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J. Key Characteristics of the 49 Top-Performing Programs

VI. Bibliography

En 195 1 Humphrey B ogart se encontra­ ba en el entonces Congo Belga, rodando

La Reina de África, a las órdenes de John

Huston, j unto con su compañera de re­ parto, Katharine Hepburn, y su esposa Lauren Bacall.

Por aquellos parajes ejercía Ja medicina un tal Dr. Paul Limbos, que se hacía pasar por aficionado al ajedrez, pero que en reali­ dad era un jugador lo bastante fuerte como para haber ganado en varias ocasiones el Campeonato de Bélgica. Parece que Bo­ gart y Limbos disputaron numerosas parti­ das en Jos descansos del rodaje, sobre Ja fórmula de un dólar de apuesta por partida. La que sigue es la única que conocemos:

82 Limbos - Bogart

Congo Belga 1 95 1 Defensa Francesa ( COl)

1 e4 e6 2 d4 d5 3 lL:i c3 �b4 4 exd5 exd5 5 iLd3 lL:if6 6 lL:ie2 0-0 7 0-0 c6 8 il g5 lL:ibd7 9 lL:ig3 'Wc7? !

Más prudente es 9 . . . h6.

10 lL:ih5 lL:ixh5 11 'Wxh5 g6 12 'Wh6 f5 13

1 26 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

B ogart pierde pie. Mejor era 1 4 . . . 'ikg7 15 l.l ael �d7.

15 .i.e7!

Las blancas fuerzan los acontecimien­ tos y ganan, en una secuencia obligada.

15 . . . �xe7 16 ll xe7 ll ti 17 ll xti c;t>xti 18 'ikxh7+ @f6 19 ll el 'ikd6 20 g4! ll d8 21 f4 g5 22 h4!

Las negras se rindieron.

A pesar de la paliza, el nivel de j uego de Bogart parece razonable para un afi­ cionado. Como consuelo, el perdedor ga­ nó el Osear de aquel año al mejor actor principal, precisamente por su actuación

1 27

5

CURIOSIDADES

Y

CONFRONTACIONES ATÍPICAS

Curiosidades

Hay tantos motivos de curiosidad en aje­ drez que n i este libro ni otros muchos bastarían para dar cuenta de ellos.

Pasatiempos, ajedrez en el cine, parti­ das curiosas, posiciones estrambóticas, listas con los mej ores aj edrecistas de la historia, récords (véanse), los ¿sabía usted que ... ?, tantas y tantas cosas serían moti­ vo de inclusión, que sólo podemos ofrecer aquí algunas muestras de los aspectos más variados , pues en cierto modo también son curiosidades la mayoría de los temas comentados en otros capítulos del libro. Tres gambitos en dos jugadas

En sólo dos jugadas (es decir, dos blancas y dos negras) pueden p l a n tearse tres gambitos consecutivos de apertura.

Si se abre el juego con 1 f4 (Apertura Bird), una posible respuesta es 1 . . . eS (Gambito From), y si ahora las blancas deciden rehusar el gambito, pueden plan­ tear el Gambito de Rey, 2 f4, y entre las muchas opciones de las negras, existe la alternativa teórica 2 .. . dS (Contragambi­ to Falkbeer). De modo que en apenas cuatro movimientos, tres han dado lugar a otros tantos gambitos.

Un mate tan corto como el del loco El llamado del loco está considerado el mate más corto del ajedrez: 1 f3 e6 2 g4

'it'h4++. ¿Pero existe algún otro tan cor­

to? Este juego de ingenio es obra del pe­ riodista holandés Jules Welling. Solu­ ción: S í , s i h a b l a m o s e n t é r m i n o s d e longitud geométrica, tomando Ja casilla como unidad de medida. Así, en el mate

del loco las piezas que intervienen reco­

rren un total de 8 casillas (f3 = 1 , e6= 1 , g4=2, 'it'h4=4). Igual d e corto e s e l mate que se produce después de 1 e3 f6 2 'it'g4

h6 3 'it'g6++, en el que también se reco­

rren 8 casillas (e3=1 , f6=1 , 'it'g4=3, h6= 1 , 'it'g6=2).

