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Between simplification and increased workload

IV. SHARED CHALLENGES IN PERFORMANCE APPRAISAL

3. Between simplification and increased workload

La plaza donde está la Torre de los Ingleses, ubicada frente al cenotafio de la plaza San Martín, fue también territorio de disputa. En los primeros años de la posguerra, las organizaciones de excombatientes la eligieron para recordar el aniversario del 2 de abril. Allí se manifestaron, acompa- ñados por las juventudes políticas y otras organizaciones sociales. La pri- mera de esas convocatorias, en 1983, estuvo plagada de consignas antiimperialistas y antiproceso que retomaban mucho del lenguaje polí- tico de los años 60 y 70. En la segunda, en 1984, de los cánticos se pasó a la acción: se volteó una estatua de Lord Georges Canning –primer ministro británico acusado de perjudicar los intereses argentinos– que estaba ubicada en esa plaza y se la arrojó al río de la Plata.

53Citado en Rosana Gubern, ¿Por qué Malvinas? De la causa nacional a la guerra absurda, Fondo de Cultura

ciudadanos. Además el monumento no reivindica la guerra: recuerda a los muer- tos. [...] La nación rinde homenaje a quie- nes llevan en su cuerpo o en su memoria las huellas del combate. No olvide, ade- más, que la Torre de los Ingleses no fue regalada por el gobierno británico sino por los residentes ingleses en el país”.54

La polémica en torno del cenotafio ins- tala algunas preguntas centrales a la hora de trabajar con el pasado reciente: qué recordar y cómo recordar. La memoria es un territorio de conflicto. Dice Elizabeth Jelin: “La memoria contra el olvido o con- tra el silencio esconde lo que en realidad es una oposición entre distintas memorias rivales, cada una de ellas incorporando sus propios olvidos. Es en verdad: memoria

contra memoria”.55

Aquellas voces que se oponían a la cons- trucción del cenotafio y sugerían llevarlo a un lugar tranquilo para que los familiares lloraran a sus muertos en paz, estaban pro- poniendo otra forma del recuerdo, estaban diciendo que había que sacar a esos muer- tos del centro de la ciudad. De alguna manera, insinuaban que los muertos eran de sus familiares y no de la Nación. En el mismo sentido puede leerse la negativa a que el cenotafio se emplace en un espacio que lleva el nombre de San Martín. ¿Se podía incluir en la genealogía de la patria

una batalla perdida que para muchos, incluso, era “absurda”? “La localización del Monumento a los Caídos en un ‘territorio nacional’ y bajo el monumento ecuestre del ‘Padre de la patria’ sugería que San Martín prohijaba a los apellidos/nombres de las placas. Este linaje en que los ‘héroes’ o ‘caídos’ de Malvinas descendían, incluso topográficamente, del mismo padre era precisamente el blanco central de los críti- cos, quienes también podían considerarse hijos suyos.”56

Para Gubern la estrategia de Menem al construir el monumento en esa plaza era de una astucia notable: “El monumento a los caídos en Malvinas ponía en evidencia el doble juego de la estrategia presiden- cial, apelando al parentesco como vía de integración a la Nación y a la Nación como restauración del parentesco [...] Menem trataba de restaurar la Nación como casa de todos los argentinos, empla- zando el monumento en un espacio sim- bólico de la argentinidad [...] Sin aludir a las Fuerzas Armadas ni al Proceso, Menem destacó esta reintegración ubi- cándose como mediador-conciliador a través de la memoria, término que hasta el momento reivindicaba públicamente la búsqueda de los desaparecidos entre 1976 y 1983. No casualmente aludió, en su dis- curso inaugural, al título del informe de la

54Ibídem, p. 151.

55Elizabeth Jelin, Memorias en conflicto, Puentes, agosto de 2000.

CONADEP, cuando señaló que el monu- mento debía ser considerado ‘no sólo como la conmemoración de un aconteci- miento remoto y lejano’ sino que debía servir para que ‘nunca más reneguemos de nuestros momentos de gloria’ y para que ‘ningún compatriota sufra de amnesia colectiva, o de olvido casual frente a quie- nes se jugaron la vida por la patria y para la patria”.57

El parentesco que Menem buscó restau- rar es puesto en jaque por los personajes de

El visitante. Pedro parece no tener familia,

no hay mención de sus padres ni otros parientes. La familia que arma con Telma es débil y carece de intensidad, es más produc- to del desamparo que del deseo. “Ésta es una película de soledades más que de amor”, dijo Valentina Bassi en una entrevis- ta sobre el filme. Los únicos vínculos que Pedro sostiene y que parecen tener algo de historia son aquellos que mantiene con sus compañeros de Malvinas, aunque también están atravesados por cierta fragilidad, por- que en ningún momento de la película él puede decir “nosotros los excombatientes”. Frente al cenotafio, Pedro está solo, desam- parado. No puede cerrar el círculo que Menem intentó trazar ni tampoco quedan en él rastros del compromiso que llevó a las asociaciones de excombatientes a derrum- bar la estatua de Canning y a corear consig- nas antiimperialistas.

Si las Malvinas fueron una de las metáforas que los argentinos construye- ron para pensar la vida en común, el personaje de Pedro puede leerse como metáfora de los despojos de ese proyecto colectivo.

57Rosana Gubern, ob. cit., p. 155 y 156.