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Las familias usuarias podrán beneficiarse de las siguientes instancias de intervención:

• Atención sicológica, social y educativa tendiente al fortalecimiento de destrezas y competencias parenta- les. Este proceso puede llevarse a cabo a través de la incorporación de los padres a reuniones ampliadas de carácter mensual. Los objetivos de esta acción son información y participación en el proceso de atención de los niños y niñas en los hogares de cuidadoras, como asimismo el trabajo en talleres que les permita la resignificación de las dinámicas y del ejercicio de roles parentales, acceso a redes sociales, etc.

• Atención con grupos de autoayuda que permita compartir situaciones y buscar soluciones entre iguales, guiado por una facilitador/a.

• Intervención breve de contención terapéutica, personalizadas para aquellos niños o niñas y sus familias que se encuentren en una situación grave de vulneración de derechos como, maltrato grave, abuso sexual infantil, violencia intra-familiar, etc. El equipo técnico cumplirá una función de orientación y derivación a instancias especializadas, articulando los diferentes actores involucrados.

Egreso y seguimiento

La participación de los niños/as y sus familias se proyecta con un tope máximo de dos años. Las familias o adultos responsables deberán solucionar las necesidades de cuidado diario postulando a jardines infantiles y/o coordinando con redes personales para la continuación del cuidado diario. El plan de egreso debe incluir una evaluación de los logros alcanzados en el programa de cuidado diario y la estabilidad de los mismos, incluyendo también la percepción de los usuarios.

Son acciones estratégicas paralelas a estas fases:

• Supervisión y monitoreo. La supervisión es concebida como un proceso de acompañamiento de las cuidadoras, con el objetivo de ir desarrollando competencias y habilidades que permitan promover un proceso de desarrollo, tendiendo a la calidad de atención a los niños y niñas

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La supervisión y monitoreo debe considerar los siguientes aspectos, entre otros:

a) El ambiente físico y la dinámica de cada espacio: se tomará en cuenta el respeto por el desarrollo de todos y cada uno de los niños y niñas, la facilitación de las relaciones interpersonales con los niños y con sus familias, la capacitación, las actividades que desarrolla con los niños y su capacidad de auto- crítica y reflexión acerca de su quehacer.

b) Condiciones personales: en este aspecto se evalúa la empatía y asertividad con los niños y familias usuarias.

c) Comportamiento: estos indicadores se refieren al cumplimiento de normas establecidas en el proyecto. Debe contarse con una pauta de evaluación elaborada en forma participativa con los/as cuidadores y fa- milias usuarias en reuniones de capacitación. De esta manera, las cuidadoras conocerán, de antemano, los aspectos que se considerarían en las supervisiones posteriores.

La pauta de evaluación deberá ser aplicada, a lo menos, una vez al mes por el equipo profesional que trabaja en terreno y los resultados requieren ser compartidos con las cuidadoras, con el propósito de retroalimenta- ción y adopción de medidas correctivas, refuerzo o mantención de aquellos aspectos juzgados adecuados. Además de esta supervisión formal, día a día el equipo profesional realizará visitas a los diferentes hogares o niveles (en el caso de centros de cuidado diario) para conocer en profundidad la dinámica que se vive, pro- veer de material fungible y didáctico, entregar orientaciones técnicas, resolver dudas e inquietudes, etc. También, el equipo necesita crear informes de desempeño que resuman los indicadores de la pauta citada anteriormente, los cuales deben ser considerados al momento de decidir si renueva o no los contratos de los/as cuidadores.

• La intervención en red. Esta estrategia se constituye como acción paralela durante toda la intervención, se orienta a favorecer el protagonismo y la auto-gestión de las familias en el ejercicio de sus roles de crianza, junto con motivar el respaldo de los adultos y vecinos/ as de la comunidad en el cuidado de la infancia.