La Atlántida

En dos ocasiones se llevó al cine la nove­ la de este título del escritor francés Pierre Benoit. En Ja segunda versión (de 1950), un teniente francés llega a un extraño país de África, gobernado por una miste­ riosa princesa blanca, llamada Antinea, con fama de ser extraordinariamente diestra en ajedrez.

El tema de jugarse Ja vida a una parti­ da de ajedrez hace siglos que se transmi-

1 28 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

te, al menos desde la época medieval. En esa película vuelve a plantearse el tema: el teniente (Jean-Pierre Aumont) se la j uega con la princesa (M aría Montez) . He aquí el desarrollo de la partida:

83

Antinea - Saint-A vit

La Atlántida 1 950 Apertura Central (A21)

1 e4 es 2 d4 exd4 3 tt:Jf3 � c5 4 �d3 tt:J e7 5 0-0 0-0 6 c3 dxc3 7 tt:Jxc3 d6 8 �e3 tt:Jd7 9 a4 ttJ c6 10 aS a6 11 l:. a4 bS 12 axb6 � xb6 13 � xb6 cxb6 14 eS ti:J dxeS 15 tt:JxeS dxeS 16 't!Vf3 't!Vc7 17 l:. c4 �b7 18 l:. el bS 19 ti:JdS 't!VaS 20 �xh7+ @ xh7 21 't!VhS+ @ g8 22 tt:Jf6+ gxf6 23 l:. g4++

Una miniatura, con mate incluido. No obstante, al perdedor le fue perdonada la vida.

Torre trotamundos

La partida que sigue constituye un caso inaudito de torre aventurera, que se pa-

sea por un tablero lleno de piezas enemi­ gas como Pedro por su casa.

84

Schrentzel - Svidler

Israel 1985 Apertura Española (C84)

1 e4 es 2 tt:Jf3 tt:Jc6 3 �bS a6 4 �a4 tt:Jf6 S d4 exd4 6 0-0 �e7 7 .:. el bS 8 es tt:J xeS 9 tt:JxeS bxa4 10 't!Vxd4 0-0 11 't!fxa4?! l:. b8

La torre dama negra comienza su ex­ pedición por la jungla.

12 ttJ c3 : b4 13 'tlV as

Pese a estar situada en campo contra­ rio (o quizá, precisamente por eso) la da­ ma blanca queda mal situada durante buena parte del juego.

13 • • • �b7 14 f3 l:. h4!

La torre deja la columna b por la h, en busca de nuevos horizontes, y ahora do­ mina, además, la cuarta fila, planteando la amenaza 15 . . . �b4, que ganaría la da­ ma.

lS a3 l:. hS

Clava el caballo, con la eventual ame­ naza . . . d6.

16 g4?!

Las blancas pierden la paciencia. Más prudente era 16 'ii'a4, aunque a 1 6 . . . d6 disponían del recurso 17 't!Vb4, ganando el tiempo justo por el ataque sobre el alfil de b7.

16 • • • tt:Jxg4!

La mejor forma de poner en evidencia las debilidades del enroque blanco, pero ¡ había que ver la jugada 17!

17 fxg4 (ver diagrama 155)

17 • • • l:. xh2! !

Una entrega d e torre magistral.

18 tt:Je4

C U R I O S I DADES Y CONFRONTAC I O N E S ATÍPI CAS 1 29

dama blanca, pues si se captura el alfil, las negras dan mate en tres jugadas, con 1 9 . . . 'it' h4 + 20 @g l 'it'g 3 + 2 1 @fl

'it'g2++.

18 • • • ll xc2?

