La deserción depende de la manera en que cada estudiante interpreta las experiencias vividas en la universidad, así como el grado de interacción que se da entre la institución y los individuos.
El modelo de Tinto (1975, 1982) sobre la integración y adaptación del
estudiante a la institución. Incorpora la teoría del intercambio (Nye 1979, citado por Himel, 2002). Los estudiantes actúan de acuerdo con la teoría del intercambio en la construcción de su integración social y académica, expresada en términos de metas y niveles de compromiso institucional: Si los beneficios de permanecer en la
institución son percibidos mayores que los costos personales (esfuerzo, dedicación), el estudiante permanecerá (Cabrera et al, 1999). Si otras actividades son
El modelo de Tinto considera que a medida que el alumno transita a través de la educación superior, diversas variables contribuyen a reforzar su adaptación a la institución que seleccionó, ya que ingresa a ella con un conjunto de características que comprenden antecedentes familiares, tales como el nivel socioeconómico y cultural de la familia, así como los valores que ésta sustenta, atributos personales y la experiencia académica preuniversitaria, que se combinan para influir sobre la consecución de su meta que es la graduación o titulación. Tinto incluye en la
integración académica tanto el rendimiento académico como el desarrollo intelectual. Por otra parte, la integración social abarca el desarrollo y la frecuencia de las
interacciones positivas con pares y docentes (oportunidad de interactuar) y, también, la participación en actividades extracurriculares.
Diagrama 1
Modelo Tinto (1975, 1986, 1987, 1997), Student Integration Model.
Tinto (1989) citado en Centros de Estudios sobre Desarrollo Económico de la Universidad de los Andes – CEDE (2007) (investigador destacado a nivel mundial por sus investigaciones sobre este fenómeno), afirma: “La definición de deserción puede analizarse desde diferentes perspectivas, las cuales dependen de los actores
involucrados en el proceso (los estudiantes, los funcionarios de las instituciones de educación superior y los responsables de la política nacional de educación y de
acuerdo con diferentes tipos de abandono”. En este sentido, el concepto de
deserción es un tema bastante complejo, aunque puede estudiarse desde tres puntos de vista: el individual, el institucional y el estatal o nacional.
Desde la perspectiva individual, la deserción se refiere a las metas y propósitos que tienen los estudiantes al ingresar a una institución de educación superior. De acuerdo con esta perspectiva, desertar significa el fracaso individual en completar un determinado curso de acción para alcanzar una meta deseada, la cual fue la que motivó al estudiante a ingresar a una institución. En cuanto a la
perspectiva institucional, la deserción comprende una comunidad de intereses involucrados en dicho proceso. Por ello, cada estudiante que deserta genera una vacante en la institución, la cual pudo ser ocupada por otro estudiante que sí persistiera, lo cual da lugar a una posible pérdida de recursos para la institución.
Y finalmente, desde la perspectiva estatal o nacional, la deserción comprende el abandono del estudiante del sistema educativo en general. Sin embargo, no todos los abandonos son deserciones del sistema, puesto que algunos pueden definirse como transferencias entre instituciones educativas o cambios al interior del sistema.
Bean, 1985, (citado por Himel, 2002) incorpora al modelo de Tinto las características del modelo de productividad desarrollado en el contexto de las organizaciones laborales. Reemplaza las variables del ambiente laboral por las más adecuadas al entorno de la educación superior. La deserción universitaria es análoga a la productividad. La satisfacción con los estudios, es similar a la satisfacción con el trabajo. Considera que inciden en la deserción: (1) Factores Académicos:
preuniversitarios, integración académica y desempeño académico; (2) Factores Psicosociales: metas, utilidad percibida, interacción con pares y docentes; (3) Factores ambientales: financiamiento, oportunidad de transferirse, relaciones
sociales externas; (4) Factores de socialización: rendimiento académico, adaptación y compromiso institucional. (p.56-57).
En esta misma línea se ubica Díaz (2008) que desarrolla un modelo conceptual, en el cual presenta la deserción y permanencia como el resultado del grado de motivación que poseen los estudiantes. Según este modelo si la
motivación es positiva (+) el estudiante aumenta su intención por permanecer en la universidad; en cambio, si el estudiante disminuye su motivación (–), aumenta la probabilidad de desertar. El nivel de motivación cambia durante los años de estudio, pues se relaciona directamente con la integración académica y la integración social. La integración académica se ve afectada por las características preuniversitarias y características institucionales. Las variables que constituyen las características preuniversitarias son: dependencia administrativa del colegio, rama educacional del establecimiento de origen, nota promedio de la enseñanza media, puntaje promedio
de la prueba de selección universitaria (PSU), edad de egreso de la enseñanza media, edad de ingreso a la universidad y preferencia por la carrera. Las variables que se incorporan en las características institucionales son: grados académicos del cuerpo académico, condición de acreditación de la carrera, carga académica, rendimiento académico, vinculación externa, becas y créditos de financiamiento de estudios, infraestructura, satisfacción de los servicios estudiantiles y de la relación académico-estudiante. (p.65).
