y corroborar en el mapa de vegetación en el anexo cartográfico.

NOTA: El listado florístico se encuentra en los anexos de esta MIA-R. Se tomó la flora identificada en la visita de campo y la flora fotografiada e identificada

posteriormente con ayuda de claves taxonómicas, así como apuntes florísticos realizados en la zona.

Fauna terrestre y/o acuática Fauna terrestre

Hasta ahora sólo se consideran como especies endémicas de vertebrados presentes en la Reserva, a la ardilla de piedra (Spermophilus atricapillus) y la rata canguro (Dipodomys peninsularis). La fauna de vertebrados de la Reserva es una mezcla de la región del Cabo y del norte del macizo continental, las cuales invadieron la península a través del Golfo de California. La subregión faunística del Vizcaíno Sur, se encuentra aislada del resto de la península por factores ambientales, principalmente por el clima y se considera uno de los desiertos más áridos de Norteamérica.

Debido a su posición geográfica, el Desierto de El Vizcaíno presenta un importante centro de diferenciación biológica y aunque existen pocas especies endémicas, su importancia se manifiesta por el gran número de endemismos al nivel de subespecies, principalmente mamíferos y reptiles.

Dada su extensión, situación geográfica y aislamiento, la región es de particular importancia para la distribución de la fauna en la Península. Actualmente se estima que en la Reserva habitan 308 especies de vertebrados terrestres y marinos (excluyendo los peces) de las cuales 4 son anfibios, 43 reptiles, 192 aves y 69 mamíferos. Bajo los términos de la NOM-059-ECOL-2001, en la Reserva se consideran 17 especies terrestres amenazadas, 4 especies en peligro de extinción, 6 especies bajo protección especial y una rara. De los reptiles no existe información del estado actual de sus poblaciones, por lo cual es difícil considerarlas en alguna de las categorías de amenazadas o en peligro de extinción; sin embargo la entonces SEDUE incluyó en su lista a la boa del desierto (Lichanura trivirgata) y a la serpiente real (Lampropeltis getulus) como amenazadas; prohibiéndose la colecta incluso con fines científicos. El falso camaleón (Phrynosoma coronatum) y la víbora de cascabel (Crotalus spp.) están en la misma situación.

Entre las especies de aves que habitan en la región, están incluidas en la norma el halcón mexicano (Falco mexicanus), el águila real (Aquila chrysaetos), el halcón peregrino (Falco peregrinus), el gallito (Sterna antillarum), la garza piquirrosa (Egretta rufescens), la garza morena (Ardea herodias), la aguillilla ratonera (Buteo jamaicensis), el tecolote cornudo, entre otras especies. También se distribuyen especies de aves Paseriformes que son colectadas para su comercialización, como la calandria (Icterus parisorum), el centzontle (Mimus polyglottos), el gorrión mexicano (Carpodacus mexicanus) y el cardenal (Cardinalis cardinalis). Aunque actualmente no se encuentran en peligro o directamente amenazadas muchas

especies de aves y su hábitat, sobre todo marinas, requiere de gran atención y cuidado para evitar el deterioro tanto de las poblaciones como del mismo hábitat. De los mamíferos terrestres los considerados en la NOM-059-ECOL-2001 son: El berrendo (Antilocapra americana peninsularis), en peligro de extinción; la zorra del desierto (Vulpes macrotis devia) y la musaraña (Notiosorex crawfordi) como amenazadas. Por otra parte otras especies como el venado bura (Odocoileus hemionus) y el borrego cimarrón (Ovis canadensis), están consideradas como amenazada y sujeta a protección especial, respectivamente. El puma (Puma concolor) y el gato montés (Lynx rufus) se ven afectados por la cacería sin autorización realizada por la población local en defensa de su ganado doméstico, que aunque no son protegidad por la norma, sus poblaciones han disminuido drásticamente en los últimos años.

