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3.7 Conclusion

4.4.1 Base model and its variations

No quisiera finalizar éste aparte sin hacer mención de algunos aspectos adicionales de la argumentación pro-católica que, por su importancia para la comprensión del fenómeno que estamos abordando en el presente escrito, deben ser tenidos en cuenta.

Al contrario de lo que podría pensarse, los reparos, condenas y amenazas proferidas desde el catolicismo contra la labor misional y proselitista protestante no estaban inspirados en el temor hacia una hipotética conversión a gran escala de ciudadanos colombianos al “dogma cismático”, desplazando al catolicismo como tendencia religiosa dominante;106 más bien, debo afirmar que el temor católico hacia la “propaganda” protestante estaba motivado por la convicción, ampliamente difundida entre los miembros del clero romano, de que dicha propaganda, lejos de crear adeptos colombianos verdaderamente fieles a “la herejía”, lo que

103

Helwar Hernando Figueroa Salamanca, Tradi io alis o, Hispa is o y Corporativis o…, 191-193

104 Helwar Hernando Figueroa Salamanca, Tradi io alis o, Hispa is o y Corporativis o…, 192.

105Ja es He de so , El P o e to de ‘efo a Co stitu io al Co se ado a de e Colo ia …, . 106 Dicha posibilidad ni siquiera entraba en los cálculos de los apologetas de la Iglesia Romana ya que, según

esos auto es, o o a se ha di ho ás a i a, el edo atóli o, fo jado de la psi ología el a á te a io al de los olo ia os , se e o t a ía ta e e ido e las e tes al as del pueblo colombiano

que los esfuerzos de los ministros heréticos por lograr conversiones sinceras (que ellos tampoco buscaban, según los mismos autores católicos) se verían frustrados ante la fuerte influencia dogmática de la

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generaría en realidad sería el surgimiento de dudas y cuestionamientos entre los ciudadanos de a pie respecto de la institución y credo católicos, de la legitimidad de sus bases teológicas y morales, y de su importancia para la sociedad del momento,107 todo lo cual degeneraría, más temprano que tarde, en la propagación de calamidades tales como el denominado “indiferentismo religioso”,108 además del materialismo y, en términos generales, de todos aquellos “vicios” que caracterizaban a “la Modernidad decadente” que había invadido al mundo, desplazando a la religión como centro de la vida y de la interacción de los hombres en sociedad, y reemplazando los dogmas y principios defendidos por la “verdadera Iglesia” con “ideologías”, “herejías” y, en general “errores”, tales como el liberalismo, el racionalismo, el maltusianismo, la masonería, el socialismo y el comunismo -este último considerado como el peor de todos “los males” del momento, solamente igualado por el protestantismo, origen y causa primera de la aberrante Modernidad.109

107 Toda la a paña p otesta t

e se propone desalojar al catolicismo, destruyendo nuestra unidad religiosa y procurando introducir el elemento disociador de sus errores. Su campaña no conseguirá convertir a los católicos impreparados en verdaderos protestantes; pero sí puede lograr infundirles dudas, alejarlos del cumplimiento de sus deberes de cristianos, o sea, que no asistan a la Santa Misa, que no se confiesen, que

o o ulgue , et ., de esta a e a los puede lle a al i dife e tis o eligioso . Is ael Pe do o, Estudio sobre la campaña y penetración protestante en Colombia…, .

108 Más po lo is o ue ad i a os esti a os ta to a los Estados U idos, la e ta os ás

sinceramente que sus mensajes de cultura, sobre todo los que más llegan al pueblo, no sean exponentes verdaderos de (esas) virtudes, y sobre todo, de las más características: de su sana vitalidad. Los dos mensajes culturales – si merecen tal nombre – que más hondo pueden penetrar, venidos del norte, son el cine y la propaganda protestante. Y ambos, lejos de darnos a conocer esa vigorosa y sana vitalidad y de

o t i ui a o u i á osla, ha e todo lo o t a io… La p opaga da p otesta te se ha a ti ado e t e

