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En 1956, la historia de Colombia continuó en torno a los propósitos del general Gustavo Rojas Pinilla de perpetuarse en el poder. No sólo a través de la tercera fuerza política para sostenerse, basada en una alternativa a liberales y conservadores, sino presionando a los principales soportes de estos mismos partidos, particularmente en Bogotá, los periódicos El Tiempo y El Espectador. Si bien en 1955, El Tiempo había sido cerrado. La misma suerte corrió El Espectador en 1956. En su reemplazo aparecieron Intermedio y El Independiente. La oposición era cerrada, pero el ejercicio del poder también. A pesar de que episodios como

La persecusión de 8 días se intensifi có en Bogotá por la huida de Noack y Larrota de la cárcel. Foto: El Espectador.

la tragedia ocurrida en Cali, cuando explotó una carga de 1.053 cajas de dinamita depositada en varios camiones, causando la muerte de 1300 personas e hiriendo a 4.000 más, suscitó solidaridad nacional y se prestó para toda clase de especulaciones, como llegar a decirse que se trataba de un sabotaje político, lo cierto es que los días de Rojas Pinilla en el poder estaban contados. Su propósito de quedarse en el poder hasta 1962 encontró una enconada resistencia ciudadana y un año más tarde ya imperaba en Colombia otro orden político.

Pero mientras cuajaba la resistencia ciudadana, los cronistas judiciales encontraron nuevos argumentos para fortalecer su género. Y, sin duda, la muestra más signifi cativa de este frente de periodismo fue la revista Sucesos. Cuando el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla clausuró el periódico El Espectador, un grupo de sus empleados y periodistas, inicialmente encabezados por Felipe González y Paulo E. Forero, creó Sucesos. Su nombre se derivó de la revista Sucesos Sensacionales que había circulado en Medellín años antes. Este producto periodístico, que apareció por primera vez el 17 de mayo de 1956, tuvo un enorme e inmediato éxito y le permitió atraer a las más connotadas plumas de la época. Darío Bautista, José Guerra, Gabriel García Márquez, Germán Pinzón y Guillermo Dávila, entre otros, publicaron inolvidables crónicas en Sucesos y junto a ellos, en calidad de copropietario, el también brillante periodista y escritor Rogelio Echavarría. Los reportajes de Sucesos marcaron época y hoy constituyen el último momento estelar de la crónica judicial en los años 50. Después vendrían épocas críticas que agotaron el género por exceso de cadáveres. De hecho, en 1957, inicialmente sobrevino el desenlace de la era Rojas Pinilla. Después de una resistencia ciudadana en la que participaron los gremios económicos, los partidos políticos, los estudiantes y, obviamente, los medios de comunicación, el presidente Rojas declinó el poder y asumió una junta militar de gobierno que formalizó el tránsito a la democracia. En este periodo, los partidos tradicionales, a través de dos pactos políticos, sellaron las bases del gobierno bipartidista. Inicialmente, a través del Pacto de Benidorm (España) habían fortalecido su alianza contra Rojas y posteriormente, a través del Pacto de Sitges, crearon el Frente Nacional que se avaló a través de un plebiscito que autorizó la alternancia de conservadores y liberales en el poder durante 16 años. Fue el primer plebiscito que los colombianos votaron y, a través del mismo, la mujer obtuvo el derecho al voto y se acordó que el bipartidismo se quedara equitativamente con ministerios, asambleas y concejos, entre otros frentes del Estado. Un nuevo orden político que, sin embargo, no logró superar la faceta más sombría del país: la violencia política y común.

Antes de que el primer gobierno del Frente Nacional asumiera el poder, la violencia política se tornó más que grave. El propio Gobierno de tránsito aceptó que el problema de los ‘pájaros’ y de los bandoleros era innegable y estaba aumentando. Los primeros se amparan principalmente bajo las banderas del Partido Conservador y los segundos en cualquiera de las dos facciones. Y para agravar aún más el panorama, los desmovilizados

del proceso de paz de 1953, empezaron a caer asesinados en sospechosas circunstancias. Como ocurrió el 6 de junio de 1957 con el líder guerrillero de los Llanos Orientales Guadalupe Salcedo, ultimado en un café en el centro de Bogotá cuando departía con otros hombres. De alguna manera, El Espectador presagió lo que se esperaba sobre este y otros casos semejantes: “Parece que fue poco lo que se esclareció en torno a esa tragedia, especialmente porque el funcionario instructor no tuvo los elementos indispensables para practicar algunas pruebas. Sin embargo, existe la confi anza de que el concepto de los peritos en balística del Instituto de Medicina Legal, arroje una luz sobre esos hechos cubiertos no propiamente por el velo del misterio”46.

Y ese siguió siendo el denominador común de los años siguientes. En 1958 entró a regir el Frente Nacional, inicialmente en cabeza del presidente ganador en las elecciones, el dirigente liberal Alberto Lleras Camargo. Su primera iniciativa fue intentar llegar a la paz, pero tampoco se pudo. En el campo, la violencia política siguió haciendo estragos y, en las ciudades, la violencia común permaneció atrayendo lectores. Muchas cosas cambiaron en los años 60. Nuevas formas de violencia e intolerancia irrumpieron en el escenario nacional. La cobertura mediática no cambió: mayor despliegue para los hechos relacionados con la violencia de las gentes del común y más mesura frente a la violencia política. Proporcionalmente ninguno de los dos

fenómenos cambió signifi cativamente y nuevos desafíos llevaron al país a otros momentos críticos donde una vez más la muerte protagonizó al dejar nuevos rastros de horror que aún no se han aclarado con sufi ciencia.

