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Chapter 4. Configuring the router

4.18 IP & MAC Binding

4.18.1 Binding Settings

Una vez esbozadas algunas líneas generales sobre el concepto de "situación" que han desembocado en el de "situación hermenéutica", es el momento de considerar las estrategias que Heidegger adopta para hacerla transparente filosóficamente, tarea equivalente a la explicitación hermenéutica de la vida.

Hemos visto que las experiencias fundamentales son las que proporcionan el apoyo existencial del movimiento interpretativo. Sin embargo, no se puede decir que constituyan la totalidad de dicho proceso. Aun siendo indispensables, no bastan para que la hermenéutica de la vida pueda ir avanzando. Heidegger ha encontrado en ellas algo tan importante como una comprensión previa auténtica que evita la arbitrariedad y el capricho en su proyecto. Este inicio, sin embargo, ha de ser completado filosóficamente. Recogiendo una idea mencionada antes, el movimiento interpretativo no es algo que pueda o no pueda hacerse, sino que debe llevarse a cabo (cf. GA 61, 87).

Al inicio del trabajo la "repetición" apareció como una figura fundamental del proyecto filosófico de Heidegger en Friburgo. Se trataba de un concepto que había que entender en el doble sentido que proporcionaba la palabra alemana

Wiederholung. Por una parte, hacía referencia a una reiteración y, por otra, a la

acción de retomar, de recoger algo. Heidegger aprovechaba las dos líneas de significado viendo en ellas los dos momentos fundamentales en los que se apoyaba la explicitación filosófica. Ésta tiene que procurar un acceso que no pierda de vista ni deje atrás el ámbito en el que ella misma se desarrolla. Al mismo tiempo -hay que subrayar la importancia de esta simultaneidad- Heidegger entiende que el proyecto hermenéutico está abocado al fracaso si se limita a repetir la comprensión previa que la vida ofrece habitual y cotidianamente. Puesto que esta orientación

inicial se muestra como deformante y entorpecedora, la segunda labor de la filosofía será criticarla, mostrándose precavida con respecto a ella.

De esta manera, la filosofía hermenéutica se encuentra ante una doble tarea que tiene que llevar a cabo a la vez: acceder adecuadamente al ámbito originario (la vida en su ejecución) para poder dar cuenta de él filosóficamente, y estar prevenida constantemente para mantener a distancia la comprensión distorsionada que la vida ofrece de sí. Los dos momentos vienen determinados por el modo como Heidegger ha descrito la vida. Hizo referencia, por un lado, a un núcleo preteórico, atemático y, por otra parte, a la tendencia inherente a que ese ámbito quede desfigurado. La doble tarea de la filosofía consiste entonces en procurar un acceso adecuado al primer espacio para poder expresarlo con una conceptualidad propia y, en segundo término, anular la inclinación deformante. Las dos actividades no se desarrollan como líneas paralelas que nunca se entrecruzan. Se trata, más bien, de movimientos simultáneos que persiguen un mismo fin. Por esta razón, algunos rasgos del primero se pueden encontrar en el segundo y viceversa.

En los cursos del período de Friburgo, Heidegger da forma a dos elementos que destacan especialmente en su filosofía y que responden a las exigencias planteadas por los momentos de los que venimos hablando. El primero es la "indicación formal" (formale Anzeige) y el segundo la "destrucción fenomenológica (phänomenologische Destruktion). Los dos términos encuentran su acuñación definitiva en el mismo curso, en el semestre de invierno de 1919-20 (Grundprobleme der Phänomenologie). La indicación formal está en la base de la conceptualidad que Heidegger elabora para acceder al ámbito de la vida fáctica en su origen (en su ejecución) y expresarlo filosóficamente. La destrucción, por su parte, mantiene la distancia frente a la tendencia que la vida tiene a enmascararse y a enturbiar la comprensión que ofrece de sí. Con el paso de los meses esta intención fundamental que anima la destrucción se ve completada con el inicio del proyecto de desmontaje de la tradición. Éste consistirá, como veremos, en un rastreo en la historia de la filosofía en búsqueda de los elementos deformantes y encubridores que Heidegger detectó primero en el análisis de la vida228.

Se puede comprobar así que la labor de la indicación formal y de la destrucción se corresponde con los dos sentidos de la repetición a los que Heidegger aludía. La hermenéutica, en tanto que indica formalmente, tiene que hacer uso de una serie de conceptos adecuados para repetir (en el primer sentido de repetición) la

comprensión previa adecuada que la vida ofrece de sí. Por otro lado, la misma actividad hermenéutica, ahora en su vertiente destructiva, ha de procurar rescatar la vida de los modos impropios en los que se comprende a sí misma y tiene que mantenerse alerta para que no se vuelvan a introducir.