La fauna de la región del Vizcaíno podría significar un gran recurso económico para los pobladores de la región y entrada de divisas para el país. Como es el caso del borrego cimarrón, que ya lo proporciona, especie de alto valor para el turismo cinegético y ecoturístico, por otro lado otras especies como el venado bura, con potencial productivo, requieren una revalorización, local, regional, nacional e internacional. En la actualidad el Calendario Cinegético del INE establece que la Reserva está situada en la región cinegética número uno del estado de Baja California Sur. Esto significa que está vedada para la cacería, excepto la región donde se establece un área de caza para permisos especiales. La cacería furtiva es una actividad común en la zona, principalmente de la paloma de alas blancas (Zenaida asiatica), de la codorniz (Callipepla californica), del conejo (Sylvilagus audubonii), la liebre (Lepus californicus), el venado bura, en ocasiones el berrendo y el borrego cimarrón. Hay otras especies que los pobladores de la región cazan por ser depredadores de los animales domésticos como el coyote (Canis latrans), el gato montés y el puma. Algunas especies son eliminadas por que se convierten en plaga agrícola, tal es el caso de la tuza (Thomomys umbrinus) y la ardilla de tierra o juancito (Ammospermophylus leucurus).

En lo que se refiere a reptiles y anfibios es muy poca la información que se tiene de su hábitat y el estado de las poblaciones. De los cuatro anfibios que se distribuyen en la zona, la ranita de agua (Hyla regilla) y la rana toro (Rana catesbeiana) dependen de la presencia de agua libre y vegetación densa para subsistir, en tanto que las otras especies soportan terrenos secos, en particular el sapo cavador (Scaphiopus couchi). El sapo pinto (Bufo punctatus) busca sitios con mayor humedad y se puede encontrar en áreas de cultivo sujetas a riego. De los reptiles sólo la tortuga jicotea (Chrysemys scripta) requiere de sitios con cuerpos de agua, como arroyos, lagunas y pantanos, con densa vegetación. Los demás miembros del grupo de los saurios y las serpientes se distribuyen en una gran variedad de hábitats y sustratos. Existen algunas excepciones que habitan en un

lugar específico, como el cachorón de roca (Sauromalus obesus) y el cocodrilo (Petrosaurus thalassinus), que habitan en sitios predominantemente rocosos. De las lagartijas (Urosaurus microscutatus y Callisaurus draconoides), las hay arborícolas y otras que utilizan principalmente suelos con arena suelta respectivamente. Hay algunas especies de hábitos subterráneos, como el ajolotito de dos manos (Bipes biporus) y la culebrita ciega (Leptotyphlops humilis).

Hay poblaciones que se encuentran en estado frágil, no sólo en la ReBiVi sino a nivel nacional, como son los géneros Phrynosoma spp., Lichanura sp., Crotalus spp. y Lampropeltis sp. En el área de Vizcaíno no se encuentran especies endémicas, pero hay especies que si lo son para la Península, tal es en caso de: Phyllodactylus nocticolus, Petrosaurus thalassinus, Sceloporus rufidorsum, Urosaurus microscutatus, Cnemidophorus hyperythrus, C. labialis, Senticolis rosaliae, Eridiphas slevini, Crotalus enyo y C. exsul.

De las nueve especies de carnívoros que se distribuyen en la Reserva, el coyote (Canis latrans) y el gato montés (Lynx rufus) son de particular interés debido a que depredan a las crías del berrendo peninsular, subespecie que se encuentra en peligro de extinción, influyendo negativamente en su recuperación. Ambas especies presentan una amplia distribución en la Reserva y pueden encontrarse en todos los tipos de vegetación. La población de coyotes es muy abundante, se considera que es una de las poblaciones de mayor índice de abundancia relativa de Norteamérica.

Falta aún realizar estudios sobre las condiciones de otros carnívoros que se distribuyen en la Reserva como son: puma (Puma concolor), zorra gris (Urocyon cinereoargenteus), zorrita del desierto (Vulpes macrotis), babisuri o cacomixtle (Bassariscus astutus), mapache (Procyon lotor), tejón (Taxidea taxus) y zorrillo manchado (Spilogale putorius).

Estructura simplificada de las comunidades terrestres del SAR. Comunidad de la llanura de la Laguna de San Ignacio.

Insectos y arácnidos

Roedeores

N, Pe, S Aa Lacertilidos Aves