En su afán exhibicionist a , la torre mancha el j uego de su bando con este pa­ tinazo. Lo mejor era 18 . . . i.c5+, dándo­ le paso a la dama hacia h4.

19 'it'a4! n c5! 20 i.f4! ll b5

La torre regresa a la columna b, en un curioso viaje de ida y vuelta. Pero su re­ greso no es definitivo.

21 ll adl d5 22 'ir' c2 'ir' c8 23 ttJ c3 f6 24 tt:Jd3 'it'xg4+ 25 @n 'it'h3+ 26 @e2 'it'g2+ 21 tt:Jf2 n h6?!

La torre se resiste a permanecer tran­ quila. Era mejor 27 . . . i.c5 !

28 l:t gl l:t e6+ 29 tt:Je4

Prácticamente única. Si 29 .te3, 29 . . . l:t xe3+ ! 30 @xe3 i.c5+ 3 1 @ d2 'it'xf2+ 32 @el 'it'xc2 33 @xc2 .txgl, etc.

29 . . . n xe4+ 30 'it'xe4 (diagrama 156) Así sucumbe la intrépida torre negra, tras haber realizado un prodigioso peri­ plo de 11 jugadas (a8-b8-b4-h4-h5-h2-c2- c5-b5-b6-e6-e4), con las que colaboró de forma decisiva al triunfo de los suyos. Si­ guió:

30 . . . 'it'xf2+ 31 @xf2 dxe4

156

Después de esta liquidación forzada, las negras tienen cuatro peones por la ca­ lidad y dos alfiles muy fuertes.

32 b4

32 !ii.xc7? i.c5+.

32 ... !ii.c8 33 i.xc7?

33 ll cl !

33 . . . ll e8! 34 @ e3 cl; f7 35 !ii.d6 it.d8 36

!iJ..cS g5 37 a4 f5 38 b5 f4+ 39 @f2 e3+

Los peones negros son incontenibles, porque avanzan jaqueando al rey.

40 @f3 i.b7+ 41 \t> e2 f3+ 42 @d3 e2 43

ll cl axb5 44 axb5 ll e5 45 @d4 @ e6 46

@c4 ll xc5+! 47 @ xc5 f2 48 b6 i.g2

Las blancas se rindieron. ¡Una partida nada común!

Un caso insólito

A la posición del diagrama se llegó, des­ pués de la j ugada 22 de las blancas, en una partida entre dos pichones: Karpov (blancas) y Kasparov, nada menos que en el torneo de Linares 1993, décima ronda.

¿Cómo es posible que Kasparov haya arrinconado todas las piezas de su ilustre rival en la primera fila, sin mediar sacrifi­ cio alguno? Pues , como puede compro­ barse, ambos bandos tienen idéntico ma-

1 30 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

terial. Claro que cuando la torre negra de a2 juegue, podrá seguir �xc4, rompién­ dose el hechizo.

Pero no fue eso lo que ocurrió. Kas­ parov jugó 22 . • • c3! y la partida no duró mucho más. Siguió: 23 lt::ixa2 c2 24 'iVd4

cxdl'iV+. En este momento se produjo un

incidente, pues Kasparov dejó su peón en la casilla el, sin reemplazarlo por una da­ ma, dando por supuesto que Karpov lo tomaría en el acto. Pero a Karpov, que tenía apenas un minuto de reloj , no le gustó esta "infracción" reglamentaria . . .

25 @xdl lt::idcS! 26 'iVxdS ll xdS+ 27 @c2

lt::if2.

Las blancas perdieron por tiempo, pe­ ro su posición es desesperada. S i , por ej emplo, 28 ll gl , sigue 28 . . . � f5 + 29 @b2 lt::idl+ 30 @cl(al) lt::ixb3++. Kaspa­ rov ganó el torneo, con punto y medio de ventaja sobre Karpov y Anand.