nosotros últimamente (con) libros magníficamente editados, folletos, hojas volantes, se reparten (por) todas partes; en Bogotá y en otras ciudades se están radiando horas (de) propaganda protestante cada semana. Alguien, en frase dura pero (exacta) ha comparado el protestantismo yanqui, dividido y subdividido en (centenares) de sectas que luchan entre sí sin saber ellas mismas su (propio) credo, a un gran cadáver en descomposición. De nuevo la muerte (del) espíritu contra la vitalidad. Y esa muerte del espíritu es lo único que esos pastores protestantes consiguen entre nosotros. Su propaganda, según trágica experiencia (que) ya era sobrado tiempo conocieran ellos, no produce por regla general (adeptos) fervorosos sino hombres y

uje es si eligió , i dife e tes al o de so e atu al, ue tos al espí itu . Fe a do Veláz uez “.J., O ie ta io es . ‘e ista Ja e ia a V. , no. 142 (marzo 1948): 66.

109 La ultu a o ide tal, e sus ele e tos ás e éfi os, p ofu dos, ellos g a diosos, es o a de la

Iglesia Católica; y Europa, por haberlos rechazado en gran parte, en el conjunto de su vida ofrece hoy un aspecto triste y sombrío. La escisión protestante partió a Europa en dos partes, y del abismo abierto entre ellas ha ido saliendo en hilera eslabonada una legión de demonios: libre examen, racionalismo, liberalismo,

lai is o, so ialis o, o u is o ol he i ue… . Ospi a, Edua do “.J., La iglesia atóli a la a io alidad olo ia a , .

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En línea con lo precedente, quisiera hacer una breve referencia a cierta teoría de la conspiración manejada por los autores católicos quienes, por medio de sus composiciones, afirmaban que la iniciativa protestante en Colombia y en América Hispana, lejos de constituirse en una empresa eminentemente dogmática inspirada tan sólo en el afán evangelizador de los miembros de “la herejía”, estaba inspirada, amparada y patrocinada por otros “errores de la Modernidad” los cuales, según esos autores, se verían beneficiados de una u otra manera al menoscabar a “homogeneidad religiosa” de los pueblos católicos del subcontinente hispanoamericano. Respecto de esta teoría conspirativa, ya se había dicho algo en páginas precedentes -la alianza entre capitalistas judíos y protestantes- sin embargo, dicha conspiración sería mucho más amplia si tenemos en cuenta que, a esos “judíos ambiciosos e inmorales”, los apologetas católicos adicionaron toda una serie de benefactores del protestantismo dentro de los que se encontraban los masones, los miembros del Partido Liberal Colombiano,110el rosacrusismo, entre otros.111 No obstante,

110 El p otesta tis o us a a e ata os uest a sa ta fe atóli a a so e se uest a is a pat ia, , es

dolo oso de i lo, de he ho ha te ido el apo o del li e alis o . Miguel Á gel Builes, Neopaga is o, Co up ió “a g e . E Cartas Pastorales…, Vol. ., . ‘espe to de la supuesta alia za e t e p otesta tes

y liberales, este tipo de acusaciones habrían sido esgrimidas por los apologetas católicos ante la percepción de que el Liberalismo pat o i a a las i i iati as e a gelizado as de los isio e os he ejes . Di ha

percepción estaría cimentada en las iniciativas de los liberales radicales de mediados del siglo XIX, quienes habrían pretendido minar la hegemonía católica sobre el pueblo colombiano propiciando el arribo al país de

e p esas isio e as is áti as . Esta e e a za de lo su edido du a te el lla ado Oli po ‘adi al

en Colombia, habría sido potenciada por la percepción de que, con las reformas constitucionales de 1936, los liberales colombianos habrían favorecido a los misioneros protestantes al consignar en la Constitución

