6 Second Order Conditioning of the Eyeblink Response in Human Subjects
6.3.2 Second order learning and response onset to CS2-CS1
La intervención con cada caso comienza antes que el niño, niña o adolescente llegue físicamente a la familia de acogida, ya que la institución colaboradora recibe la derivación del tribunal y debe realizar una evaluación de los antecedentes que permita determinar el ingreso al programa.
Además, se deben realizar las acciones necesarias para evaluar la situación del niño o niña y de la familia de origen, en tanto dificultades y potencialidades, y de la familia acogedora. También se debe dar respuesta en un plazo no superior a dos semanas de efectuada la derivación por tribunales.
Es necesario considerar que casi la totalidad de los niños que ingresa a este programa han ingresado a siste- mas de diagnóstico, lo que permite tener información respecto de la situación, siendo innecesario, e incluso inapropiado, repetir la evaluación.
La familia acogedora deberá estar determinada por la situación específica por la que atraviese cada uno de los niños, niñas o adolescentes, considerando su edad, el género, el tipo de vulneración de derechos del cual ha sido víctima, la situación socio-económica de su grupo familiar y el sector geográfico donde se ha desarrollado hasta el momento o donde existan recursos protectores. Es decir, la familia es seleccionada de acuerdo a las necesidades y características de cada niño o niña en particular. Además, es necesario deter- minar qué persona de la familia asumirá la responsabilidad del cuidado del niño, aún cuando toda la familia deberá proteger al niño.
Esta etapa debe llevarse a cabo con celeridad, para evitar que los niños o niñas permanezcan más tiempo del necesario en instituciones que realizan el diagnóstico o que deban ser ingresados a un centro residencial.
Ingreso en la familia de acogida
Cada niño, niña o adolescente que sea derivado a una familia de acogida tiene derecho a la información, a la confidencialidad de sus datos y a la participación en las decisiones que lo afecten. Es por esto que requiere de la especificación de los derechos que le han sido vulnerados, además de la explicación del sistema y una proyección aproximada del tiempo de permanencia, así como de las acciones específicas a realizar de ser necesaria la participación e interacción del niño, niña o adolescente con otras instancias y, por tanto, con otros profesionales o actores sociales distintos al programa.
La acogida es fundamental y deberá adecuarse a la capacidad de adaptación del niño, niña o adolescente, resolviendo sus dudas y acompañándolo lo más cerca posible, hasta que se haya familiarizado con su nueva situación. Obviamente, este período será más corto y menos difícil para el niño y la familia acogedora si ésta pertenece a la red familiar.
El equipo técnico deberá generar las condiciones para favorecer una adecuada relación con la familia de acogida, la que deberá ofrecer un ambiente afectuoso, participativo y personalizado.
La familia de origen del niño debe estar enterada, a menos que esto resulte contradictorio con el interés del niño o niña y con la intervención, de las acciones a realizar, del lugar donde será acogido el niño, los horarios de visitas y sus responsabilidades.
67 En esta etapa se formaliza el ingreso de los niños, niñas y adolescentes al programa y se registran sus datos
básicos en una ficha, abriéndose una carpeta individual que deberá llevar registrada todas las acciones que se realicen durante el tiempo de permanencia en el Programa de Familias de Acogida.
Esta fase no deberá tener más de una semana de duración.
Plan de intervención
Cada caso deberá contar con un plan de intervención, el que debe considerar al niño o niña, su familia de origen y la de acogida. El objetivo es planificar, a partir de la evaluación realizada, las intervenciones a de- sarrollar, ofreciendo una visión integrada y considerando la participación del niño o niña, su familia y la familia de acogida en el diseño de intervención.
Dicho plan debe concebir los recursos individuales, familiares, culturales, institucionales y comunitarios. El plan establece las áreas a intervenir, los objetivos propuestos, las técnicas y estrategias a desarrollar, los compromisos adquiridos por el equipo técnico y los agentes participantes y los tiempos destinados para alcanzarlos. Debe considerar, a lo menos, la definición de los objetivos, metas o resultados esperados e indi- cadores para su evaluación, tanto para el niño, como para su familia y la familia de acogida.
En esta etapa es de relevante importancia la participación de todos los usuarios en su planificación, estable- ciéndose acuerdos respecto de las acciones que cada uno de ellos desarrollará, es decir, los compromisos que se adquieren. Una estrategia útil para esto es la firma, por parte del niño o niña, de acuerdo a su edad y desarrollo, la familia de origen y la familia de acogida, de un documento (carta, contrato, etc.35) elaborado en conjunto,
que fija las responsabilidades y acciones a las que se compromete cada uno, incluyendo al equipo técnico. El plan de intervención está directamente relacionado con el proceso de abordaje de las demandas y proble- mas específicos y deberá tender al cumplimiento de los objetivos propuestos.