La integración social es afectada por las características familiares y características individuales. En las características familiares se identifican las
variables: número de integrantes del grupo familiar, nivel educacional de los padres, situación laboral de los padres, ingreso económico familiar, lugar de residencia (cercanía con la universidad) y valores personales (familiares y socioculturales). Las variables que constituyen las características individuales son: edad género, estado civil, situación laboral, horas de trabajo, compromiso inicial con la carrera,
compromiso con metas parciales, satisfacción con la relación de pares, calidad de salud, técnicas y habilidades de estudio. Vale señalar que existe una relación importante entre las características familiares e individuales (Linares et al. 2001). El estudiante continuamente evalúa los resultados al superponer la integración
académica y social. Esta zona en la cual se integran los ámbitos académicos y sociales es afectada por las expectativas laborales, las cuales reúnen variables asociadas al crecimiento económico del país, tasa de empleabilidad de la carrera, pertinencia laboral, nivel de remuneraciones y calidad de los ambientes laborales.
Diagrama 2
Modelo Díaz. Modelo conceptual de la deserción estudiantil
Fuente: Tinto (1987, p. 114, tomado de Donoso y Schiefelbein, 2007, p. 17).
Osorio y colaboradores (1999) citados en un-Icfes (2002), introducen el concepto de episodio de deserción como una medida de este fenómeno, según la cual “Un estudiante puede abandonar en varias oportunidades un mismo programa, de manera forzosa o voluntaria”(p. 20).
Hernández y Hernández (1999) y Álvarez (1996) definen la deserción como el “Abandono voluntario o forzado de la carrera en la que el estudiante se matriculó”, asegurando que la deserción como tal se produce cuando el estudiante se retira de la institución sin completar un programa académico, asociando el retiro parcial con una forma de deserción potencial. (p. 21).
Páramo y Correa (1999) citados en un-icfes (2002) afirma que la deserción no es sólo el abandono definitivo de las aulas de clase, sino también el abandono de la formación académica. Es una decisión personal que no obedece a un retiro
académico forzoso por la falta de éxito académico o por asuntos disciplinarios.
El Icfes (2000) definió la deserción estudiantil como “La cantidad de estudiantes que abandonan el sistema de educación superior entre uno y otro periodo académico (semestre) de un año, calculada a partir del balance entre el estado del primer semestre, disminuido en los egresados del mismo periodo y adicionado con los alumnos nuevos (primíparos) del siguiente periodo, lo cual general el nuevo estado ideal de alumnos matriculados sin deserción. (p. 23).
Himmel (2002) afirma que la deserción se refiere “al abandono prematuro de un programa de estudios antes de alcanzar el título o grado, y considera un tiempo suficientemente largo como para descartar la posibilidad de que el estudiante se reincorpore” (p. 94). Para este autor, es necesario distinguir entre dos tipos de deserción: la voluntaria y la involuntaria. La primera se refiere a la “renuncia a la carrera por parte del estudiante o del abandono no informado a la institución de educación superior; y la segunda, se produce como consecuencia de una decisión institucional, fundada en sus reglamentos vigentes, que obliga al alumno a retirarse de los estudios” (p. 95).
Castaño y colaboradores (2004) definieron la deserción como una “Situación a la que se enfrenta un estudiante cuando aspira y no lograr concluir su proyecto educativo, considerándose como desertor a aquel individuo que siendo estudiante de una institución de educación superior no presenta actividad académica durante tres semestres académicos consecutivos” (p. 45). Con base en esta definición, estos autores diferencian dos tipos de abandono: a) la deserción con respecto al tiempo, la cual se divide a su vez en: i) deserción precoz: individuo que habiendo sido aceptado por la universidad no se matricula, ii) deserción temprana: individuo que abandona sus estudios en los cuatro primeros semestres de la carrera y iii) deserción tardía: individuo que abandona los estudios en los últimos seis semestres; y b) la deserción con respecto al espacio, la cual se divide en: i) deserción interna o del programa académico: se refiere al alumno que decide cambiar su programa académico por otro que ofrece la misma institución universitaria, ii) deserción institucional: caso en el cual el estudiante abandona la universidad, y iii) la deserción del sistema educativo.
González (2006) la deserción se refiere “Al hecho de que un individuo en edad de proseguir estudios y que frecuentaba un establecimiento de enseñanza,
interrumpa sus estudios bajo causales que no son enfermedad ni muerte” (p. 141). Por ello, la deserción debe considerarse como un proceso psicosocial complejo, en el cual confluyen aspectos estructurales, sociales, comunitarios, familiares y
emocionales para los estudiantes.
El CEDE–Centro de Estudios Económicos de la Universidad de los Andes- (2007) menciona que el concepto de desertor contempla tres instancias: 1) Un
estudiante se considera desertor de programa si abandona un programa académico durante dos periodos consecutivos y no se registra matricula en otro programa de las IES –Instituciones de Educación Superior, 2) Un estudiante se considera desertor de la Universidad si abandona la Institución durante dos periodos consecutivos o se registra matricula en otra IES sin que siga vinculado a la primera y 3) Un estudiante se considera desertor del sistema de Educación Superior si abandona la institución y no registra matrícula en otra IES. (p. 12).
Para la Universidad Nacional de Colombia (2007) la deserción se “Trata de una interrupción o desvinculación de un proceso que es la trayectoria académico institucional que lleva un estudiante. Por tanto, es un evento que ocurre en la trayectoria de un estudiante y se define entonces en el plano individual, aunque tenga consecuencias propias del plano institucional o social” (p. 48).