Na io al la lla ada li e tad de ultos . A todo esto pode os su a la idea, po de ás u a aigada

entre los sectores más recalcitrantes de la Iglesia Católica, según la cual el liberalismo y el protestantismo siempre tienden a asociarse por cuanto ambos son a la vez propiciadores y producto de la Modernidad inmoral y decadente. Helwar Hernando Figueroa Salamanca, Tradicionalismo, Hispanismo y Corporativismo…, 38-39, 53-58, 95-102. Muestra de lo anterior serían las acusaciones directas que el Obispo Builes habría proferido contra el liberalismo y el protestantismo en lo concerniente al accionar

a o u ado de a os e o es e o t a del Catoli is o, así: El hecho ocurrido en los Llanos Orientales es tan reciente que no cabe duda de que el protestantismo ha estado siempre del lado de los

a dole os del li e alis o e ge e al o t a la ‘eligió Católi a o t a la Pat ia. Todo el país o o ió

por los informes de nuestra cancillería, las inteligencias de los pastores protestantes con los bandoleros de

los Lla os , todo el país sa e lo de la a de a la a agitada po u o de ellos a los a io es del Go ie o

las heridas causadas a los dos aviadores del Ejer ito Na io al, e gañados po las señales… E Pe ue los

bandoleros liberal-protestantes volvieron añicos la bella estatua de la Virgen de Fátima, recientemente

i stalada, al g ito lasfe o de a ajo la i ge goda , i a el pa tido li e al , i a Edua do “a tos ;

profanaron los vasos y ornamentos sagrados, los que se sustrajeron quedándose perdidos. Y en los campos de la misma parroquia y otras eran pisoteados los cuadros de la Reina del Cielo por odio liberal-protestante y arrancados del cuello con blasfe ias ho e das los es apula ios de la Vi ge del Ca e . Miguel Á gel

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quisiera hacer notar que los autores católicos hicieron especial énfasis en cierta línea argumentativa, de la que echaron mano de manera recurrente, y en la que sus detentores denunciaron vehementemente la existencia de una supuesta confabulación entre protestantes y comunistas ya que los segundos, reconociendo el potencial de los primeros para sembrar dudas en materia de fe entre los feligreses católicos -lo que, a la larga, los impulsaría a caer en el “indiferentismo religioso”- vieron en el “dogma cismático” -y en su capacidad para generar ateos potenciales- una oportunidad dorada para debilitar y corromper las arraigadas convicciones trascendentales de los hispanoamericanos, lo que le permitiría a los agentes del comunismo internacional introducir más fácilmente entre esos pueblos “el abominable marxismo ateo y materialista”, llevando a Colombia e Hispanoamérica a la ruina espiritual y moral y, por último, a la revolución social y política producto de la generación del llamado “odio de clases”.112

Adicional a lo ya consignado, también quisiera remarcar cierto corpus argumentativo, de gran aceptación entre los apologetas de la Iglesia Romana, según el cual el Catolicismo, en tanto que “detentor y guardián de la verdad divina”, sería el único que tendría el legítimo derecho de efectuar labores proselitistas, propagandistas y misionales tanto entre sus fieles como entre los miembros de otros credos religiosos.113 A manera de ejemplo, podemos citar

Builes, Neopaga is o, Co up ió “a g e , e Cartas Pastorales… Vol. , -198.

111 Au ilia es de ese eopaga is o so todos los e o es ode os ue ha ase tado su t o o e ésta

Patria infortunada: el comunismo, la masonería, el teosofismo, el rotarismo, el rosacrusismo, el protestantismo y el liberalismo. Todos ellos, confabulados, tienden a un solo fin y aspiran a un solo ideal:

de o a a C isto dest ui la eligió . Miguel Á gel Builes. El Neopaga is o , e Cartas Pastorales…,

Vol.2., 155.

112 El o u is o ha pasado al p i e pla o, pe o o ha ue ol ida ue a as fue zas está apo adas

por el oro de Wall – Street, verificándose una vez más la triple alianza protestantismo-masonería-

o u is o… El pa tido o u ista eu ido este año e la iudad de Mé i o, esol ió apo a de todas

maneras al protestantismo en su campaña latinoamericana, como el mejor camino de conducir a las masas al ateísmo. Táctica inteligente por cierto, ya que sería tarea más que imposible pensar en trasladar de un

golpe al ate ialis o a las asas atóli as de este o ti e te . Jua Ál a ez “.J., A a e p otesta te e , .