El plan de trabajo debe concebirse como un proceso flexible y, como tal, capaz de sufrir modificaciones acor- des a la progresiva incorporación de aportes, opiniones y propuestas por parte del niño o niña y su familia y también de la familia de acogida.
Tiempo estimado de esta fase: 1 mes.
Intervención
La intervención debe ser realizada en coherencia con los objetivos del plan de intervención y de acuerdo a los resultados esperados, respetando los plazos establecidos.
Las estrategias y acciones propuestas deben estar orientadas a salvaguardar el derecho del niño o niña a vivir en familia, valorando los recursos y potencialidades existentes, siendo la primera alternativa la reinte- gración del niño con su familia biológica.
a) Con el niño o niña:
Tiene como objetivo fundamental contribuir en la reparación del daño que ocasionó tanto la grave vul- neración de derechos que originó la medida de separación transitoria, como la integración adecuada al grupo familiar transitorio. Para ello, se deben realizar actividades como las siguientes:
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- Acompañamiento en su inserción con la familia de acogida y en su permanencia en ella, considerando su opinión y evaluación.
- Coordinación con la red de recursos para acceder a intervención especializada si es necesario, de acuerdo con la evaluación realizada (situaciones de abuso sexual maltrato infantil, problemas de conducta, etc.).
b) Con la familia de origen:
Tal como se ha mencionado, el trabajo con la familia de origen tiene como objetivo final mejorar sus condiciones para la protección de derechos del niño y la niña, de modo de lograr al más breve plazo la reinserción. Para ello, se deben realizar acciones como las siguientes:
- Intervenciones educativas centradas en mejorar las condiciones de vida de las familias, como por ejemplo, formas de mejorar las condiciones físicas de la vivienda (distribución del espacio, higiene y seguridad), mejor utilización de recursos existentes (como cocinar con pocos recursos, como distri- buir los ingresos).
- Facilitar el acceso a intervención terapéutica en el ámbito individual o grupal, en los casos que lo requieran.
- Facilitar el acceso de la familia a redes de servicios y de apoyo social.
- Fortalecer y apoyar a las familias respecto de la relación con los niños y niñas (desarrollo infantil, necesidades y derechos de los niños, comunicación, etc.).
- Incentivar la autonomía de la familia del programa.
- Desarrollar talleres educativos de autoayuda, desarrollo personal u otros, que resulten adecuados para la consecución de los objetivos planteados.
c) Con la familia de acogida:
El trabajo con la familia de acogida está orientado principalmente a lograr una inserción del niño/a du- rante el período de acogida, respetando sus derechos y atendiendo sus necesidades básicas. Las acciones podrían incluir las siguientes:
- Intervenciones educativas centradas en mejorar las condiciones de vida de las familias, como por ejemplo, formas de mejorar las condiciones físicas de la vivienda (distribución del espacio, higiene y seguridad), mejor utilización de recursos existentes y de los entregados como subvención (como cocinar con pocos recursos, como distribuir los ingresos).
- Facilitar el acceso a redes de servicios y de apoyo social.
- Fortalecer y apoyar a las familias respecto de la relación con los niños (desarrollo infantil, necesidades y derechos de los niños, comunicación, etc.) y trabajar la coordinación con la familia de origen. - Desarrollar talleres educativos, de autoayuda, desarrollo personal u otros, que resulten adecuados
para la consecución de los objetivos planteados.
- En esta fase es relevante el compromiso total de ésta con el niño, la familia debe tener claridad de que se trata de una medida transitoria36.
Se debe considerar especialmente la intervención destinada a que el proceso de reinserción del niño a su familia de origen, sustituta o adoptiva, según sea el caso, y la separación de la familia de acogida sea el más adecuado para el niño, sin ocasionar crisis.
Las acciones deberán ser evaluadas trimestralmente, lo que permitirá introducir las modificaciones necesa- rias al plan propuesto.
69 Se deberán considerar evaluaciones que incluyan los avances logrados en el proceso de autonomía del niño,
coherentes con los indicadores planteados en el plan de intervención.
El tiempo de intervención estará determinado por la complejidad de la situación y características del niño, niña y adolescente.
Es importante señalar, que durante todo el proceso de intervención y como parte de la metodología que utilice el programa, se deberá considerar reuniones periódicas del equipo técnico, con fines de retroalimen- tación del Plan de Intervención.