2.3 Sustainable Waste Management
2.3.2 MSW Processing and Treatment Technologies
2.3.2.1 Bioconversion of MSW
La institucionalización del hispanismo6 durante la dictadura de
Primo de Rivera impulsó de forma determinante este discurso que, aunque no era nuevo, sí alcanzó una proyección sin precedentes den- tro y fuera de España en la década de 1920. José Antonio Sangróniz, uno de los ideólogos americanistas más destacados de la dictadura, elaboró para el régimen un “Proyecto de Expansión Cultural”7 (1923)
donde recogió las ideas, las directrices y el programa de propaganda cultural que las instituciones americanistas, particularmente la “Sec- ción América”, debía promover.8 En subapartados del proyecto como
“Política cultural española en las repúblicas hispano-americanas”, Sangróniz se refiere a la importancia pretérita de América y al garante de futuro que en el presente de la década de 1920 aquel continente seguía personificando para España:
6 En España, el hispanismo de los años 20 ha de entenderse como una cons-
trucción cultural, es decir, como “unassailable faith in the existence of a transatlantic Hispanic family, community” (Pike, 1971, p. 1)
7 AMAE [Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores], Leg. 726, exp. 40. 8 Para más información, ver “La JAE en la política cultural de España hacia
Hay un hecho histórico y social tan extraordinario en la vida de la raza España, que es el descubrimiento y colonización de América, que España no debe ni puede rehuir sus consecuencias; es más, en
ellas única y exclusivamente radican las esperanzas de una gran prosperidad internacional para nuestra patria” (Sangróniz, 1923,
cursiva mía).
La conquista y colonización de territorios americanos habían lle- vado a España a alcanzar las cotas más altas de poder mundial en su expansión por el Nuevo Mundo durante los siglos XV y XVI. Esta idea, anidada en el imaginario del régimen y de sus nostálgicos colonialis- tas, alimentó en la década de 1920 el deseo de arrancar nuevas cam- pañas.9 Las carabelas que antaño cruzaron el Atlántico debían volver
a lanzarse a la mar; no obstante, era necesario disponer de estrategias e instituciones acordes a los tiempos para llevar a cabo una segunda
aventura moderna allende los mares. En este contexto de modernidad 9 La necesidad de recuperar para España la autoridad cultural sobre los antiguos
territorios coloniales se vio determinada no solo por el papel predominante que durante décadas llevaban ejerciendo los nuevos modelos culturales francés, inglés o estadouni- dense, sino también por lo que el crítico Alejandro Mejías-López ha denominado “el reverso de la conquista”. En “Modernismo´s Inverted Conquest and the Ruins of Impe- rial Nostalgia: Rethinking Transatlantic Relations in Contemporary Critical Discourse” (2008) y un año más tarde en The Myth of Modernity and the Transatlantic Onset of
Modernism (2010) Mejías-López muestra cómo el advenimiento del Modernismo en
1880y los cambios que comportó(la radical transformación en el mundo de las letras hispanas, las modificaciones en el campo de producción artístico y la modernización de la expresión literaria) provocó que se invirtiera el lugar de autoridad literaria y cultural, situándose desde entonces en Hispanoamérica (pp. 85-125). A partir de los conceptos de Pierre Bourdieu “capital cultural” y “capital simbólico”, Mejías-López muestra cómo los escritores modernistas (Rubén Darío, José Asunción Silva, Amado Nervo, Ricardo Jaimes o José Enrique Rodó) arrebataron el lugar de autoridad a España. Este hecho hacía de las letras hispanoamericanas la primera literatura postcolonial en desproveer a una ex metrópoli europea de su hegemonía cultural, pero, al mismo tiempo, en resituarla dentro del ámbito de una modernidad redefinida (pp. 125-181) que permitía renegociar los modelos de representación de lo hispano y lo latino construidos desde los paradig- mas positivistas anglosajones.