113 El a ti ulista o a ila e es i i ue la Iglesia Católi a está o fo e con la libertad de cultos. ¿De qué

libertad de cultos habla? No puede referirse a la libertad interna de cada individuo para profesar la religión que le plazca, pues tal libertad racionalmente no puede existir. Nadie es libre delante de la verdad. Una vez

o o ida la e dad el e te di ie to tie e ue a epta la, e di se a te ella… La eligió o es u o ju to

de hipótesis más o menos discutibles. Tiene ella un conjunto de verdades, muchas de ellas demostrables a la sola luz de la razón, otras que conocemos por la autoridad infalible de Dios. Conocidas estas verdades el entendimiento no puede ser libre para pensar otra cosa distinta. La rebeldía de las pasiones humanas no

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el caso del Archipiélago de San Andrés y Providencia que, para la misma época en la que está localizado éste trabajo, se hallaba densamente poblado por adeptos del protestantismo. Así, en muchas de las fuentes católicas consultadas se evidencia como sus autores no tuvieron ningún reparo en admitir que la institución clerical efectuaba una intensiva campaña misionera entre los nativos de las islas mencionadas, tendiente a convertir a esas gentes del credo protestante, o del “paganismo”, al credo católico.114 En principio,

pueden lograr que las verdades dejen de ser verdades. La religión es además una norma de vida. El hombre está obligado a obedecer la voluntad de Dios y cumplir sus mandamientos. Una vez conocidos estos el hombre no es moralmente libre para no respetarlos. No es la conciencia humana la que crea a su arbitrio derechos y deberes, sino el autor de la naturaleza el que ha establecido un orden al que debe sujetarse todo

ho e… Pe o o puede defe de se ue todas las eligio es te ga iguales de e hos, desea ue el

protestantismo goce, como dice el articulista, de la libertad que con tantos merecimientos usufructúa la religión católica romana . Es verdad que la constitución, en su artículo 53 garantiza la libertad de todos los cultos que no sean contrarios a la moral cristiana y a las leyes . Este artículo fue una de las modificaciones que sufrió nuestra carta fundamental en el congreso homogéneo de 1936. Y ella no pasó sin las protestas del episcopado colombiano. Refiriéndose a la reforma constitucional de ese año decían los prelados en una carta pastoral: En cambio, sobre esa obra demoledora ved lo que se pretende erigir como principios que nos gobierne. La libertad de cultos, en vez de una razonada tolerancia; la libertad de cultos, error doctrinario condenado por la Iglesia; la libertad de cultos, en una forma tal, que deja a la Iglesia Católica, la de la totalidad moral de los colombianos, al ras con todas las religiones falsas, así sean las más exóticas y extravagantes . En efecto, enseña León XIII, en su encíclica Immortale Dei: la Iglesia juzga no ser lícito el que las diversas clases y formas de culto divino gocen del mismo derecho que compete a la religión verdadera . Un católico no puede defender que el error tenga el mismo derecho a propagarse y

difu di se ue la e dad… La Iglesia Católica, convencida de poseer la verdad, siempre ha reclamado el derecho exclusivo de propagar su doctrina, pues este derecho es exclusivo de la verdad. Esta doctrina la enseña claramente León XIII, en su encíclica Libertas, cuando dice: No puede, en efecto, caber duda de que solo la verdad debe llenar el entendimiento, porque en ellas está el bien de las naturalezas inteligentes, y su fin y perfección. De modo que la enseñanza no puede ser sino de verdades, tanto para los que ignoran como para los que ya saben, para dirigir a unos al conocimiento de la verdad y conservarlo en los otros. Por esta causa, sin duda, es deber propio de los que enseñan librar del error a los entendimientos y cerrar con seguros obstáculos el camino que conduce a opiniones engañosas . Jua Ma uel Pa he o “.J., La pe se u ió a los p otesta tes la li e tad de ultos . ‘e ista Ja e ia a V. , o. o tu e : - 194.

