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VI. COMPARATIVE SURVEYS – WHAT CAN WE LEARN FROM OTHERS?

3. Selected recommendations

tórica; tampoco pretensiones de difundir un saber, exponer un dogma o hacer pedagogía. Ese pasado lo evoca desde el presente, lo pone en presente, es presente. El final es una mirada al futuro, asumiendo que lo que car- gamos muestra la posibilidad de un camino.

Entonces, a partir de una nueva concep- ción del tiempo la película se plantea como relato que permite acceder a lo incomunica- ble y posibilita una memoria diferente y su transmisión. Además llena los silencios con nuevas voces y reemplaza con otras versiones el discurso de la historia implantado, que permanece enmudecido. Aquel que calla el fervor más pasional y político de los militan- tes de los 70, ocultando la posibilidad de construir a partir de ellos. Y es que, como ya se ha señalado, la película plantea un duelo, pero sin quedarse en ese acto, sino que avan- za abriendo la puerta hacia una nueva vita- lidad y hacia una identidad propia. Un nuevo punto de partida que, en este caso, se logra bajo la creación artística, a través de la cual se recupera una enunciación trabada por la institucionalización del discurso de los sobrevivientes de la generación paterna. Creación que le permite interpelar a una cul- tura histórica; no romper con el pasado, sino romper con las formas con que se rompe con el pasado.

Y quizá lo mejor de Los rubios sea que

todo esto no lo hace con la nostalgia que imponen las miradas estáticas, sino como

una apertura del tiempo, aunque en la pelí- cula no aparezca del todo resuelto. Dicha apertura debe permitirnos hablar con los muertos; que dialoguen con los que más lo necesitan, reactivar cierta tradición. Porque, como dice Mariátegui, la tradición es, contra lo que se cree, viva y móvil, “la crean los que la niegan, para renovarla y enriquecerla. La matan los que la quieren muerta y fija, pro- longación del pasado en un presente sin fuerzas…”. Lo que hay que evitar es que esa tradición sea utilizada como instrumento de los dominantes, no dejar que sea recordada con el discurso de los vencedores, porque así la mataríamos nuevamente.

En ese presente que nos devuelve Los

rubios, en el cual parece evidente la muer-

te de toda vida común, pero en el que aún no existe nada sólido que la reemplazace, la transmisión, que siempre es de una par- cela del pasado, puede cualificar vida, otorgarle sentido. Para terminar “Existe una cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra. Y como a cada gene- ración que vivió antes que nosotros, nos

ha sido dada una flaca fuerza mesiánica

sobre la que el pasado exige derechos”.73

Quizás a través de la transmisión de cier- to pasado, de cierta herencia, pueda forta- lecerse esa flaca fuerza mesiánica, para que permita otro vínculo no sólo entre nuestro pasado y presente, sino también con el futuro.

Actividades

1. Los rubios está atravesada por el difícil vínculo que exis- te entre el pasado y el presente. Es una película que ronda esta problemática desde distintos ángulos, poniendo de manifiesto lo costoso que resulta estable- cer diálogos con ese pasado a la luz de nuevas necesida- des. Para pensar esta ruptura, esta grieta instalada entre el hoy y el pasado, proponemos reflexionar en torno de unas escenas ligadas al ámbito educativo narradas por el historiador Eric Hobsbawm.

En la introducción de su libro Historia del siglo XX, Hobsbawm cuenta que, a principios de los 90, un alum- no de una prestigiosa universidad norteamericana le preguntó si la expresión “Segunda Guerra Mundial” sig- nificaba que había existido una “Primera Guerra”. En ese mismo libro existe otro comentario en el mismo sentido: “Para el alumno que ingresa a la universidad en el momento en que se escriben estas páginas […] incluso la guerra de Vietnam forma parte de la prehistoria”. A partir de estas frases les proponemos organizar una

reflexión sobre el problema de la transmisión: qué ocu- rre actualmente con los modos de transmitir nuestro pasado reciente y con los modos de recibirlo. En la

escuela, ¿ocurre lo mismo que con los estudiantes men- cionados por Hobsbawm? ¿Por qué creen que la transmi- sión entre el pasado y el presente aparece desdibujada? ¿Creen que es necesaria? ¿Para qué? ¿Quién tiene en nuestra sociedad la autoridad para transmitir ese pasa- do? ¿La escuela, la familia, los medios de comunicación, la cultura? ¿Qué diferencia existe entre apropiarse del pasado y ser indiferente a él?

2. En Los rubios aparece como uno de los conflictos centra- les el tema del recambio generacional, el desplazamien- to del pasado a favor de un nuevo presente. Esta relación problemática con el pasado se da de diferentes formas en las distintas etapas históricas. Para visualizar algunas de las formas que puede cobrar, proponemos trabajar con dos textos.

El primer texto es la de Rodolfo Walsh, escritor, perio- dista y militante político de la agrupación Montoneros. “[Hay] actitudes que codifican la rebelión. ¿Contra qué se rebelan? Contra los padres, claro, que es el país, que es la ‘realidad’, contra el interés disfrazado de honor, la estupidez que puede llamarse patriotismo, el cálculo que pasa por amor, la constante simulación y la final irresponsabilidad de los mayores. ¿El parricidio habi- tual? Éste promete ser sangriento, ejecutarse sin pudo- res, con nombres y apellidos.”

