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Big Data Connectors for Virtual Data Sources

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4.9 Big Data Connectors for Virtual Data Sources

El relativismo ético en sus diversas expresiones (comunitarismo, cierta visión del positivismo legal, ética del discurso, contractualismo “real”, que sostiene que el contrato debe ser real) es escéptico hacia la existencia de juicios éticos universales, o, ubicuos.

Los representantes del comunitarismo, en sus distintas concepciones, concuerdan en la crítica hacia las concepciones liberales y las cosmopolitas acerca de los juicios prácticos, éticos: son escépticos hacia la posibilidad de formular principios éticos universales, como puede ser el imperativo categórico de Kant, que se puedan aplicar a los problemas prácticos concretos. Rescatan la importancia del contexto concreto, de los vínculos sentimentales de los sujetos, quienes, dentro de su contexto, a partir de sus emociones, su pertenencia a un grupo determinado, con su bagaje de valores compartidos, juzgan sobre el qué hacer en la práctica. Lo correcto y lo falso dependen de ese contexto y no existe el individuo abstracto, racional del liberalismo. El comunitarismo cuestiona los conceptos liberales sobre el individuo, la autonomía, la libertad y la igualdad, siendo estos conceptos abstractos, ideales, y por eso no aplicables a los problemas éticos concretos.

En cambio, el comunitarismo concibe al sujeto a partir de su pertenencia a una comunidad concreta. La moral es siempre la moral compartida dentro de una comunidad, y esta no es global, sino parcial. La tendencia es inversa a la del cosmopolita, no hacia una debilitación de los límites del Estado hacia un

100 “Estado global”, sino generalmente una reducción de los límites hacia grupos más pequeños (o por lo menos no más allá de la frontera nacional) que compartan su idea del bien sin que tal idea tenga que coincidir con la de otro grupo.

No existe entonces el punto de partida moral, abstracto, desde el cual se formulan principios universales. El “velo de ignorancia” rawlseano, tras del cual los representantes eligen y consienten los principios universales de justicia, es un ideal que abstrae tanto de la realidad y de los contextos concretos que estos principios no se pueden aplicar a estos contextos, y, por tanto, son inútiles para la práctica. Los problemas morales aparecen dentro de un contexto dado, y, según los comunitaristas, sólo se pueden dar soluciones desde el punto de partida parcial, en cada contexto concreto.

La idea aquí es, que las relaciones más centrales para el florecimiento humano y la creatividad humana siempre son relaciones específicas, con personas específicas y con contextos culturales específicos. Propiamente dicho, el uso de principios abstractos como los de Rawls para determinar lo que nos debemos el uno al otro generalmente es, o sospechoso, o completamente auto-destructivo. (…) Lo que falta en el argumento cosmopolita, en este sentido, no es la presencia del Estado coercitivo, sino la presencia de la nación cultural. (Blake & Smith, 2015) Hay varias formas de argumentar dentro de las ideas comunitaristas: Algunos teóricos expresan su crítica hacia la gran abstracción de la práctica real (Walzer, 1983), otros sostienen que las comunidades tienen una necesidad de preservarse como comunidades con sus culturas etc., para que las personas puedan realizar sus vidas de manera completa según las necesidades humanas (human flourishing) (McIntyre 1984). En general, los comunitaristas consideran que las ideas de justicia universal como las de las teorías cosmopolitas son dañinas para las necesidades reales de los seres humanos porque los individuos se consideran abstraídos de sus comunidades. Así lo expresa por ejemplo McIntyre:

El patriotismo requiere de mí que exhiba una particular devoción hacia mi nación y de ti a la tuya. Requiere de mí considerar hechos sociales

101 tan contingentes como en donde he nacido y que gobierno ha gobernado sobre ese lugar en ese momento, quiénes fueron mis padres, quiénes fueron mis abuelos, y así, a fin de decidir para mi cuál es la cuestión de acción virtuosa – por lo menos en cuanto es la virtud del patriotismo que está en cuestión. Por lo tanto, el punto de vista moral y el punto de vista patriótico son sistemáticamente incompatibles. (Énfasis fuera del texto) (Blake & Smith, 2015)

Esta postura tiene varios problemas. Un problema reside en una inconsistencia interna: se sostiene que no existen normas universales, pero se plantea justamente el deber de no intromisión a las normas de cada comunidad, lo cual es, por sí mismo, una norma universal. Además, lo que es más problemático aún, esta posición no permite criticar el statu quo y excluye la posibilidad de juzgar desde un punto de vista imparcial sobre asuntos dentro de una comunidad dada. Implica que se deben respetar prácticas que contradicen el concepto de la dignidad humana. Por lo menos no puede brindar ningún argumento para criticarlas. Y, lo que es importante en la presente indagación, no permite encontrar soluciones para los problemas a nivel global, entre otros, al de la pobreza, a no ser que se acepte la limitación de la responsabilidad al nivel local, lo cual, justamente, se critica en el presente trabajo por no alcanzar, porque se sostiene que las condiciones internas de cada sociedad dependen de y se interrelacionan con las condiciones internacionales.

Sin embargo, las críticas hacia la formulación de principios abstractos, basados en un concepto idealizado del ser humano, deben ser tenidas en cuenta, a la hora de formular una teoría de justicia global. Más adelante, se verán las propuestas de Nussbaum y O’Neill al respecto.

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II.3. Propuestas que brindan argumentos a favor de las