¿Existen casos parecidos en el ajedrez de alta competición? Sólo conocemos la partida Uhlmann-Lainburg (véase capí­ tulo 2, miniminiaturas, partida 32).

Un pícaro tecnológico

En el Open internacional de B oblingen (Alemania) , disputado en diciembre de 1 998, el señor Clemens Alwermann, un veterano de 55 años (y 1925 Elo) finalizó empatado en el primer puesto (7,5 pun­ tos de 9 partidas), con una actuación ci­ frada en ¡ más de 2600 Elo ! , por delante, entre otros, de los grandes maestros Ku­ preichik, Kalinichev e Ikonnikov.

158

En la posición del diagrama le anun­ ció ¡ mate en ocho! a su rival, Kalinichev (Elo 2505 ) , en el momento en que éste se rendía, ante la abrumadora desventa­ j a material de torre, caballo y peón. El programa de juego Fritz anuncia, efecti­ vamente, mate en och o , a partir de 1

l:t f8 'iVd3+ 2 @ h4 'iVg6 3 ll xg8+ 'Wxg8 4 lt::i h6, etc. , lo que sugiere que tal vez el Sr. Alwermann (que debe ser un pillo redomado) utilizase dicho progr a m a , sobre todo en los ratitos en que desapa­ recía de la sala de j uego. Se cree que es­ taba conectado a un microordenador, puesto que el sospechoso es propietario de una empresa de alta tecnología y su abundante cabellera favorece tal hipó­ tesis.

C U R I OS I DADES Y CON FRONTAC I O N E S ATÍPI CAS 1 3 1

En el aj edrez, como en la vida, hay buen número de granuj as que hacen ma­ labares antideportivos, pero la fiesta tam­ bién consiste en desenmascararles y ser más listos que ellos.

Partida de café entre prodigios La siguiente partida amistosa se disputó después del Open de B unratty, tras el tradicional torneo de Blitz , en el que to­ dos los j ugadores tienen la oportunidad de enfrentarse a algún que otro maestro que quizá no esté del todo sobrio. A fin de cuentas, se trata de Irlanda y las cele­ braciones fin de torneo son más expresi­ vas de lo habitual.

L u k e M c S h a n e ( m a e s t r o i n t e r n a ­ cional y e x niño prodigio) tenía 1 6 años en el momento de celebrarse esta parti­ da. Ese mismo día había ganado el tor­ neo de Blitz . Su rival es el nuevo prodigio británico David Howell (9 años), que re­ cientemente le había ganado una partida al GM John Nunn. Quizá para demos­ trarle a Howell que tiene un duro camino por recorrer, McShane se lució con una espléndida cacería real, en la que el rey blanco acaba usurpando la casilla origi­ naria de su colega.

85

D. Howell - McShane

Bunratty, enero 2000 Defensa Siciliana (B22)

1 e4 c5 2 c3 tt:'if6 3 e5 ll'id5 4 tt:'if3 tt:'ic6 5 d4 cxd4 6 cxd4 d6 7 .tc4 e6 8 0-0 .te7 9 .txd5?! exd5 10 ll'ic3 dxe5 11 dxe5 .te6 12 l:t el 0-0 13 ll'id4 'it'b6 14 tt:'ixe6? fxe6 15 l:t e2 .t cS 16 .te3 .txe3 17 l:t xe3

Escribió el MI Jonathan Levitt: "Es difícil de creer que en sólo ocho j uga­ das las negras se rendirán con su rey en e8. "

17 • • • l:t xf2 ! 18 @ x f2 l:t f8+ 1 9 c¡f¡> e2

'ifxb2+ 20 @d3 ll'ib4+ 21 @ d4 l:t f4+ 22 @ es tt:'ia6+ 23 @d6 'ii'b6+ 24 @e7 l:t t7+ 25 @ e8 'ifc7

Había mate en dos, con 25 . . . 'ifc6+ 26 @d8 'ifd7++.