114 No e os si gula es so los datos so e los p otesta tes olo ia os. El Bulleti di e ue son más

de 100.000 en éste país . ¡Números grandes y redondos! Para apreciar su exactitud, fijémonos en otro dato ofrecido por el News Bulletin: dice que esos números se refieren solo al país continental pues las islas colombianas de San Andrés y Providencia son casi en su totalidad protestantes con sus 7.500 habitantes. Sin embargo la rapidez con que los agentes de la CEDEC formaron sus censos no les permitió informarse de que en esas islas hay una Prefectura Apostólica formada por 3.000 católicos cultivados por Misioneros Capuchinos, y que el número de Protestantes Bautistas es solo 2.652, mientras el resto (1.848)

so toda ía paga os . Edua do Ospi a “.J., La ealidad so e la pe se u ió de los p otesta tes e Colo ia . ‘e ista Ja e ia a V. , o. 199 (octubre 1953): 196.

E el a hipiélago de “a A d és P o ide ia la a ió de los atóli os es i e sa a la del esto de la

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cualquier lector podría preguntarse: ¿por qué los católicos se quejaban de que en su zona de influencia se efectuaran labores misionales y de evangelización por parte de agentes o ministros de otros credos y, en cambio, ellos se sentían con el derecho de ir a las zonas de influencia de otras tendencias dogmáticas a evangelizar a sus adeptos?

La respuesta a ese interrogante es de fácil contestación a la luz de las propias fuentes católicas: porque los miembros del clero católico, al considerarse ellos mismos los administradores de “la única verdad revelada por Dios” por la gracia del cielo, y al considerar a “los otros” como pregoneros y ministros “del error”, se estimaron a sí mismos con el derecho de predicar libremente su “verdad” mientras que “los otros”, en tanto que propagadores de “mentiras” y “errores”, carecían de toda legitimidad para predicar su credo.

De esta forma, vemos cómo los apologetas de la supremacía católica en Colombia no solo se basaron en consideraciones de tipo nacionalista o histórico para justificar su desprecio, condena y llamamiento a la acción directa y contundente contra el enemigo protestante115 sino que, además, no dudaron en esgrimir contra dicho enemigo razonamientos que iban desde la supuesta tendencia del dogma evangélico para generar ateos en potencia -más vulnerables a los peligros del materialismo moderno y marxista- pasando por la presunta conspiración de casi todas las manifestaciones “corruptas” de la Modernidad en beneficio de los misioneros “cismáticos”, hasta la suposición de que, al ser el Catolicismo el único detentor de “la verdad divina”, solo ellos tenían el legítimo derecho a hacer proselitismo entre el pueblo, renegando de la llamada “libertad de cultos” (condenada por el mismísimo papa León XIII) y denegando a otras tendencias religiosas, en éste caso al cristianismo protestante, el derecho de efectuar una labor evangelizadora que la propia fe mal llamada “herética” demanda de sus adeptos ya que la mayoría de las diversas tendencias dogmáticas protestantes, en tanto que parte del Cristianismo, también están llamadas a predicar el

más que todo una labor de sostenimiento y de prevención contra las falsas doctrinas. La labor desplegada por los padres capuchinos y por sus colegas las hermanas terciaras capuchinas en el archipiélago ha sido

ag ífi a. Eugenio Restrepo Uribe, El Protestantismo en Colo ia…, 125.

115 U desafío a la lu ha eligiosa es la p opaga da p otesta te, eto ue a epta os o todas sus

consecuencias. Es un principio jurídico que es lícito repeler la fuerza con la fuerza: ellos nos atacan en lo más sagrado que tenemos; a nosotos o espo de e haza la ag esió , la e haza os . Miguel Á gel Builes,