material, la prensa se concebiría como esa nueva herramienta de apro- ximación a las antiguas colonias, herramienta que ha de entenderse como espacio de neocolonialidad moderna.10
La necesidad de un aparato institucional informativo fue uno de los puntos clave del plan Sangróniz. Así consta en uno de los suba- partados del plan Sangróniz, “Los servicios de prensa”, donde se ma- nifiesta la importancia del establecimiento de una agencia telegráfica propia que favoreciera la propaganda de España en el extranjero, “sin- gularmente en América”, mediante la difusión del hispanismo. El mar- qués de Quintana se convertiría en el encargado de dirigir esta agencia que, sin sorpresa alguna, pasó a llamarse Plus Ultra. Su principal de- legación fue la Hispano-Americana Plus Ultra de París, desde donde el periodista Manuel Bueno distribuía noticias a los representantes en Londres, Roma y Berlín para que fueran posteriormente difundidas en los periódicos de cada una de estas capitales y en Hispanoamérica. Las noticias se distribuían primero a la capital francesa y, desde ahí, atra- vesaban el Atlántico hasta alcanzar las antiguas colonias. Además del casi absoluto control difusor de la información de España fuera de sus fronteras, el plan Sangróniz aludía también a la forzosa necesidad de disponer de una oficina de prensa dentro de la Oficina de Información y Patronato de Relaciones Culturales que se encargara de regular “los trabajos de propaganda periodística (…) que hasta entonces se habían llevado a cabo por medio de periódicos y sobre todo de revistas”. En concordancia con la censura de prensa que impuso el régimen,11 el
10 Con “neocolonialidad moderna”, y siguiendo a Mabel Moraña, Enrique Dus-
sel y Carlos A. Jaúregui, hago referencia a “the transhistoric expansion of colonial domination and the perpetuation of its effects in contemporary times” (2008, p. 2)
11 La censura tuvo un peso destacado durante la dictadura, dado el valor que
Primo de Rivera reconocía en los medios de comunicación de masas. Como sostiene Alejandro Quiroga: “Fully aware of the formative political role of the press, Primo declared that freedom of speech was a decadent right and that the media had to be controlled to avoid the people getting harmful ideas. In this view, the role of the media had to be the promotion of patriotic ideas, and any newspaper publishing oth-
plan hacía constar su capacidad de sugerencia ante los asuntos que pudieran afectar los intereses de la política de España en América y su poder de control de las informaciones difundidas.
Ya desde mediados del siglo XIX, la labor de diseminación del hispanismo entonces en ciernes en España se realizó por medio de
revistas americanistas. Consciente de la eficaz herramienta de di-
fusión que habían resultado ser las revistas en el pasado, Sangróniz advierte en su plan de la necesidad de apropiarse también de esta tecnología que, al igual que el propio discurso del hispanismo, debía pasar a manos del régimen y de sus instituciones. El afán temprano por dirigir de una manera totalizadora las actuaciones y circuitos transatlánticos, así como las revistas americanistas, llevó al Estado por medio del Patronato de Relaciones Culturales a subvencionar a las asociaciones americanistas como medida de control y contra- prestación; a cambio se les exigía “pruebas manifiestas de que [los fondos] se emplean en el buen servicio de la nación”. Las institucio- nes que se refugiaron económica e ideológicamente bajo la sombra del régimen fueron la Unión Ibero-Americana, el Centro Internacio-
nal de Investigaciones Históricas Americanas, el Centro Oficial de Cultura Hispano-Americana, el Instituto Ibero-Americano de De- recho Comparado, la Casa de América, el Centro Ibero-Americano de Cultura Popular Femenina y la Junta de Fomento de Relaciones Artísticas y Literarias Pan-americanas. Para Sangróniz era funda-
mental corporativizar y hacerse con el control de estas asociaciones encargadas de estimular los intercambios culturales mediante la pu- blicación de revistas americanistas, y aproximarlas a una campaña de difusión del hispanismo que solo debía tener un foco de irradia- ción: el del Estado autoritario.
erwise should be banned. Since the 1876 constitution in suspension since 13 Septem- ber 1923, the Marquis of Estella established a prior censorship for all publications and, from January 1924 on, the Military Dictatorship implemented a telephone and telegraphic censorship” (2007, p. 34).