El desarrollo comunitario por la infancia implica el trabajo con las redes primarias, para fortalecer el rol pro- tector de las familias y con las redes secundarias para promover los derechos de los niños y niñas, y hacer responsables a los adultos de la comunidad del resguardo de estos derechos en su localidad, ya sea detec- tando situaciones de amenaza o total vulneración de derechos, tanto como buscando soluciones adecuadas en su propia comunidad.

Esto implica una labor profesional que respete la diversidad de las comunidades, y que utilice como principa- les herramientas metodológicas la participación y el protagonismo de los vecinos, con relación a su realidad, y las posibilidades de solución que en ella se encuentran.

RESULTADOS ESPERADOS

• Que el 100% de los hogares o centros de cuidado diario desarrollen una rutina que contemple satisfacción de necesidades materiales, intelectuales, afectivas y recreacionales de niños y niñas participantes.

81 • Que el 100% de los niños y niñas incorporados al proyecto verbalicen satisfacción frente a la calidad del

cuidado brindado por el hogar o centro.

• Que el 100% de los hogares o centros de cuidado diario mantengan una aplicación de sus actividades libres de accidentes previsibles.

• Que el 80% de las familias fortalezca sus destrezas protectoras.

• Que el 60% de las familias con dificultades para la satisfacción de sus necesidades básicas resuelvan su situación material, a una base mínima, mediante la movilización de recursos locales o personales.

• Que el 80% de las familias se refieran a los niños/as desde la visualización de sujetos de derechos y con ausencia de estereotipos de género.

• Que el 60% de las organizaciones locales estén informados de la existencia del proyecto.

• Que se realicen acciones de sensibilización al 50% de las instancias comunitarias a lo menos, en el tema de la protección local de los derechos de la infancia y la solidaridad comunitaria.

• Que no menos del 5% de las cuidadoras y/o padres usuarios se movilicen para generar acciones en bene- ficio de la infancia local, en el entorno comunitario.

EVALUACIÓN

Se entiende por evaluación un proceso de análisis crítico de todas las actividades y resultados de un pro- yecto, con el objeto de determinar la pertinencia de los métodos utilizados, la validez de los objetivos, la eficiencia en el uso de los recursos y el impacto con relación a los beneficiarios.

Desde esta perspectiva, la evaluación cumple al menos los siguientes objetivos: - Analiza y valora la adecuación de las metas en el contexto que opera el proyecto. - Mide el grado de éxito del proyecto en el logro de estos objetivos.

- Mide en qué grado el gasto de recursos del proyecto se justifica por sus resultados. - Explora otros posibles métodos de lograr las metas.

- Desarrolla un sistema de seguimiento continuo para facilitar su evaluación e incorporar mecanismos de corrección.

Se distingue la evaluación del primer momento que busca establecer la adecuada coherencia que debe existir entre el propósito final del proyecto, su fundamentación y el conjunto de actividades a través de las cuales se pretende alcanzar este propósito. Esta evaluación debe establecer la coherencia de la propuesta. La evaluación durante el proceso concentra su atención en el grado de cumplimiento de las actividades pro- gramadas y el nivel de avance real hacia las metas. Significa el registro de información, con la finalidad de evaluar resultados parciales que orienten la toma de decisiones del equipo responsable del proyecto.

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La evaluación posterior tiene que ver con el cumplimiento final de las metas programadas.

El propósito central de la evaluación consiste en determinar el grado en que se han alcanzado las finalidades del proyecto. Dentro de ello, la formulación de indicadores permite cuantificar este proceso.

El indicador es la unidad que permite medir el impacto de una meta. Desde el punto de vista de la evaluación de proyectos, la identificación de indicadores o referentes empíricos para aquellas dimensiones que han sido definidas teóricamente, constituye un requerimiento básico necesario de desarrollar con rigurosidad. Dependiendo de la formulación del concepto y de la operacionalización que se haga del mismo, se deben elaborar distintos indicadores. Se trata de transformar los conceptos abstractos en variables medibles. Se espera que los proyectos desarrollen los procesos anteriormente descritos, incorporándolos en sus pro- cedimientos de forma que desde el momento de la formulación se realicen análisis de coherencia, durante la ejecución se definan momentos para efectuar evaluaciones de proceso, se consideren las opiniones de usuarios y ejecutores, y se proceda a realizar una evaluación final.