Aquí se puede ver que el pasaje de una generación a otra es definido como parricidio, es decir que es visto sólo como un proceso trágico. Sin dudas, es una concepción que estaba muy a tono con lo que ocurría por esos años. Además, se observa que este proceso va acompañado de un fuerte sentimiento de identidad marcado por la perte-

nencia a una comunidad y a una época. Walsh parece decir que para cometer el parricidio es necesario saber quiénes somos, qué queremos y hacia dónde vamos. El segundo texto es de Francisco Urondo, escritor y perio-

dista que desde principios de los años 70 también militó en Montoneros. Se trata de un poema, “Hoy un juramen- to”, publicado en Del otro lado (1960-1965). Aquí, nueva- mente, se plantea la cuestión del legado de una genera- ción a otra. Sugerimos observar qué tipo de recambio propone, cómo se imagina esa transición y desde qué lugar se enuncia.

Hoy un juramento

Cuando esta casa, en la que vivo hace años, tenga

una salida, yo cerraré

la puerta para guardar su calor; yo la abriré

para que los vientos de todas partes, vengan a lavarle la cara;

a remontarla,

de esa manera con que vuelan las intenciones,

los aparecidos, los recuerdos por venir, y lo que a uno le asusta

aunque todavía no haya ocurrido.

Queridos hijitos, su papá poco sabe de ustedes y sufre por esto. Quiere ofrecer un destino luminoso y alegre, pero no es todo y ustedes saben:

las sombras,

las sombras, las sombras, las sombras

me molestan y, no las puedo tolerar.

Hijitos míos, no hay que ponerse tristes por cada triste despedida:

todas lo son, es sabido,

porque hay otra partida, otra cosa, digamos,

donde nada, nada

está resuelto.

A partir de estos dos textos, escritos por personas de la generación a la que pertenecían los padres de Albertina Carri, les proponemos que:

Analicen qué entiende Rodolfo Walsh por “parricidio” y cómo lo califica.

Analicen el sentido de la poesía de Urondo, la figura de “la sombra” y, sobre todo, la última estrofa.

¿Qué diferencias hay entre el modo en que estos textos piensan el legado y la película Los rubios? ¿Qué elemen- tos se puede decir que retoma Albertina Carri del cambio generacional que proponían sus padres con respecto al pasado de ellos, y cuáles descarta? ¿Estaría de acuerdo con la figura de “parricidio trágico” de Walsh? ¿Cómo se da esto hoy entre las generaciones más jóvenes?

3. Elegir algunas de las “incomodidades” de las que se habla en el cuadernillo y seleccionar escenas de la pelí- cula que den cuenta de ellas. Buscar además otros recur- sos (artículos periodísticos, canciones, escenas de otras películas, fragmentos de textos, reportajes, etc.) y pen- sar una serie de preguntas para reflexionar sobre las “incomodidades”. Brindamos aquí algunos ejemplos de esos textos posibles.

Extracto de entrevista a Albertina Carri, 2003

“Fui menor de edad durante muchísimo tiempo. Y no tuve documento hasta que fui grande. Cuando mis padres desa- parecen la primera documentación se pierde. Después, mi documento no salía nunca. Siempre había algún proble- ma. O sea que no tuve identidad hasta los 18 años.” (Nota Esa rubia debilidad, por María Moreno, en el suplemento

Radar del diario Página/12 del 19 de octubre de 2003.)

Letra de la canción que cierra el filme

Influencia

(Autor: Todd Rungren. Intérprete: Charly García)

Puedo ver y decir, puedo ver y decir y sentir: algo ha cam- biado. Para mí no es extraño. Yo no voy a correr, yo no

voy a correr ni a escapar de mi destino, yo pienso en peli- gro. Si fue hecho para mí lo tengo que saber. Pero es muy difícil ver, si algo controla mi ser. En el fondo de mí, en el fondo de mí veo temor y veo sos- pechas con mi fascinación nueva. Yo no sé bien qué es, yo no sé bien que es, vos dirás: “Son intuiciones”. Verdaderas alertas. Debo confiar en mí, lo tengo que saber. Pero es muy difícil ver, si algo controla mi ser. Puedo ver y decir y sentir mi mente dormir bajo tu influencia. Una parte de mí, una parte de mí dice: –¡Stop!, fuiste muy lejos, no puedo contenerlo. Trato de resistir, trato de resistir y al final no es un problema. Qué placer esta pena. Si yo fuera otro ser no lo podría enten- der. Pero es tan difícil ver, si algo controla mi ser. Puedo ver y sentir y decir: mi vida dormir, será por tu influencia. ¡Esta extraña influencia!

AGAMBEN, Giorgio, Infancia e historia, Adriana

Hidalgo Editora, Buenos Aires, 2004.

AMADO, Ana, “Escenas de post-memoria”,

en revista Confines, número 16, junio

de 2005.

BENJAMÍN, Walter, Discursos interrumpidos,

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CARRI, Roberto, Isidro Velázquez, formas de

la violencia prerrevolucionaria, Colihue,

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CONADEP, Nunca más, Eudeba, Buenos

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Crítica, Buenos Aires, 1998.