1 60

Las blancas se rindieron. Hay seis ma­ tes diferentes (dos de torre y cuatro de dama): 26 . . . l:t e7++, 26 . . . l:t f8++, 26 . . . 'it'b8++, 26 . . . 'i!i'c8++, 26 . . . 'ifd7++ y 26 . . . 'ife7++.

1 32 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

El mejor de todos los tiempos

La tentación de confeccionar listas obedece al deseo atávico de reafirmarnos a través de nuestros héroes para mirarnos en su espejo, en línea con el mundo ultra­ competitivo en que vivimos, en el que to­ do se supedita a la supuesta infalibilidad de las cifras.

El autor

Rumbo a la Galaxia Bronstein

Naturalmente, comparar la excelencia de una carrera en curso con la de otra extin­ gu ida plantea numerosas dificultades. Por un lado, la tendencia humana a la mi­ tomanía tiende a engrandecer el pasado, pero por otro, el jugador en activo tiene a su favor la capacidad de influir de forma muy directa sobre sus coetáneos , en ra­ zón de que sus éxitos son más vívidos, con el factor añadido de que los campeo­ nes históricos pueden ser desconocidos o mal conocidos por los contemporáneos del j ugador vivo, y además éste puede ha­ llarse en el natural proceso de progre­ sión.

1

La primera lista conocida de Bobby Fis­ cher data de 1965:

1 Morphy; 2 Staunton; 3 Steinitz; 4 Tarrasch; 5 Chigorin; 6 Alekhine; 7 Ca­ pablanca; 8 Spassky; 9 Tal; 10 Reshevsky.

Aquí se aprecia una marcada tenden­ cia retrohistórica, con cinco jugadores del siglo XIX dominando la lista y otros dos

(Alekhine y Capablanca) del primer ter­ cio del xx. Sólo menciona a tres contem­ poráneos, y de ellos , Tal (campeón del mundo en 1960) y Spassky (aspirante ofi­ cial en el 66 y campeón en el 69) sólo aparecen en los lugares octavo y noveno.

2

En 1970 se realizó una encuesta entre co­ nocidos autores y publicistas de aj edrez (entre ellos, Euwe, Evans y Abrahams), con este resultado:

1 Alekhine; 2 Capablanca; 3 Lasker; 4 B o tvi n n i k ; 5 Fisch e r ; 6 M o r p h y ; 7 Spassky; 8 Tal; 9 Petrosian; 10 Steinitz.

3

La segunda lista de Fischer también data de 1970, coincidente con el Match del Si­ glo (URSS - resto del Mundo, Belgrado ).

1 Petrosian; 2 Capablanca; 3 Morphy; 4 Reshevsky; 5 Spassky; 6 B otvinnik; 7 Steinitz; 8 Tal; 9 Larsen; 10 Gligoric.

Una lista poco fiable. Fischer puede ser acusado de muchas cosas, pero no de ser incoherente, y mucho menos en sus opiniones relativas al aj edrez. Con cinco años de intervalo, habrían desapa­ r e c i d o de s u s p r e fe r e n c i a s M o r p h y , Staunton , Tarrasch , Chigorin y Alekhi­ ne, con la particularidad de que Morphy y Staunton, que eran primero y segundo en la l i s t a a n t e r i o r , d e s a p arecen p o r completo de s u s preferencias. La con ­ quista de lugares (por parte d e Capa­ blanca) y la incorporación de Petrosian (que antes no figuraba) incluso pueden considerarse muestras de madurez en su estilo, precisamente en los cinco años que le llevaron a plasmar uno d e los años más exitosos que jamás haya teni­ do aj edrecista alguno en la historia. Sin embargo, esto choca, y profundamente, con el hecho de que Fischer haga avan­ zar a Reshevsky hasta el cuarto lugar, porque no es posible que pretenda ha­ cernos creer que lo considera más fuer­ te que Spassky, B o tvi n n i k y Ta l , por ej e m p l o . E n e l 6 5 F i s c h e r t e n í a 22 años.

