Chapter 4. Configuring the router
4.6 Wireless 2.4GHz
4.6.6 Wireless Statistics
El término "situación" comienza a tener protagonismo en el semestre de verano de 1919 (Über das Wesen der Universität und des akademischen Studiums). Las pocas páginas de la copia de Oskar Becker que se han publicado giran entorno a él (cf. GA 56-57, 205-214). Es significativo que este concepto no conviene ni es adecuado para todos los acontecimientos de la vida. Heidegger lo reserva para nombrar los momentos en los que se da una entrega completa a lo experienciado218. Cuando se habla de "situación" hay que tener presente la correlación entre las vivencias y lo vivido que mencionábamos antes. Sólo en las ocasiones en las que Heidegger quiere referirse a la espontaneidad de la vida que se ejecuta, las situaciones entran a formar parte de su discurso. Además siempre lo hacen en el contexto de una relación preeminente con la vida personal en cada caso. No hay una distancia entre el yo que vive y la situación vivida (correlación apriori que queda expresada mediante un guión: "yo-situación" (GA 56-57, 205). Este equilibrio, que se puede describir también como una inmersión semejante al que nada en medio de una corriente de agua (cf. GA 56-57, 206), no se mantiene inalterado en todos los casos.
Puesto que las situaciones tienen una íntima vinculación con los aspectos personales (sus acaecimientos (Ereignisse) "me pasan a mí", dice Heidegger (GA 56-57, 205)) y al mismo tiempo se desenvuelven en un mundo, hay que pensar en la posibilidad de que sufran los mismos procesos que se detectaban anteriormente en la vida. Las situaciones vitales, en tanto que lo son, no se ven libres ni desligadas de
las consecuencias del análisis de la vida fáctica expuesto anteriormente. Esto supone que, al igual que ésta y de un modo inevitable, pasan a estar dominadas por las estructuras del mundo. Cuando Heidegger empieza a elaborar el concepto de "situación" en 1919 no está pensando en estos términos, pero tampoco se encuentra muy alejado de ellos, en tanto que habla de una deshistorización (cf. GA 56-57, 206) y de la entrada de las situaciones en un proceso continuo de desvitalización. El discurso sobre la caída y el arruinamiento también tenía en su base lo que de manera general se puede denominar una desvitalización progresiva.
Desde este planteamiento inicial, el concepto que nos ocupa sufre una complicación creciente en los siguientes semestres. En el de invierno de 1919-20 (Grundprobleme der Phänomenologie) se pueden leer estas palabras: ""[...] todavía no sabemos nada sobre lo que hay en general en aquello que denominamos "situación"" (GA 58, 77)219. Se pone así de manifiesto un problema real como es la complejidad de dar cuenta con precisión de conceptos fundamentales como el de "vida" o en este caso el de "situación". Sin embargo, estas palabras no dejan de ser un recurso retórico que Heidegger introduce para impartir la lección paso a paso, sin anticipar abruptamente temas que todavía no ha tratado. De hecho sí que tiene una idea clara de lo que está queriendo decir con el término "situación". Esto sale a la luz en la parte final del curso: "La situación no es una configuración de elementos materiales determinada según un orden, sino fenómeno, formas de vida, nexos de vida" (GA 58, 165)220. Esta caracterización muestra que Heidegger, lejos de estar desorientado sobre el concepto que le ocupa, es plenamente consciente del ámbito en el que lo tiene que explicar. Al describir las situaciones como fenómenos, las está considerando desde el esquema fenomenológico que ha venido jugando un papel relevante a lo largo de todo nuestro recorrido. Se puede decir así que el sentido pleno de una situación se logra con la conjunción de las tres direcciones (referencia, ejecución y contenido) y en ningún caso se puede reducir a una de ellas. Cuando Heidegger habla de que lo fundamental de las situaciones es que no son acontecimientos cerrados, sino que siempre permanecen abiertas, hay que
219 "[...] was überhaupt in dem liegt, was wir "Situation" nennen, davon wissen wir doch nichts".
220 "die Situation ist keine ordnungsbestimmte Konfiguration von Dingelemente, sondern Phänomen, Lebensgebilde, Lebenszusammenhang".
entender la apertura como un rasgo de cada uno de los sentidos con los que se las puede describir221.
Desde el punto de vista del contenido, es evidente que las situaciones no son susceptibles de ser fijadas de antemano. Aunque Heidegger empezó definiéndolas en el año 1919 como "una cierta unidad en la vivencia natural" (GA 56-57, 205)222, no tarda en aclarar que esta unidad no es nunca cerrada, sino que lo propio de las situaciones es penetrar constantemente unas en otras. En segundo lugar, su referencia tampoco se puede determinar desde un principio. A pesar de que el esquema de los tres sentidos no está presente en el semestre de verano de 1919, se puede ver que en este texto Heidegger está denunciando las consecuencias que acarrea otorgar una referencia exclusivamente teórica a la consideración de las situaciones. De modo semejante a lo que ocurre con los contenidos, el sentido de referencia ha de mantenerse abierto, no se puede fijar anticipadamente uno en concreto y, por supuesto, no conviene pensar que éste tenga que ser el teórico en particular. Por último, el sentido de ejecución, la manera en la que se ejerce en cada caso la referencia, tambien ha de quedar indeterminada. Quizá en esta última dirección, la que tiene cierta preeminencia en el esquema triádico, es donde se puede ver con más facilidad la necesidad de que no se la clausure con antelación.