De esta manera tendría la Oficina de Relaciones Culturales pleno conocimiento del valor de cada una de las mencionadas entidades, para que el Gobierno pudiera utilizarlas, cuando lo estimara opor- tuno, y en todo caso señalarles con la prudencia debida las líneas generales de su actuación, para que marchen de acuerdo con un programa definido, que responda a finalidades de patriotismo po- sitivo. (AMAE, Leg. 726, exp. 40)
Junto a las ayudas a asociaciones americanistas, el plan Sangróniz promovió que el Patronato de Relaciones Culturales “favorec[iera] oficialmente la difusión de revistas y periódicos en el exterior, espe- cialmente en los países Hispanoamericanos”. Esta labor se realizó en colaboración con la Oficina de Información y la “Sección América”, que en sus inicios se encontraba dentro de la “Sección de Política” (Sepúlveda Muñoz, 2005, p. 296). Los mecanismos de diseminación de prensa, particularmente de las “revistas americanistas”, fueron más directos y tuvieron mayor control por parte del régimen. El recorrido se acortaba haciendo llegar sus ejemplares directamente a las embaja- das españolas en ciudades estratégicas como Buenos Aires, Montevi- deo, Caracas, Bogotá, Ciudad de México o La Habana, que se encar- gaban posteriormente de diseminarlas a lo largo de centros culturales, bibliotecas, institutos, asociaciones culturales, universidades, etc., de toda Hispanoamérica.
La insistencia del régimen por controlar la actuación americanista española franqueó las fronteras nacionales. El Patronato de Relacio- nes Culturales fue encargado de crear un registro, que en adelante fi- nalizaría la Junta Nacional de Comercio Español en Ultramar, donde se dejara constancia de asociaciones, “casinos, sociedades y entidades españolas que estuvieran constituidas legamente en Hispanoamérica y que tuvieran como fin en cualquiera de sus aspectos, el manteni- miento y estrechamiento de las relaciones con los países americanos” (Sepúlveda Muñoz, 2005, p. 403). Así consta esta necesidad en el apartado “Sociedades y círculos españoles en América” del plan San-
gróniz, donde además se informa sobre la importancia de estos centros culturales españoles en Hispanoamérica, en tanto que focos de irradia- ción del hispanismo y espacios de congregación de españoles y simpati- zantes del sentimiento hispanófilo. Para el régimen, en esta masa radica- ban potenciales agentes de colaboración y diseminación del discurso del hispanismo que, como tales, habían de ser “coordinados” y amparados por la dictadura. A este respecto, Sangróniz sostiene:
El coordinar todos estos importantísimos elementos de riqueza, de influencia, no debe descuidarse un momento más. Muchos de estos círculos como los de Cuba, Argentina o Méjico, suponen miles de asociados, no sólo españoles, sino también súbditos de los países respectivos, hijos de españoles que han perdido de derecho nuestra nacionalidad, pero que de hecho la conservan, dando ejemplo de vehemencia en su españolismo superior si se quiere al de muchos españoles, propiamente dichos. Estas sociedades, tienen en su ma- yor parte fines culturales, casi siempre en embrión, que el Estado español puede, debe robustecer y estimular. (AMAE, Leg. 726, exp. 40)
En Hispanoamérica había millones de emigrantes españoles y, por tanto, un campo favorable donde ejercer una influencia social y cultu- ral. Para la dictadura, diseminar entre españoles e hispanoamericanos el discurso homogeneizante del hispanismo, es decir, la creencia en una gran trans-nación cultural hispana, permitía a España aspirar a un rango internacional superior al que le correspondía en Europa, como consecuencia del “liderazgo moral y cultural que creía tener sobre ese numeroso grupo de naciones [en la América hispanohablante]” (Niño Rodríguez, 2003, p. 274).
Con el “Proyecto de Expansión Cultural”, el poder asume por vez primera las riendas del discurso del hispanismo, que queda constituido sobre la base de su política cultural americanista de carácter “corpo- rativa y autoritaria” (Vélez Jiménez, 2007, p. 179). No obstante, las
bases del discurso del hispanismo oficial fueron problemáticas desde su misma instauración para algunos agentes del primorriverismo, que mostraron su inconformidad con propuestas que privilegiaban más el peso de la religión católica (y la necesidad de promover el aumento de instituciones católicas en América) y una labor más intelectual y me- nos diplomática. El régimen no solo se había apropiado del hispanismo como herramienta de propaganda del poder autoritario, desplazando progresivamente la contribución americanista de muchos intelectua- les reformistas y regeneracionistas, sino que “había interrumpido unos iniciales pero significativos planes de expansión cultural de España hacia el continente” (Sepúlveda Muñoz, 2005, p. 114).