CURIOSI DADES Y CON FRONTAC I O N E S ATÍPI CAS 1 33

4

Irving Chernev, el más prolífico y popu­ lar autor de ajedrez norteamericano, dio su propia lista en 1974:

1 Capablanca; 2 Alekhine; 3 Lasker; 4 Fischer; 5 Botvinnik; 6 Petrosian; 7 Tal; 8 Smyslov; 9 Spassky; 10 Bronstein.

s

E n 1 978 publ icó l a suya el Dr. Arpád Elo, sí, el creador del sistema de evalua­ ción deportiva que lleva su nombre. El Dr. Elo se basaba, como es fácil suponer, en sus coeficientes estadísticos, sobre los cuales aún hoy confecciona su lista inter­ nacional la FIDE.

1 Fischer; 2 Capablanca; 3 Botvinnik; 4 Lasker; 5 Karpov; 6 Tal ; 7 Alekhine, Smyslov y Morphy; 1 0 Korchnoi, Res­ hevsky, Petrosian y Spassky; 14 B rons­ tein y Keres.

6

Los guerreros mentales Raymond Keene

y Nathan D ivinsky publicaron en 1 989 una lista prolij a en su libro Warriors of

the Mind (=Guerreros de la Mente) pre­

sentada como el resultado de baraj ar di­ versos factores matemáticos y estadísti­ cos, pero a la hora de la verdad se diría que el producto obtenido es, en realidad, el resultado de una alquimia alucinógena. Veamos:

1 Kasparov; 2 Karpov; 3 Fischer, 4 B otvi n n i k ; 5 Capablanca; 6 Lasker; 7 Korchnoi, 8 Spassky; 9 Smyslov, 10 Pe­ trosian; 11 Morphy; 12 Polugaievsky; 13 Geller; 14 Tal; 15 S t e i n ; 16 Kere s , 1 7 Bronstein. ¡ Alekhine e s e l 1 7 ! Pero eso no es t o d o . Rubinstein ap arece en el puesto 44 y Steinitz en el 47.

Lo curioso es que los propios padres de la lista se sorprenden del resultado de

sus elucubraciones y llegan a decir, por ejemplo, que "no comprenden que Alek­ hine aparezca en 1 8.ª posición . . . "

7

En diciembre de 1 999 la revista alema­

na Schach difundió el resultado de una

consulta entre 64 expertos para elegir al mejor aj edrecista del siglo xx. El jura­ do decidió que el mej o r del siglo que acaba de t e r m i n a r h a b ía s i d o B o bby Fischer, concediéndole el segundo lu­ gar a Gari Kasparov, y el tercero a En­ manuel Lasker. En este ú l t imo caso , hay que tener e n cuenta el factor n a ­ cionalidad.

8

Fischer confirma su dominio en la predi­ lección del público en la importante en­ cuesta Millen i u m Poli, r e a l i z a d a por Mark Crowther (editor de TWIC, Inter­ net). Crowther i n formó el 3 . 1 .2000 de que, tras haber recibido las respuestas de 502 jugadores y expertos, fueron nomina­ dos 1 1 6 maestros. He aquí los más vota­ dos:

1 Fischer (362 votos ) ; 2 Kasp arov (345 ) ; 3 Alekhine (230) ; 4 Tal (2 1 8 ) , 5 C a p a b l a nca ( 1 96 ) ; 6 L a s k e r ( 1 40 ) ; 7 Karpov ( 1 1 4 ) ; 8 Morphy (91 ) ; 9 Botvin­ nik (73 ) ; 1 0 Korchnoi (66 ) ; 11 Nimzo­ vich (5 1 ) ; 12 Bronstein y Keres (45 ) ; 14 Anand (33 ) ; 15 Petrosian y Shirov (28).