Incluyendo el concepto de situación en el esquema fenomenológico, igualándolo en este sentido con otros conceptos fundamentales del período de Friburgo, Heidegger hace uso de él en distintos contextos. Ahora interesa destacar fundamentalmente aquéllos que muestran la importancia de que la situación de comprensión se haga transparente para que el proyecto hermenéutico pueda avanzar.
Las situaciones tienen una relación peculiar con la vida fáctica. Como hemos visto con antelación, Heidegger atribuye a ésta un momento significativo que la convierte en un ámbito adecuado para que las primeras se puedan desarrollar. Sin embargo, las situaciones no juegan un papel completamente derivado con respecto a la vida. Creciendo y desenvolviéndose en el suelo que ésta ofrece, comparten
221 Sobre los tres sentidos como constituyentes de la estructura originaria de la situación,
cf. Imdahl, Georg, Das Leben Verstehen. Heideggers formal anzeigende Hermeneutik in
den frühen Freiburger Vorlesungen (1919 bis 1923), op. cit., p. 116s.
222 "Situation ist eine gewisse Einheit im natürlichen Erleben". Sobre este aspecto, cf. García Gainza, Josefina, Heidegger y la cuestión del valor. Estudio de los escritos de juventud
tambien su potencialidad expresiva. Es más, en tanto que suponen una concentración de la vida en momentos determinados, es posible que su capacidad de expresión sea incluso más intensa. En el curso de 1919-20, poco antes de tratar lo que era nuestro punto de partida (el hecho de que la vida habla consigo misma en su propio lenguaje), Heidegger escribe lo siguiente:
Lo importante para ella [la filosofía] no es un sistema de nexos de estados de cosas, ni una red de los conceptos más generales [...] sino que busca la donación de situaciones concretas de la vida, situaciones fundamentales, en las que se expresa la totalidad de la vida. En cada situación está la vida por entero (GA 58, 231)223.
En este texto se ponen de manifiesto varios aspectos. En primer lugar hay que insistir en que con el uso del concepto de situación Heidegger no se está refiriendo a un momento cualquiera de la vida. La capacidad expresiva que atribuye a las situaciones parece ir más allá de la comprensión previa que se tiene de aquélla por el hecho de vivirla. Esta cierta cualificación se puede formular diciendo que no todo lo que sale al encuentro en la vida tiene el rango de situación. Las dos alusiones a la totalidad vital como lo que se puede ver reflejado en cada una de las situaciones hace pensar que algunas de éstas son instantes en los que la vida se hace transparente a sí misma. Este mismo pensamiento estará en la base posteriormente de la formación del concepto de situación hermenéutica o de comprensión.
Para aclarar este punto adecuadamente es preciso acudir de nuevo a una de las influencias que Heidegger asume. Se trata de las "situaciones límite" de Jaspers224. Los análisis que este autor lleva a cabo en la Psychologie der Weltanschauungen quedan reflejados en el texto de Heidegger bajo la forma de
las "situaciones fundamentales". Jaspers estaba haciendo referencia a momentos puntuales en los que se tiene un acceso privilegiado a la totalidad de la vida. Se trata de vivencias con una duración temporal indeterminada que parecen iluminar con luz renovada los acontecimientos vitales que hasta entonces habían discurrido con un ritmo más o menos previsible. Son instantes particularmente intensos que
223"Es kommt ihr nicht auf ein System von Sachverhaltszusammenhängen an, kein Netz von
allgemeinsten Begriffen [...] sondern sie sucht nach der Gegebenheit konkreter Situationen des Lebens, Grundsituationen, in denen sich die Totalität des Lebens ausdrückt. Das Leben ist in jeder Situation ganz da".
224 Cf. Rodríguez Molinero, José Luis, "Anticipación de la ontología de Ser y tiempo en los
interrumpen el desarrollo habitual de la existencia actuando como una llamada de atención frente a la monotonía de lo cotidiano.
Heidegger, por su parte, ve en esta figura de la filosofía de Jaspers la posibilidad de aprovechar algunos elementos para describir experiencias que tienen lugar en la vida, pero que muestran una completa heterogeneidad con respecto al desenvolvimiento habitual de ésta. Es decir, son experiencias que comparten el suelo vital del que la filosofía no se puede despegar pero, por otro lado, al no seguir el ritmo de la vida, eluden el poder deformante de la comprensión que ésta ofrece de sí. Se trata de momentos privilegiados porque ponen de manifiesto el ser de la vida no reflexionando sobre ella, sino viviendo más intensamente. Se podría decir, en este sentido, que la comprensión atemática que proporcionan tiene su origen en un exceso de vida.