La noticia en el país del exilio del general Rojas Pinilla luego de su derrocamiento.

Foto: El Espectador.

La publicidad en contra de Rojas apareció en los periódicos del país como El Espectador.

Citas

1 Vallejo, M. (2006), A plomo herido: una crónica del periodismo en Colombia (1880-1980). Planeta,

Bogotá., pp. 238

2 Arteaga, J. (1997), Grandes crímenes en la historia de Colombia. Planeta Colombia Editorial., pp 16 3 El Espectador, (1949, 14 de noviembre), Bogotá.

4 López B., O. (1949, 15 de noviembre) en: El Espectador. Bogotá., pp. 11

5 Sánchez, G (2003), Bandoleros, gamonales y campesinos. El áncora Editores, Bogotá., pp. 21

6 Claver, P (1993), La guerra verde. Treinta años de confl icto entre esmeralderos. Intermedio Editores, Santa

Fe de Bogotá., pp. 35

7 ---(1993), Efraín González: la dramática vida de un asesino asesinado. Planeta colombiana Editorial,

Santa Fe de Bogotá., pp. 187

8 ---(1993), La guerra verde. Treinta años de confl icto entre esmeralderos. Intermedio Editores, Santa Fe

de Bogotá., pp. 42

9Sánchez, G (2003), Op cit, pp. 53 10 Vallejo, M. , Op cit, pp. 98

11 El Espectador, (1949, 10 de noviembre), Sucesos, Bogotá., pp. 3 12 El Espectador, (1950,14 de febrero), Sucesos, Bogotá., pp. 3 13 El Espectador, (1950, 15 de febrero), Sucesos, Bogotá., pp. 3 14 El Espectador, (1950, 28 de febrero), Sucesos, Bogotá., pp. 6

15 González, R. (1950, 3 de marzo), “El crimen de la camioneta roja”, en El Espectador, Bogotá., pp.9 16 El Espectador, (1950, 28 de febrero), “Falso abogado asesino a un guambiano en Cali”, Bogotá., pp.3 17 Ramírez, T. (1950, 13 de abril), “Dos horrendos crímenes en el Valle”, en El Espectador, Bogotá., p. 3 18 Vallejo, M., Op cit, pp. 229

19 El Espectador, (1950, 20 de abril), “El doctor Lleras explica la posición de la dirección liberal” Bogotá, pp. 6 20 El Espectador,(1950, 21 de abril), “El Gobernador informa sobre los hechos de sangre en Yacopí y San

Cayetano” Bogotá., pp.1

21 Ramírez, T. (1950, 9 de octubre) “Pájaro negro está sembrando temor en Roldadillo hoy”, en El

Espectador. Bogotá., pp.5

22 El Espectador,(1950, 4 de julio) “Impresionante tragedia ayer en Bucaramanga” Bogotá, pp.3 23 El Espectador, (1950, 20 de julio), “Herida por su novio de un atroz mordisco” Bogotá, pp.7

24 El Espectador,(1950, 21 de agosto), “Un policial furioso atacó en el cuartel a sus compañeros” Bogotá, pp. 6 25 Vallejo, M. (2006),Op cit, pp. 228

26 Ibidem.

28 Ramirez, T. (1951, 14 de febrero), “Muerte de Cara Cortada” en El Espectador, Bogotá, pp.14

29 González, F. (1951, 30 de marzo) “El proceso y la prensa sobre el asesinato del jefe de control” Bogotá, pp. 3 30 --- (1951, 4 de abril) “Otra vez en tinieblas la investigación” en El Espectador, Bogotá, pp. 7 31 Vallejo, M. (2006), Op cit, pp. 23132 El Espectador,(1951, 31 de julio) “El defensor de Mata dice que hubo

promesa de venta en Calderitas” Bogotá, pp.3

33 (Arango citado en Vallejo, 2006)

34 El Espectador, (1951, 5 de noviembre) “Roberto Urdaneta Arbeláez presidente desde hoy”Bogotá, pp 1. 35 El Espectador, (1951, 5 de mayo) “asesino del jefe de control”. Bogotá., pp. 9

36 Ramírez, T. (1952, 14 de enero) “Abusos contra niños en Cali” Bogotá, pp. 3

37 . (1952, 16 de enero) “Después de tomar una cerveza lo que quería era tomar sangre” Bogotá, pp.3 38El Espectador,(1952, 29 de febrero) “El 13 se inicia el proceso de La Marca” Bogotá, pp. 3 39 El Espectador,(1952, 29 de marzo) “Incierta situación afronta el proceso” Bogotá, pp. 1

40 González, F. (1952, 10 de octubre) “A puñal y revólver murieron una mujer y un hombre” Bogotá, pp.3 41 El Espectador,(1954, 22 de noviembre) “Nuevo orden político propone López”Bogotá, pp. 1

42 El Espectador,(1954, 30 de noviembre) “Otro chofer asesinado” Bogotá, pp.3

43 El Espectador,(1952, 2 de diciembre) “1000 pesos ofrecen por la captura de Noack” Bogotá, pp. 3 44 El Espectador,(1954, 3 de diciembre) “Todo el especial de captura de Noack y la entrevista” Bogotá, pp.1 45 El Espectador, (1954, 7 de diciembre) “Noack relata su amistad con Larrota” Bogotá, pp. 3