La apropiación del hispanismo por parte del régimen determinó, asimismo, su contenido semántico (valor de la lengua y cultura es- pañola) y las estrategias de reescritura del propio discurso, como el mito (neo)colonial o metáfora familiar. En su plan, el propio plan Sangróniz reforzó la urgencia de expansión del “idioma y la cultura española” principalmente en Hispanoamérica, así como la necesidad de impulsar las relaciones transatlánticas hispanas sobre la base de elementos culturales, es decir, de “vínculos afiliativos” (Said, 2004) que permitían a la España autoritaria imaginar el gran metarrelato de una familia nacional y moderna12 disgregada a lo ancho del Atlántico:
12 La génesis de la creencia en el ser de una gran familia hispana dividida por
el Atlántico podría situarse a mediados del siglo XIX. En Españoles de América y
americanos de España (1968), Donald F. Fogelquist recoge una cita de la revista
decimonónica española Revista Española de Ambos Mundos (1853-1955) que emplea ya este metarrelato familiar hispano: “Destinada a España y América, pondremos par- ticular esmero en estrechar sus relaciones. La Providencia no une a los pueblos con los lazos de un mismo origen, religión, costumbres e idioma para que se miren con desvío y se vuelvan las espadas así en la próspera como en la adversa fortuna. Felizmente han desaparecido las causas que nos llevaron a la arena del combate, y hoy el pueblo americano y el ibero no son, ni deben ser, más que miembros de una misma familia; la gran familia española, que Dios arrojó del otro lado de los océanos para que, con la sangre de sus venas, con su valor e inteligencia, conquistase a la civilización un nuevo mundo. (Fogelquist, 1968, pp. 13-14).
[Nuestras instituciones deben] hacer cada vez más efectivo el con- tacto espiritual entre España y aquellos pueblos que nacieron al calor de nuestra civilización. El florecimiento de las naciones de la América española presta amplitud creciente al área de nuestra lengua –que es el núcleo del alma hispana– y nace cada vez más fecundo el campo sobre que se extienden las manifestaciones de nuestra vida de cultura. (AMAE, Leg. 726, exp. 40)
En 1923 el mito de la madre patria había alimentado dos siglos de retórica (neo)colonial (Gómez Navarro, 2003, pp. 339-371) y formaba parte constitutiva del discurso del hispanismo. La declaración de in- tenciones que leemos en el “Proyecto de Expansión Cultural” permite ver cómo el hispanismo que se aspira a diseminar retoma la gran na- rrativa y mitos fundacionales que lo habían estado imaginando hasta entonces. Uno de esos mitos es el del origen, myth of the origin (Ba- libar, 1991, pp. 86-96). Según Balibar, las narrativas nacionales mo- dernas se articulan en torno a la idea de un origen compartido, lo cual legitima la existencia de un project/destiny común. Estas estrategias textuales constituyen lo que el filósofo y teórico marxista denomina “the illusion of identity”. En una época en la que se disputa la hege- monía sobre el sentido de identidad de Hispanoamérica (Latinoameri- canismo, Americanismo, Indigenismo, etc.) se advierte la centralidad de una idea: el sentimiento de auto-legitimidad de la España oficial sobre las que consideraba sus hijas en América. La España autoritaria, pensada metafóricamente como madre, sentía el derecho de reclamo y reunificación de aquellos territorios que eran legítimamente parte con- sustancial suya al contener el espíritu hispano. El propio Sangróniz ima-
gina esa trans-nación cultural hispana: “Existe dispersa por el mundo
una gran masa de vitalidad hispánica, a modo de cabos sueltos de nues- tro espíritu, que hasta ahora apenas intentó España traer a su mano”.
Para el régimen de Primo de Rivera, recuperar el poder hegemóni- co español en el mapa europeo y mundial dependía del éxito en su empresa nacionalizadora, es decir, de la capacidad de sus instituciones
de controlar la propaganda de España y de la prensa de inocular en sus lectores españoles e hispanoamericanos el discurso del hispanismo. Como subraya Williams (1977, p. 118):
The true condition of hegemony is effective self-identification with the hegemonic forms: a specific and internalized ‘socialization’ which is expected to be positive but which, if that is not possible, will rest on a (resigned) recognition of the inevitable and the necessary.