Si modificamos el punto de vista dirigiéndolo al movimiento contrario al arruinamiento en lugar de a la repetición, la función fundamental que desempeñan la indicación formal y la destrucción sigue siendo la misma. El contramovimiento era lo que permitía en última instancia que el proceso hermenéutico se pusiese en marcha. Heidegger lo caracterizará en un momento del semestre de 1921-22 de la siguiente manera:

"

[...] movimiento contrario interpretativo metódicamente e indicador formal" (GA 61, 183)229. Como veremos más adelante, una de las características fundamentales de la indicación formal será su capacidad para llamar la atención sobre las comprensiones inadecuadas de los conceptos filosóficos. Bajo esta perspectiva, en tanto que los términos indicativo-formales suponen un vuelco en el modo habitual de comprensión, su relación con el movimiento contrario es estrecha. En los momentos en los que Heidegger habla de una Vor-kehrung (cf. 61, 32, 41) consistente en poder evitar de algún modo la tendencia a caer y preparar lo que en otro lugar llama un "giro apropiador" (GA 61, 72)230, el papel de la indicación formal será ineludible. La confirmación de este hecho aparece explícitamente en un texto: "Como en la vida fáctica todo [...] "está" en una interpretación arruinante, fácticamente no distinguida, en ello radica la posibilidad y la necesidad fáctica [...] de la indicación formal como el método del planteamiento de la interpretación existencial categorial" (GA 61, 134)231.

Por otro lado, la tendencia a desligarse de un modo determinado de conceptualidad filosófica con la intención de evitar lo que Heidegger considera aspectos teóricos y sistemáticos, hace comprensible el gusto por las formulaciones negativas. Aquí es precisamente donde encuentra un punto de conexión importante el movimiento interpretativo con la destrucción fenomenológica. En el mismo semestre que nos ha servido antes como punto de referencia, se puede leer lo siguiente: "el "no", por ejemplo, en la tendencia de esclarecimiento, contra-

229 "[...] formal-anzeigende, methodisch interpretative Gegenbewegung".

230 "die zueignende Umkehr"

231 "Sofern alles im faktischen Leben [...] in unabgehobener faktisch ruinanter Interpretation "ist", liegt darin die Möglichkeit und faktische Notwendigkeit [...] der formalen Anzeige als Ansatzmethode der existenziellen kategorialen Interpretation".

arruinante, interpretadora fácticamente, del conocimiento filosófico de las movilidades categoriales de la vida fáctica" (GA 61, 146)232. Si Heidegger describió el movimiento contrario al arruinamiento como indicador-formal, también está presente en él un rasgo destructivo fundamental. Esto impide que la comprensión impropia de la vida se vuelva a introducir y, por otro lado, que la propia considere que ha llegado a un punto fijo y pierda de vista la ejecutividad que la sostiene.

La filosofía de Heidegger en el período de Friburgo está determinada, por tanto, por la indicación formal y por la destrucción fenomenológica. Estos conceptos están presentes constantemente en todas las fases de la explicitación filosófica de la vida. Por esta razón, hemos dedicado las dos partes restantes del trabajo a su análisis. Aunque el tratamiento que proponemos sea separado, ya que nos interesan aspectos peculiares tanto de la indicación formal como de la destrucción, estas figuras no se pueden disociar por completo en la obra de Heidegger. En el desarrollo de cada parte estarán presentes aspectos de una y otra. Esta circunstancia viene marcada por el planteamiento que Heidegger hace de ambas, según el cual la clarificación de lo que es la indicación formal sólo se puede hacer en conexión con la destrucción fenomenológica (cf. GA 61, 141).

En las dos partes seguiremos un mismo esquema. Con el fin de contextualizar adecuadamente el momento en que la indicación formal y la destrucción hacen su aparición en los cursos de Friburgo, creemos conveniente investigar los momentos previos a su utilización como términos filosóficos. Esta labor ayudará al tratamiento adecuado de los problemas ante los que se encontraba Heidegger en esta época.

232 "das "nein" z. B. in der faktisch interpretierenden, und zwar gegenruinanten

Erhellungstendenz philosophischer Erkenntnis der kategoriales Bewegtheiten faktischen Lebens".

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