Por otra parte, los convenios establecidos entre el Sename y las instituciones de la red privada exigen la pre- sentación de evaluaciones o estados de avance, adjuntos a la presentación de proyectos de continuidad.

RECURSOS HUMANOS

El equipo técnico estará constituido por profesionales y/o técnicos del área social, pueden ser: una educado- ra de párvulos o sicopedagoga, un/a sicólogo/a, un/a asistente social, un/a orientador/a, un/a técnico social o familiar. Esto, con el objetivo que exista un responsable de articular los tres ejes del proyecto trabajando con los niños/as, madres y cuidadoras desde una perspectiva sico-social y educativa.

Cargo Jornada Estándar de referencia

Personal directivo/ profesional: intervención sicológica, social o pedagógica:

Director/a o Coordinador/a. Jornada completa. Media jornada para dirección Centro con 40 a 60 plazas. y media jornada como contraparte técnica en

procesos de intervención. 1 sicologo/a,

1 orientador/a,

1 asistente social, educadora de Jornada completa. 20 niños/as simultáneamente párvulos o sicopedagoga y /o por profesional.

técnicos sociales o familiares

1 cuidador/a Jornada completa - Hogar de cuidado diario

5 niños/as por jornada, incluyendo los propios.

-Centro de cuidado diario

20 niños/as por nivel.

Personal Administrativo y auxiliar:

83 A continuación se describen algunos perfiles de cargos en particular. En términos generales, las personas

seleccionadas para un cargo, deberán acreditar logros curriculares y con un manejo óptimo de las relaciones interpersonales.

Perfil

Director/a:

• Profesional o técnico del área sicológica, social o pedagógica. • Experiencia deseable en un cargo similar.

• Conocimientos de dirección y administración de recursos humanos.

• Conocimientos en intervención sicosocial, familiar, grupal, comunitaria y trabajo en redes. • Capacidad de liderazgo.

Funcionarios del Equipo Técnico

• Profesionales o técnicos del área psicológica, social y pedagógica titulados. Edad preferentemente entre 23 y 55 años. Debe relacionarse este factor con el rango etáreo de los niños con los cuales deberá trabajar. • Conocimientos y formación en intervención sicosocial con formación y experiencias en desarrollo infantil. • Habilidades para desarrollar actividades recreativas, deportivas y artísticas.

• Capacidad de liderazgo. Cuidadoras del Centro:

• Deseable formación en trabajo con niños y familias. • Deseable experiencia en trabajo con niños y familias. • Alta motivación para el trabajo en el área.

• Competencias y habilidades para desarrollar relaciones igualitarias entre hombres y mujeres en el trabajo individual, familiar y grupal.

• Tener actitud no discriminadora con los niños /as, especialmente los referidos a estereotipos de género. • Capacidad de trabajo en equipo.

• Habilidades para la resolución de conflictos. • Capacidad de empatía.

• Capacidad para tomar decisiones en situaciones de crisis.

• Estabilidad emocional, autocontrol adecuado de emociones e impulsos. • Tolerancia a la frustración.

• Salud compatible con el cargo. Personal administrativo y auxiliar.

• Secretario/a con mención en contabilidad o según el perfil del cargo. • Edad: mayor de 18 años.

• Deseable experiencia laboral en el área.

• Motivación por el trabajo con niños y adolescentes. • Capacidad para acatar normas o reglas.

• Capacidad de contacto y relación interpersonal adecuada con pares y otro personal del programa. • Sociabilidad y empatía.

• Salud y aptitudes físicas acordes a las exigencias del cargo.

Contraindicaciones para todo el personal, incluyendo las cuidadoras.

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• Presencia de índices o síntomas de enfermedades siquiátricas.

• Antecedentes de comisión de actos de maltrato o abuso de menores de edad. • Certificado de salud que sea compatible con el cargo.