La auto-identificación con los valores identitarios del hispanismo permitía al régimen establecer redes transoceánicas que, fundamenta- das en afinidades ideológicas y afectivas, posibilitaban impulsar las relaciones económico-comerciales con Hispanoamérica (frenando así las relaciones que existían ya entre países como Argentina e Inglaterra o México/El Caribe hispano y EE.UU.) y conseguir con ello reparar la imagen de una España anti-moderna dentro y fuera de sus límites geográficos. Con ello el ejército liderado por Primo de Rivera ideaba además uno de múltiples rescates para “liberar” el cuerpo nacional es- pañol, como expresó el dictador en su manifiesto del 13 de septiembre de 1923, de su condición de “secuestrado”. Se trataba de un secuestro en lo político, pero también en lo expansivo. España debía salir fuera de sus fronteras nacionales, responder a la modernidad como potencia de primer orden e impulsar así su proceso de modernización definiti- vo. Para ello, se impulsaron dinámicas neocoloniales que, por medio del aparato institucional del régimen, favorecieron la expansión del hispanismo de una forma sistemática y dirigida.
Referencias bibliográficas
Balibar, E. y Wallerstein, I. M. (1991). Race, Nation, Class: Ambiguous
Identities. London: Verso.
Bernecker, W. (2012). El debate sobre hispanocentrismo o europeización: la crisis de 1898 en España. En J. Mecke (Ed.),
Discursos del 98: albores españoles de una modernidad europea
(pp. 35-53). Madrid: Iberoamericana.
Cabrera, M., Juliá, S. y Aceña, P. M. (Compils.) (1991). Europa en
crisis, 1919-1939. Madrid: Pablo Iglesias.
Casanova, J. y Gil Andrés, C. (2009). Historia de España en el siglo XX. Barcelona: Ariel.
Fogelquist, D. (1968). Españoles de América y americanos de España. Madrid: Gredos.
Fusi Aizpurúa, J. P. (1990). Revisionismo crítico e historia nacionalista.
Historia social Valencia, 7, 127-134.
Gómez Navarro, J. L. (2003). El rey en la Dictadura. En J. Moreno Luzón (Ed.), Alfonso XIII. Un político en el trono (pp. 339-371). Madrid: Marcial Pons.
Mejías-López, A. (2008). Modernismo’s Inverted Conquest and the Ruins of Imperial Nostalgia: Rethinking Transatlantic Relations in Contemporary Critical Discourse. Arizona Journal of Hispanic
Cultural Studies, 12, 7-29.
Mejías-López, A. (2010). The Inverted Conquest: The Myth of
Modernity and the Transatlantic Onset of Modernism. Nashville:
Vanderbilt University Press.
Moraña, M., Dussel, E y Jáuregui, C. (2008). Coloniality at Large:
Latin America and the Postcolonial Debate. North Carolina: Duke
University Press.
Moreno Luzón, J. (2003). Alfonso XIII: un político en el trono. Madrid: Marcial Pons.
Niño Rodríguez, A. (1992). Hispanoamericanismo, regeneración y defensa del prestigio nacional (1898-1931). En P. Pérez Herrero y N. Tabanera (Eds.), España / América Latina: un siglo de políticas
culturales (pp. 15-48). Madrid: Síntesis.
Niño Rodríguez, A. (2003). El rey embajador: Alfonso XIII en la política internacional. En J. Moreno Luzón (Ed.), Alfonso XIII. Un
Pike, F. (1971). Hispanismo, 1898-1936: Spanish Conservatives
and Liberals and their Relations with Spanish America. Indiana:
University of Notre Dame Press.
Quiroga, A. (2007). Making Spaniards: Primo de Rivera and the
Nationalization of the Masses, 1923-30. Basingstoke: Palgrave
Macmillan.
Said, E. W. (2004) [1982]. El mundo, el texto y el crítico. Barcelona: Debate. Trad. R. García Pérez.
Sangróniz, J. A. (1923). Proyecto de Expansión Cultural. AMAE – Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores–, Leg. 726, exp. 40. Saz, I. (2002). Foreign Policy under the Dictatorship of Primo de