El conocimiento adecuado, no temático y contrario a la tendencia habitual que proporcionan las situaciones límite de Jaspers, experiencias y situaciones fundamentales en el lenguaje de Heidegger, no se refiere a la vida en general. Lo que está en juego es la relación de las situaciones con la dimensión personal en cada caso. Por esta razón, desde el inicio del tratamiento, las situaciones tienen una conexión privilegiada con el mundo del sí mismo (Selbst). Por medio de ellas se concentran en este punto estructuras más generales como la del mundo de la vida (Lebenswelt): "El mundo de la vida se manifiesta en estos y aquellos modos en y para una situación en cada caso del mundo del sí mismo" (GA 58, 62)225. Hay un matiz importante en el papel mediador que las situaciones están ejerciendo. En ningún caso se las puede entender exclusivamente como un ámbito en el que se relacionan el mundo de la vida y el sí mismo. El vínculo es más estrecho, ya que sólo se puede hablar de sí mismo en sentido pleno en tanto que éste vive en una situación y -lo que es más importante ahora- se apropia de ella: "La figura de expresión del sí mismo es su situación. Tenerme a mí mismo quiere decir: la
situación vital se hace comprensible." (GA 58, 166)226.
Desde esta perspectiva, una de las tareas fundamentales de la filosofía será hacerse cargo de la situación en la que la se va a desenvolver. Para obtener datos sobre este punto de partida, peculiar en tanto que no comparte con la vida su
225 "Die Lebenswelt bekundet sich in den und den Weisen in und für eine jeweilige Situation der Selbstwelt".
226 "Die Ausdrucksgestalt des Selbst ist seine Situation. Ich habe mich selbst, heißt: die
tendencia desfiguradora al estar apoyada en una experiencia o situación fundamental que la legitima, se puede acudir al semestre de invierno de 1921-22 (Phänomenologische Interpretationen zu Aristoteles). Este texto pone explícitamente de manifiesto que para poder hacer una interpretación adecuada de la vida, para poder explicitarla filosóficamente, es completamente necesario que la situación en la que se realiza esta actividad se haga comprensible a sí misma. "Lo decisivo es la formación radical y clara de la situación hermenéutica como la maduración de la problemática filosófica misma" (GA 61, 3)227, dice Heidegger al principio del curso. Expresando la misma idea con otros términos, lo fundamental para que el proyecto de la hermenéutica de la facticidad pueda avanzar es que la situación de la que parte se mantenga al margen de la brumosidad imperante en la comprensión previa habitual de la vida. Pero la aclaración de la situación de salida no es únicamente una fase preparatoria por la que pasa lo que Heidegger llama la problemática filosófica. Más bien, la maduración y el sentido de la misma actividad filosófica consisten en hacer transparente la situación hermenéutica.
Aunque este concepto no se mantiene a lo largo de todo el semestre de 1921- 22, su significado queda recogido en otros términos. De este modo, Heidegger menciona también una "situación de evidencia" (GA 61, 35). Con ella no hace referencia, claro está, al producto de un proceso teórico determinado, sino de nuevo a una experiencia, más concretamente a una de carácter fundamental, en la que el objeto del que la filosofía se tiene que ocupar se muestra tal como es. Utilizando ahora la noción de evidencia, está sosteniendo en el fondo algo semejante a lo que había explicado anteriormente con respecto a las experiencias extraordinarias. Éstas proporcionan evidencia en tanto que muestran el objeto tal como es (en este caso la vida), haciéndolo salir de un medio en el que constantemente aparecía como si tuviese delante un cristal traslúcido.
Avanzando un poco más -siempre dentro del mismo curso- Heidegger no parece convencido de seguir hablando de situación de evidencia y pasa a tratar la "situación de la experiencia fundamental" y la "situación de comprensión", dos conceptos que aparecen en la misma página (GA 61, 38). La introducción de estos términos está acompañada de una denuncia. Se trata de que muchos de los problemas filosóficos se deben a que no se ha hecho una apropiación expresa de la realidad que ponen de manifiesto los conceptos antes mencionados. Por esta razón, Heidegger entiende que una de las tareas urgentes de la filosofía consiste en la
227 "entscheidend ist radikale und klare Ausbildung der hermeneutischen Situation als die Zeitigung der philosophischen Problematik selbst".
preparación de la situación (cf. GA 61, 38). Con ello no está defendiendo que la explicitación filosófica de la vida ayude a desencadenar las experiencias o las situaciones fundamentales. Éstas tienen en todo caso prioridad y dictan el ritmo que ha de seguir la explicación filosófica aunque, como veremos inmediatamente, ésta no consiste únicamente en la vivencia de aquéllas.